03/07/2025

A LA LUZ DE LA LUNA 1

 

ESCLAVO DE LA LUNA                                                           JUAN SANTOS

La noche que me enamoré de Aurora, la luna me engañó. Era la primera vez que me sentaba en la terraza de aquel bar. Tomaba un gin-tonic, sin más pretensión que ahogar mi soledad, cuando apareció ante mí. La fortuna quiso que sólo estuviera libre la silla que había a mi lado. Puedes sentarte, le dije haciéndome el gracioso. Me sorprendió que aceptara mi invitación, pues, en la distancia corta, era una mujer bellísima, morena de ojos negros, vestido descotado rojo satén y zapatos con tiras doradas con elegante tacón. Las luces exteriores estaban apagadas. La luz natural del plenilunio era ideal para transformar aquello en un lugar de ensueño.

Me dijo que no bebía alcohol. Pidió una Coca cola 00. Me parecía raro que, estando sobria, se mostrara tan alegre y cariñosa. Por un momento pensé que la luna le había nublado la consciencia. Derrochaba creatividad. Me dijo que se sentía libre con gana de realizar sus deseos más ocultos.

Fue un amor a primera vista. Las noches siguientes, volvimos a vernos en el mismo sitio. Llevara el vestido que llevara, estaba igual de radiante, reconozco que me tenía hechizado.

Como nuestra relación se afianzaba, quise quedar a comer con ella. Se negó rotundamente. Así somos felices, prefiero estar contigo solo a la luz de la luna.

Qué más da, cariño. El día también tiene su atractivo. Podemos bañarnos en la playa y después comernos una paella que aquí las hacen muy buenas.

Tanto le insistí, que un día quedamos por la mañana a la luz del sol. Aurora era diferente. Su risa, antes libre, sonaba forzada. Sus ojos brillantes, estaban apagados. La conversación se volvió monótona. Intenté animarla, pero ella solo repetía frases vacías, como si la luz del sol le robara la chispa. Me sentí confundido y triste. ¿Dónde estaba la mujer de mis sueños?

Lo bueno era que, al caer la noche, volvía a ser la mujer de la que me enamoré. Fue cuando me di cuenta de que no podía vivir sin ella, aunque solo fuera a medias.

Nos casamos. Ahora, comparto mi vida con Aurora, únicamente bajo la luz de la luna. Durante el día, ella duerme o se pierde en sí misma y yo la respeto, esperando el momento en que la noche nos vuelva a unir. Y así estamos en nuestro pequeño mundo de sombras y sueños.


 

VOLEMOS HASTA LA LUNA                                                   CARLOS BORT

 

Gerardo siempre fue muy aficionado a la música.

 

Le gustaba cantar "standards" de jazz imitando las versiones de Ella Fitgerald, Sarah Vaughan y Frank Sinatra, como "Fly me to the moon" (Howard), "It's only a paper moon" (Arlen, Harburg & Rose) y "How high the moon" (Hamilton & Louis).

 

Siempre le gustó la canción "Moon River" (Mancini & Mercer), a pesar de no ver en la cantante el sex symbol que todo el mundo veía en ella y de considerar que esa canción no venía a cuento en ese momento de esa película. Pero eso, claro, le pasaba con la mayoría de las canciones que aparecían en el cine, salvo que se tratara de cine musical.

 

Entre sus gustos más rockeros estaba "Bad Moon Rising" (Fogerty), canción que había visto cantar y tocar a su autor justo cuando una luna enorme se elevaba en una noche de verano.

 

Apreciaba también melodías de épocas anteriores a la suya como "Blue Moon" (Rodgers & Hart), que le resultaba muy sugerente en las voces perfectamente armonizadas de The Platters.

 

El "Moonshadow" de Cat Stevens a ratos le resultaba cursi y a ratos le encantaba. Le fascinaba el misterioso vínculo entre la música y el estado de ánimo.

 

Entre sus álbumes favoritos estaba el que consideraba uno de los mejores del siglo XX, el "Darkside of the Moon" (Waters), magistralmente grabado por Pink Floyd en Abbey Road gracias al sonido depurado de Alan Parsons. A su autor Roger Waters lo había visto más de una vez en conciertos que superaron sus expectativas.

 

La relación de Gerardo con Van Morrison era como un matrimonio ya antiguo. Lo descubrió siendo adolescente y le entusiasmó. Pero luego hubo momentos en los que lo consideraba excesivamente agresivo, como cantante e incluso como individuo. Entre las canciones favoritas que salvaba de la obra de Morrison estaba "Moondance".

 

"Moonlight Serenade" (Miller & Parish) era otro de los temas que encontraba en él una acogida variable, en función de su estado de ánimo. Pero, aunque de Glenn Miller prefería siempre los temas con más "swing", la consideraba una obra maestra.

 

Gerardo tenía ya una edad cuando descubrió que "Giorgio" Harrison había tenido la humorada de remedar su "Here comes the sun" con una posterior "Here comes the moon". La canción no le gustaba, pero le hacía gracia como rareza.

 

En fin, a Gerardo le gustaba la música de una cierta temática y lo mismo le pasaba con la información sobre la actualidad. Por eso, durante los años 60 estuvo muy centrado en el proyecto Apolo, un programa espacial de la NASA que logró llevar a seres humanos a la Luna por primera vez en la historia.

 

Pero nunca le gustó que llamemos "lunas" a los cristales de los coches. Y menos aún que en Francia llamen "lunitas" a las gafas. Cada vez que oía esas expresiones, le venía a la memoria el cohete espacial de Méliès que impactaba en todo el ojo.

