Conocer a esta mujer
científica de principios de siglo XX me eleva la moral a cimas muy altas, algo
poco normal en los mundos que vivimos.
Su ejemplo de trabajo, de tesón, de perseverancia y, sobre todo, su capacidad para el trabajo científico me resultan admirables.
A ella, lo único que
se le brindó en bandeja fue atender su casa, cuidando de sus padres y también
de sus hermanos. Y partiendo de esa base y de su pasión por la química y las
ciencias naturales, se puso manos a la obra. Empezó a trabajar con lo que tenía
más a mano, por ejemplo, el agua sucia de fregar los cacharros.
De ahí derivaron
estudios minuciosos y valiosísimos para la ciencia sobre la tensión superficial
de los líquidos.
Paralelamente hay una
labor de prospección de los medios de divulgación y las personas que le
pudieran abrir esas puertas.
Nunca fue a la
universidad, pero consiguió un honoris causa. Nunca obtuvo un gran reconocimiento
y fue pronto olvidada por los que sí reconocieron sus méritos. A todo ello contribuyó
una Europa convulsa, ahogada en conflictos sociales, económicos y militares.
Hoy es obligatorio leerse
este gran artículo que os adjunto. No os va a defraudar.
https://mujeresconciencia.com/2015/02/16/agnes-pockels-la-quimica-fisica-del-agua-de-fregar/
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