22/08/2025

AL LADO 2

 

MUJER PERPLEJA SOBRE FONDO RALLADO             SANTIAGO J. MARTÍN

Nunca se habían visto antes hasta aquel 23 de mayo a las 16:48. Y en la espesura de la ciudad, a veces tan oscura, sus caminos, casi siempre paralelos, pudieron haberse cruzado en más de una ocasión.

Nada tenía que ver Eloísa, la mujer empoderada, emprendedora y sofisticada, con Alejandra, madre entregada a la vida de sus 4 hijos, a las escaleras que fregaba todas las mañanas y a observar impotente cómo las arrugas iban poniendo banderas de victoria en su piel.

Eloísa nació 5 años antes que Alejandra, pero en la misma maternidad de la calle O’Donell. Puede que compartieran sábanas y manos de matrona, pero, evidentemente, no se llegaron a ver.

Alejandra rara vez pisaba las zonas nobles de Madrid, si no era para limpiar una oficina o llevar al pequeño, en su día, a un ortopeda que, a duras penas, consiguió que Pedrito cojeara cada vez menos,  por culpa de esa deformidad que le venía de nacimiento.

Lo que es la vida, ambas habían esbozado una sonrisa parecida cuando estuvieron por primera vez en el Museo del Prado. Una, Eloísa, anticipando lo que serían muchas visitas a las salas de Velázquez y Tintoreto, sus pintores preferidos. La otra, Alejandra, sorprendida de la magnitud del arte comparada con la insignificancia de su vida, haciendo requiebros a la pobreza  en aquel Manoteras de los años 80.

La mujer rica, me permito llamarla así para no repetir tanto su nombre, comenzó a trabajar en diversos negocios paternos y llegó a ser la CEO, como se dice ahora, de la división química del negocio.

¿Y quién piensan ustedes que limpiaba todos los días su despacho, además de otras dependencias? Pues no, no era Alejandra, a la que tendré que llamar la mujer pobre. No me quedaba otra solución.

No era ella la limpiadora, pero sí otra mujer de la misma empresa. Como ven caminos paralelos, muy levemente y que no se llegaron a cruzar hasta ese 23 de mayo a primera hora de la tarde.

Ese día Alejandra, la pobre (en sentido doble) tuvo la desdicha de sustituir a la limpiadora de las oficinas de la Calle Miguel Ángel, donde la rica Eloísa, dirigía con mano firme una compañía que solo había hecho que mejorar los balances desde que ella se hizo cargo.

Si algo bueno tenía LIMPIABIEN SL era que no esquilmaba en recursos para sus empleados. Disponían de todo tipo de utensilios de limpieza, modernos, robotizados incluso, y hasta se desplazaban en vehículo de empresa, si tenían permiso de conducir.

Salía del restaurante la rica, la afortunada, la bien nacida, cuando una furgoneta de marca francesa, conducida por una mujer cansada, agobiada, malherida por una vida sin descanso, se la llevó por delante saltándose el paso de peatones.

Alejandra quedó paralizada, absorta en su error fatal, aterrorizada por las consecuencias de su agotamiento por dentro y por fuera. Mientras, Eloísa, esbozaba una especie de sonrisa, la última, todavía con el móvil  en su mano y un mensaje donde una amiga le auguraba una feliz y merecida jubilación.  

 

 LA PASAJERA DEL ASIENTO DE LA LADO                           MANUEL GIL 


¡Deben ser ellos! ¡Oh, Dios, qué puedo hacer! Si tiro el móvil ahora me verán y podría intentar explicarme, pero ¿me creerán? Detrás hay otros dos que creo que me siguen. ¿Cómo he podido meterme en este embrollo?


Esos turbulentos pensamientos agitaban la mente de Patricia, para la que el viaje que tantas veces había hecho, Madrid–Sevilla en el Ave, se había convertido en una terrorífica aventura. Cuando ocupó su asiento de clase preferente, no había mucha gente; si estaba ocupado el de al lado, una mujer de una edad parecida a la suya, elegante y guapa, y, ¡oh casualidad!, vestía la blusa de Hermes, la misma que llevaba ella y que le había traído su marido de París hace unos días. La blusa tenía bellos motivos de cabezas de caballo y no era fácil pasar desapercibida con ella. Miró a la pasajera de al lado y esbozó una sonrisa de resignada disculpa, que la otra respondió de manera parecida.