 

Y a pesar de lo que relataba el Evangelio, Gerardo no creía que la Fe pudiera sanar a un lunático como él.

 

ORGULLOSA LUNA                                                     MANUEL GIL

 

Un torbellino de ansiedad, deseo, miedo, y una falta de control sobre sí mismo sacudía a Rafa. La llegada a su equipo de fútbol de Abdel había trastocado su mundo. A sus diecisiete años recién cumplidos, había logrado dejar atrás las sombras del bullying que sufrió en su infancia, convirtiéndose, en el delantero estrella de su equipo.

 

Abdel, de origen marroquí, tenía su misma edad era un gran delantero, pero sobre todo era un chaval guapo de pelo ensortijado, labios carnosos y sonrisa encantadora. Desde el principio sintió una mezcla de rivalidad y fascinación por él. A Rafa le inquietaba esa pulsión que crecía en su interior, era consciente de la situación; Abdel era musulmán y constantemente hablaba de chicas con los demás compañeros, aunque siempre tenía con él gestos amables y de camaradería. Algunas veces en las celebraciones de vestuario Rafa lo pasó mal para ocultar la excitación que le provocaba su compañero. Aunque se moría de ganas por intimar más con él, veía por delante un muro infranqueable.

 

Esa noche, cálida de junio en Madrid, una espléndida luna llena iluminaba la fiesta del orgullo en su día culminante.

 

Sin decirles nada a sus padres, dio un paso hacia la libertad que tanto anhelaba y se dirigió hacia Chueca. No sabía muy bien a qué. El bullicio de la fiesta lo envolvió en un abrazo cálido, un torrente de colores que lo invitaban a dejarse llevar.

 

A unos pasos de allí, Adela caminaba con paso vacilante. Le había costado dar el paso. La inseguridad la dominaba. A sus veinte años, había aceptado que sus propias fantasías eran inaccesibles. Su trabajo como becaria en el periódico, le había brindado la oportunidad de tratar y conocer a Laura, la redactora jefe de economía. Esa mujer era un mundo reservado y distante, siempre la trató como a parte del mobiliario  y eso solo había conseguido  incrementar la atracción de Adela hacia ella. Fue a la manifestación del orgullo como si el ambiente festivo pudiera deshacer las ataduras de su timidez y desvelar alguna novedad en su vida.

 

Al mismo tiempo, Arturo se encontraba en medio de un mar de dudas, mientras desde la ventana de su casa miraba la luna. Había discutido con Irene, su mujer, que había ido junto a algunos compañeros de su trabajo a la manifestación del orgullo. Arturo no entendía por qué sentía esa necesidad de estar allí. Para él esa celebración era un concepto abstracto, algo que respetaba, pero que nunca había sentido como parte de su vida. No estaban pasando por su mejor momento como pareja y de pronto sintió la necesidad de ir a buscarla. A veces olvidaba lo importante que era ella para él.

 

Rafa, deambulaba en medio de la multitud, cuando en una esquina de la calle libertad vio a un chico sentado en el suelo con un bote de cerveza en la mano, tenía aspecto de cansado y parecía estar solo. No podía creerlo era Abdel, cuyos ojos al verle  brillaron con una chispa juguetona. Se acercó a él sin saber qué decir.

 

Está claro que la luna me trae suerte. No sabía que fueras a venirdijo Abdel, con una sonrisa que desnudaba su alma.

 

A mí también me arrastró la luna  —respondió Rafa, sintiendo cómo sus palabras se deslizaban suaves y sinceras.

 

Se sentó junto a él y sintió el roce de su piel, se miraron y sus ojos hablaron por ellos.

 

Mientras tanto, Adela, llegó a la plaza donde la fiesta vibraba con color y ritmo. Allí se topó con Laura, quien, aunque distante en el periódico, se veía ahora fascinante y dueña de la situación.

Sus miradas se encontraron, y por un instante, los mundos de ambas parecieron conectarse.

 

— ¿Te gustaría bailar? preguntó Laura, que parecía alguien que hubiera sido siempre cercana a ella.

 

Adela sintió que el corazón le estallaba de alegría y miedo al mismo tiempo. Sin pensarlo dos veces, se dejó llevar y se unió a Laura, bailaron como hojas llevadas por el viento. Esa noche, el ritmo y la conexión se transformaron en un lenguaje que hablaba de sueños compartidos y deseos ocultos.

 

No lejos de allí Arturo besaba largamente a Irene, aplaudidos por los amigos de esta, que estaban felices de compartir la fiesta. La pareja parecía recuperar toda la pasión que encerraba su amor quizás contagiados por el que se respiraba en esa noche mágica.

 

La luna con una mirada cómplice  parecía sonreír con orgullo.

RITUALES DE LUNA LLENA


Todo lo que vais a poder a leer en este artículo, ya os adelanto, no es en absoluto científico, es más, probablemente no sea cierto en su mayoría.


Lo bueno que tiene es que propone tal cantidad de cosas que seguro que alguna se cumple, aunque sea solo por insistencia.

Es cierto que encontraréis muchas similitudes con la astrología, que no astronomía. A mí, me parece divertido y entretenido, pero si andáis mal de tiempo, dejadlo para otro día.

https://los40.com/2023/09/07/rituales-de-luna-llena-como-atraer-la-suerte-el-dinero-y-el-amor-a-tu-vida/