23/03/2026

ESPAÑA LOS FORMA Y EUROPA LOS CONTRATA


El artículo de hoy es extenso, pero completísimo. Se basa en diferentes estudios realizados en la Unión Europea sobre empleo y formación.

Llega a múltiples conclusiones, todas ellas muy interesantes. Ahora destacamos una de ellas: el sistema educativo español produce más titulados que lo que el país puede absorber.


Con esa primera premisa está claro que la solución más viable, en muchos casos, se convierte en salir del país para poder trabajar en lo tuyo.

Y una circunstancia que está teniendo mucho peso: vivir en un país de la Unión Europea que no sea España, ya no es muchísimo más caro y, en cambio, los salarios sí son bastante más altos.

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2026-02-09/fuga-cerebros-espana-talento_4293548/

21/03/2026

SEGUNDA QUINCENA DE MARZO

 

1.     DE BREBAJES Y SERPIENTES. Entre la Triada Magna y una emergencia de salud global. Una exposición única que reúne más de 100 piezas de alto valor que muestran la fascinante relación milenaria entre el ser humano y los venenos animales. Real Academia Nacional de Medicina. Calle Arrieta, 12 Hasta el 2 de octubre. Entrada libre. De lunes a viernes. Visitas guiadas previa petición.

 

https://ranm.es/wp-content/content/pdf/2026/2026_exposicion_de-brebajes-y-serpientes.pdf

 



20/03/2026

LA MANO INVISIBLE 2

 

MANOS QUE AYUDAN                                         JUANA DOMÍNGUEZ

 

¿Que había ocurrido?

 

Gritos voces, el ruido de la ambulancia sonaba en mi patio. Subí al primer piso, desde la ventana se ve la finca trasera. La guardia civil, y los servicios de urgencia. Sacaban un cuerpo de la piscina.

 

¿Como habrá ocurrido? Estamos en febrero, no es época de baño ¡Muy borracho debía estar para caerse!

 

Sali a la calle, toda la familia Dávila estaba reunida en su patio, nadie gritaba ni lloraba, quien sería el ahogado para que reinara tanto silencio.

 

Durante cinco años, tras muchos insultos por su parte y las correspondientes denuncias, había conseguido que la ley me restituyera de los despojos ocasionados por aquellos desalmados, poniéndoles en su sitio. Era tanta la inquina, el egoísmo y el odio conmigo, que la sentencia condenatoria al pago de todos los gastos que me habían ocasionado, terminó de trastornarles.

 

 En mi desesperación para con ellos, rogué a todos mis antepasados que me ayudarán a apaciguar sus pretensiones que me ayudarán a elegir los pasos que debía dar, para solucionar aquel conflicto que no tenía visos de acabar nunca.

Tanto debí insistir que una tarde mirando la finca conflictiva, sentí una mano sobre mi hombro, era real, el peso de la mano sobre mi hombro no era imaginario, allí había algo, ¡alguien consolándome!

 

En la casa, heredada de mis antepasados habían muerto algunos de ellos, sus espíritus deben rondar todavía por ella, porque el peso de la mano, que no he dejado de sentir desde aquella primera vez, sigue acompañándome siempre que estoy en ella.

 

Tres días después del levantamiento del cadáver, alguien me contó lo ocurrido.

"El patriarca de la familia Dávila, pidió al teniente de alcalde del pueblo, eran buenos amigos, que supervisara los trabajos de restitución impuestos en la sentencia. Él fue a quien sacaron de la piscina ahogado con un golpe en la cabeza.  La investigación del crimen sigue abierta y el patriarca detenido en espera de que se aclaren los hechos"

 

 No sé qué podría hacer para que mi espíritu consolador, descanse tranquilo, pero sin duda haberme ayudado a conseguir acabar con el conflicto le ayude a reposar en paz.


