21/09/2026

AVICENA


Sería difícil hacer una lista de científicos populares sin dejarte alguno o alguna fuera. Hemos apostado por uno de los pioneros de la medicina, que tuvo un éxito notable en su época: Avicena.

El artículo nos hace un retrato completo del médico persa que vivió en la Edad Media.


Resumiéndolo, se podría decir que Avicena fue un auténtico precursor la ciencia aplicada a la medicina. No tuvo de su parte los avances de la química que llegarían con el Renacimiento.

En su haber, la aplicación de la profilaxis en el cuidado del paciente y la cuarentena en el tratamiento de epidemias y pandemias.

https://muyinteresante.okdiario.com/historia/avicena-pionero-de-la-cuarentena-y-la-medicina-preventiva.html

19/09/2026

SEGUNDA QUINCENA DE SEPTIEMBRE

 

ARTE PLUMARJIO: NATURALEZA IDENTIDAD Y PODER. Esta exposición examina la historia del uso de las plumas en varios aspectos: ciencia, historia, antropología, arte y museología crítica.

·         Museo Nacional de Ciencias Naturales

 

·         Calle de José Gutiérrez Abascal, 2

 

·         Gratis los martes y los domingos por la tarde

·         Hasta el 17 de enero

https://www.mncn.csic.es/es/visita-el-mncn/exposiciones/arte-plumario-naturaleza-identidad-y-poder




18/09/2026

YA NO ES IGUAL 2

 

TODO CAMBIA                                                           MARÍA ISABEL RUANO

La luz de la mañana y su reflejo en el cristal.

Los sonidos de la calle.

Los anhelos y la forma de mirar.

Todo cambia. Nada es igual.

Ni los nudos ni las promesas.

La sal y la pimienta, la miel y el chocolate,

las tallas de la ropa, el color del pelo y la piel.

E incluso la manera de caminar.

Ver desde la ventana, a los días acortarse

y a los años pasar.

Nada es igual. Todo cambia.

Ni el fulgor ni los veranos.

Las ganas de aventuras, el riesgo, el afán.

Nada permanece.

Envejecen las raíces.

Se deslizan los años con apremio, pasan lista los afectos.

Se acumulan los recuerdos, los objetos,

las fotos en los álbumes con fechas y sonrisas

descoloridas por el tiempo,

amigos y personas que ya no están.

Anuncia el sol con urgencia que el verano se va.

Paciente el otoño espera la rutina, la manta y el sofá.

Seguirán pasando los días y los años.

Cuando queremos darnos cuenta todo será pasado.

Todo cambia. Nada es igual.


 

MI HOGAR                                                      JUANA DOMÍNGUEZ

 

 

Era la casa de mi infancia, demasiado grande y ahora vacía. Llena de silencio. No hace tanto las risas y los lloros invadían el entorno y una voz aguda y alegre intentaba poner orden en el desorden que envolvía la casa.

 

- ¡Julio, entra en casa! ¿No ves que está lloviendo?

- Ya voy mamá. No llueve casi nada y es muy agradable mojarse, como si estuviese en la piscina.

- Anda, sécate y entra. Ya no es verano y te enfermeras.

 

Esta conversación era repetitiva. Sucedía todos los días por la lluvia o por cualquier otra causa. Siempre estaba pendiente de mí por mi falta de salud.

 

Una mañana fría, su voz se apagó, dejó de arrullarme. Sigo añorando sus cuidados y su cariño, los echo de menos. Mi padre quiso sustituirla. Yo me negaba, pero un día aciago apareció otra mujer en la casa; las voces y las regañinas, se sucedían sin tregua.

 

Ya nada fue igual. Los mimos y las preocupaciones que yo originaba desaparecieron. Desde entonces no soy el mismo. Crecí, me hice más fuerte, más rebelde, dejé de ser el niño enfermo y débil que mi madre cuidaba. El odio y la violencia se instalaron en mí. Una etapa dura de la que no me arrepiento y que trato de olvidar

 

Hoy vengo a despedirme de la casa. Otra familia la va a ocupar. Están muy ilusionados. Les gustan las vistas del jardín, que mi madre diseñó.

