Los bisontes, los búfalos, se salvaron de milagro de la
desaparición en la América de principios del siglo XX.
Ahora, haciendo estudios genéticos, se ha descubierto que tienen cargas genéticas de ganado bovino doméstico. Eso ha defraudado a mucho purista norteamericano, pero puede que fuera la causa fundamental de que no llegaran a desaparecer.
Ese mestizaje, aunque muy leve, ha sido consecuencia de
intentos de cruces de ganaderos y también de escapadas nocturnas de búfalos a
rebaños cercanos, en pleno siglo XIX.
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