28/02/2026

TURISMO CON LUJO Y RIESGO


No siempre los viajes más caros son los más lujosos. En ocasiones, el precio fija una cantidad enorme de costes y riesgos, lejos de comodidades y lujos, pero repleto de situaciones llenas de peligros.


Que cada uno haga con su dinero lo que le plazca, eso sí, respetando los derechos de todos los demás, aunque ponga los suyos por los suelos. Qué se le va a hacer.

https://www.rtve.es/noticias/20230621/turismo-lujo-riesgo-viajes-espaciales-submarinos-visitar-polo-norte/2450177.shtml

27/02/2026

TODO ESTÁ BAJO CONTROL. 1.

 

TODO ESTÁ BAJO CONTROL, GRACIAS                                              MANUEL GIL

 

Julián siempre creyó que el problema no era la realidad, sino la narrativa.

 

Si uno controla el relato, controla el resultado decía.

 

La idea del secuestro no nació de la maldad, sino de la borrachera de información. Todo comenzó una noche en el bar. La televisión escupía noticias económicas con gráficos rojos que parecían flechazos en el bajo vientre. Julián conectó su portátil y abrió una imagen titulada: Tratamiento de shock financiero.

 

Sandra observó la imagen borrosa de un hombre saliendo de un supermercado.

 

—¿Quién es?

 

Don Silvino Cifuentes. Empresario. Millonario. Vulnerable.

 

—¿Vulnerable por qué?

 

Julián dudó apenas un segundo.

 

Porque no sabe que lo vamos a secuestrar.

 

El Gordo aplaudió con un entusiasmo sin fisuras, como si celebrara algo inevitable.

 

—Él va a ese súper y allí será fácil. Todo está bajo control. Gracias concluyó Julián.

 

Nadie le había dicho nada que justificara esas gracias, pero la gratitud parecía formar parte de su método: agradecer antes, por lo que pudiera ocurrir después.

 

El secuestro fue un jueves, día de descuentos en yogures y otros artículos del súper. El detalle era importante para Julián: los jueves la gente está distraída comparando precios. Eso, en su teoría, reducía la resistencia.

 

Lo que no contempló fue que la furgoneta no arrancaría.

 

Mientras Sandra y El Gordo empujaban el vehículo por la pendiente del estacionamiento, la puerta lateral se abrió por la inercia y, en medio del absurdo, don Silvino subió por voluntad propia, creyendo que se trataba de un transporte solidario para jubilados.

 

Nadie lo obligó.

Nadie lo empujó.

 

Ese fue el primer síntoma de que el plan no tenía un rumbo claro.

 

El escondite era un antiguo local de colchones, clausurado por deudas. Aún quedaban algunos apilados contra la pared, formando una especie de muralla blanda.

 

Aquí estaremos seguros dijo Julián.

 

Don Silvino escuchó el monto del rescate y soltó una risa breve, casi compasiva.

 

Mi empresa quebró hace meses. Estoy más cerca de ustedes que de mis antiguos socios.

 

Sandra sintió que algo se desmoronaba.

 

De pronto, aullidos como cuando un perro de caza descubre la presallenaron el aire.

 

Le he dado sin querer con el pico del colchón a un botón rojo que había en la pared dijo El Gordo, sin inmutarse.

 

Julián cerró los ojos un instante.

 

Todo está bajo control. Gracias.

 

Lo dijo con una serenidad que rozaba lo místico, como si nombrar el orden bastara para convocarlo.

 

La propuesta de fingir el secuestro nació del propio don Silvino.

 

El seguro lo cubrirá y nos lo repartimos explicó con tono didáctico. Ustedes necesitan dinero. Yo necesito liquidez. El miedo siempre cotiza al alza.

 

Sandra lo miró con incredulidad.

 

Comprendió entonces que el secuestro no era un acto excepcional, sino un espejo. Todos estaban atrapados en algo: deudas, expectativas, orgullo. La diferencia era que algunos lo llamaban mercado” y otros crimen”.

 

La alarma seguía sonando; no encontraron la manera de detenerla.

 

Cuando los agentes rodearon el edificio, los sonidos de unos y otros se mezclaron hasta formar un ruido sin jerarquía.

 

El Gordo lloraba.

Sandra miraba a Julián con una mezcla de furia y ternura.

Don Silvino permanecía sentado sobre un colchón, sorprendentemente sereno.

 

Al menos fue interesante comentó.

