El destino
siempre nos espera a la vuelta de una página en blanco. Por eso, cuando el otro
día hice la programación de estas dos serias semanas de febrero, el tema
propuesto para los relatos era la invisibilidad.
Horas más
tarde, fallecía Fernando Jiménez, que tantos relatos nos ha regalado en esta
sección. Ahora, sus amigos y, a la vez, compañeros de baile literario, queremos
rendirle este sentido homenaje con unas humildes letras que se nos escurren
entre la pena de su marcha y la dicha de haberle conocido.
No lo vemos,
pero mirando bien adentro de cualquiera de estas metáforas, se dibuja la silueta
inequívoca, irrepetible y sonriente de nuestro Fernando.
Señor, que llueva. No soporto la
mentira de un cielo azul un día más.
¿Puedes hacer que el repiqueteo dulce
de las lágrimas salpique el cristal de mi ventana?
Vamos, haz que se caiga el cielo, que
esas nubes y yo lloremos un buen rato.
Haz que llueva.
(Patricia
Barber)
TU ÚLTIMO TÍTULO MARÍA
ISABEL RUANO
Te has marchado sin escribir tu último título
el que hubiese dado sentido a tu mutilada vida.
Nos han faltado brindis y abrazos,
tertulias y sonrisas, los proyectos,
la complicidad de las letras y miradas,
las cenas y comidas, los paseos, la celebración
de los cumpleaños y las risas.
Bebiste el elixir rojo servido en copa de vino.
Formaste una familia. Viajaste.
Pedaleaste fuerte en un desafío oculto contra la muerte.
El banco de la calle en el que te gustaba sentarte
a comer pipas nunca ha estado tan vacío.
Acudirán a él los pájaros de la tarde,
se pararán los niños, pasaré por allí y me detendré
a recordarte, pero nunca podré sentarme en él.
He rescatado las fotos de los encuentros
que aún brillan en la memoria.
Hacía sol aquellos días.
Hoy, la tarde de febrero, llueve,
causando más tristeza en tu despedida.
Allá en donde estés pon tu guiño de
fina ironía. Sonríe. Pedalea sereno,
la paz y nuestro cariño te guían.
UNA LÁGRIMA SIN TÍTULO ANTONIO
LLOP
Solo una lágrima, querido Fer,
para glosarte como personaje
de nuestros hilos del 2023.
Solo una lágrima porque no te importara
que te metiéramos en nuestros relatos,
por tu carácter bonancible,
por tu falta de prejuicios,
por tu compromiso con la ficción.
porque te reías de la suspicacia,
y te comprometías con el juego.
Ahora, querido Fer,
ya estás para siempre en tu cielo de los ateos,
con tu Maruja, con Albert, con Jean Paul,
ese cielo que creaste con tu pluma cargada de ironía.
Ya estás para siempre en nuestra pequeña historia
-protagonista espontáneo y entrañable-,
esa que creamos todos los días en nuestros relatos.
Y permanecerás para siempre mientras el último de nosotros
aún permanezca de este lado de la vida.
Por eso no le pongo título a esta lágrima
Para que tú la titules desde donde te encuentres.
HOY NO HALLO TÍTULO
PARA EL SONETO MANUEL
GIL
Hoy no hallo título para el soneto
y si no lo encuentro, a unas malas,
pedalearé bicicletas con alas,
que me conduzcan por los vericuetos
de las cósmicas pendientes que escalas
como siempre en tu discurrir inquieto,
Para extraer de la vida los secretos
siguiendo la ruta que tú señalas.
La de tu libre espíritu sensible
que supo hacer del vivir su ciencia,
ahí tendrás un título increíble.
Fer, dejarás a pesar de tu ausencia,
algo grande, un valor insustituible:
tu memoria viva, esa es tu herencia.
DESEOSOS DE CREER JUAN
SANTOS
Deseosos de creer
en su pronta mejoría,
esperábamos el día
de darle un abrazo a Fer.
Sueño que no pudo ser.
Por un sendero estelar
se puso a pedalear.
Más por su ingenio y su agrado,
siempre estará a nuestro lado:
su sonrisa y su avatar.
CONFIDENCIAS A MEDIA NOCHE ARACELI
DEL PICO
Mira, chaval, si no te
gusta el título lo corriges. Mía será la historia, pero te has ganado el
derecho de hacer y deshacer en este punto. Aunque tan solo sea, por las veces
que has dicho: no, con ese título
destripas el núcleo del relato. Exponías tus razones y cambiábamos el
título. Niño, y a veces eras bien exigente. Pero siempre merecía la pena el
cambio.
¿Te acuerdas de cuando me incorporé al grupo? Seguro que te acuerdas. Y
más ahora, que tienes la memoria clara de los ángeles. Fue una madrugada, sobre las dos. Tenía una duda y la
plasmé en nuestro WhatsApp, pensando que todo el mundo dormía y que al día
siguiente alguien contestaría, quizá Santiago, como guía de su tropa.
Pues no. De inmediato suena el móvil. Lo abro y eras tú resolviendo mi
problema. Te pregunté:
-
¿Y tú qué haces despierto?
-
Pues, supongo que lo mismo que tú. Yo leyendo y
tú, por lo que veo, escribiendo.
