Está claro que el uso de la tecnología punta
no es un privilegio solo de las civilizaciones modernas. El ejemplo más claro
lo tenemos en el mecanismo de Anticitera.
Este artefacto sería el ordenador más antiguo de la humanidad. No se trata de un aparato comparable con las computadoras actuales, ni siquiera con los primeros prototipos del siglo XIX.
Lo valioso es que fue construido hace 23
siglos y se le dio un uso práctico con asombrosa precisión en la predicción de
eclipses y la localización de posiciones astronómicas.
Hace unos meses, la universidad mexicana de Sonora
construyó una réplica, aumentada de tamaño. De eso va el artículo que os dejo a
continuación. Disfrutadlo.
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