En los años 60, un conocido ecólogo norteamericano, John
Calhoun, hizo un experimento con ratones, intentando demostrar cuáles podrían
ser los efectos de la sobrepoblación, también en los humanos.
Creo un espacio para ratones que era todo un paraíso. Había comida y bebida de sobra, incluso para cuando fueran miles los que allí vivieran. Empezó con 4 parejas nada más. Pero poco tiempo después, y con la reproducción de los roedores, surgieron los problemas, que no fueron de abastecimiento, sino de territorio.
El espacio no aumentaba a medida que había más ratones en
aquella colonia y llegaron complicaciones graves de territorialidad, hasta acabar
con todo ellos en un plazo relativamente breve.
Luego se comprobó que no todas las conclusiones que sacó
Calhoun eran extrapolables a los seres humanos, pero una parte de ellas, desde
luego que sí.
No os perdáis el artículo, es muy, muy bueno.
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