 

Julián se acomodó la chaqueta como quien sale a dar una conferencia.

 

Abrió la puerta.

 

La luz exterior lo recortó en una silueta frágil.

 

Todo está bajo control dijo.

 

Una pausa.

 

Gracias.

 

Las esposas cerrándose produjeron un sonido limpio, definitivo. El único mecanismo que funcionó con precisión esa tarde.

 

Semanas después, en el patio de la prisión, Julián organizó un pequeño círculo de internos. Hablaba de mentalidad, de visión estratégica, de convertir crisis en oportunidades”.

 

La clave explicabaes mantener la narrativa.

 

A lo lejos, alguien gritó. Un guardia discutía. Una pelea comenzaba en otro pabellón.

 

Julián sonrió con esa fe intacta que no depende de la evidencia.

 

Todo está bajo control.

 

Esta vez no dijo gracias”.

 

Y, por primera vez, la frase no sonó absurda.

 

Sonó necesaria.


 

LAS GAFAS ROTAS                                          MARÍA ISABEL RUANO          

Por primera vez, en muchos años, Amelia sintió que, al legar a esa ciudad, estaría a salvo.

Era una desconocida. Las dos lo eran, la ciudad y ella.

Dedicó los primeros días a descansar. Casi permanecía oculta en la habitación de una antigua fonda en la parte vieja de la ciudad. Cerca de la Alcazaba y lejos del mar.

Durmió mucho, pero sus sueños estuvieron llenos de sobresaltos. Le dolían el cuerpo y el alma.

Poco a poco, y al abrir la ventana cada mañana, protegida a penas por un liviano visillo, el aire fresco le fue invitando a salir. Olía a salitre y primavera.

Los moratones, se iban difuminando entre las arrugas de la piel. Las oscuras gafas y un sombrero, aliados con la edad de mujer madura, se convirtieron en excelentes compañeros para animarse a salir. Paseaba hasta el agotamiento por las calles sombrías hasta qué, poco a poco, la luz las llenaba de movimiento. Pequeños puestos de fruta, tiendas minúsculas, el bullicio y el trajinar de la gente que, afanada en sus tareas, no reparaba en ella, le dieron una entrañable sensación de seguridad.

El primer día que bajó hasta el puerto, sentada frente a los barcos, con un cálido sol, se quitó las gafas y experimentó una inigualable sensación de libertad unida a la efímera perspectiva de que todo estaba bajo control.

Le gustaba ese lugar, las sensaciones que había experimentado, la posibilidad de volver a empezar, de ser ella, sin él, lejos de él, a salvo de él. Buscaría una casa pequeña llena de sol.

A la mañana siguiente encontraron su cuerpo desnudo entre los amarres de un barco pesquero. La policía no encontró documentación alguna, sólo unas gafas oscuras pisoteadas y rotas. Cerca un sombreo pajizo servía de acomodo a las gaviotas.


 

UN AZAR PERVERSO                                                              ANTONIO LLOP

Luis Alberto Castellar de la Rica y Vergara miraba al exterior tras la ventana cerrada de su apartamento de la calle Hermosilla de Madrid. Le aburría esa perspectiva de casas señoriales, siempre las mismas. Si pudiera abrir uno de los batientes aún podría asomarse a la calle y ver el tráfico de gente bien vestida acudiendo a las tiendas y los lugares de ocio. Pero eso era imposible de momento. Su agorafobia le impedía incluso sacar la cabeza no fuera que le cayera algo de los pisos de arriba.

¿Cómo había llegado a esa situación un hombre que presumía de tener controlada su vida? Él, que estaba acostumbrado a practicar deportes al aire libre, ya llevaba medio año encerrado. No podía seguir así. Estaba convencido de que todo había sido cuestión de una perversa casualidad. Sin embargo, ¿podía el azar perder su característica aleatoria y fallar siempre en la misma persona?

Porque todo había sido una acumulación progresiva de desgracias que solo le tocaban a él. Primero fue la caída al suelo tras la pechada antirreglamentaria del caballo de Borja en el torneo de Polo. En el siguiente partido el golpe accidental con el taco que le propinó Francisco Javier. Tampoco había sido normal que días después volviera a caerse de su Campeón cuando saludaba a Fitita, la más joven de las Ridruejo. ¡Solo había esa piedra en el camino en la que justo tropezó su caballo! ¿Y el bolazo que le rozó la cabeza y que rompió los vasos de la terraza donde tomaba champán en un descanso del torneo de golf? ¿Qué posibilidades había de que una bola impactara contra la cafetería del Club si no estaba en la perspectiva de ningún hoyo?

