09/01/2026

UN AÑO CUALQUIERA, 2

 

DESEOS Y REALIDAD                                                              MANUEL GIL

 

Hoy brindo por el nuevo año

y ya he dejado en depósito

un listado de propósitos

que guardo como oro en paño,

aunque solo es autoengaño

pues lo incumpliré otra vez

aun así, su validez

está tan fuera de duda

que hace que de nuevo acuda

a mostrar mi dejadez.

 

Es el mismo del pasado,

como en una eterna rueda

y parece que no pueda,

pues a cumplir no he llegado,

aunque empiece de buen grado

ni el diez por ciento siquiera.

Los tópicos salen fuera,

deporte, inglés, comer sano,

como si estuviera a mano,

y no fuera una quimera.

 

Acabo pidiendo al final

que el huracán se haga brisa

que me consuele una risa

y que me sea ajeno el mal

aunque no sea especial

ni luzca con mucho brillo

me quedo con lo sencillo:

que no me falte el amor

que entren la luz y el calor 

cuando descorra el visillo.

 

Que sean livianos los días,

que el levantarme no duela,

que no cargue con secuelas

por descarrilar de las vías

en el viaje a la utopía,

que me acompañe el talante

para salir adelante,

que esté firme la cabeza

y el corazón de una pieza

que con eso ya es bastante.

 

Pediría muchas más cosas

dinero, lujos, mandar,

en la abundancia nadar

escribir obras famosas

andar caminos de rosas.

Que el ánimo no decayera

el amor como bandera,

mas nada es como se planea,

y al menos espero que sea

este como otro cualquiera.


 

COMIENZO DEL AÑO                                                 MARÍA ISABEL RUANO

Como los anteriores, un año cualquiera, le pusieron un gorro rojo y algunas serpentinas a modo de collar para la cena. Simularon la parafernalia de los preparativos de las doce campanadas, pero en realidad la cena se retrasó apenas media hora. Villancicos con un volumen atronador no dejaron de sonar. La carne mechada fue la diferencia con el menú de otros días.

Para el postre prepararon unos cuencos con doce uvas pequeñas y sin pepitas no fuera a ser que alguno se atragantara. Eso sí, acompañadas de la medicación habitual.

Gerardo sabía que no recibiría llamadas ni felicitaciones. Desde que Amparo se fue se había quedado solo.

El abrazo de Nuria, la cuidadora más joven de la residencia, fue lo más cálido que había recibido en los últimos meses.

Al acostarse no pudo evitar que las lágrimas cayeran serenas sobre las mejillas. Puede que ese nuevo año no fuera como los demás, puede que fuera el último. Con el calor del abrazo de Nuria se quedó dormido.


 

AÑO NUEVO                                                                          JUANA DOMÍNGUEZ

“A otro año por ahora, sabe Dios donde estaremos,

la tierra que habré corrido y el agua que beberemos”

Paco escuchaba la canción desde el umbral de su casa, el año nuevo acababa de comenzar. Otro año más, que sería igual a los anteriores pensó.

La vida no le había deparado muchas alegrías. Marta, enfermó siendo muy joven y él tuvo que cuidar de los hijos y de ella mucho tiempo, lo hizo con alegría y esperanzado, aquella enfermedad maldita en algún momento tendría que colapsar y desaparecer.

Eso decían los oncólogos, ya no era como en el 2026, cuando ellos nacieron. La investigación había abierto muchas expectativas y la química que empleaban en el nuevo fármaco era algo fantástico. En tres, o cuatro meses el tumor desaparecía sin intervención, el tratamiento estaba dando muy buenos resultados. Solo fueron palabras de esperanza, la enfermedad la consumió en los dos últimos meses.

Paco cerró la puerta, los chicos se habían marchado a sus casas, tenían que seguir con sus rutinas, él era fuerte y ellos no estaban muy lejos, en pocos minutos llegarían a la casa si los necesitaba.

¡Qué fría estaba la cama! Cuando Marta estaba en ella no recordaba que estuviera tan fría. Se limitaba a abrazarla y acunarla entre sus brazos, dándose calor.

Mañana buscaré algo que me de calor cuando me acueste, este frío me puede desesperar.

Paco se despertó contento, había soñado con Marta, eran muy felices en el hogar donde vivían. Allí no existía la tristeza ni la enfermedad, solo risas y mucho amor.

Feliz y resolutivo se preparó el mismo brebaje que hizo para Marta tres días antes. Se iría con ella y serían felices en otra dimensión.

