16/01/2026

YA SUENA, YA SUBE 1

 

 

CUANDO SUENA EL ASCENSOR                                  JUAN SANTOS

Ya suena el ascensor, ya sube la fiera a su guarida. No creo que se acuerde de que hoy es mi cumpleaños. Si fuera un marido como Dios manda, me traería un ramo de flores y me diría: “Cariño, ponte guapa que nos vamos a cenar fuera”. Pero eso es imposible. Hace años que perdió el romanticismo que tenía cuando era mi novio. En el fondo, me da pena. ¿Cómo es posible que una persona tan buena, que me quería tanto, haya podido llegar a esta situación? Recuerdo cuando lo esperaba en nuestra casa con los brazos abiertos. Qué bonita era aquella época, cuando iba a esperarlo a la boca del metro. Después nos tomábamos un par de cañas y una ración de patatas bravas. Yo soy la misma. He perdido la figura, pero por dentro soy la misma. Bueno, la misma no. Ahora me gustaría que mi casa tuviera cincuenta pisos y vivir en la buhardilla; que se averiara el ascensor y que tuviera que subir andando; que llegara reventado y fuera derecho a la cama.

Pero la realidad es que vivo en un sexto y desde mi salón se oye perfectamente el movimiento del ascensor. Ese sonido me produce estrés, porque sé que de un momento a otro entrará por esa puerta mi marido. Estoy nerviosa porque no sé cómo vendrá. No iremos a ningún sitio, pero para que sea una noche especial, he preparado, con todo mi amor, su cena favorita: croquetas de jamón, que tanto le gustan, y después natillas con una galleta maría. He comprado una botella de vino de la Mancha y una botella de sidra para brindar. Estas las tengo escondidas. No sé si las sacaré o no; depende de cómo aparezca. Anoche, después de todo lo que me dijo, me pidió perdón; por eso tengo esperanzas de que hoy venga tranquilo y podamos celebrar mi cumpleaños. Si Dios hiciera un milagro y cenáramos en paz, diciéndonos palabras bonitas, estaría dispuesta a hacer el amor."


 

YA SUENAN, YA SUBEN                                  MARÍA ISABEL RUANO

La mañana y el día

por la calle dormida.

Ya suenan, ya suben.

Se escuchan las pisadas

el calor de la cama,

la luz del día.

Por las rendijas se cuela el alba.

Conversaciones ajenas.

Peldaños de plata del sueño

de arena y de flores blancas.

Se despereza el cuerpo.

Comienza la mañana de enero

entre el frío de la calle

y el calor de la casa.

Entre el nuevo comienzo

y la nostalgia.

Suenan y suben

los ruidos y la calma.

Subo la persiana.

Abro la ventana.

Comienza la mañana.

 


 

EL INVIERNO DE LA OPRESIÓN                                  ANTONIO LLOP

 

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Y libera al grito secuestrado.

Miles de pechos generosos

Se enfrentan al carcelero del miedo

Y se exponen a las fauces de las armas.

.

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Mujeres vestidas con telas de colores

Desatan las ondas de su cabello

Y junto a hombres de barba recortada

Iluminan las plazas de oscuridad

Y devuelven a sus templos a los opresores.

 

 

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Seres de escarcha y de silencio

Guardan la tierra de sus ancestros

Y al paso de sus saqueadores

Abren su suelo y les confinan

En cárceles de viento y hielo.

 

Ya asoma la primavera

tras el invierno de la opresión.