Cuando un lago se llama Enigma tiene que ser por alguna razón. La más
evidente es porque no se conoce lo suficiente sobre él.
Todo ello entra dentro de la normalidad. Se trata de un área de agua dulce en mitad del polo sur. Y se pensaba que estaba completamente congelado todo el año.
Pero ante la sospecha de que no fuera así se hizo una prospección
térmica y se comprobó que hay una zona interior donde el agua no está
congelada. Al analizarla se pudo ver que había señales inequívocas de vida.
Si queréis saber más no vais a tener más remedio que leer este
estupendo artículo de National Geographic. Adelante.

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