La antropología nos ha revelado la existencia de animales y
especies que nos parecía imposible que hubieran existido.
También nos han dado información sobre otros seres vivos que han sido idealizados por la literatura, el arte, la religión…
Este sería el caso del unicornio, que jamás existió como nos
lo han pintado y que más bien era una especie de rinoceronte, ligeramente más estilizado.
Ahora la ciencia se puede plantear “arriesgar” intentando
resucitar especies ya desparecidas usando ADN. No es tan ciencia ficción como
podría parecer.
El artículo termina con un reto peligroso, tentando al
lector a que elija qué animales le gustaría que fueran eliminadas de la faz de
la Tierra, y así pasa, que termina como termina.
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