Y ahí comenzaron una serie de saludos de trasnoche que cerrabas con la
pluma y la lechuza.
Y luego los avatares: ¡cuántos tenías y qué
divertidos ¡ La mayoría rebosantes de
corazones que lanzabas a manos llenas. Cada uno de nosotros recogía su puñadito
y así nos transmitías energía. Y es natural, cuando se tiene uno bien grande,
puede permitirse el lujo de repartirlo en trocitos.
No te quiero cansar con los recuerdos
porque cuando se hace un viaje largo, ya convertido en ángel, aún no se manejan
con destreza las alas, y podrías cansarte… pero sigo un poco más, solo un
poquito.
Y esas fotos, con la sombra de tu “novia” y a veces la tuya misma, a su
lado, encima, sola. ¡Qué buen encuadre buscabas! Caray niño, y qué hábil con
los pedales. Así estabas de guapo, que no sabías ni cómo se escribía la palabra
celulitis.
Reciente está el día que logramos reunirnos casi todos en Calalberche,
apretaitos, alrededor de la mesa y, a pesar del calor, a nadie se le caía la
sonrisa de la boca. Y menos que a nadie a ti. Claro que tú la sonrisa la llevas
por bandera. El motivo fue la celebración de mi cumpleaños, pero me regalaste
el tuyo, que justo era ese día.
En las fotos comunes, unos a veces reímos, otras sonreímos y a veces, y
sin querer, salimos seriotes. Todos, menos Fer, que en primer plano y con los
pulgares levantados, lograba que la foto fuera un éxito.
Me estoy poniendo muy plasta, pero aunque se me van a quedar mil cosas
en el tintero, no quiero dejar de darte la barrila, con las más sobresalientes.
Tema camisetas: tuya fue la idea de hacernos todos una de “grupis”. Eso se
aplaudió desde el primer momento. Y ahí estamos, uniformados y más unidos aún
por el cariño y la igualdad.
Claro que podría hacer de este saludo un anecdotario interminable. No
acabaría en toda la noche. Y ya estamos en la madrugada. Se acerca el momento
del emoticono de la “zzz”, el mío. Tu no me vas a mandar la pluma y la lechuza,
¿verdad?, pero te he prometido ser breve
y voy a dejarlo aquí. Bueno, tira de esa paciencia limpia y nueva. Será solo un
verso pequeño…
¿Por dónde vas?, yo me pregunto.
¿ A llevar luz y calor a un sol
entristecido?.
¿O a llevar agua al mar
que se desborda embravecido
igual que hace en el norte,
por Asturias?
Allí un trozo de tierra
espera que la siembren.
Pero han caído muchas
lágrimas
y embarrado el camino.
UN VOLAR PEDALEANDO JUANA
DOMÍNGUEZ
Un volar pedaleando
Una risa permanente
Una enfermedad maldita
Unos meses que se acortan
Unos mensajes pausados
Un no poder, no hay
remedio
Un mal despertar en trance
Un mal día que llegó
Una despedida triste
Una paz que tú mereces
Un sosiego para el alma
Un buen lugar guárdanos
Un reencuentro en otra vida
Un recordar tus afanes
DE LA GRAVE A LA AGUDA SANTIAGO
J. MARTÍN
Hace unos meses monté un grupo de música indie, que es así como se llama ahora a
los que van de independientes.
No creáis que han surgido en mí nuevas vocaciones. Sigo
siendo un gran desconocedor de este arte, pero me atrevo con todo cuando de
literatura se trata, y así me va.
No tuve más remedio que organizar un concierto dentro de un
relato que todavía nadie conoce.
Unos muchachos se subieron a un escenario imaginario y
cantaron sin parar toda la noche para que mis protagonistas pudieran bailar
durante un buen rato.
No podía dejar al conjunto musical sin un nombre de
referencia. Lo bauticé como IMBORRABLES INVISIBLES.
Ahora, pensando en el nombre, sé que uno de sus miembros, el
líder, debe ser Fernando Jiménez: quien les escribe las letras, quien les da el
tono de contrabajo y satírico, quien, por muy invisible que nos parezca, se ha
convertido ya en un recuerdo imborrable.
GRACIAS POR TU VIDA CARLOS
BORT
Fumándote la vida a grandes sorbos
Existes exhalando escepticismo
Reconocer virtudes en ti mismo
Nunca te fue tan fácil como en otros.
Anda, levanta y abre el ventanal
No hay muerte ya que borre tu memoria
Donde tú vas sabemos que habrá gloria
Olor de azahar y luz primaveral.
In memoriam, Fernando Jiménez.
NUESTRO FER CANDELA
MARTÍN
La semana pasada se nos fue Luis Fernando, nuestro “Fer”.
Se fue físicamente. Su cuerpo perdió la batalla que llevaba
meses librando y su corazón dejó de latir. Pero para nosotros, su familia
literaria, sigue y seguirá vivo en nuestra vida y en nuestros corazones.
Le seguiremos recordando sonriendo con la mirada y con los
labios; escuchando atentamente y con enorme interés los relatos y poemas que
escribíamos en nuestras clases y los chascarrillos y anécdotas en nuestras
reuniones siempre regadas con vino y con cerveza.
Nuestro “Fer” no se ha ido, ni se irá jamás de nuestro lado,
simplemente ha cambiado de plano.