Como bien dice uno de los apartados de este demoledor
artículo, el mayor cementerio del mundo está en las redes sociales.
Son cementerios virtuales, digitales o como cada uno los quiera llamar. La cuestión es que en cualquiera de las muchas aplicaciones que podemos usar a diario nos vamos encontrando usuarios, entradas, grupos, cuentas, poblados de personas que ya no están vivas, pero que sus mensajes, sus aportaciones, sus conversaciones siguen ahí.
Bueno, algunos dirán que de igual manera que
perviven los libros, la música o los cuadros a sus autores. Pero no es exactamente
igual. Está todo lleno de restos digitales que en muchos casos nadie se
preocupa de cerrar y “recoger”.
Tenéis que leer este artículo. Tomaros un
tiempo porque es algo largo, pero muy interesante.
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