Hasta los inventos que han llegado a ser
grandes éxitos pueden responder a un resultado por algo diferente a lo que se
esperaba.
Su inventor, como podemos leer en el
artículo, andaba buscando una bebida que le desenganchara de la morfina.
Curiosamente, pensó que utilizando hojas de coca aquello podría funcionar.
Era más un jarabe que una bebida refrescante. Incluso contenía vino. Con la ley seca tuvieron que apañárselas para sustituir el vino por un compuesto glucosado y un carbonatado, un poco por error, y ahí llegó el boom.
El que la receta ahora sea un secreto o no poco
importa. Se conocen los ingredientes básicos y faltarían las proporciones concretas.
En resumidas cuentas, un jarabe, en un
principio, con algo de cocaína, pensado en combatir el hábito a los opiáceos,
se llegaría a convertir en el número uno de los refrescos mundiales, eso sí,
con otros elementos que llevan a la adición como los azúcares y la cafeína.