 


 

DE RETIRADA                                                                         ARACELI DEL PICO

 

No todo eran corderos en aquella ciudad imaginaría, donde brillaba la alegría. Sin embargo, el comportamiento de cada uno de sus personajes, correspondía a la aptitud de los disciplinados animales, que gregarios seguían a la cabeza del grupo, dejándose llevar.

 

Su momento de luz, había desaparecido. Y un año más debían volver a su largo sueño y reposar en el reducido cobertizo que les correspondía.

 

Había mucha ternura en las manos que recogían a los diminutos personajes, los envolvía en un ligero papel y los depositaba por once meses más a cada cual en su compartimiento. A los personajes principales, incluso les colocaba los vestidos y acercaba a su mejilla. El trato era igual para todos, pero los más diminutos, tan necesarios para completar un conjunto perfecto, pasaban más desapercibidos.

 

Mientras realizaba esta dolorosa tarea, una música de fondo hacia más fácil su ejercicio. Sin embargo, llegaban los anuncios publicitarios y las noticias del día. Ahí comenzó a morderse los labios y tragarse alguna lágrima. Las noticias, para nada cuadraban con las fechas. Eran inquietantes.

 

Siguió con su tarea, y con lentitud desaparecían del escenario todos los elementos. Recogió el musgo, las hojas secas, el papel de plata arrugado, que había hecho las veces de rio. Así llegó el turno de las casas, el puente, el castillo. Y aquí se paró de repente para enjugarse las lágrimas. Había llegado al núcleo de la ciudad, construida primorosamente por unas manos curtidas por el trabajo y el amor, hacía más de 78 años. El tiempo, igual que en la vida real, había erosionado algunas partes, y con un transparente papel, trató de arreglar los deterioros del mismo. Lo consiguió.

 

Con el mimo que correspondía a tan comprometida tarea, dio ésta por terminada. Las cajas de cartón que contenían la magia de la Navidad, esperaban su turno en un rincón, a ser depositadas en el lugar adecuado.

 

El trabajo la había cansado física y emocionalmente. Y pensó en el rebaño que tan parecido era al natural y que entraba sin rechistar en su parcela de la caja. La música cesó y las noticias de nuevo saltaron al aire, agrediendo la paz, que nos habíamos prometido en el arranque del año nuevo.

 

Una mezcla de dolorosa rabia e inexplicable esperanza surgió de su interior. Vio a muchas personas que como los corderos que bajaron su testuz para entrar en las cajas, seguían una senda sin pensar que era un camino que no llevaba a ninguna parte. Solo a la oscuridad.

 

Su esperanza, sin duda alguna, no iría por esa senda. Y por supuesto bien sabía, que no estaba sola.

 


 

LA LISTA CON LOS BUENOS PROPÓSITOS                   SANTIAGO J. MARTÍN

Ayer recibí una horrible noticia, la peor para comenzar un año. Mi hijo, mi único hijo, todo lo que tengo en el mundo, se fue.

Me lo comunicó él mismo. No aguantaba más y quiso, cobardemente, quitarse presiones de encima: “he dejado la dichosa academia de investigación aeroespacial”. Va a ser cierto que odia ser astronauta.

Desde luego, la juventud actual es que tiene muy poca paciencia. Estoy segura que podría haber llegado muy alto, y no lo digo en plan coña.

Reconozco que quizás era más una ilusión mía que suya, pero él tampoco ayudaba con esa pasión que me transmitía por las películas del espacio.

Yo podía presumir en las meriendas de padres en el cole, de ser una madre alternativa, que ya lo era. Mi hijo no quería ser futbolista, ni médico, ni actor, ni bailarina contemporánea. Él pisaría la luna, para orgullo de su madre.

Los comienzos fueron difíciles. Recuerdo cuando me llamaron del banco diciendo que habían llegado unos cargos a mi cuenta, extremadamente altos:

-          Son unos recibos de consumo de lo que parece que es un club de alterne.

-          Anúlalos, como comprenderás…

-          No están a tu nombre.

-          ¿Entonces?

-          Tienes un hijo, ¿no? Vienen a nombre de Sebastián Pozas.

-          Venga, Lucas. Mi hijo tiene 4 años. De todas formas, se lo comentaré, es un niño muy responsable.

-          Pues puede que sea de su padre.

-          Te voy a colgar Lucas. Devuélvelo que es un timo.