La consecuencia fue que poco a poco fue retrayéndose de salir de casa. Pedía la comida por internet y los encargos especiales le eran servidos por sus empleadas de hogar. Pero, ¿un hombre con su potencial económico de cuna no iba a poder disfrutarlo? Tenía que reaccionar. Buscó ayuda en su círculo exclusivo de amigos. Uno de ellos le dio el teléfono de una terapeuta que había sacado a su madre de una depresión. Luis Alberto habló con ella y se pusieron de acuerdo en que seguirían una terapia conectados telemáticamente por WhatsApp.  

—Usted tiene cultura suficiente para saber que su padecimiento es irracional, ¿no? -le dijo sin preámbulos Marta, la sicóloga, una muchacha que aparentaba su edad, en la primera videollamada.

—Sí, pero ¿qué quiere usted que haga si al poner el pie en la acera empiezo a temblar y me falta la respiración?

En sucesivas sesiones la terapeuta le fue haciendo comprender que tenemos que aprender a vivir con los accidentes imprevistos. Olvidarnos de ellos y minimizarlos controlando los riesgos de nuestros actos en la medida de lo posible. Las últimas sesiones serían en el domicilio de él.

El día de la cita apareció Marta. Tenía menos estatura que la que Luis Alberto se figuraba al verla en la pantalla. Tras presentarse, le dijo sin más preámbulos:

—Prepárese que hoy salimos a la calle. Le invito a desayunar en la cafetería de la esquina.

Le tomó de la mano con decisión, y le condujo a la puerta de su casa. Luis Alberto se dejó llevar con docilidad casi sin darse cuenta. Al principio se sentía ridículo por ir enlazado a una mujer que parecía su hermana pequeña. Pero la energía que irradiaba el brazo de ella le arrastraba.

Bajaron por el ascensor y al llegar al portal él empezó a sudar. Ella lo miró a los ojos.

—Ahora vamos a practicar todo lo aprendido durante la terapia.

Lo primero que Luis Alberto notó al salir fue el estruendo de los sonidos del tráfico que habían estado atenuados por los dobles cristales de sus ventanas. Irrumpió en la acera tras su terapeuta que le sujetaba la mano con firmeza. Al principio iban pegados a los edificios.  Pero, pronto Luis Alberto se sintió inmerso en la vida cotidiana de antes. Entraron en la cafetería. Él saludó al camarero habitual y pidieron sendos cafés con los tiernos croissants famosos en el local. Tras preguntarle ella cómo se sentía, él contestó que normal, le parecía que ya no tenía ningún miedo.

—Ahora otro paso más. Cruzaremos la calle y compraremos algo en la tienda de enfrente. Una botella de champán para celebrar su salida a la calle no estaría mal.

Salieron de la cafetería. En el paso de peatones él miró a ambos lados con algo de angustia. Sin embargo, ella le daba confianza con su presencia y todo trascurrió con normalidad. Luis Alberto ya no iba de su mano sino a su lado.

—Bueno, pues la próxima vez saldrás solo -le dijo ya en su apartamento cuando se despidió.

Cuando Marta se fue, a Luis Alberto le entró una risa floja. Se sentía ridículo por haber llegado a esa situación. Por fin recuperaba el control de su vida. Llamó a todos sus amigos para retomar las actividades ociosas que había interrumpido. ¡Por fin iba a salir al aire libre! Al día siguiente quedó con Borja y Francisco Javier para jugar al tenis. Ya pensaba en retomar el torneo de golf ese mismo fin de semana. Abrió la ventana con ganas de gritar, pero se retuvo. Llamó a Fita Ridruejo para comer ese mismo día en la terraza del Club de Campo. Quería sentir el viento fresco de ese 15 de marzo en su cara.

Antes de bajar al garaje a montar en su coche le dio por encender la televisión. Lo que el presidente del Gobierno estaba anunciando hizo que aflojara la sujeción del tapón de la botella de Moet Chandon que estaba abriendo para celebrar su libertad. De pronto sintió un fuerte golpe en uno de sus ojos que le nubló la vista.

En ese momento de confusión le dio tiempo a darse cuenta de dos realidades terribles: Que los accidentes también pueden producirse dentro de casa, y que tendría que estar confinado en ella durante al menos los próximos tres meses.


