El artículo de hoy nos acerca a una orilla sorprendente de la tecnología. Se trata de un superordenador que funciona, imitando al cerebro, con una base de agua y sal.
El acercamiento entre biología y tecnología
es constante y va a ser muy fructífero, seguro. Además, el hecho de poder
sustituir materiales caros y escasos, como el silicio, por agua, supone un
avance hacia una tecnología más sostenible.
.jpg)