 

Espero que sean felices, igual o más que yo en mis mejores etapas. Mi madrastra no los molestara. Me ocupé en su momento de ello. Me iré lejos, donde mis recuerdos perduren sin traumas ni pesadumbre.


 

       ¿QUE ME ESTÁ PASANDO?                                  ARACELI DEL PICO

 

        El periódico está en la mesa. Junto al humeante café, las tostadas recién horneadas. La fruta llena de color reposa en blanca bandeja y en un bol el tomate triturado, junto a la aceitera de cristal. Un rayo de luz entra por la ventana que incide en la aceitera desprendiendo rayos verdosos. Parece un bodegón de Clara Peeters.

 

       La sugestiva imagen despierta mi apetito y me dispongo a coger un kiwi, cuando el periódico abierto por la mitad, destaca en negrita un titular que acapara mi atención.

      

En la localidad de Pals, en la comarca del Bajo Ampurdán, se ha cometido un robo a mano armada, en una farmacia. El autor ha sido detenido horas después.

 

Y la foto del autor del robo, aparecía bajo el titular.

 

      El suave kiwi, se me atragantó. Era Darío Carpí. Mi compañero de juventud, mi confidente y por encima de todo mi amigo. Aquel que siempre ofrecía una solución a mis problemas, que les restaba importancia y que con su verbo fácil convertía éstos, en lecciones prácticas. Nunca hubo entre nosotros contacto físico. El roce de la amistad que une las manos, regala besos cariñosos y el imprescindible pellizco en la mejilla cuando la cara tiene un gesto de preocupación. Darío me conocía tanto que en el movimiento de mis pestañas adivinaba mi estado de ánimo. Y depende de cual fuera, venía con un helado, unas entradas para el cine o para el concierto de mi grupo favorito.

 

    Sus atenciones, solo le ponían ante mis ojos, como el hermano dulce que nunca tuve. Y así fuimos creciendo. El dejándose el pelo largo, tipo Beatles. Yo acortando mis coletas, dejando un moderado recogido de cola de caballo.

 

-          No me haces gracia, con el pelo corto. Me dijo en una ocasión.

-          Pues tu a mí sí, con el pelo más largo.

-          ¿Ah sí? Pues me lo vas a ver como a Sansón.

 

    Una carcajada rompió aquel diálogo de adolescentes. Y nos separamos con un ligero tirón de pelos y el achuchón de despedida. Leyendo la noticia, se agolpaban los dulces momentos. No recordaba ni una sola diferencia de opiniones entre nosotros.

 

    Y entonces conocí, al que dos años después sería mi marido. Ovidio Lafuente. Fue una especie de flechazo. Nunca he entendido que despertó en mi la fiebre que sentía al verle. No era especialmente atractivo, pero su voz, taladraba mis oídos y todo cuanto decía era una biblia para mí. Se lo presenté a Darío.

 

    Días después nos vimos y le pregunté sobre él.

 

-          Entiendo que te gusta. Pues si te gusta a ti, a mí también.

-          Hijo por Dios, qué parco. ¿Eso es todo?

-          Claro. Qué quieres, ¿que os de mi bendición?

-          Hombre, un poco más de calor…

-          A juzgar por cómo le miras, tú ya estás bien calentita. Y a propósito, yo también tengo algo que decirte. Me han ofrecido un trabajo en Essex, no lejos de Londres. Me voy la semana próxima.

-          ¿Tan rápido?

-          Ojalá fuera mañana.

 

       El cariñoso abrazo habitual de despedida, se convirtió en un ligero roce. Casi de compromiso. Se fue, tal como me había anunciado a la semana siguiente. Nunca le volví a ver. Le llamé varias veces. Ni cogió el teléfono ni contestó a mis llamadas.

 

     Mi relación con Ovidio durante el noviazgo, fue firme y nos casamos en cuanto pudimos. Me prometió una vida relajada y próspera. Y la he tenido. No hemos tenido hijos. Ni hemos averiguado la causa. No los hemos tenido y punto. Ya no siento fiebre cuando mi marido llega a casa. Ya nada es igual. Pero su presencia, siempre me infunde respeto. Le quiero de veras.

