Puede que hayan pasado desapercibidos para medio mundo, pero
no para los campesinos con los que lucharon la tierra y la dignidad en su
labor.
Estos dos hombres fueron asesinados reivindicando derechos para la gente del campo de Colombia.
La vida es muy difícil en ese país, con grupos paramilitares
y narcotraficantes ofreciendo poderes paralelos y más crueles, si cabe, que las
propias fuerzas de seguridad del Estado.
Tenéis que leer este artículo, a sabiendas de su dureza, para
podernos dar una visión global de lo que pasa en nuestro mundo por lejano que
nos resulte. Todo está ahí, a la vuelta de una esquina virtual, pero que
realmente existe.
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Lástima, que gente con ese valor altruista, caigan por la perversión de muchos, sin darles lugar a desarrollar aquello, que sin duda sería bueno para la mayoría.
ResponderEliminarNo tenía conocimiento de ellos, gracias blog.
Conocí el problema colombiano de primera mano. Una muchacha colombiana iba por el Banco a cobrar una beca para investigación con plantas en el CSIC. Hicimos una breve amistad durante el mes que duró el cursillo. El día en que se despidió la noté angustiada. Le expuse que no entendía su angustia, que debería estar contenta por volver a su país. Me dijo que allí la vida no valía nada. Trabajaba en un centro agrícola y tenía miedo de los paramilitares.
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