No pudo disimular su curiosidad por la pasajera de al lado, que parecía nerviosa y preocupada. Miraba el móvil, escribía y se tocaba el cabello de forma compulsiva; algo la agitaba, algo que no hacía más que alimentar la curiosidad de Patricia. Sonó el móvil de ella y, con un gesto de disculpa, se apartó un poco hacia el pasillo para contestar: “Sí, claro que llegaré a tiempo, y sí, por supuesto que lo llevo; lo que hemos pactado está asegurado. No me gusta ese tono de amenaza. Saldré de Barcelona y llegaré a París a la hora prevista; ya os pasé el billete por WhatsApp para que vierais el horario”.


Patricia quedó impactada por la conversación. Este tren va a Sevilla, no a París; algo hay de extraño en la de al lado. Por supuesto no osaría preguntarle, pero la vio sentarse nerviosa, remover cosas en un bolso, y le preocupó sobremanera que uno de los objetos que portaba fuera una pistola. Su imaginación se desbordó. ¿Qué historia se estaba desarrollando a su lado, allí mismo, algo que tenía que ver con esa mujer y a quién había mentido por teléfono? ¿Qué esperarían ellos de ella?


Absorta en sus pensamientos, no podía concentrarse en el libro que intentaba leer. Acabó quedándose traspuesta cuando ya no faltaba mucho para llegar a destino. Al abrir los ojos, se dio cuenta de que la de al lado ya no estaba. ¿Habrá ido a tomar algo? Supuso, pero se dio cuenta de que el bolso que había depositado en la rejilla superior ya no estaba. Vaya, solo puede haberse bajado en Córdoba; es la única parada que ha hecho este tren, pensó. En fin, qué mujer más rara, qué se traería entre manos. Entonces reparó en que el móvil de su vecina pasajera estaba en el asiento.


No pudo dominar su curiosidad y lo encendió. Le costó probar con las líneas de desbloqueo, pero una L al revés le dio paso a las pantallas. Estaban anunciando la llegada a Sevilla y el tren aminoraba la marcha.


Recogió el poco equipaje que llevaba; nadie la esperaba en la estación, cogería un taxi hasta su hotel.


Ya fuera del tren, abrió el WhatsApp de la misteriosa pasajera y leyó un mensaje que le heló la sangre: “Bájate donde puedas, huye. Han logrado rastrear tu ubicación a través del móvil y saben que vas en ese tren. Si no hay ninguna parada, activa la emergencia para pararlo y sal de ahí como sea. Te estarán esperando y eso sería fatal para ti. Saben incluso cómo vas vestida, aunque no te conozcan.” Vio, a no mucha distancia, que dos tipos la seguían. En medio de su turbación, una frase que le decía su madre acudió a su cabeza: “La curiosidad excesiva puede ser peligrosa.”





El VECINO DE AL LADO                         MARÍA ISABEL RUANO 

Enciende la luz cada mañana

y pasea a su perro amigo.

Regresa contento a casa.

No deja de ser para mí, 

un desconocido.

Abre las ventanas de la dicha,

su casa desprende un aroma peculiar.

Desaparece entre misterios y pasillos.

Su presencia me llena de gozo.

Ignora que le observo cada día

con la luz apagada, detrás del visillo,

componiendo con la imaginación

historias con sabor a beso,

caminos largos, pasillos cortos

que se encuentran en un abrazo

a la entrada de su casa,

en el medio del pasillo,

en cualquier rellano de la mente,

del portal o del edificio.

No deja de ser para mí, 

un desafío.




AL LADO.                                       CARLOS BORT


Me tiene el último tema

anonadado.

Es algo que a veces quema

lo que hay al lado.


Pensándolo esta mañana

me quedo en casa,

mirando por la ventana.

A ver qué pasa.