 

    Al ver la noticia sobre Darío, sentí la necesidad de visitarle, de saber que le había llevado a tal despropósito. Se lo comenté a Ovidio. Me preguntó si quería que me acompañara. Dije que no.

 

    Averigüé donde estaba, y las horas de visita y seguí adelante con mi propósito. Cuando le vi, apoyó las manos junto al cristal que nos separaba. Cogió el teléfono y temblando mantuve el mío entre las manos. Pregunté, que le había llevado a esta situación. No respondió. No tenía palabras, lloraba hasta con hipo, como un niño desvalido. Le dije que me ponía a su disposición. Ahora era abogada. Que juntos saldríamos de ésta. Colgó el teléfono antes de acabar el tiempo destinado y me dejó con la palabra en la boca.

 

    Volví a casa desolada. Y me abracé a mi marido, buscando la paz que me ofrecía su cariño. Pero sin saber por qué, no la encontré. ¿Qué me estaba pasando?

 

    Un nuevo día, volvió a poner el periódico, junto al desayuno en la mesa. Otro bodegón se abre ante mis ojos. Esta vez sin rayos de sol que dividan sus rayos de luz en el entorno. Está lloviendo. Por pura inercia abrí el periódico, que se me cayó de las manos. Otra noticia en negrita y bien negra. Darío Carpí, había aparecido ahorcado en su celda. Su juicio, se hubiera celebrado al día siguiente.

 

    Ya no es igual. No solo no busqué el abrazo de mi marido. Si no que lo rechacé.

 


 

INTUICIÓN                                                                              SANTIAGO J. MARTÍN

La inspectora le ofreció un cigarrillo, a pesar de que en ese lugar estaba prohibido fumar. La complicidad era evidente, aunque el detenido mantenía un rictus marcado por el agobio y la desconfianza. Su imagen nada tenía que ver con el Ricky de todos los días.  

-          Ya sabes que no voy a decir nada, y menos sin la presencia de mi abogado.

-          Me gusta, me gusta cómo estamos empezando. Te veo asustado.

-          Silvia, ¿podrías quitarme estas esposas, tía?

-          Mantengamos las distancias, señor Ricardo de Frutos. También te veo nervioso. Sudas. Tu pie derecho no deja de moverse.  

-          Déjate ya de gilipolleces. ¿Qué estáis haciendo?

-          Estoy intentando empezar un interrogatorio. ¿No te das cuenta?

-          Vete a la mierda.

-          Esta situación solo depende de ti. Se veía venir.

-          Pero, ¿de qué cojones estás hablando?

-          Tranquilo, será breve.

-          Tener a un compañero esposado en la comisaría te saldrá caro, bonita. Se te va a caer el pelo, niñata.

-          Además de lo que se te viene encima, insultas a la autoridad… Hum, la cosa se complica y mucho.

-          A ver. Acabemos ya esta mierda. ¿Qué es lo que está pasando aquí?

-          Eso nos lo tendrás que contar tú mismo, agente. Todo este tiempo ocultándolo. Tarde o temprano…

-          Llevamos 10 putos minutos aquí y no he tenido una miserable explicación de esta pantomima.

-          Ya que no dices nada, lo mejor es que recapacites un rato en el calabozo.  

-          ¿De verdad piensas que me voy a acojonar a estas alturas?

-          Ya lo estás. Sabemos lo valiente que eres. Pero no querría estar en tu pellejo dentro de dos minutos.

-          Venga. Llevadme al pozo. Y ya podéis ir avisando a un abogado.

-          No va a hacer falta, te lo aseguro.

Sin quitarle las esposas, la inspectora le empujó adentro del viejo calabozo de la comisaría. Todo estaba a oscuras. Nada más cruzar el umbral una luz se encendió y algo se abalanzó hacia él.

-          ¡¡¡¡¡¡¡Sorpresa!!!!!!

Un grupo de policías apareció detrás cantando cumpleaños feliz portando una enorme tarta de chocolate, con dos velas que iluminaban un 50.

-          ¡Qué cabrones! Me habéis engañado, pero bien. Si es que al final me estáis cogiendo cariño, panda de hijoputas.