No me apetecía estar dando explicaciones a mi gestor bancario sobre lo que es tener un hijo sin pareja, ni marido, ni otras zarandajas. Para están los otros bancos, los de donantes.

Oye, y a saber si no es una serendipia: el ADN de un desconocido también intenta contarnos cosas… de todo tipo. 

Ahora la criatura me ha roto todos los esquemas, esos que me ayudaban a salir con especial brío de cualquier situación comprometida.

Llegará marzo, y la listilla de mi amiga Irene, se presentará en casa, como siempre: con una caja de pastas de té y una retahíla de buenos propósitos disonantes para el año nuevo – será el chino, a esas alturas-. Entonces, me darán unas ganas contenidas de no dejarla pasar del recibidor.

Pero esta vez no, la escucharé y buscaré en sus propuestas si existe alguna sinergia que me permita considerar que los que están a mi alrededor, por mucho que los quiera, no son apéndices de mi cuerpo y mi conciencia.

Luego devoraré las pastas, porque entre mis intenciones, por supuesto que no está adelgazar, ni contemplar el cuarto creciente de esa Luna que se aleja.

 

 

11 comentarios:

  1. Con unos exquisitos versos rimados entre sí, Manuel, nos muestra la ambivalencia entre los deseos y la realidad. Como corresponde a los buenos propósitos al comenzar el año nuevo las estrofas van recorriendo ese mundo entre lo soñado y lo ideal para, al final, volver a lo concreto y conformarse con que el año, al menos, sea como el anterior.

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  2. Bonita forma de comenzar el relato de Juana con una tradicional copla que trae a la memoria el tiempo pasado dentro de un relato en el que juega con el tiempo y el futuro se entremezcla con el presente para, en definitiva, realzar la fuerza del incondicional amor de Paco a Marta.

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  3. Un tierno relato el de Araceli que más allá de la tarea de la recogida de las figuras del belén al terminar la Navidad, abriga un sentido homenaje a las manos que , muchos años atrás, construyeron esa ciudad en miniatura. Pero mucho más allá de la nostalgia, se impone en su relato , la denuncia y la preocupación por la actualidad y su amenaza de guerra equiparando a un sector humano con las ovejas que callan y obedecen. Un símil muy logrado y un clamor de protesta del que no formará parte y para el que sabe, no está sola.

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  4. La voz femenina y el uso de la primera persona despierta la atención nada más comenzar la lectura en el relato de Santiago. En él encuentro dos tonos o dos partes bien diferenciadas pero que requieren la atención del lector para no caer en la trampa del juego que el autor hace con el tiempo y el paso de los años. La primera parte actual, con la patente desilusión de la madre por la decisión del hijo y la segunda remontándose al pasado cuando tal vez, no quiso ver el claro indicio de la genética del desconocido padre en su hijo.

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  5. Mª Isabel, fechas que contienen alegrías y penas y sobre todo mucha nostalgia de lo que se fue, y el escenario que queda es una burda imitación de momentos felices que solo son ya lejanos recuerdos en esa situación. Tristeza, poética.

    Juana. Has hecho un relato de amor, Paco empleó su vida y sus energías en el cuidado y nada tuvo sentido para él tras la marcha de Marta. Está contado con sencillez y sensibilidad. Para mi no tiene mayor relevancia lo de las fechas, has hablado a futuro y ya está. Me ha gustado mucho.
    Ara, el desmontaje de un belén te sirve para hacer esta especie de parábola de los corderos, de la falta de rebeldía ante lo que ocurre en la vida real, al margen de la que montamos en nuestro entorno como ese belén que volverá el año que viene. Es una muy original idea que has desarrollado muy bien.

    Ara, el desmontaje de un belén te sirve para hacer esta especie de parábola de los corderos, de la falta de rebeldía ante lo que ocurre en la vida real, al margen de la que montamos en nuestro entorno como ese belén que volverá el año que viene. Es una muy original idea que has desarrollado muy bien.

    Santiago. Una reflexión irónica y humorística sobre las expectativas y presiones que los padres imponen a sus hijos. Madre soltera desilusionada, la astronauta hubiera querido se ella. Y marca además la inquietud sobre el origen de los genes del chiquillo
    La ironía y el humor te sirven para hacer crítica de la sociedad y a lo que los padres esperan de los hijos y a la falta de comunicación entre generaciones. La expresividad y la estructura no lineal , le dan un aire divertido y reflexivo a la vez. Muy bueno.

