30/05/2026

PRIMERA QUINCENA DE JUNIO

 

MISTERIOS DE LA MATERIA. CIENCIA DEL PATRIMONIO EN LAS COLECCIONES DEL MAN.  La exposición presenta exclusivamente piezas pertenecientes a las colecciones del MAN desde una perspectiva innovadora, centrada en los avances de la denominada ciencia del patrimonio.

·         Museo Arqueológico Nacional

·         Calle Serrano, 13

·         Entrada gratuita.

·         Hasta el 18 de octubre.

 

https://www.man.es/man/exposiciones/sala-exposiciones-temporales/20260527-misterios-materia.html




29/05/2026

INFECTADOS 2

 

HERIDOS                                                        MARÍA ISABEL RUANO

 

Enfermos, infectados, agotados, temerosos y heridos.

¿Es qué no lo ves? ¿Es que no nos ves?

Al pasar por la carretera, en la cuneta del camino

en la vereda del monte y muy cerca de tu cobijo.

Calcular nuestra edad es difícil,

si miras la tuya verás que siempre nos has visto,

hemos estado a tu lado, junto a ti.

Con la sombra, la belleza y el oxígeno.

La esbeltez de nuestros troncos,

las hojas que se renuevan, crecen y envejecen.

Las ramas generosas, frontera para el vacío.

Una diminuta oruga, una plaga, un verdadero peligro

ha mermado nuestra fuerza, quebrado las ramas,

mutilado las hojas qué frágiles y afiladas

apenas tienen brillo.

Ayúdanos, mira hacia arriba, informa de lo que pasa,

formad cadena, aliviar nuestra agonía.

Salvad la savia, podar las ramas, rociar las hojas.

Volvamos a ser aliados, compañeros, amigos.

Antes de que por las plagas

caigamos a vuestros pies muertos y heridos.

Antes de convertirnos en triste leña, pasado y olvido.

 


 

SUEÑOS ROTOS                                                          JUANA DOMÍNGUEZ

 

Rita lloraba impotente y desconsolada, otra vez no podía ser.

Todo lo tenía previsto: el local, la mercadería, una jovencita con muchas ganas de trabajar -le había costado encontrarla entre las candidatas que entrevistó-. Era su negocio soñado. Había invertido todos sus ahorros en aquella librería.

Llegó el día de la apertura. Había madrugado para estar en la tienda antes de la inauguración a fin de resolver los posibles imprevistos. A las diez de la mañana, hora prevista de apertura, Matilde estrenaba el uniforme que Rita había diseñado con esmero: elegante y alegre. Así quería que fuera la imagen de su negocio.

No podía ser realidad. Habían pasado treinta años desde aquella pandemia que tuvo al límite a todas las naciones del planeta tierra, cuando ella solo tenía diez años ¡no podía volver!

Tenía recuerdos claros de la incertidumbre y miedo que pasó, de las vacunas investigadas y puestas en circulación con una rapidez poco habitual en los laboratorios. Hasta cuatro marcas se crearon casi al mismo tiempo, y se inocularon a toda la población que lo consintió y quiso, aunque era obligatorio vacunarse, la autoridad sanitaria lo recomendaba y en pocos meses la población fue pasando por diferentes centros donde te citaban con otros miles de personas el mismo día.

Fueron meses de angustia en su casa. No se podía, ni debía salir de ella, solamente para comprar lo necesario para varios días. No se podían juntar con los familiares cercanos si no vivían en la misma casa. Las videoconferencias se pusieron de moda entre las familias y los amigos. Rita recordaba el cartel con dibujos en su ventana que decía “todo saldrá bien”

¿Tanta investigación, tantos cuidados, tanta limpieza… de que habían servido?

¡No podía volver otra vez aquella pandemia!

Las noticias eran claras: un virus estaba haciendo estragos entre la población de un país lejano, y ya había llegado a Europa.

¡Otra vez no por favor! rogó al cielo.

La recomendación era clara y tajante: “cerrarse cada persona en su casa y si fuera posible en soledad, una persona por habitación sin contacto ni compañía. Solos, cerrados, decía el presidente del país. El virus contagia en pocos minutos de contacto. Los cadáveres están creciendo a velocidad supersónica. No tenemos personal suficiente para recoger cadáveres. Cada familia tiene que llevarlos a un depósito asignado, y salir de la casa durante una semana”.