PANNICULATAS BLANCAS                                           ARACELI DEL PICO

 

  Disfruto saliendo con tiempo de casa. Tanto me da que el clima sea frío, lluvioso o ventoso. Si bien es cierto que acaricio esos diez y nueve grados apacibles, con mejor talante que otras temperaturas. Necesito ese reposo interior antes de acometer la diaria rutina. Soy médico psiquiatra. Y en cuanto abra la puerta de mi consulta, sé que, pertrechado con la libreta y el bolígrafo, voy a tener que lidiar con diferentes problemas sorprendentes. Aunque muchos de ellos, tan solo están en la mente de mis pacientes. Y créanme, es agotador.

 

  Dos veces en semana, antes de llegar, me paro en un puesto de flores. Me atrae su penetrante aroma. Y me atrae la vendedora. Es muy menuda, rubita. Vestido medio hippy. Con poca ropa, a pesar del clima no siempre agradable. Expresión triste y rostro impenetrable. Y que yo piense tal cosa, dada mi profesión, no deja de ser chocante.

 

   Lunes, es el día de parada obligatoria.  Me gusta que, en la sala de consulta, en un rincón visible, sobre un soporte de madera acanalado, se vea un ramillete de flores de temporada. Y Clara, la vendedora, siempre me las ofrece frescas y novedosas y las suele acompañar de unas ramas de panniculatas blancas, que nunca le pido, pero que ella generosa me regala. Correspondo con una sonrisa y añado dos monedas extras al precio de las flores. Por parte de Clara, no recibo sonrisas y si una leve inclinación de cabeza.

 

  Jueves. Me paro delante del puesto de flores, con el fin de comprar mi ramillete. La mirada de Clara se me antoja más triste de lo habitual y me tomo la libertad de alzar su barbilla, con ánimo de penetrar en su mente. Es curioso, sujeta mi mano y me sonríe. Siento vibrar dentro mí una fuerza extraña. Ninguno de los dos decimos nada. Hoy cuando le pago, vuelve a sonreír, y alto, y dos veces me da las gracias.

 

  Una vez en la sala de consulta dispongo las flores en el jarrón retirando algunas ya marchitas. Es extraño. Por lo general duran frescas más de una semana. Las miro y les pregunto, ¿que os pasa? Obviamente no hay respuesta, pero dos pétalos de una peonia, caen sin remedio.

 

  El fin de semana, me resulta tedioso. Reviso las tarjetas de los pacientes que debo atender y no me puedo concentrar en ellas. La frágil imagen de Clara, me acompaña, me confunde. E instintivamente le abro una ficha. Tan sólo pongo el nombre, es el único dato real que conozco de ella. El resto son puntos suspensivos que rellenaré en su momento. Si ella acepta.

 

  Ya es lunes y al salir de casa, acelero el paso deseando llegar al puesto. Cerrado. Quedo inmóvil. Pregunto en la tienda de ultramarinos. Y antes de que me contesten, la expresión y las lágrimas de la dependienta lo han dicho todo.

 

  Salgo y me quedo mirando y aun oliendo el aroma de las flores que se escapa por las rendijas. Y cuando arrastro mis pies, desolado, siento un doble ramo de panniculatas blancas que me acerca una mano invisible, hasta acariciarme las mejillas.

 


 

CUANDO PENSABAS QUE ESTABAS INSPIRADO                     SANTIAGO J. MARTÍN

“La cara de Andrea traducía el dolor que sentía en una mirada temerosa y una leve sonrisa impostada.

Apenas dejaba asomar su dentadura impoluta por los delgados labios, como si el aire cargado de la habitación fuera a desconchar aquel esmalte inmaculado.

Tragó saliva y entornó los ojos. Después echó la cabeza para atrás y su melena, ya gris, se esparció por la almohada, manchada en sangre que no era suya.

Se retiró levemente porque notaba como la oreja derecha iba anegándose. Al mismo tiempo pudo comprobar que el olor a pólvora estaba desapareciendo. Eso no le iba a exonerar de culpa.”