Tiene Nina mi vecina

un no sé qué,

que mi sangre contamina

de yo que sé.


La de enfrente no es tan fina,

pero algo hay.

Y es que, cuando ella camina,

caray, caray.


Me viene en mente la bella

del 33.

¿Cómo se llamaba aquella?

¿María José?


Por no hablar de la del patio

que cuando tiende,

genera en mí kilovatios

de los que encienden.


Ya me lo dice Don Mario

el del tercero.

Es breve su comentario,

mas muy certero:


Si hay en este vecindario

tantas mujeres

que te hacen pasar calvarios,

¿pa qué las quieres?








EL RAIDO SOFÁ.                                        ARACELI DEL PICO 



  Estaba repasando el periódico. No el de hoy. El de hacia algunos años, cuando el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, anunciaba la creación de la UME. Y las consecuentes y demoledoras críticas que recibió.


  Jacobo Izquierdo Mañas, era un hombre de 78 años, alto y aún bien parecido. Con peculiaridades que le hacían muy especial. Entre sus amigos le criticaban con frecuencia, su “manía” de tomar apuntes de todo. De guardar cualquier recorte de periódico y de convertir su entorno en un pequeño rastro. Tenían claro que el síndrome de Diógenes, iba con él. 


  A tales prendas, también le añadían su falta de generosidad. Mentira. Solo era austero consigo mismo. Tenía desde hacía varios años, la misma casa, los mismos muebles y no era amigo de cambiar de ropa. Limpia y bastaba. Entre los muebles, en el pequeño salón un sofá de skai, desgastado y que en verano se convertía en casi una tortura. El aire acondicionado era algo que ni siquiera se había planteado. Un ventilador apañado y que llevaba de un lugar a otro de la casa, era suficiente. 


  Pero nadie comprendía la razón de que tuviera ese sofá marrón, feo y desgastado y que en los días de excesivo calor, como estaba siendo ese verano, le producía escozores en el culo.


  Llamaron a la puerta. Fue a abrir. Un amigo de los de verdad venía a compartir un rato de      charla. Sus casas situadas una al lado de la otra y de las mismas características en el exterior. Por dentro con notables diferencias. Si que eran amigos, pero con frecuencia la pacífica charla, se convertía en una gresca de elevado tono. Pero nunca llegaba la sangre al rio. Los ideales eran muy diferentes. Pero la amistad era sincera.


  Jacobo Izquierdo, parecía haber nacido bajo el símbolo de su apellido. Sus raíces que veneraba, le habían conducido por esa senda y cuando ya mayor analizó  a su familia, supo que él seguiría el mismo camino.


Mateo, hace un vino?

Hace, y con unas buenas aceitunas de Campo Real, que me consta que tienes.

Tengo. Y tengo un buen chorizo de León y una buena cecina. Amén de un pan para acompañar bien rico.


Sacó su mejor botella de Protos.


Joer Jacobo, que buenos vinos te gastas.

La verdad es que yo para mi solito, no abro estas botellas. Pero para un amigo que se deja caer de vez en cuando por mi casa, pues si la verdad.

Pues chico, yo no. Si la tengo la abro para mi y el que venga atrás …

Tú tampoco. No digo que no la abras para ti, pero yo siempre he tomado buenos vinos en tu casa. Tú serás un facha. Pero un facha desprendido.


  Y como salió la palabra prohibida, pues la mecha se encendió y la conversación derivó por derroteros que caldearon el ambiente con más grados que los que había en el exterior. El fuego cruel había asolado poblaciones aledañas. Jacobo hacia ver a Mateo, que gracias a la creación de la UME, estos terribles incendios y a pesar de su virulencia al fin se controlaban.


  Le mostró el periódico del año 2005 y que él se cuidó de  guardar con celo, para hacerle ver que gracias al empeño del ex presidente Zapatero, esta Unidad prosperó y fue y estaba siendo útil en los múltiples desastres que asolaban el País. Aunque tal como se iban propagando era imposible controlarlo todo. La desidia de las diferentes comunidades autónomas. Algún rayo tormentoso. Y sobre todo la maldad sin límites de muchos, habían envuelto en llamas una tierra próspera y bendecida por la naturaleza.


