La llegada de la Navidad es un acontecimiento sinónimo de pánico para muchas de nuestras mascotas, en especial perros y gatos.
Los petardos, fuegos artificiales y demás artilugios de pirotecnia,
tienen la culpa. Está claro que no es un fenómeno exclusivo de estas fechas,
pero sí generalizado, no solo en nuestro país.
La causa de que les provoque tal desasosiego tiene una explicación
sencilla. Su capacidad auditiva es mucho más sensible que la de los humanos,
con lo que esos ruidos estridentes les pueden provocar hasta dolor.
En este artículo se analizan todos estos términos de forma sencilla y
clara.
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Se bien que a las mascotas les espantan estos ruidos. Y mejor aún lo que me espantan a mi. Disfruto de las luces. Pero soporto mal esas tracas que dejan las Trompas de Eustaquio sordas.
ResponderEliminarAsí que pobrecitas mascotas. Deberíamos seguir al pie de la letra las indicaciones, que nos dan en el enlace. Gracias blog.