 

PÉRDIDA DE CONTROL                                               JUAN SANTOS

Mi madre tiene a sus hijos en la palma de su mano. Somos cinco, cada uno de una manera, como sus dedos. A todos nos quiere por igual y nos tiene controlados desde que nacimos. Mira nuestras vidas y le preocupa que unos naden en la abundancia y otros pasemos necesidad, porque la situación no nos ha favorecido. Mi madre lleva muy mal que mis hermanos poderosos no compartan sus caudales con los más necesitados. Cuando éramos jóvenes, eso no pasaba. Pero a medida que nos fuimos casando, fue perdiendo poder. Su control pasó a ser solo de observación. Ahora no se atreve a ejercer de comunista y hacer un reparto de la propiedad. Para que no sufra, procuramos disimular nuestros estados, el que tiene mucho como el que tiene poco. Pero ella es lista y controla, con la intuición, nuestros bolsillos. Lo sé, porque, aunque yo soy el peor hijo, el que más la he hecho sufrir, muchas veces me mete cincuenta euros en el bolsillo sin que mis hermanos se enteren.

 

26/02/2026

LA TRANSFORMACIÓN DE ÍKER JIMÉNEZ

 


El conocido presentador de radio, primero, y ahora de televisión, ha ido experimentando una serie de cambios que le han convertido en un auténtico fenómeno paranormal, cada vez más habitual, del mundo de la comunicación.


El artículo de hoy, con espíritu crítico, hace un repaso a casi toda su carrera profesional y su involución absoluta, donde la originalidad de sus argumentos y sus enfoques han ido dando paso a un comunicador que navega por aguas turbulentas, cercanas a ideas y grupos ultras francamente peligrosos.

https://spanishrevolution.net/como-iker-jimenez-destruyo-su-reputacion-en-5-fases/


 

25/02/2026

LOS ANIMALES MÁS FUERTES DE LA NATURALEZA

 


El título nos incita a pensar que el artículo nos va a hablar de animales grandes y poderosos. Es cierto. Podremos ver elefantes, osos, tigres, gorilas, tiburones y cocodrilos.


Lo que más sorprende es observar cómo insectos, peces, crustáceos y ácaros, también pueden estar en el ranking destacado de esa lista.

Os recomiendo la lectura del artículo. No será un documental de la 2, pero nos despertará la curiosidad y el interés por especies que no conocíamos.

https://ecologiaverde.elperiodico.com/animales-mas-fuertes-del-mundo-3708.html


 

24/02/2026

LAS BIG TECH QUE DOMINAN EL MUNDO

 

Las big tech son las grandes empresas tecnológicas que funcionan a nivel mundial: Google, Netflix, Nvidia, Apple, Microsoft, Facebook y Amazon.


Se dedican a todo tipo de negocios de forma digital. Con ellas podemos ver series y películas, comprar calcetines, hablar con la otra punta del mundo o someternos a una buena sesión de inteligencia artificial. Todo ello, si queremos, sin necesidad de salir de casa.

El artículo nos las enumera, describe y detalla. Además, también plantea los diferentes dilemas éticos y legales que surgen con el tema de la protección de datos que todas ellas tienen sobre sus usuarios que, realmente, somos prácticamente todos.

https://www.unir.net/revista/empresa/big-tech/


 

23/02/2026

CERCA DE DIOS

 


Os traigo un buenísimo artículo donde se pasa revista a grandes descubrimientos científicos realizados por frailes, curas y clérigos.



Muchos de ellos no han pasado a la historia de la ciencia, a pesar de su importancia, y otros tuvieron que luchar contra las autoridades eclesiásticas para poder realizar su trabajo.

El campo investigado por ellos es variopinto: botánica, biología, astronomías, matemáticas…

https://quo.eldiario.es/ciencia/g71062/grandes-descubrimientos-cientificos-protagonizados-por-el-clero


 

21/02/2026

SEGUNDA QUINCENA DE FEBRERO

 

POSTALES DE LA MEMORIA. ANOTACIONES VISUALES DE LUGARES NO OLVIDADOS. A partir del uso de fotografías históricas y del collage como estrategia visual, la muestra de la artista Giana De Dier se anticipa a la condición de recuerdo y recrea escenas de una vida cotidiana que se empeña en persistir, a pesar de la modernización y la resignificación del territorio, sometido a numerosas renovaciones urbanísticas en los últimos años. Real Sociedad Fotográfica. Calle de los Tres Peces, 2. Del 12 de febrero al 7 de marzo. Entrada gratuita. Lunes y domingos, cerrado.

  https://www.rsf.es/exposicion/giana-de-dier/

 


20/02/2026

GOTA A GOTA 2.