Hasta aquí lo que me pediste. Cuéntame, qué te parece.  

Me pidió que escribiera algo potente, algo que enganchara al lector desde las primeras líneas. Me aseguraba que esta iba a ser mi novela definitiva.

Llevaba más de dos años con aquella agente literaria. Desde entonces todo me salía mal. Llegué a pensar en una conspiración. Alguien debía de haberla puesto en mi camino. Escritores celosos hay muchos; enemigos sobrevenidos de noches de alcohol, más.

La muy cerda me contestó que mi enfoque de partida estaba muy visto. Luego vinieron las recomendaciones interminables: que no tuviera miedo a dejar de ser yo; que arriesgara; que buscara otras fórmulas; que probara a decir lo mismo sin recurrir a la descripción del rostro; que eso se me daba muy bien; que saliera de mi zona de confort.

Hija de puta. Si tanto sabes de literatura, hazlo tú. Dedícate a escribir y no a machacar a alguien que busca un consejo sabio sin perder el halago; una guía útil sin descuidar el reconocimiento sincero.

Continuaba diciéndome que tenía que ser más valiente, que me internara en lo difícil, que pusiera el foco en otra parte del cuerpo de la protagonista.

Enfadado, pensé: sí, en el culo.

Me pedía que buscara sus manos. Las manos que cometieron el crimen; las manos que luego tendrían que ocultar el cadáver y esconder las pruebas.

Del enfado pasé a la indignación. Le respondí despechado. Sin plan B.

Pues que sepas que Andrea era manca. De las dos manos.

19/03/2026

LA ROSA DE JERICÓ

 

Esta es una planta siempre ligada al tema de la magia y esoterismo, como nos recuerda el artículo que hoy os traigo.

No es fácil de encontrar en estas latitudes, por lo que muchos usan para esos menesteres lo que se llama la falsa rosa de Jericó.


Para los amantes de la jardinería os traigo un segundo artículo donde nos habla de las zonas donde se produce y la forma de plantarla y mantenerla. Y especialmente indicada para los principiantes, ya que esta es una planta que muere y resucita. 

 

https://www.hogarmania.com/jardineria/mantenimiento/rosa-jerico-planta-clave-brujeria.html

https://tiendahusqvarna.es/blog/rosa-de-jerico/?srsltid=AfmBOopsG_uwcWOX4c69Eg5hkDixvoPpmUS5r8M8yQXByPK-96rlYkMo

18/03/2026

BACTERIAS COMPARTIDAS

 

Aquel refrán español que dice que dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición, tiene un punto de evidencia científica que hasta ahora no se había comprobado en ninguna investigación específica.

El articulo de RTVE data de hace tres años y nos habla de un estudio científico realizado por 18 instituciones de todo el mundo.


Allí se ha podido comprobar que las personas que conviven bajo el mismo techo tienen en común una parte importante del microbiota, especialmente en la saliva y en el intestino.

Os recomiendo especialmente este artículo porque es corto, sencillo y seguro que te impulsa a seguir buceando en búsqueda de más datos.

https://www.rtve.es/noticias/20230118/investigacion-microbiota-interaccion-social/2416407.shtml


 

17/03/2026

ANILLOS DE COMPROMISO CON GPS


La fidelidad tiene desde antaño muchos mecanismos de control, especialmente humillantes para las mujeres alguno de ellos, como el cinturón de castidad.

Ahora las tecnologías también se prestan a esos menesteres. Una forma de hacer un “seguimiento” exhaustivo a tu pareja es el teléfono móvil, aunque en muchos casos se pueden burlar estas vigilancias con otras tecnologías antagónicas.