   Matías no reconocía aquello de la maldad de muchos. ¿Cómo iban  a quemar adrede las tierras? 


Sencillo. Para dejarlas inútiles para el cultivo y adquirirlas por un precio mínimo…


 Enfrascados en defender cada uno de ellos su opuesta posición, oyeron tarde las voces que procedían  de un megáfono pidiendo que desalojaran sus casas de inmediato.


  Mateo, salió corriendo. Siguió las instrucciones de los miembros de la UME. Jacobo cerró su casa, observó el giro del viento y presumió que las llamas iban a ir hacia otro lado. Empapó una manta con agua y se cubrió con ella. Y tranquilamente se sentó en su raído sofá. Mientras murmuraba.


Espero haber acertado Estrella. Si no, pronto estaremos juntos. Aquí me quedo esperando en nuestro sofá, donde tanto nos hemos dado. Y donde por primera vez nuestros labios se rozaron, ¿te acuerdas?. Desde entonces solo hubo poesía en nuestro entorno, en nuestras vidas y en los rosales que sembraste al pié de la valla.

   




REMANSO DE PAZ.                               JUANA DOMÍNGUEZ 

Un sendero tortuoso, empinado, llega hasta un rincón verde esmeralda, con pinceladas de morado, amarillo y blanco de las flores que lo cuajan. Me siento bajo los altos pinos, que pretenden tocar el cielo en busca de luz y sol, me parecen casi humanos.

 Sus agujas cubren de marrón tostado el suelo, donde la vida bulle: hongos, musgo grueso y húmedo, trozos de ramas muertas y corteza desprendida pueblan el suelo. Hormigas incansables, afanosas, recogen cuanto encuentran, sin que las mariposas de mil colores que revolotean  de flor en flor a la orilla del arroyo, que baja trasparente y limpio, las distraiga en su quehacer. 

La pradera soleada y brillante deslumbra al atardecer, con los matices rojos y anaranjados del ocaso, cubriendo de oro las ramas de los robles. Un pájaro negro, con tintes azulados y verdosos, puebla de gritos el entorno, llamando urgentemente a sus congéneres, arrancando notas agudas al compás de su cantar: cuaaág , cuaaág.

 Un ciervo se asoma al llano solitario, alzando la cabeza altanero, mira con ojos redondos, descarados, al aprendiz de cantor, invitándole a volar, a que le deje solazarse y relajarse ramoneando la fresca hierva. De repente salta y se aleja con un trotecillo de baile, a descubierto al humano que ha invadido su paz en el entorno tranquilo,  que la naturaleza guarda y protege de los abusos de desalmados mortales,  que contaminan y ajan todo lo que miran y tocan. 

Le entiendo, se aleja corriendo porque mi presencia a su lado le provoca desconfianza. 



             




8 comentarios:

  1. Mujer perpleja sobre fondo rayado. Santiago
    El día y la hora fatídica de Eloísa, ya lo sabía desde el principio el narrador, como también sabía que Alejandra se saltaría el paso de peatones, dejando a la mujer perpleja sobre el fondo rayado. La pobre rica no pudo disfrutar de su jubilación, lo malo es que la mujer pobre después del suceso, tampoco mejoró su vida. Un relato muy bien llevado, dosificando la información.

    La pasajera del asiento de al lado. Manuel
    Excelente relato de intriga desde la primera línea a la última. Dado que es mucha casualidad que la pasajera de al lado lleve la misma vestimenta. Podría ser que la mafiosa estuviera al corriente de los viajes habituales de Patricia a Sevilla y comprara la misma blusa de Hermes para forzar la situación y que detuvieran a la inocente. De cualquier manera, es un relato digno de ser puesto en escena. Bravo, Manuel.

    El vecino de al lado. Isabel
    El poema de María Isabel es un derroche de imaginación sobre una mujer, que deseosa de un amor, idealiza al vecino de al lado, enamorándose de él. No sabemos cómo terminará esta historia, pero nos da igual. Los preliminares son muy buenos, con la delicadeza y la dulzura de una auténtica poeta, como es María Isabel.