Matilde no era de la ciudad. No podía llegar a su casa. Se la llevaría a la suya, solo estaba a dos manzanas de la tienda, pero tendría que cerrarla. No podía estar abierta al público. La economía tenía que congelarse, solo productos básicos, y vestirse con protecciones específicas para evitar los contagios. Una locura sería este nuevo deafhvirus, así le nombraban. ¿Quién se libraría de él?

 

Rita, seguía llorando. Matilde la había infectado. ¿Cuánta vida le quedaría? Tenía cuarenta años y había vivido dos pandemias, no creía que pudiera superarlo. Sentada en su librería, se secó las lágrimas y resignada cogió un libro. Leería todo lo que el virus le permitiera. No podía desesperarse ni llorar más. Quizá pudiera superarlo y vivir para contarlo.

 


 

LA FIEBRE DE LOS RECUERDOS                                  MANUEL GIL

Ya era un hecho, aunque pareciera el ingrediente oscuro de una pesadilla. La extraña pandemia era una realidad.

La primera vez que Silvia vio a un hombre llorar con recuerdos ajenos, pensó que estaba delirando.

No quiero verla morir otra vez, no quiero que el camión se trague su coche, era mi mujer y… Luego un nombre que nunca había conocido.

Cuarenta y tres años. Soltero. Ningún accidente registrado. Ninguna esposa. Comprobó asombrada. Pero el hombre lloraba una muerte real.

Ya nadie llamaba virus” a la enfermedad. Todo el mundo hablaba de la fiebre de los recuerdos. Bastaba rozar la piel de un infectado para recibir fragmentos de memorias ajenas: cumpleaños desconocidos, oscuros deseos, traiciones íntimas, infancias que no pertenecían a uno mismo.

Al principio parecía inofensivo. Incluso despertaba una curiosidad morbosa.

La alarma llegó cuando muchos infectados llegaron al suicidio.

Personas incapaces de distinguir qué habían vivido realmente. Matrimonios destruidos por recuerdos de infidelidades inexistentes. Niños despertando con memorias de soldados moribundos. Ancianos hablando idiomas que jamás aprendieron.

Y el silencio.

Calles desiertas. Nadie salía si no era imprescindible. La gente usaba guantes, mascarillas, mangas largas incluso en verano. Nadie quería tocar a nadie. Nadie quería cargar con vidas extrañas dentro de la cabeza.

Silvia trabajaba turnos dobles en el Hospital Central desde hacía seis semanas. Dormía poco. Comía peor. A veces despertaba sobresaltada pensando que había olvidado algo importante, aunque no sabía qué.

Entonces comenzaron las visiones.

No eran como los recuerdos habituales de los infectados. Aquello era distinto.

Una niña con un pijama de mariposas. Oscuridad y pasos sobre hojas mojadas con un olor acre. Agua, agua negra.

Un hombre, cuyo rostro era imposible ver en esa oscuridad, empujaba a la niña a ese mundo oscuro de agua retenida que esperaba un aún lejano verano para volver a ser transparente.

Silvia pensó que era estrés hasta que otro paciente describió exactamente el mismo recuerdo.

Luego otro. Y otro más. Una anciana gritó durante un episodio febril:

—¡La niña de la piscina! ¡Él la violó y se deshizo de ella lanzándola al agua!

 

Silvia se decidió a investigar. Buscó en diferentes archivos policiales hasta encontrar una noticia olvidada: la niña ahogada en la piscina de su casa en invierno de 2010 en extrañas circunstancias, En principio se pensó en un caso de sonambulismo que acabó trágicamente. Más tarde hubo un condenado por violación y asesinato. La niña tenía 8 años.

Las coincidencias que algunos infectados compartían daban la impresión de que el virus estuviera propagando un eco entre muchas personas. Como si el crimen quisiera salir a la luz.

Silvia no abandonó sus pesquisas, aquel caso, empezaba a recordarlo, ocurrió cerca de su casa, en una zona de viviendas unifamiliares en la época en que ella estaba en la universidad.

