¿Hasta qué punto una
persona buena es capaz de dañar a otra solo por seguir el principio de
autoridad?
La pregunta se las trae. Ese era el motivo de un estudio del psicólogo Stanley Milgran, intentando ahondar en ese principio de autoridad, a propósito de los juicios de Nuremberg, donde los acusados nazis aseguraban que no eran crueles, que tan solo cumplían órdenes.
El experimento de
Milgran en los años 50 tuvo muy interesantes conclusiones y también réplicas,
como el conocido experimento de la cárcel de Stanford, que no era tal, sino un
local de la prestigiosa universidad.
En este artículo no
solo podréis conocer los detalles de ambos trabajos de campo, sino también
diferentes conclusiones que, aún hoy en día, no dejan de ser discutidas y
controvertidas.
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