Ni mucho menos coinciden el mundo del cine con la ciencia, en todos los casos. Son múltiples las películas que, pese a tener un sesgo científico muy importante, se basan en supuesto erróneos o inexistentes.
El artículo nos
enumera varios ejemplos de lo dicho. La conclusión es lógica: la ficción tiene
licencias que pueden saltarse principios fundamentales de la física o las
matemáticas si así se consigue un mayor impacto, sobre todo comercial.
Eso tiene sus riesgos.
Puede haber espectadores que crean a pies juntillas fenómenos que son
literalmente imposibles.
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