Los fuegos fatuos siempre han tenido muchísimas leyendas a su alrededor. Primero por la forma en que se producen, aparentemente espontánea. Segundo por los lugares más habituales donde se pueden ver, en los cementerios.
Todo tiene una
explicación física, pero ni con esas se quita de encima historias increíbles y
terroríficas.
El artículo nos
detalla, hasta con experimentos de laboratorio, todo el proceso, desde la
chispa a la llama.
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Es una materia (como muchas, en las que estoy en pañales), pero siempre me ha llamado la atención, que fuera en cementerios o lugares abandonados, donde se vieran con alguna frecuencia. Jamás he visto ninguno. Y no niego que me gustaría.
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