Entonces notó el temblor en sus manos. Fiebre. La infección había llegado. Las memorias comenzaron a invadirla sin descanso.

Un parto en 2003. Una ejecución durante una guerra extranjera. Un beso robado en un tren. Una sobredosis.

Vidas ajenas acosándola.

Y, entre todas las memorias extrañas, la niña del pijama de mariposas seguía apareciendo.

Cada vez más clara. Cada vez más cerca. Hasta que una noche vio el rostro del asesino.

Surgió durante un episodio de fiebre brutal en el baño de su apartamento. Silvia cayó de rodillas mientras recuerdos ajenos atravesaban su mente como cuchillos.

El jardín oscuro. hojas mojadas. La niña llorando. Y el hombre inclinándose sobre ella.

Esta vez la cara apareció nítida. Silvia soltó un grito.

Era su padre.

Retrocedió hasta chocar contra la pared. El corazón parecía querer salirse de su pecho.

Su padre llevaba muerto seis años. Un infarto. Un hombre tranquilo. celador de un ambulatorio, amante de la vida familiar.

Pero ahora recordaba cosas: discusiones sofocadas entre sus padres, la mirada de miedo en su madre y un cambio que la llevó a una fuerte depresión.

Memorias propias. No ajenas. El virus no estaba inventando nada. Solo había roto las puertas.

Silvia pasó dos días encerrada intentando ordenar su mente. Tal vez el condenado, un inocente, estuviera aún en la cárcel.  Afuera, la ciudad se hundía en el caos. Disturbios en los supermercados. Grupos armados quemando edificios de infectados. La paranoia se había vuelto más contagiosa que la enfermedad.

Ella apenas podía mantenerse consciente. Antes de olvidar quién era, debía contar la verdad.

Si espero más… ya no sabré quién lo está diciendo.

Cuando salió rumbo a la comisaría comenzó a llover.

La gente caminaba separada bajo paraguas transparentes, evitando tocarse. Una ciudad  de cuerpos aislados y mentes contaminadas.

Silvia levantó el rostro hacia el cielo gris. Creyó escuchar a una multitud respirando dentro de ella.

Después, incluso su propio nombre empezó a sonar desconocido.


 

 BRILLO ESCONDIDO                                                  ARACELI DEL PICO

 

   No era fácil para Iñigo del Monte, pasar desapercibido. Su bonhomía estaba fuera de toda duda. Era ingenioso. Y con una figura que parecía tallada por el cincel de Miguel Ángel. Dispuesto a ayudar a todo aquel que lo precisara, sin que siquiera se lo pidiera.  Y era mi amigo.

 

  Rodeado siempre por un amplio círculo de admiradores, de uno y otro género, paseaba su metro noventa con la elegancia innata, que desprenden las personas elegidas. Y esa chispa, que arrancaba la carcajada de todo aquel que tenía cerca. Ocurrencias no le faltaban.

 

  Pero las personas de tales prendas, atesoran la admiración de muchos y la envidia e inquina de muchos más. Y los segundos tejen una serie de bulos que emiten a través de las ondas de su mala baba. Y al final acaban siendo más los segundos.

 

  Acabó su doctorado con notas brillantes. Y consiguió el si, de la chica más guapa de la universidad. Cecilia Anchieta. Venturas acumulativas que no hacían más que envolverle en la misma proporción en alabanzas e infundios.

 

  Tales infundios llegaron a sus oídos y trató de esquivarlos e ignorarlos. Hasta ahí no llegaron sus habilidades. No se agobió.

 

  Transcurrió un tiempo, en el que se dejaba ver poco y cuando aparecía, era con mal aspecto. Cansado y con mirada triste.

 

  Una tarde donde departíamos en una tertulia, llegó con parte de la cara tapada por una mascarilla. Explicó que había cogido un mal virus, que le tenía cansado y preocupado, puesto que había ido al médico y el diagnóstico había sido incierto. Y no tenía claro si el galeno se había callado algo por no agobiarle o que realmente no había dado con el mal que le aquejaba. Tan mala era una cosa como la otra. Y claro está la duda le estaba matando. Por ende, su enfermedad podría ser contagiosa. De ahí la mascarilla.