 

  GOTAS AMARGAS                                                    ANTONIO LLOP

La gota de suero cae en la bolsa trasparente y se desliza por la cánula hasta mi muñeca. En mi vista nublada el gotero me parece una lanza sin punta que sujeta mi vida.

Una nueva gota asoma su cuerpecillo redondo por el receptáculo y me lleva a Marquitos, el novato que cayó primero. Era tan joven que casi no le dio tiempo a vivir. Quiso ver el horizonte que se extendía por encima de la trinchera. Así lo hacía todos los días al amanecer desde la majada donde cuidaba al ganado. Pero no se encontró con el sol sino con una bala que le destrozó la cabeza. ¡Qué sabía un pastor casi analfabeto de prudencia ni de malicia!

La segunda gota ya ha caído a la bolsa. Me recuerda el embolsamiento que sufrimos cuando rodearon nuestra posición que le costó la vida al sargento Viriato. Las explosiones surgían de todos los lados y pocos sobrevivimos. Ese día nos dimos cuenta de que si caía un hombre tan experimentado como el jefe de nuestro pelotón nadie estaba seguro, y nosotros iríamos después.

La tercera gota fue especialmente dolorosa: mi gran amigo Paco destrozado por un obús. Nos alistamos juntos de forma voluntaria en nuestro pueblo. Aquellos militares habían llegado con proclamas de hombría y amor a la Patria. Los chicos del pueblo salimos a saludar aquella novedad. Los ojos y la sonrisa de aquel bello soldado que nos señalaba con el índice desde el cartel nos terminaron de convencer. En la cola, ante la mesa de alistamiento, Paco me guiñó un ojo mientras me señalaba a las chicas que nos miraban con arrobamiento. Y salimos hacia el frente en aquel autocar junto a otros mozos. El orgullo de los habitantes maduros del pueblo nos abrazaba.

Una cuarta gota baja por la cánula y penetra en mi torrente sanguíneo. Esa ya me tocó de lleno a mí, fue un mordisco ardiente bajo mis piernas. Un dolor penetrante que ya casi no siento. Me lo ha explicado el médico, que no han tenido más remedio que amputar una de ellas. Y la gangrena avanza por la otra.

Y con este goteo incesante de muertos se me ha destapado una convicción invencible. La de haber sido engañado. Siento las soflamas de las Autoridades como una burla macabra, una broma siniestra que se ha llevado la juventud de todos mis amigos y está a punto de llevarse la mía. Y desde este camastro maldigo a los generales que me enseñaron a odiar a otros jóvenes. Ellos me decían que eran mis enemigos, pero no es así. No son más que otros chicos, como nosotros, sobrecogidos bajo un fuego desatado, ajeno a todos. A ellos también les han mentido con la Patria. Solo defienden los intereses de sus dirigentes, como nosotros hacemos para el provecho de los nuestros. Ellos son otros Marquitos, otros Pacos, otros Viriatos. Y ya siento que todas esas gotas de suero que bajan por la cánula hasta mis venas no sostienen mi existencia como creía, sino que son gotas de veneno amargo que me la arrebata. Y percibo al gotero como una lanza que aguza su punta y se vuelve hacia mí.

Me ha dicho la enfermera que me prepare que hoy nos visita el presidente de la Nación para elevar la moral de la tropa. Yo sé que será para publicitar su imagen y justificar esta horrible matanza. Ya siento por los pasillos el bullicio de la comitiva presidencial. La espero aquí, postrado, impedido, inútil para la lucha. Ante las cámaras usaré la última arma que me queda, la palabra. Espero tener fuerza para decir bien alto lo que pienso.

 

 LÁGRIMAS                                                     ARACELI DEL PICO

 

   Era una verdadera preciosidad. Las hojas verdes, brillantes y el fruto, jugoso. Ni muy dulce, ni muy amargo, en la justa medida para agradar a todos los paladares. Ella lo miraba con orgullo, mientras reflexionaba sobre el giro que había dado su vida; cuando el notario abrió el testamento.