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  6. Deseos y realidad. Manuel
    Manuel, ante el incumplimiento de tus propósitos, año tras otro, te conformas con tener salud y amor. El dinero y la fama tampoco te preocupan. Terminas diciendo que al menos sea el próximo año como otro cualquiera. Me parece una postura muy razonable. Te felicito por haberlo expresado, con tanta precisión, en décimas espinelas.

    Comienzo del año. María Isabel
    María Isabel, para mi este relato es un poema en toda regla. Siendo la Navidad una fecha para regocijarnos con nuestros seres queridos, has puesto una llamada de atención en Gerardo, una de tantas personas que están solas en este mundo. Menos mal que hay Nurias buenas, que les dan un poco de cariño. Que no nos toque a nosotros esa situación. Muy bien, María Isabel.

    Año nuevo. Juana
    La soledad de Paco se agrava en las fechas de Navidad. Echa de menos a su mujer que perdió hace mucho tiempo. Ahora que los hijos han crecido y cada uno tiene su vida, decide irse con ella a la otra dimensión. Ya sabe dónde estará el próximo año por ahora. Es un relato muy triste, pero con un final comprensible. Me ha gustado mucho, Juana.

    De retirada. Araceli
    Araceli, has dado vida de forma magistral a las figuras del belén. Han dejado de ser de barro y parece que se han ido metiendo, ellas solas, en la caja oscura donde dormirán once meses. Me ha encantado el paralelismo con la vida real y ese sometimiento de las ovejas que siguen a la primera, aunque la primera ande perdida en un callejón sin salida.

    La lista con los buenos propósitos. Santiago
    Lástima le tengo a esta madre soltera. La suerte que no tuvo con el padre de la criatura, esperaba tenerla con su hijo. Se había hecho ilusiones de que su hijo fuera astronauta, ya presumía ante sus amigas. El problema es que la cabra tira al monte, y el niño parece que ha sacado los genes de su padre, y al final será una bala perdida con él. Ni astronauta ni nada. Por eso se va a hinchar a comer pastas y bombones ¿qué más le da a ella estar gorda o flaca? Es un relato para enmarcar.

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  7. Manuel, unas décimas perfectas reflejando deseos para el año 2026 con el escepticismo propio de una persona que tiene los pies en la tierra. Genial.
    María Isabel, en tu relato cuentas el fin de año de una persona sin esperanza de que el siguiente vaya a ser mejor. Una tristeza muy bien narrada.
    Juana, un relato con un final dramático, pero feliz para el protagonista porque eso es lo que él desea. Bien mantenido el enigma del desenlace.
    Araceli, haces un paralelismo entre el desmontaje de un belén y la situación política actual. Los corderos simbolizan el seguidismo ante lo que nos proponen los poderosos. El final es esperanzador con esa rebeldía sugerida.
    Santiago tu relato lo narra una madre soltera que ha recibido esperma de un desconocido. Se pregunta cómo sería el padre al ver el comportamiento de su hijo. Y se pone en los peor. Es un tema original y muy bien desarrollado con el personaje de la amiga consejera como contrapunto.

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  8. Manuel. Con esa habilidad que tiene para el verso, nos muestra en décimas, los buenos propósitos para el año que comienza, y su temor a que los mismos no lleguen a buen puerto. Envidiable.

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  9. Maria Isabel, con COMIENZO DE AÑO, refleja con mucha delicadeza, la situación de Gerardo. Un hombre que vive en una residencia, solo desde que su compañera de toda la vida se fue. Allí preparan un símil de fiesta con las doce uvas incluidas. El abrazo de Nuria la cuidadora, es el único calor que le arropa. Corto. Directo y bueno.

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  10. Juana, AÑO NUEVO. Describe una situación dramática de un hombre viudo, que a pesar de tener el apoyo de sus hijos, no soporta la ausencia de Marta su esposa. Y decide partir con ella. Describe los momentos de felicidad que ha compartido y piensa encontrarlos de nuevo en otra dimensión. Duro. Pero acertado.

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  11. Santiago, LA LISTA CON LOS BUENOS PROPÓSITOS. Un buen relato, con las expectativas que los padres tienen de los hijos y de las que tienen que apear porque los hijos no las siguen. Y más en el caso de esta madre, soltera por más señas, que se cuestiona si el comportamiento de su hijo, tiene el origen en sus genes. Lleno de humor y fina ironía.

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