 

  En esa tertulia, había de todo. Los que siempre le habían admirado y los demás. Pero mientras que en los ojos de unos asomaba un halo de tristeza, en el resto había un brillo nuevo de felicidad.

 

  Cuando nos separamos, me fui con el corazón encogido. Y le dije que contara conmigo para todo cuanto quisiera. Me dijo que por supuesto. ¿con quién si no?

 

  Llegué a casa abatido. Sonó el teléfono. Era él, con el mismo tono jovial de siempre.

 

Mauro, hacen unas cañitas?

Pero tú no deberías…

Quiá, quedamos en El Rebollar y te lo cuento todo.

 

  Apareció sin mascarilla. Parecía un figurín.


 

ENGANCHADOS                                              SANTIAGO J. MARTÍN

 

- Lo mejor es que te lo tomes ya.  Qué ganas tienes de pasar un mal rato.

- Son tantos que...

- Exagerado. Te quejarás de mala salud.

- Pero si es que lo pillo todo.

- Ya. Y ahí sigues.

- Hecho una mierda.

 

Tras varios minutos de silencio absoluto, sin miradas, ni gestos, ella se atrevió a poner la tele.

 

- ¿Qué pretendes, Lola?

- Salir de este sopor.

- Esto no tiene solución.

- Vale, bien. Dejémonos ir. Ya total.

- Eso es justo lo que te intentaba decir.

 

Deja el mando en la mesa, después de apagar el aparato. Coge un libro cualquiera de la estantería azul.

 

- Lo que me faltaba. Verte leer.

- Qué gran tortura para el señor. Espabila, Federico que parece que ingresas mañana en una residencia.

- No, mañana, no.

 

Ella deja el libro. Se desnuda lentamente delante de su cara. Las bragas caen sobre la frente de Federico.

 

- Lola, coño, un respeto. Acabamos de perder otra vez la liga.

- No me decías lo mismo la noche que murió mi padre, bonito

- Son cosas distintas.

- Siempre te ha podido el morbo, pero el tuyo particular. ¿Acaso sabes cómo se encuentra mi hermana con lo nuestro?

 

Bueno, pues hasta aquí el reto de hoy. Ahora os paso la batería de preguntas.

 

·         ¿Cuál es la relación real entre Federico y Lola?

·         ¿Cuántos años puede tener Federico?

·         ¿Cuál es el equipo que ha vuelto a perder la liga?

·         ¿Es el sexo lo único que les une a ambos?

·         ¿A qué partido votó Federico en las últimas elecciones?

·         ¿Qué religión profesa Lola?

 

En nuestra página web, HAGÁMONOS VIRALES”, encontraras las posibles respuestas a cada una y podrás apostar por todas las que consideres.

 

Siguiendo la normativa europea sobre juegos de azar, es necesario ser mayor de 18 años para poder participar.

 

Teniendo en cuenta la ley de protección de datos, los nombres de los protagonistas son ficticios, no así el caso que aquí os presentamos.

 

Las respuestas correctas están depositadas en la Notaría N.T.L.V.A.C*, con el número de protocolo 45.347V y la licencia de funcionamiento 39999, de las Islas Barbados.

 

 

*No Te Lo Vas A Creer.

 

28/05/2026

¿POR QUÉ LOS VIRUS DAN MIEDO?


Aquí os traigo un artículo muy interesante sobre los miedos que tenemos a nivel individual y colectivo.

Nos presenta un análisis de todo el pánico que suscitó el tema del coronavirus y cómo se podía paliar.


Las referencias históricas y el mundo de la literatura y el cine han contribuido a que ese terror hacia lo invisible, lo incontrolable, sea muy difícil de evitar.

https://www.elcomercio.com/tendencias/salud/razones-virus-miedo-coronavirus-wuhan/

27/05/2026

ANTIVIRALES EN LA NATURALEZA

Los problemas que nos llegan de la naturaleza, es allí donde tienen también las soluciones. Por eso, los antibióticos tienen un origen natural, aunque en la actualidad prácticamente todos los que nos administran son industriales.


Hablando de virus, no vamos a encontrar un antibiótico que les pueda hacer frente, pero sí antivirales, con diferentes resultados.