Allí estaban todos los compañeros de mil refriegas. Y alguno más. A última hora se sumó un viejo agente ya jubilado, Tomás. Curiosamente, suegro del homenajeado. No su intención estar allí, pero también le valía.

-          Dejadme que yo corte la tarta- dijo Tomás, agarrando fuertemente el cuchillo.

Ricky, todavía con las esposas puestas, no pudo esquivar el acero. Tomás lo hizo sin saña, guiado por la contundencia de quien tiene el pecho atascado de lágrimas al descubrir a su hija, sin vida, en el viejo chiscón del sótano.  

17/09/2026

LA CHICA DE LA CURVA VALENCIANA

 

Hay una leyenda urbana que también cambia y se adapta a los tiempos. Además, se traslada de un escenario a otro sin importar las distancias. Eso sí, siempre sucede en una curva.

El artículo se centra en todas las apariciones de este siniestro espectro en la Comunidad Valenciana. Siempre aparece asociado a una zona de alta siniestralidad de tráfico. 


También se repiten las mismas constantes: no hay testimonios grabados de ningún tipo, tan solo las declaraciones de supuestos testigos.

https://www.elperiodicodeaqui.com/cultura/la-chica-de-la-curva-el-espectro-que-aun-vigila-las-carreteras-valencianas_100009459_102.html


 

16/09/2026

LA PLANTA QUE DESAFÍA A DARWIN


Hace una semana veíamos un artículo sobre un pez que desafiaba las leyes de la ciencia y, en especial, la teoría de la evolución.

Hoy traemos un caso con bastantes similitudes, pero dentro del reino vegetal. Se trata de una planta conocida como la planta pintalabios.


Es habitual en el sudeste asiático. La variedad que crece en Taiwán presenta unas flores y más cortas que el resto.

Los modelos evolutivos demuestran que las plantas, ante problemas graves de su especie, como la polinización, suelen emigrar para conseguir subsistir. Esta planta pintalabios, se quedó en Taiwán y fue ella misma la que adaptó sus flores a nuevos polinizadores. Toda una sorpresa para los biólogos, que queda reflejada en este estupendo artículo.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/darwin-tenemos-problema-esta-planta-contradice-teoria-evolutiva_27376

15/09/2026

ASÍ CAMBIA NUESTRO CEREBRO POR USAR EL MÓVIL


Las habilidades propias del ser humano se desarrollan de diferentes formas según el uso que hagamos de las herramientas que nos rodean.

El artículo nos plantea cómo cambia nuestro cerebro con el uso del teléfono móvil, un dispositivo cada vez más desarrollado y complejo.


La dopamina que genera el uso de pantallas no es buena a la hora de realizar otras tareas más naturales, como leer, escribir o conversar. Nuestro cerebro está cansado químicamente y su rendimiento baja de forma notable.

https://www.rtve.es/play/noticias/20260403/pasa-a-nuestro-cerebro-cuando-usamos-movil/16999104.shtml


 

14/09/2026

LOS SERES HUMANOS DEL FUTURO


Un artículo que es tan interesante como inquietante. Nos presenta una realidad que sigue en evolución en los seres humanos, aunque lo haga con otros condicionantes distintos debido al progreso y al avance de la medicina.


Es imposible saber cómo vamos a ser dentro de 5.000 años, y no digamos dentro de un millón de años, que es, aproximadamente, lo que llevamos evolucionando.

La evolución genética y la mezcla racial sigue su curso. A eso hay que añadirle la manipulación genética. Para los resultados habrá que esperar. Pero eso lo verán otros.

https://www.bbc.com/mundo/articles/ce375g4n17vo


 

12/09/2026

LOS CAMBIOS DE SINGAPUR

 


Tenemos un caso clave en la evolución de un país, una pequeña isla como es Singapur. Tiene una de las densidades de población más altas del mundo y, sin embargo, su apuesta por la calidad de vida y la salud, le ha proporcionado un salto de importante en el bienestar de sus ciudadanos.


El artículo hace mención a sus espacios verdes, sus políticas sanitarias y al aumento en la esperanza de vida.

