Este libro apareció en un anticuario a principios del siglo XX y desde entonces no se han podido resolver los enigmas que plantea.
Por pruebas de carbono 14 con la tinta y las páginas parece que tiene su origen en el siglo XV, aunque este extremo no es del todo fiable porque las dataciones con carbono 14 son más fiables a más largo plazo.
El manuscrito Voynich, que es el apellido del anticuario que lo descubrió,
esta repleto de extraños dibujos botánicos y en un idioma que, a pesar de haber
pasado más de 100 años desde su descubrimiento, no ha podido ser descifrado.
El artículo nos hace un repaso por diferentes detalles de este libro y
nos deja un regusto de curiosidad tan grande que dan ganas de tenerlo en las
manos.
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