Aunque el artículo es una página comercial, cierto es que tiene una parte muy interesante y sencilla donde nos explican cuales son esos antivirales que están en la naturaleza y que ayudan a activar nuestro sistema inmunológico.

https://naturemost.es/collections/infecciones-y-virus?srsltid=AfmBOoo87FHZdzRn34VXiwtD8pLUSD96postgwLNHYIkXC996sXGsdec

26/05/2026

EL NOMBRE DE VIRUS INFORMÁTICO

 

Este es un curioso artículo que nos explica, y cita textualmente, el origen del término virus informático.


Algo que ocurrió hace relativamente poco, en 1983. La historia de la tecnología informática no es muy antigua y en ella los hechos ocurren de forma trepidante y se vuelven caducos en muy poco tiempo.

https://www.welivesecurity.com/la-es/2017/11/02/por-que-virus-informaticos/

25/05/2026

VIRUS CONTRA EL CÁNCER


Oír la palabra virus nos hace saltar multitud de alarmas en nuestro interior. Tenemos una asociación pétrea con la palabra malo, entre otras negativas, por supuesto.


Hoy os traemos un artículo donde se nos habla de una de las muchas terapias que se están llevando a cabo en la lucha contra el cáncer.

Como veréis, en ella se usan virus determinados con una misión clara, controlar el crecimiento incontrolado de las células cancerígenas.

Como bien dice el artículo, se trata de introducir un caballo de Troya genético que ataque al tumor y que se encontrara en esos virus modificados. Todo un reto que se podrá aplicar también en la confección de vacunas.

https://web.ub.edu/es/web/actualitat/w/virus-terapias-cancer

24/05/2026

CUARTA SEMANA DE MAYO

 Pregunta: ¿Piensas que los virus pueden ser peligrosas armas estrategias del futuro?




22/05/2026

WUHAM


Esa ciudad fue el punto cero de la pandemia del coronavirus. Puede que tardemos en saber cómo se originó todo con detalles.

Hoy os traemos un artículo que nos descubre como es esa gran ciudad china. Once millones de habitantes que han ido recobrándose de unos meses que fueron una auténtica pesadilla.


Para no quedarnos solo con lo negativo, esta semana os proporciono un segundo artículo donde nos dan una visión turística del lugar.

https://www.rtve.es/noticias/20250123/wuhan-normalidad-cinco-anos-confinamiento/16418788.shtml

https://ccchinamadrid.org/destinos/wuhan/

INFECTADOS 1

  

INFECTADO                                                                            JUAN SANTOS

Hoy me he dado cuenta de las limitaciones de la ducha.

De qué sirve el agua caliente, el gel y la esponja si hay ciertas manchas que no te las quita. Esta mañana me he tirado más de una hora, frota que te frota, por arriba y por abajo, cada centímetro de mi piel. Después me he secado y me he puesto desodorante. Ropa limpia y bien peinado me sentía una persona normal. Pero me he tenido que volver a encerrar en mi cuarto para no contaminar a mi familia. Yo me siento bien, ya no tengo síntomas, pero por prevención tengo que estar tres semanas más apartado. Todo esto se solucionaría si hubiera duchas inteligentes que limpiaran también por dentro. Que el agua y el jabón nos entrara por la boca y dando cuatro saltos, nos limpiáramos como una botella de cristal. Pero me temo que soy carnal y solo el tiempo limpiará mi efecto contaminador. Eso espero.

Hay días que odio a la ducha y no me apetece usarla, porque de qué me sirve si después no puedo acercarme a mi mujer, no puedo besar a mis hijos, ni puedo quitarme la mascarilla.


 

EL SEÑOR IRINEO                                                       ANTONIO LLOP

El día que me divorcié dejé la casa familiar y me fui a vivir a un viejo apartamento del centro de Madrid que había pertenecido a mi tía Elvira, ya fallecida. Al llegar, lo primero que vi en el portal fue una nota escrita a mano pegada con celo en la pared en la que se convocaba a una reunión de comunidad esa misma tarde en el piso del presidente, un tal Irineo. Como no tenía nada que hacer decidí asistir a la convocatoria para conocer un poco a mis vecinos.