 

   Lo había plantado de pequeña, siguiendo las instrucciones de su padre. Su padre, que había guiado todos sus pasos, la había iniciado en el amor a la jardinería. Y cada día cuando regresaba a casa se paraba delante de un pequeño invernadero y veía con cierta envidia las plantas que allí había sembradas. Su interés y curiosidad la empujaron a entrar aquel día en su recinto, que a ella le parecía el jardín del edén.

 

   El propietario le cerró el paso, mientras preguntaba:

 

-¿Se puede saber dónde va usted tan decidida?

-Bueno yo… creo que estoy enamorada de su jardín, paso por aquí y me late el corazón.

-Vaya, eso sí que es admiración. Y amor desinteresado.

-No señor. Desinteresado no.

-¿Ah no?

-No. Quiero que las plantas me quieran y admiren como yo a ellas. Que cuando pase por su lado sientan calor y abran sus hojas y broten sus flores. Ver crecer su tallo enhiesto me levanta el ánimo.

-Nunca oí una explicación tan exaltada de admiración a las plantas.

-Tengo una terraza pequeña. Y uno de los mejores momentos del día, es cuando salgo a saludarlas y les doy su alimento. Despacio gota a gota, no quiero ahogar su ansiedad con un trago excesivo. Con parsimonia dejo caer un hilo de agua en cada una de ellas. Pienso que llegará a sus raíces y agradecidas disfrutarán el jugo que reciben.

 

    Locuaz, acabó pidiendo al jardinero, alguna ayuda para el mejor cuidado de sus plantas. Él respondió, que tal vez, era ella quien tenía que enseñarle. Y por supuesto podía visitar el invernadero cuantas veces quisiera.

 

   Las visitas se hicieron frecuentes y las conversaciones entre ambos, hablando de su tema favorito, frutos, plantas y familias crearon un vínculo que aprovechó Teodoro, para desnudar sus tribulaciones.

 

   Era un hombre viudo y triste. Con dos hijos malcriados que nunca quisieron apoyar el trabajo de su padre en la finca. Gastaban con torpeza. Y le confesó que en ella había visto la hija que nunca tuvo. Por su parte ella, le habló de una infancia feliz y unos padres extraordinarios. Y como no, de su árbol. Aquel que tenía el mejor fruto de la comarca y la mejor sombra. Y añadió:

 

-Si un día le pasa algo me muero.

 

   Teodoro sonrió y dijo:

 

-No morirás por eso, ni el árbol morirá tampoco, si sobre sus raíces vencidas viertes tus lágrimas, lentamente gota a gota.

 

   Él, se sentía rejuvenecer con las atenciones de la joven. El invernadero creció, trajeron bulbos de otros países. Guirnaldas de ramas y luces embellecían el entorno y rododendros, mirtos, flamboyanes más varios de cactus y suculentas, aumentaron el número de personas interesadas en adquirir todo tipo de plantas. Así la economía de Teodoro gota a gota, como una planta bien regada, crecía.

 

      La joven fue a visitarlo como siempre cuando salía del trabajo. No lo encontró. Dio la vuelta al invernadero y allí tendido en el suelo con las tijeras de podar en la mano, yacía el cuerpo de Teodoro.


 

GOTA A GOTA                                                             JUANA DOMÍNGUEZ

 

Una semana fuera de la rutina, sería excelente para descansar y meditar sobre una decisión que cambiaría mi vida. Había reservado tres noches en un hotel situado en lo alto de una colina, era un castillo templario reconvertido en Parador de Turismo, con el encanto de lo antiguo y lo moderno de nuestro tiempo, junto con el confort y la tranquilidad.

 

La habitación tenía unas vistas inmejorables, desde el alto balcón se divisaba todo el valle, el río serpenteaba entre álamos y alisos, el pueblo situado junto al río se veía tranquilo y soñoliento. Tenía asegurada la relajación, podría concentrarme en cómo resolver mis dudas.

Decidí descansar del viaje antes de bajar al comedor para la cena. Tumbada sobre la cama recorrí la habitación decorada con pinturas de paisajes muy coloridos, pero armoniosos. Al lado del balcón descubrí una hornacina, en otros tiempos habría contenido alguna imagen de un santo protector del castillo, estaba vacía o eso me apareció.

 

En la modorra del cansancio me despertó un sonido repetitivo y cadencioso, como agua cayendo sobre una superficie dura.