Traemos hoy un artículo algo exagerado, donde nos hablan de unos anillos de compromiso con GPS incorporado para tener localizada en todo momento a tu pareja, y ella a ti. Para quien lo quiera.

https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20191210/472164499896/polemica-anillo-compromiso-equipado-gps-rastrear-pareja.html


 

16/03/2026

LA IDEOLOGÍA Y EL CEREBRO

 


La BBC nos presenta un artículo a tener en cuenta. Podemos leer las conclusiones de un estudio de cómo se comporta el cerebro en lo referente a las ideas políticas y sociales que cada uno tiene.

A través de una resonancia magnética se pueden observar los patrones de actividad del cerebro a la hora de tomar decisiones.


Las personas que son más impresionables ante situaciones de miedo y asco suelen ser las que tienen tendencias políticas e ideológicas conservadoras.

Hay muchas más referencias al estudio en este artículo, que al menos es curioso y muy interesante.

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140520_ciencia_cerebro_conexiones_ideas_politicas_innatas_np

15/03/2026

14/03/2026

UNA Y OTRA VEZ


Una de las actividades que son el mayor reflejo de la fidelidad en las costumbres es el turismo. Parecería lógico repetir poco el destino de unas vacaciones para así poder conocer más y nuevos lugares. Pero no es así normalmente.


Siempre hay destinos que por múltiples razones o por una sola repetimos una y otra vez, sin cansarnos.

El artículo nos da los 10 argumentos habituales que se suelen esgrimir para volver a un destino turístico. Es interesante conocerlos y ver cuál se adapta más a nuestro caso, si es que no somos de los que no repetimos nunca.

https://www.cipollettidigital.com.ar/noticias/2018/06/20/6531-por-que-la-gente-viaja-a-los-mismos-lugares-una-y-otra-vez


13/03/2026

LA MANO INVISIBLE 1

 

LA MANO INVISIBLE                                                  ANTONION LLOP

Solo yo conocía el secreto de Anselmo. Bueno, también lo sabían sus padres y los médicos, pero unos no lo decían por vergüenza y los otros estaban obligados a guardarlo.

 Cuando en el paritorio se lo entregaron a su madre y esta notó el vacío de su mano derecha exclamó decepcionada: “¡Dios mío, es manco!”. Pero no lo era.

La primera que destapó el misterio fue una chica que contrataron para cuidarlo una tarde que salieron a cenar. Aleccionaron a la cuidadora para que los juguetes se los colocara en el lado izquierdo. El niño ya se había acostumbrado a aprehender los objetos con esa mano. Al ver el guirigay que el niño formaba con un sonajero que agitaba constantemente y le impedía entenderse por teléfono con su novio, la chica se lo trasladó a su lado derecho. Arrepentida de su crueldad volvió a acercarse al crío para enmendar su error. De pronto se le cayó el móvil al ver cómo el sonajero se agitaba flotando en el aire cerca de su muñeca derecha. Al verla tan asustada, Anselmito reía a carcajadas, lo que le daba un aspecto aún más siniestro.

La chica se lo dijo a los padres del bebé, que no se habían dado cuenta hasta ese momento de la presencia de la mano, y no volvió nunca a cuidar a ese niño embrujado. La madre, con algo de miedo acercó su dedo al espacio vacío cerca de la muñeca de su hijo. De pronto notó una presión que le hizo retirarlo inmediatamente. El niño estalló de nuevo en una carcajada al ver la reacción exagerada de su progenitora. Le llevaron a su pediatra el cuál tras manipular el apéndice invisible y acercarle el estetoscopio, les dijo:

—Su hijo tiene una mano normal al final de su brazo derecho. Incluso he podido seguir con el tacto la forma de sus dedos y palma y auscultar su pulso. Simplemente no se ve.

Los padres declinaron meterse en más especialistas para saber la causa de esa invisibilidad. Al fin y al cabo, su hijo podía manipular los objetos sin problemas.