Cuando me abrieron la puerta del piso me recibió un bofetón de olor a rancio. En el umbral, una mujer, con el pelo blanco lamido y sujeto con horquillas al cuero cabelludo, me preguntó con desconfianza quién era yo.

—Soy el sobrino de doña Elvira, que voy a vivir en su casa.

Entré a un cuarto de estar lleno de humo. Muchos de los vecinos congregados estaban fumando a pesar de la prohibición de hacerlo en espacios cerrados. A un lado de una vieja estantería un televisor de los de rayos catódicos nos miraba a todos. Me presenté y sugerí abrir la ventana que estaba cerrada para ventilar un poco el lugar. Un anciano de pelo ralo y despeinado y rostro cerúleo, calzado con zapatillas y vestido con un pijama arrugado, que interpreté sería el señor Irineo, me dijo de forma desabrida:

—Sí, hombre, con el frío que hace. Vienen por primera vez a la reunión y ya quieren darnos órdenes.

Empezó la sesión con un rosario de quejas de los vecinos más antiguos por ruidos provenientes de los más jóvenes, y las molestias por la irrupción de un inmigrante que había alquilado uno de los pisos. Por fin se abordó un tema serio: el de cambiar la caldera de carbón, que por ley habrían de cumplir antes de final de ese año. El presidente expuso su contrariedad y apuró al máximo el plazo legal para el cambio.

—El año que viene Dios dirá —sentenció ante la aquiescencia de todos.

Llegó el momento de elegir la nueva junta directiva. Para integrarme en la comunidad me presenté voluntario.

Todos me miraron de forma hostil. Con una desconfianza notable, desprovista de toda ironía, el señor Irineo espetó:

—¿Qué? Acaba usted de llegar, y ¿ya quiere hacer negocio con el cambio de caldera?

Como no había más voluntarios no tuvieron más remedio que elegirme. Pregunté por la identidad del Administrador y por la cuenta bancaria de la comunidad. Todos me miraron con hosquedad. El señor Irineo sentenció airado:

—¡Déjese de moderneces! Al mismo tiempo, me alargaba un block alabeado con anotaciones de gastos a mano y una caja de zapatos en la que junto a billetes de Banco tintineaban algunas monedas.

Subí a mi piso algo contrariado, y me encontré con mi vecina que llegaba de trabajar en ese momento. Al presentarme y verme con la caja y el block me dijo con ironía:

—No me digas que has picado.

Me invitó a entrar en su casa y me contó cómo ella también había intentado modernizar esa comunidad siendo presidenta cuando llegó. Pero había desistido porque siempre que quería hacer algo nuevo se encontraba con la oposición férrea de la vieja guardia.

—Es tiempo perdido. Yo diseñé un programita sencillo de control de cuentas y me hicieron volcar los números en el block.

—Y este señor Irineo ¿siempre está en pijama por su casa? —pregunté.

—Sí —me contestó sonriendo— nunca se sabe si va a acostarse o se acaba de levantar de la cama. Por cierto, ¿has visto el televisor?

Me contó que parecía ser que este hombre fue técnico electrónico y se dedicaba a reparar electrodomésticos. Cuando comenzaron a bajar de precio y a la gente le salía más a cuenta comprarse otro que arreglarlo la empresa donde trabajaba quebró. Ese día el señor Irineo se apeó de un mundo hostil que no apreciaba su trabajo y se recluyó en su casa. Vendió unas tierras que tenía en su pueblo y vivió de su producto hasta que consiguió su pensión por jubilación. Se había quedado con todas las piezas de repuesto que encontró para compensar la liquidación que no le dieron. Por eso aún arreglaba ese televisor de rayos catódicos con bujías, tubos y otras piezas que ya no estaban en el mercado. Y sorprendentemente en pleno siglo veintiuno aún funcionaba.

—Y ¿su esposa? 

—Ella es quien con una bolsa de red sale a comprar la comida y quien cocina. Él se pasa el día escuchando la radio o viendo esa tele.