 

Una sombra, un susurro, no sabría asegurarlo, atravesó la estancia. Posé los ojos en la hornacina, y volví a cerrarlos, algo que no había visto antes se adivinaba en ella. Totalmente despejado los abrí, la figura de una mujer joven, hermosa, el pelo oscuro y sedoso le cubría los hombros y el cuerpo a modo de vestido, me miraba con expresión de felicidad y vida. Me levanté de un salto, fui hasta ella, la pintura era real. La joven parecía burlarse de mí. ¡Cómo era posible que no la hubiera visto cuando llegué!

 

Al volver de la cena, pregunté en recepción quien era la joven de la pintura, no supieron que contestar, no sabían que la hornacina estuviera pintada.

 

Subí inquieto, como no podían saber que existía una pintura en aquella habitación. Allí seguía la joven mirándome descarada, sentada el borde de una gran fuente donde rebosaba el agua. Tenía que averiguar quién era y porqué nadie sabía de su existencia, siendo tan real su presencia.

 

Pregunté en el pueblo a la gente mayor que me encontraba en tiendas y bares. Un anciano sentado en la plaza me recomendó hablar con el párroco de la iglesia cercana, éste con ciertas reservas, y tras mucha insistencia por mi parte, me dijo que solo eran habladurías, que cuando él llegó al pueblo, le contaron una leyenda que por supuesto no tenía ningún fundamento cierto ni comprobado.

 

 “En tiempos de los monjes una joven nacida en el pueblo desapareció una tarde, y nunca más volvieron a verla. Contaban que se había enamorado de un monje y les encontraron en una habitación yaciendo desnudos. Al monje le condenaron a guardar silencio toda su vida, y le enviaron a otra logia; a ella la encerraron en la misma habitación, la ataron dentro de una tina y allí estuvo muchos días, cayéndole una gota de agua permanentemente sobre la frente. La encontraron un mes después de su desaparición ahogada dentro de la fuente del patio del castillo”

 

El director del Parador no quiso confirmármelo, no le interesaban los fantasmas, eran habladurías de gente sin nada mejor que hacer.

Recogí mis pertenencias de la habitación dispuesto a marcharme, no quería estar más tiempo allí, la joven no dejaba de mirarme me seguía con los ojos a cualquier parte de la habitación donde me paraba.

 

 Desde la puerta me volví, con una sensación extraña, la pintura había desaparecido

 


 

SIN COSTURAS                                                SANTIAGO J. MARTÍN

La culpa de todo lo que pasó la tuvo Clarita. Siempre existen personajes necesarios para generar historias que pueden parecer divertidas desde la distancia, pero que producen un desasosiego notable a quienes las padecemos de cerca.

No sé qué pintaba ella, nunca mejor dicho, en un curso de diseño de lencería. Tampoco me explico que yo saliera de allí con esa chica colgada del brazo, mientras presumía en redes sociales de tener un novio creador. Ella estaba virtualmente enamorada, pero mi virtud no era la de enamorarme. Pobre.

No sé si fue la energía absorbente de la muchacha, mi atolondramiento habitual o el hecho de que su padre fuera el dueño de una de las cadenas más potentes de ropa interior; el caso es que, al parecer, estábamos saliendo.

A los tres meses, me vino con una noticia no exenta de veneno, del que escuece y luego se enquista.

Pedro, he presentado tu diseño al concurso y… ¡Te han nominado!

¿De qué me estás hablando? ¿Qué diseño? ¿Qué concurso?

Cuatro besos, un revolcón y unas cuantas fotos en Instagram fueron todas las explicaciones que recibí de Clara. Pero de claro, nada.

Es el problema de tener una personalidad de perfil bajo: que me dejo hacer demasiado.

A las dos semanas, la tenía despidiéndome en Atocha. Ella no podía venir conmigo al evento porque “papá” inauguraba tienda en Barcelona y mi chica tenía que hacer un streaming para miles de seguidores, que seguro la conocían mejor que yo.

Llegué al hotel a las nueve de la noche. Iba a ser un fin de semana intenso. No estaba convencido de cuál sería mi papel en esa “prometedora nueva etapa de mi vida”. Podía convertirme en ganador del famoso certamen de sujetadores A-Bra Cada-Bra, en la categoría de copa completa. O no.

Lejos de estar ilusionado, me encontraba acojonado, sin salida. Si ganaba, posiblemente se trataría de un chanchullo del papaito de Clara; si perdía, sería un fracasado, un inútil que no era capaz de triunfar ni compitiendo solo.

En la recepción del hotel me esperaba lo mejor de aquel fin de semana: una recepcionista simpática y junto a ella, una sonrisa perfecta, alumbrada por unos ojos verdes que parecían decirme: “No me digas que te dedicas a diseñar bragas y sostenes, ¿eh?”. Imaginaciones mías.