Todo eso me lo contó Anselmo en el colegio al que íbamos juntos. Los niños al notar la falta de su mano derecha, le discriminaron llamándole Cervantes por analogía al famoso manco de Lepanto. Yo siempre me acerqué a él y le acompañé en los momentos de mayor marginación. Él era ambidextro y en el colegio manejaba las cosas con la izquierda para no llamar más la atención. Agradecido por mi solidaridad se declaró amigo mío y me confesó su secreto. Antes de abandonar el instituto se vengó de los más crueles de sus compañeros con collejas invisibles que desataron su carcajada de bebé.

Anselmo nunca sintió complejo por su defecto. Cuando ya de jóvenes quedábamos en una cafetería con chicas y estas miraban con disimulo y algo de reparo su muñeca derecha huérfana él tamborileaba la mesa con sus dedos. Antes de que pudieran reponerse de la sorpresa asía el vaso con el refresco, que flotaba solo en el aire hasta su boca. Ellas salían despavoridas mientras él desplegaba su famosa carcajada.

Con esa peculiaridad se quiso ganar la vida como ilusionista, pero solo llegó a ser uno mediocre. Como nunca tuvo habilidad en las manos para manejar una catarata de cartas ni una agilidad suficiente para esconder cosas solo le quedó el número del vaso flotante que llegó a cansar a los espectadores. Y terminó abandonando esa actividad. Entonces pretendió obtener una pensión de minusvalía por manco, pero no pasó el tribunal médico porque la mano no le faltaba, sino que no se veía.

Debía buscarse otra ocupación para afrontar la vida. Así que hablé con el encargado del Archivo Histórico donde yo trabajaba como bibliotecario para que le colocaran. Al no tener ninguna formación le ofrecieron una labor de taller. Había que alisar los legajos y empaquetarlos para lo cual disponían de una prensadora mecánica muy fácil de manejar.

El trabajo era monótono y rutinario. Él siempre notaba su mano, aunque no la viera. Pero tenía que soslayar el aviso que sus ojos daban a su cerebro de que ahí no había nada. Y cuando tienes que estar haciendo eso constantemente puedes llegar a olvidarte, sobre todo si tu cometido es rutinario. Anselmo siempre apoyaba su mano invisible en el montón de papeles para colocarlos y la retiraba antes de accionar la prensa. Un día sus neuronas no fueron advertidas de su particularidad y sucedió. Accionó la prensa cuando aún no había retirado su apéndice derecho y sintió un dolor agudísimo. Acto seguido una explosión de sangre y huesos triturados tiñó los documentos.

Cuando le amputaron la mano descubrieron que su piel tenía una pigmentación especial en esa parte que no dejaba pasar la luz. Pero el sistema óseo y cardiovascular estaban en su sitio.

Por fin Anselmo pudo obtener su codiciada pensión de invalidez. Pero jamás le volví a escuchar su famosa carcajada. 


 

UNA COLOMBIANA                                                                MANUEL GIL

 

En el hospital, la habitación 315 parecía flotar en un silencio distinto, hasta la gravedad parecía haberse olvidado de ella. Allí había llegado una mujer. Su cuerpo marcado por la furia de un fuego que había intentado consumirla y por un vehículo que parecía haber querido borrarla del mundo. Inmóvil total. Sus brazos terminaban en muñones y, aun así, en sus ojos se encendía una llama que ningún vendaje podía sofocar. Nadie sabía quién era. Por su permiso de residencia averiguaron que era colombiana. Tampoco sabían por qué la violencia la había elegido.

 

Maruja entraba cada mañana, para hacer la limpieza, envuelta en su traje protector que pesaba sobre ella tanto como su propia vida. Subcontratada, mal pagada y con cuatro meses de salario atrasado, la amenazaba un desahucio que ya tenía fecha marcada en su calendario.  En casa, su madre, atrapada por la demencia senil y la inmovilidad, parecía absorber toda esperanza. Se afanaba dándole masajes, como le había indicado alguna enfermera, pero nada lograba reanimarla.

