14/02/2025

INVISIBLES 1

 

El destino siempre nos espera a la vuelta de una página en blanco. Por eso, cuando el otro día hice la programación de estas dos serias semanas de febrero, el tema propuesto para los relatos era la invisibilidad.

Horas más tarde, fallecía Fernando Jiménez, que tantos relatos nos ha regalado en esta sección. Ahora, sus amigos y, a la vez, compañeros de baile literario, queremos rendirle este sentido homenaje con unas humildes letras que se nos escurren entre la pena de su marcha y la dicha de haberle conocido.

No lo vemos, pero mirando bien adentro de cualquiera de estas metáforas, se dibuja la silueta inequívoca, irrepetible y sonriente de nuestro Fernando.

 

 

Señor, que llueva. No soporto la mentira de un cielo azul un día más.

¿Puedes hacer que el repiqueteo dulce de las lágrimas salpique el cristal de mi ventana?

Vamos, haz que se caiga el cielo, que esas nubes y yo lloremos un buen rato.

Haz que llueva.

                                                                                  (Patricia Barber)


 

TU ÚLTIMO TÍTULO                                                  MARÍA ISABEL RUANO

Te has marchado sin escribir tu último título

el que hubiese dado sentido a tu mutilada vida.

Nos han faltado brindis y abrazos,

tertulias y sonrisas, los proyectos,

la complicidad de las letras y miradas,

las cenas y comidas, los paseos, la celebración

de los cumpleaños y las risas.

Bebiste el elixir rojo servido en copa de vino.

Formaste una familia. Viajaste.

Pedaleaste fuerte en un desafío oculto contra la muerte.

El banco de la calle en el que te gustaba sentarte

a comer pipas nunca ha estado tan vacío.

Acudirán a él los pájaros de la tarde,

se pararán los niños, pasaré por allí y me detendré

a recordarte, pero nunca podré sentarme en él.

He rescatado las fotos de los encuentros

que aún brillan en la memoria.

Hacía sol aquellos días.

Hoy, la tarde de febrero, llueve,

causando más tristeza en tu despedida.

Allá en donde estés pon tu guiño de

fina ironía. Sonríe. Pedalea sereno,

la paz y nuestro cariño te guían.


 

UNA LÁGRIMA SIN TÍTULO                                                               ANTONIO LLOP

Solo una lágrima, querido Fer,

para glosarte como personaje

de nuestros hilos del 2023.

Solo una lágrima porque no te importara

que te metiéramos en nuestros relatos,

por tu carácter bonancible, 

por tu falta de prejuicios,

por tu compromiso con la ficción.

porque te reías de la suspicacia,

y te comprometías con el juego.

 

Ahora, querido Fer,

ya estás para siempre en tu cielo de los ateos,

con tu Maruja, con Albert, con Jean Paul,

ese cielo que creaste con tu pluma cargada de ironía.

Ya estás para siempre en nuestra pequeña historia

-protagonista espontáneo y entrañable-,

esa que creamos todos los días en nuestros relatos.

Y permanecerás para siempre mientras el último de nosotros

aún permanezca de este lado de la vida.

 

Por eso no le pongo título a esta lágrima

Para que tú la titules desde donde te encuentres.


 

HOY NO HALLO TÍTULO PARA EL SONETO                                           MANUEL GIL

 

Hoy no hallo título para el soneto

y si no lo encuentro, a unas malas,

pedalearé bicicletas con alas,

que me conduzcan por los vericuetos

 

de las cósmicas pendientes que escalas

como siempre en tu discurrir inquieto,

Para extraer de la vida los secretos

siguiendo la ruta que tú señalas.

 

La de tu libre espíritu sensible

que supo hacer del vivir su ciencia,

ahí tendrás un título increíble.

 

Fer, dejarás a pesar de tu ausencia,

algo grande, un valor insustituible:

tu memoria viva, esa es tu herencia.


 

DESEOSOS DE CREER                                                JUAN SANTOS

 Deseosos de creer

en su pronta mejoría,

esperábamos el día

de darle un abrazo a Fer.

Sueño que no pudo ser.

Por un sendero estelar

se puso a pedalear.

Más por su ingenio y su agrado,

siempre estará a nuestro lado:

su sonrisa y su avatar.


 

CONFIDENCIAS A MEDIA NOCHE                                          ARACELI DEL PICO

 

   Mira, chaval, si no te gusta el título lo corriges. Mía será la historia, pero te has ganado el derecho de hacer y deshacer en este punto. Aunque tan solo sea, por las veces que has dicho: no, con ese título destripas el núcleo del relato. Exponías tus razones y cambiábamos el título. Niño, y a veces eras bien exigente. Pero siempre merecía la pena el cambio.

   ¿Te acuerdas de cuando me incorporé al grupo? Seguro que te acuerdas. Y más ahora, que tienes la memoria clara de los ángeles. Fue una  madrugada, sobre las dos. Tenía una duda y la plasmé en nuestro WhatsApp, pensando que todo el mundo dormía y que al día siguiente alguien contestaría, quizá Santiago, como guía de su tropa.

   Pues no. De inmediato suena el móvil. Lo abro y eras tú resolviendo mi problema. Te pregunté:

-          ¿Y tú qué haces despierto?

-          Pues, supongo que lo mismo que tú. Yo leyendo y tú, por lo que veo, escribiendo.