La noche fue muy larga. Me costó trabajo dormirme y, cuando lo conseguí, un sueño recurrente me persiguió hasta martirizarme. Me desperté con unas expresiones, aparentemente inconexas, que me atosigaron toda la mañana: comerme el coco, chincharme y goteo de realidad. No entendía nada, pero no presagiaban nada bueno.

Por eso, saltándome el protocolo, decidí que esa mañana no iría al encuentro titulado: “Realzando los encantos”. Un acto donde se daban cita los participantes de la gala, los patrocinadores y la prensa especializada. Me daba pánico tener que cruzarme con colegas y entendidos. No, ir allí no me iba a ayudar.

Mi suerte era que estaba alojado en un hotel lejano de la zona cero del concurso y podía escabullirme sin problema.

Esa mañana, esperaba encontrar a alguien detrás del mostrador de recepción. Lástima, solo estaba la recepcionista, deambulando con una fregona en la mano. De nada valen las expectativas.

En un estante del vestíbulo observé un folleto donde promocionaban la visita a un invernadero agrícola de la zona, algo que no me atraía nada, pero que era una gran oportunidad para despejar fantasmas y miedos.

No fueron dos horas apasionantes, pero sí terminaron en algo delicioso, reparador. Estuve rodeado de tomates raf, pimientos cónicos y pepinos mini. Comprobé que ellos, y no yo, eran los protagonistas de las palabras de mi sueño: se criaban entre fibras de coco, se las comían mezcladas con la turba y el compost. También descubrí cómo las chinches de la huerta acababan con las plagas de araña roja y pulgón. Y, por último, admiré cómo un simple riego gota a gota conseguía unas matas casi tropicales, protegidas por plásticos de última generación.

Me fui más tranquilo; las premoniciones de la noche se habían hecho realidad, aunque en un grupo de hortalizas. Mucho mejor. Para celebrarlo compré un kilo de tomatitos y corrí a degustarlos al hotel, con una idea imposible y perversa rondándome la cabeza.

Algo pasó desde la recepción a mi habitación, desde las 14:30 horas hasta las 20:22, cuando empezó a sonar el móvil sin parar. Podría ser Clarita, podrían ser los de A-Bra Cada-Bra... y no pienso desvelar quién fue.

La gala de proclamación de ganadores había empezado a las seis de la tarde, y allí estaba yo, en la cama, desnudo, con la persona de la sonrisa maravillosa acurrucada a mi lado que sonreía cómplice al ver que no contestaba el teléfono y había ignorado un posible premio en modalidad copa completa, a pesar de ser los suyos unos pechos diferentes a los que lucen mis diseños de talla grande. 

Había renunciado a ser un Balenciaga del sostén por unos turgentes, suaves, tiernos y brillantes… tomates Cherry, que una mano reparadora y dulce me acercaba a la boca.

El teléfono seguía sonando. Yo pasé de la indiferencia absoluta por aquellas llamadas a pensar que me estaba metiendo en un lío. Quizás sí. Pero todavía me aguardaban unos cuantos tomates en aquella bandeja de plástico impregnada de feromonas.

 

 

19/02/2026

EL KRAKEN


Como todas las leyendas, esta sobre el monstruo marino en forma de calamar, tiene su lado verdadero.

Existen calamares gigantes, que seguro han sido la base para que surgieran multitud de historias, desde el siglo XIII, hablando de sus ataques y su voracidad.


Hoy sabemos que estos grandísimos moluscos habitan en aguas marinas profundas y no se dejan ver fácilmente.

El artículo nos adentra en las diferentes versiones que existen sobre este portentoso animal y sus raíces nórdicas.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/kraken-monstruo-marino-que-engullia-barcos_13028

18/02/2026

EL USO SOSTENIBLE DEL AGUA

 

Que el agua es un elemento esencial para la vida no lo vamos a descubrir ahora. Eso no quiere decir que no sea necesario incidir en la necesidad de políticas que protejan e impulsen un uso sostenible de este elemento.


El artículo proporciona cifras realmente estremecedoras: más del 70% de los desastres naturales en este siglo están relacionados con el agua y, solo en 2019, 1,3 millones de personas murieron prematuramente por la falta de agua potable.

https://www.sostenibilidad.com/agua/importancia-hacer-uso-sostenible-agua