 

Aquel día, al encontrarse con los ojos de la colombiana, Maruja sintió algo extraño: un calor silencioso que se filtraba entre vendas y cicatrices, un fuego vivo que le recordaba que, aunque uno esté hundido, siempre hay quien carga un destino aún más cruel.

 

Pablo, joven cirujano del hospital, caminaba por el pasillo agitado por la mezcla de miedo y entusiasmo que tienen los que saben que la grandeza está al borde del error. Su jefe, un tipo que desde que llegó le tenía en su punto de mira, había aprobado un procedimiento casi imposible, uno que prometía milagros pero amenazaba con arruinar su carrera.

En su ronda habitual se paró frente a la colombiana, vio el mismo fuego en los ojos que Maruja había visto: algo que parecía retar al mundo y la muerte con una calma que solo los que han conocido la vida en sus formas más duras pueden comprender.

 

Los días se sucedieron con la lentitud de las nubes pesadas. Cada jornada terminaba con Maruja arrastrando los pies por la calle, llevando consigo la angustia del desahucio y el peso de un hogar que se deshacía.

 

Una mañana, como siempre con una rutina mecánica, rellenó un boleto de la Primitiva. Los números parecían marcarse solos, como si una mano invisible supiera mejor que ella lo que debía marcar. Aquella misma noche, en casa, las manos de Maruja se movieron sobre su madre con un extraño fervor: los músculos marchitos de la anciana respondieron, y la mujer recuperó algo de movilidad, a ella le pareció un sueño.

 

Mientras tanto, en el quirófano, Pablo sintió lo mismo. Sus manos parecían no pertenecerle; el instrumental se movía bajo un control ajeno, guiado por un destino que él solo podía intuir. La operación, imposible en teoría, terminó en un éxito milagroso. Su jefe, incapaz de refutarlo, tuvo que tragarse su orgullo, y Pablo ascendió entre la incredulidad y la admiración.

 

El sábado, cuando Maruja y Pablo coincidieron camino a la habitación 315, algo en el aire los hizo sonreír como si compartieran un secreto. Pero la enfermera les detuvo con palabras que parecieron romper la realidad: la colombiana había fallecido esa misma noche. Ya no estaba allí.

 

Pobrecita dijo la enfermera. Ya nos contó todo la policía. Era de un pequeño pueblo en Colombia, una chamana a la que unos consideraban santa y otros bruja. Dicen que sus manos curaban milagrosamente. Un cartel del narcotráfico la había secuestrado para que sanara a uno de los suyos, aunque logró escapar… hasta que llegó aquí, pero la mano de los criminales es larga.

 

Maruja escuchó la historia y lágrimas invisibles se deslizaron por su rostro. Justo en ese momento, sin que ella fuera consciente de ello del bombo de la Primitiva iban saliendo los números, uno por uno, esos que ella marcó como si una mano invisible la guiara.

 

Pablo recordó entonces lo que había sentido en el quirófano, aquella sensación de una mano invisible moviendo la suya, pensó en la misteriosa colombiana: en su fuego, en sus ojos, en la vida que, incluso tras la muerte, parecía seguir tocando el mundo.


 

LA PALETA Y LA PLUMA                                              JUAN SANTOS

 

Tengo dos recuerdos de mis padres que guardo como oro en paño: una paleta de hierro forjado y una pluma estilográfica.

 

Cuando quiero hacer un auténtico pisto manchego y quedar bien con mis invitados, además de coger buenos ingredientes, utilizo la sartén con patas de mi madre y sobre todo su paleta.

 

Reconozco que soy muy mal cocinero, pero la paleta hace milagros. Cuando la cojo del rabo para cocinar, parece que cobra vida. Solo tengo que dejarme llevar y ella sola repicotea el pimiento y el tomate hasta su punto ideal. Si alguien intenta ayudarme para dale la vuelta al guiso, tiene que soltarla rápidamente porque se quema la mano. Ni siquiera, mi mujer, puede cogerla. Sin embargo, yo siento un calor y una textura muy agradable. Así me salen unos pistos deliciosos. Tan ricos como los que hacía mi madre.