Es un lugar multicultural que ha ido sustituyendo paulatinamente el conflicto por la armonía y la vida sana.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c2dp89lgnw7o

11/09/2026

YA NO ES IGUAL 1

 

UNA LECCIÓN DE HUMILDAD                                    ANTONIO LLOP

Cae la noche en Madrid. El interior de uno de los salones del Palacio de los duques de Luna, reconvertido en sala de Exposiciones, se encuentra apagado. Un relámpago repentino ilumina los expositores vacíos. En la penumbra de un rincón dormita un reloj de pie. A su lado, una palmatoria muestra su frustración:

-¡Vaya tormenta se aproxima! Aunque a mí me da igual lo que pase. Hace tiempo que estoy olvidada en esta repisa. ¡Ah, aquellos días en los que esto era un palacio de verdad! Aún tengo el asa desgastada por manos aristocráticas que llevaban la luz de mis cirios por las habitaciones. Mi regazo de bronce siempre estaba lleno de cera calentita. Hace años que no tengo una vela que llevarme a la boca.

-¡Siempre estás quejándote, mujer! –dice el reloj desperezándose-. ¡Tómate la vida con filosofía! Yo soy tan viejo como tú y ya ves, disfrutando de una siestecita. Hace tiempo que mi corazón empezó a fallar, me colocaron un marcapasos de cuarzo, y estoy como nuevo. Antes me tenían que dar cuerda cada ocho días, y ahora pasan años sin que me cambien la pila.

El reloj estira las manecillas, agita suavemente su péndulo y añade con socarronería:

-Y encima estamos a la moda. Dicen que somos vintage.

De pronto se escucha cerca de la puerta un alboroto de voces jóvenes y musiquillas. Las luces del salón se encienden y comienzan a entrar los móviles entre una algarabía de politonos. Les siguen las jóvenes tabletas con sus logos en pantalla cambiando constantemente de color. Los terceros en entrar son los ordenadores portátiles, que abren y cierran sus teclados, como moluscos bivalvos, en una danza esperpéntica. Todos trepan a los expositores y, como un ejército disciplinado, se encajan en los lugares asignados por una etiqueta con sus nombres. En un momento, el salón se ha llenado de un guirigay de flashes, colorines y musiquillas. Como una orquesta antes de actuar, todos ensayan sus aplicaciones recientes con la máxima velocidad de la que son capaces. Al día siguiente, cuando se abra la Sala de Exposiciones, tendrán que mostrar todos sus adelantos técnicos.

Afuera comienza a llover con intensidad. Un nuevo relámpago, seguido de un trueno a los pocos segundos ilumina el rincón donde se encuentran el reloj y la palmatoria.

El IPhone de última generación, que está en la esquina del expositor más próxima a ellos, advierte su presencia.

-¿Y esos? ¡¿Qué hacen esos vejestorios entre nuevas tecnologías como nosotros?!

-Según leí en la Wiki –dice un portátil- esto era antes el Palacio de los duques de Luna. Deben formar parte de la decoración anterior.

-Bueno, también tenemos nuestras funciones –tercia el reloj de pie.

-¿Cuáles? –pregunta el IPhone.

El reloj, que ya espera la reacción que van a tener sus palabras, ahueca su caja de roble para dar a su mensaje más sonoridad, y así cargarlo de la mayor ironía posible:

-Por ejemplo, yo doy la hora.

Un estruendo de risas metálicas en varios tonos recorre los expositores.

-¿Nada más que la hora? –pregunta un Samsung Galaxi Z-. Yo tengo esa función además de otras cincuenta.

-A mí me caben aplicaciones hasta llenar quinientas doce GB –declara un Xiaomi Redmi Note-. Y el de reloj es uno de los servicios que menos memoria me ocupa.

Después de que todos alardeen de sus píxeles y giga bytes, una joven tableta se dirige a la palmatoria:

-Y tú, abuela, también tendrás una función. La de iluminar ¿no?

Sin esperar respuesta, los soldados tecnológicos ríen la ocurrencia de su compañera entre multitud de haces de luz para apabullar con sus usos de linterna.

Después de tanta demostración, las baterías de los expuestos están casi agotadas. Con el último aliento, cada uno de ellos se enchufa a su punto de carga.

De pronto, un rayo desgarra la noche, y la luz eléctrica se apaga.

