Usamos la IA muchas más veces de las que
sabemos y creemos. Lo cierto es que el fenómeno va a más.
Se supone que toda esta sabiduría tecnológica es para poder mejorar la calidad del servicio en base a una elección exacta, sin lugar a equívocos. Vamos que cuando llegamos a ese hotel ya nos da la impresión que hemos pasado allí varias noches.
Se pierde el encanto de la sorpresa, que
puede ser negativa, y se gana la seguridad de lo ya comprobado.
Para allí vamos. No sabemos cómo llegaremos.
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