HUIR ME
DUELE JUAN
SANTOS
Decía Quevedo: “La posesión de la salud es como la de la
hacienda, que se goza gastándola, y si no se gasta, no se goza."
Hasta hace poco tiempo, he llevado a rajatabla ese
pensamiento. Siempre he intentado darle gusto a mi cuerpo sin pensar el coste
que ello suponía. He gastado, alegremente, mi dinero y mi salud con mi grupo de
amigos, amantes de la noche y el desenfreno. Personas inconscientes como yo.
Ahora, asomado a la puerta de los setenta, me estoy
planteando si me conviene seguir por ese camino. Mis amigos no tienen hartura.
Viven igual que hace treinta años y eso me incomoda y me da envidia a la vez.
Mi problema es que ya voy teniendo achaques. Dice mi
doctor que todo mi pasado está escrito en mi analítica. La verdad es que parece
un vidente. Sin yo decirle nada, me ha descrito, con todo detalle, gran parte
de las andanzas de mi pasado. Por eso, me preocupa lo que me ha dicho sobre mi
futuro. Viendo los aciertos de mi vida anterior, me acongoja el pronóstico de
mi vida futura.
He intentado borrar los asteriscos con productos de la
farmacia, pero muchos de ellos son difíciles o imposibles de quitar. Lo peor de
todo es la dieta severa que me ha mandado. A partir de ahora he de llevar una
vida de ermitaño, austera y sin excesos de carnes rojas y de alcohol.
Mis amigos, que deben estar en una situación parecida a
la mía, se niegan a ir al médico. No quiere que les amargue la vida como a mí.
Todos los fines de semana quedan para irse de copas y de
aperitivos como si nada tuvieran. Pasan por mi casa a buscarme. Me escondo
debajo de la cama. Mi mujer les dice que no estoy. Huyo de ellos. Soy un
cobarde.
PELEA DESIGUAL MANUEL
GIL
¿Dónde están? se esfumaron los
ideales
¿y los deseos de cambiar el
mundo?
de hacerlo más justo, libre,
fecundo.
Hoy triunfan los indigentes
morales,
nos idiotizan asuntos banales,
la empatía es un concepto
moribundo.
Pero álzate sin perder ni un
segundo
a pelear por los derechos
sociales.
Aunque no hagamos en esta vida
más que batirnos contra los
gigantes
nunca demos la guerra por
perdida,
luchar como caballeros andantes
aunque ya no nos quede otra
salida,
otra vía, que la huida hacia
adelante.
EVASIÓN JUANA
DOMÍNGUEZ
Huir
¿dónde? no hay salida.
Cerrar
los ojos con deseo de no ser,
que
la vida se detenga.
Volver
al vientre de la madre, disiparme.
Lucha
interna que no se desea a nadie.
Trasladarse
a otro espacio.
Un
mundo paralelo donde pueda sonreír,
dónde
el odio y la inquina no existan,
Ese
universo debe hallarse en otro plano,
en
otro tiempo. Un vergel soleado,
un
pozo de añoranza y alegría.
Decidme
¿dónde lo hallo?
Decidme
¿por qué no lo encuentro?
¡Calláis!
Cierro
los ojos, no veo ni siento,
exploro
el descanso eterno.
Hacia
allí no quiero huir.