    Al lado. Carlos
    El personaje de tu poema, lo imagino un poco mayor, pero con la lívido un poco subida. Todas las vecinas que viven al lado de su casa, le parecen atractivas y sólo con verlas le alegran el ojillo. Es un poema muy gracioso, con el que es fácil identificarse.

    El raído sofá. Araceli
    Influenciada por los incendios que se están produciendo por muchas zonas de España, has plasmado una escena perfectamente viable, con el vecino de al lado que, sin reconocer la bondad de la UME, luego se beneficia de ella. Jacobo se deja morir para reunirse con su mujer. Un final muy duro, que de fuerza al relato.


    Al lado. Juana
    Has hecho una hermosa descripción de un paraíso de los que cada vez quedan menos en la tierra. Se nota que amas la Naturaleza y has transmitido perfectamente sus sentimientos. El ser humano debería estar integrado de manera natural a todas sus criaturas, pero somo perversos y es normal que se asusten cuando estamos a su lado. Muy bueno, Juana.

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  2. Santiago. Refleja un relato más sencillo en él de lo habitual. No peor. Tiene un fatídico final para las dos protagonistas de las historia. Pero sin duda la que vive, seguirá arrastrando un triste destino que la lleva acompañando toda su vida.
    ! Que bueno !.

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  3. Manuel. Has puesto tu imaginación siempre activa, al lado de un relato, donde una blusa de Hermes juega un papel fundamental en su desarrollo. Es original y bien creíble. Gracias.

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  4. M. Isabel. Una poesía inspirada en un vecino al parecer interesante. Que fácil te resulta trenzar unos versos para ponerte AL LADO del ejercicio. Precioso.

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  5. Carlos. Que ha regresado de una larga ausencia, nos deleita con unos divertidos versos, muy de su estilo. No pierdas el humor, que siempre es de agradecer.

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  6. Juana. No puede haber una prosa más poética, que la que has plasmado en tu relato de la naturaleza. Es perfecto en su brevedad.

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  7. Santiago. Vidas paralelas pero solo en el plano de la física, muy distintas en su devenir como rica y como pobre, aunque siempre cercanas, hasta el fatídico momento final. El relato tiene una redacción muy visual con tintes casi poéticos: “las arrugas iban poniendo banderas de victoria en su piel”. y un desarrollo donde todo está bien medido para crear esta historia sencilla, sin artificios. Muy bueno.

    Maria Isabel le pone lirismo a un sentimiento que se da muchas veces con la idealización de personas que podemos observar, pero siguen siendo un misterio. Buen poema.

    Carlos se va también a la observación de vecinas en un tono más jocoso y zarzuelero. Yo imagino esto en una acorrala del Madrid castizo.

    Araceli. Un relato muy apegado al día a día que vivimos y a las conversaciones que mantenemos en cuanto a la lacra del fuego y la peor lacra aun los que tienen que prevenirlos y hacerles frente. Está muy bien narrado y las situaciones y los personajes son creíbles. Me gusta mucho el final que cierra un poco la imagen que nos hemos forjado del personaje. muy bueno.

    Juana, es una bucólica descripción del paraíso, desgraciadamente en tantos casos perdido. Las imágenes evocadas en el relato invitan a la relajación y al disfrute y pintan un cuadro que solo la naturaleza puede plasmar. Un bálsamo.

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  8. Me siento en la obligación de agradecer y felicitar tanto la labor creativa de mis compañeros como la tenacidad y el trabajo de nuestro profe Santiago ( para mí sigue siéndolo más allá de la amistad o tal vez sea al revés...) En pleno mes de agosto y mientras movemos nuestras maletas por alternativos destinos, él, ellos, siguen escribiendo y publicando los relatos en el blog. Un blog qué, más allá de sus lectores ( aunque no escriban sus comentarios en el blog) tiene el sello de la perseverancia, la transcendencia de lo importante, la lucha y el deseo de permanecer y compartir con los demás nuestras inquietudes y sentimientos.
    Muchas gracias por toda esta labor tan digna de admiración.

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