 

   Y ahí comenzaron una serie de saludos de trasnoche que cerrabas con la pluma y la lechuza.

    Y luego los avatares: ¡cuántos tenías y qué divertidos ¡  La mayoría rebosantes de corazones que lanzabas a manos llenas. Cada uno de nosotros recogía su puñadito y así nos transmitías energía. Y es natural, cuando se tiene uno bien grande, puede permitirse el lujo de repartirlo en trocitos.

    No te quiero cansar con los recuerdos porque cuando se hace un viaje largo, ya convertido en ángel, aún no se manejan con destreza las alas, y podrías cansarte… pero sigo un poco más, solo un poquito.

 

   Y esas fotos, con la sombra de tu “novia” y a veces la tuya misma, a su lado, encima, sola. ¡Qué buen encuadre buscabas! Caray niño, y qué hábil con los pedales. Así estabas de guapo, que no sabías ni cómo se escribía la palabra celulitis.

 

   Reciente está el día que logramos reunirnos casi todos en Calalberche, apretaitos, alrededor de la mesa y, a pesar del calor, a nadie se le caía la sonrisa de la boca. Y menos que a nadie a ti. Claro que tú la sonrisa la llevas por bandera. El motivo fue la celebración de mi cumpleaños, pero me regalaste el tuyo, que justo era ese día.

 

   En las fotos comunes, unos a veces reímos, otras sonreímos y a veces, y sin querer, salimos seriotes. Todos, menos Fer, que en primer plano y con los pulgares levantados, lograba que la foto fuera un éxito.

 

   Me estoy poniendo muy plasta, pero aunque se me van a quedar mil cosas en el tintero, no quiero dejar de darte la barrila, con las más sobresalientes. Tema camisetas: tuya fue la idea de hacernos todos una de “grupis”. Eso se aplaudió desde el primer momento. Y ahí estamos, uniformados y más unidos aún por el cariño y la igualdad.

   Claro que podría hacer de este saludo un anecdotario interminable. No acabaría en toda la noche. Y ya estamos en la madrugada. Se acerca el momento del emoticono de la “zzz”, el mío. Tu no me vas a mandar la pluma y la lechuza, ¿verdad?,  pero te he prometido ser breve y voy a dejarlo aquí. Bueno, tira de esa paciencia limpia y nueva. Será solo un verso pequeño…

 

   ¿Por dónde vas?, yo me pregunto.

  ¿ A llevar luz y calor a un sol entristecido?.

    ¿O a llevar agua al mar

    que se desborda embravecido

    igual que hace en el norte, por Asturias?

    Allí un trozo de tierra espera que la siembren.

    Pero han caído muchas lágrimas

    y embarrado el camino.

 


 

UN VOLAR PEDALEANDO                                                           JUANA DOMÍNGUEZ

Un volar pedaleando

Una risa permanente

Una enfermedad maldita

Unos meses que se acortan

Unos mensajes pausados

Un no poder,  no hay remedio

Un mal despertar en trance

Un mal día que llegó

Una despedida triste

Una paz que tú mereces

Un sosiego para el alma

Un buen lugar guárdanos

Un reencuentro en otra vida

Un recordar tus afanes


 

DE LA GRAVE A LA AGUDA                                                        SANTIAGO J. MARTÍN

Hace unos meses monté un grupo de música indie, que es así como se llama ahora a los que van de independientes.

No creáis que han surgido en mí nuevas vocaciones. Sigo siendo un gran desconocedor de este arte, pero me atrevo con todo cuando de literatura se trata, y así me va.

No tuve más remedio que organizar un concierto dentro de un relato que todavía nadie conoce.

Unos muchachos se subieron a un escenario imaginario y cantaron sin parar toda la noche para que mis protagonistas pudieran bailar durante un buen rato.

No podía dejar al conjunto musical sin un nombre de referencia. Lo bauticé como IMBORRABLES INVISIBLES.

Ahora, pensando en el nombre, sé que uno de sus miembros, el líder, debe ser Fernando Jiménez: quien les escribe las letras, quien les da el tono de contrabajo y satírico, quien, por muy invisible que nos parezca, se ha convertido ya en un recuerdo imborrable.

 

 

                                                        


 

GRACIAS POR TU VIDA                                                          CARLOS BORT

 

Fumándote la vida a grandes sorbos

Existes exhalando escepticismo

Reconocer virtudes en ti mismo

Nunca te fue tan fácil como en otros.

Anda, levanta y abre el ventanal

No hay muerte ya que borre tu memoria

Donde tú vas sabemos que habrá gloria

Olor de azahar y luz primaveral.

 

In memoriam, Fernando Jiménez.

 

 


 

NUESTRO FER                                                                       CANDELA MARTÍN

La semana pasada se nos fue Luis Fernando, nuestro “Fer”.

Se fue físicamente. Su cuerpo perdió la batalla que llevaba meses librando y su corazón dejó de latir. Pero para nosotros, su familia literaria, sigue y seguirá vivo en nuestra vida y en nuestros corazones.

Le seguiremos recordando sonriendo con la mirada y con los labios; escuchando atentamente y con enorme interés los relatos y poemas que escribíamos en nuestras clases y los chascarrillos y anécdotas en nuestras reuniones siempre regadas con vino y con cerveza.

Nuestro “Fer” no se ha ido, ni se irá jamás de nuestro lado, simplemente ha cambiado de plano.