Cuando llegó al mundo la pandemia del COVID 19 el señor Irineo no cambió de hábito. Fuimos nosotros los que tuvimos que adaptarnos al tipo de vida que él llevaba. Pero no se libró de que entrara el virus en su casa. Se infectó su esposa, que seguía saliendo a la calle con su bolsa de redecilla a comprar alimentos para los dos. No obstante, la casa cerrada debía acumular tantos virus que él parecía estar inmunizado. De hecho, nunca le vieron ir al médico. Ella murió, y él siguió sin salir, ni a comprar comida ni a vacunarse, como casi todo el mundo. Cuando el señor Irineo también falleció todos nos preguntamos si fue por el coronavirus o por inanición.

Un día de otoño de aquel año, ya pasado lo peor de la pandemia, vimos un camión de mudanzas aparcado cerca del portal y a un joven desconocido. Nos confesó que era hijo del señor Irineo y que iba a poner en venta el piso de sus padres. Esa mañana estaba trasladando algunos muebles para su casa del pueblo. Miré hacia arriba y enganchado a una polea, como el símbolo de un rancio pasado, la chepa del televisor descendía trabajosamente atada a las cuerdas de una polea.

21/05/2026

EL MISTERIO DE LOS VIRUS GIGANTES

 

Se los conoce desde hace décadas, pero un estudio pormenorizado data de hace poco más de dos años.

A algunos se les confundió con bacterias durante mucho tiempo. Ahora toca seguir observándolos y ver los peligros y beneficios que pueden reportar a los humanos y a otras especies de seres vivos.


El artículo es bastante sencillo, a pesar de que el tema tiene un sesgo técnico y científico importante.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/virus-gigantes-superficie-terrestre-descubiertos_21135


 

20/05/2026

ZOONOSIS Y MASCOTAS


Cuando una enfermedad puede afectar a humanos y a animales al mismo tiempo nos encontramos con un caso de zoonosis.

Se estima que 6 de cada 10 enfermedades que padecemos tiene esas características.


El artículo ahonda en el vínculo más estrecho que tenemos con el mundo animal: las mascotas.

Va citando algunas enfermedades típicas con estas características, como la toxoplasmosis, y también enumera procedimientos que pueden evitar las transmisiones.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-65665282


 


19/05/2026

EL PRIMER VIRUS INFORMÁTICO


Los virus informáticos son otro enemigo más en la lista de la tecnología. Ahí los tenemos para espiarnos, robarnos información, engañarnos o, directamente, hacer colapsar nuestro ordenador.


El artículo nos proporciona una dosis importante de historia de la tecnología. El padre de ese primer virus no tenía intenciones destructivas, sino adelantarse a lo que estaba por venir.

De todo esto ya hace más de 50 años y el tema de los virus no se ha frenado. Sigue ahí amenazando a los que no se protegen adecuadamente.

https://www.bbc.com/mundo/internacional/2009/11/091119_1524_primer_virus_pea


 

18/05/2026

MOSAICO DEL TABACO

 

No fue hace tanto cuando la ciencia pudo observar y descubrir la vida de un virus. Se trataba del virus del mosaico del tabaco.


Hubo que esperar a 1892, que fue cuando Dmitri Ivanovsky, un microbiólogo y botánico ruso, para poder ver y definir ese virus que afectaba a la planta del tabaco y a otras muchas más. 

Mucho antes, otros como Pasteur, ya habían creado vacunas para enfermedades originadas por virus como la rabia o la viruela, pero sin saber contra qué estaban luchando, exactamente.

El artículo es interesantísimo y no os lo podéis perder.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-55597065


 

17/05/2026

TERCERA SEMANA DE MAYO

 PREGUNTA: ¿Usas mucho la palabra virus en forma de metáfora? ¿Cuándo fue la última vez que bautizaste como virus algo que tenías más o menos cerca?





16/05/2026

SEGUNDA QUINCENA DE MAYO

 

INSECTOS AL DETALLE: VECINOS URBANOS. Exposición de un proyecto fotográfico y científico de Máher Fahim Fernández que descubre la extraordinaria belleza de los pequeños artrópodos que conviven en los entornos urbanos.

·         Museo de Ciencias Naturales

·         Calle José Gutiérrez Abascal, 2.

·         Entrada gratuita los martes y los domingos. Por las tardes.

·         A partir del 8 de mayo.

 


https://www.mncn.csic.es/es/visita-el-mncn/exposiciones/insectos-al-detalle-vecinos-urbanos