Tenemos un caso clave en la evolución de un país, una pequeña isla como es Singapur. Tiene una de las densidades de población más altas del mundo y, sin embargo, su apuesta por la calidad de vida y la salud, le ha proporcionado un salto de importante en el bienestar de sus ciudadanos.
El artículo
hace mención a sus espacios verdes, sus políticas sanitarias y al aumento en la
esperanza de vida.
Es un lugar
multicultural que ha ido sustituyendo paulatinamente el conflicto por la
armonía y la vida sana.