En la más completa oscuridad un foco de mano se abre paso desde la puerta hasta la repisa donde está la palmatoria. Al llegar a su altura, alguien le encaja un cirio y lo enciende. Luego la coloca en la parte más alta de los expositores.

A la luz de la vela, el reloj de pie observa cómo todas las pantallas se van quedando mortecinas por falta de energía. Masculla: “Panda de pijos…” Y se duerme de nuevo.

Desde su lugar privilegiado, iluminando aquel cementerio de nuevas tecnologías, la palmatoria siente de nuevo, con gran placer, el calorcillo de la cera derretida.


 

YA NO ES IGUAL, MENOS MAL                                              JUAN SANTOS

“Cualquier tiempo pasado fue mejor”,

dijo don Jorge Manrique,

pues que venga y me lo explique

y le diré a ese señor

que para mí, fue peor.

Mas como fue temporal,

lo de ayer, ya no es igual,

menos mal.

 

Es tremenda la locura

de ciertos agitadores,

que alaban como mejores

los años de Dictadura,

con represión y censura.

Mas como fue temporal,

lo de ayer, ya no es igual,

menos mal.

 

Muchos años de racismo

y de exclusión sexual,

con la brecha salarial

y dominando el machismo,

me identifico yo mismo.

Mas como fue temporal,

lo de ayer, ya no es igual,

menos mal.

 

Tanto yo como mi esposa

trabajamos sin cesar,

para comer y pagar

la hipoteca fastidiosa.

Ser pobres tiene esa cosa.

Mas como fue temporal,

lo de ayer, ya no es igual,

menos mal.


 

YA NADA ES IGUAL QUE EN LA FOTO                                                 MANUEL GIL

 

El objetivo nos cercó como un eclipse breve,

un parpadeo de luz detenida en la tarde,

y allí quedamos, dos muchachos invencibles,

aprisionados en la alquimia plateada del instante.

 

Tenía quince años el mundo

y cabía entero en nuestros bolsillos.

El futuro era una puerta sin cerradura,

una carretera abierta bajo el sol del verano.

Caminábamos de frente contra los miedos,

disimulando la fragilidad con carcajadas,

convencidos de que la vida

era una fruta madura esperando ser mordida.

 

Éramos rivales por deporte,

enemigos por minutos,

hermanos por destino.

Defendíamos causas imaginarias

como caballeros sin reino,

y al caer la tarde regresábamos

con la espalda cansada e intacto el celo.

 

Nos creíamos héroes secretos,

príncipes sin castillo,

el reino de los Beatles era nuestro sueño,

allí el amor cabía en tres acordes

y el mundo en una canción

de tres minutos más o menos.

Estrenábamos pantalones de campana

como quien inaugura una época,

nos dejábamos crecer el pelo

para que el viento tuviera algo que despeinar.

 

Hoy sostengo la fotografía

como quien sostiene una reliquia

o un mapa de un país que ya no existe.

La química del papel hizo su trabajo,

pero nos tendió una trampa dulce.

fingió eternidad donde solo había vértigo.

 

Esos rostros siguen riendo,

aunque ya no reímos lo mismo.

Las palabras que entonces nos incendiaban

hoy apenas son brasas a fuego lento.

Los caminos se bifurcaron sin ruido,

cada cual persiguiendo su propio espejismo.

 

Solo un hilo casi invisible nos atraviesa aún:

una melodía de aquellos días,

una guitarra que regresa como un faro

cuando suenan los acordes de “Yesterday”.

Lo demás lo fue borrando el tiempo

con su paciencia de lluvia sobre la piedra.

 

Se nos cayó la candidez

como se cae el polvo de oro de las alas,

y el brillo de aquel instante

se fue apagando despacio,

igual que el papel fotográfico

que amarillea lento y en silencio.

 

Y sin embargo…

cada vez que miro esa imagen

siento que algo late aún detrás,

como si aquellos dos muchachos

nos observaran desde el pasado

preguntándonos en qué esquina del camino

dejamos olvidado el asombro.

 

Quizá queda algo que no se rompe,

se transforma en una música lejana

que suena a veces en la memoria

con la dulzura triste

de lo que fue verdadero

aunque no supiera ser eterno.