El medio ambiente no solo sufre las consecuencias de las guerras por ser el escenario básico de las mismas. También hay otros factores que agravan su posterior recuperación, si es que llega a ser posible.
La causa que desencadena un conflicto bélico está relacionada con la explotación de los recursos naturales en casi la mitad de los casos.
Además, la estrategia militar muchas veces pasa por
aniquilar un recurso natural para dañar al enemigo, ya sea un bosque, una
marisma o campos de cultivo.
Otra de las grandes lacras medioambientales son las minas
unipersonales, que hacen que muchos entornos naturales aparentemente tranquilos
se conviertan en trampas mortales para humanos y animales.
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