Observar la veracidad de la ciencia también tiene que ser un objetivo científico, aunque parezca una perogrullada.
Hay que saber comprender
las señales que nos llevan hacia la ciencia verdadera y la que nos conduce a la
ciencia llena de bulos. Este segundo caso cada vez es más común en las
publicaciones especializadas.
No es fácil para un investigador ver publicados sus trabajos si no pertenece a una élite científica cada vez más exclusiva. Ahí ha encontrado un hueco la industria de la mentira, también en el mundo de la ciencia.
Las publicaciones
científicas, sobre todo en China, cada vez proliferan más y con un contraste de
veracidad muy escaso. Por eso os facilito este fantástico artículo que nos
ayuda a ser más conscientes de lo que está pasando en el mundo de la
divulgación científica. Es fácil de entender. No os enfadéis mucho al final.
¿Vale?