 

El misterio de la paleta lo descubrí al poco tiempo de heredarla. Lo que no había observado hasta ahora, ha sido la gracia de la pluma estilográfica. Desde que mi padre la usaba para escribir sus coplillas, ha permanecido guardada en su estuche.

 

Hoy que andaba seco de inspiración y con la necesidad de escribir un texto que no salía, se me ha ocurrido utilizarla. ¡Qué maravilla! Ha sido poner el título, y la pluma ha arrastrado mi mano, línea a línea, escribiendo el relato de un tirón, con la misma diligencia que mi padre escribía las coplillas.

 

 

 

 

12/03/2026

EL FANTASMA DE MI VIDA


Para los que son fieles a sus percepciones extrasensoriales este artículo es el suyo. Tenemos aquí un análisis del tipo de personas que cree en fantasmas y en los fenómenos paranormales.

Las cifras son bastante más altas de lo que pensamos, al menos en los Estados Unidos que es donde más estudios se han hecho.


Para ver un fantasma o un espíritu se tienen que dar una serie de circunstancias, especialmente en la personalidad de la persona receptora. ¿Estás tú entre los propensos a tener este tipo de experiencias? Tendrás que leer el artículo para responder con precisión.

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-10-27/hay-personas-mas-propensas-a-ver-fantasmas_3311562/


 

11/03/2026

JUNTOS TODA LA VIDA


Hablamos hoy de la fidelidad del mundo animal, sin incluir a las personas. Eso sería punto y aparte.

Nos trae el artículo una relación de diez animales, más o menos conocidos, que suelen vivir con la misma pareja toda la vida y, además, en algunos casos, se mantendrán solos el resto de sus días si fallece su media naranja.


No es lo más habitual dentro del mundo animal, ya que la excesiva fidelidad, en muchos casos, puede poner en peligro una de las normas básicas de supervivencia: la procreación.

https://www.jardiland.com/es/consejos-ideas/los-10-animales-que-permanecen-juntos-toda-la-vida


  

10/03/2026

NOSTALGIA TECNOLÓGICA

 

También añoramos a las viejas tecnologías que ya no usamos, aunque temporalmente no sean tan antiguas.

Nos quedamos apegados a objetos que, en su momento, fueron muy importantes en la vida diaria y luego, de pronto, fueron sustituidos por otros artilugios más potentes y efectivos.


El artículo nos hace un repaso por máquinas que fueron icónicas y luego pasaron a un modesto lugar en el trastero, en el mejor de los casos.

Nos habla de máquinas de escribir, cassettes, MP3 y walkman, entre otros. Que conste que a veces se recuperan como moda vintage y con mucha imposición, como ocurre con los vinilos.

https://www.infobae.com/tendencias/2025/07/12/parecian-eternos-y-hoy-son-solo-nostalgia-cuando-la-tecnologia-era-tangible-y-la-innovacion-tenia-rostro-humano/

09/03/2026

NO TODO VALE


Os traemos hoy un artículo interesantísimo sobre la ética y la ciencia. Ahí vemos que existen, o deben existir, principios éticos refrendados por leyes sobre las investigaciones científicas.


Afortunadamente, cada vez este tema está más acotado y controlado, pero solo en los países desarrollados.

En las naciones más pobres es frecuente encontrar experimentaciones con cobayas humanas que se realizan con miras al avance científico, pero sin respetar derechos humanos o derechos de animales.

https://culturacientifica.com/2020/03/30/no-todo-vale-al-servicio-de-la-ciencia/


07/03/2026

PRIMERA QUINCENA DE MARZO

 

1.       GLORIA FUERTES (HOY). A través de sus poemas y de las fotografías que conservó a lo largo de los años, la muestra recorre no solo su historia personal, sino también la del siglo XX. Del 3 de marzo al 15 de septiembre. Espacio Matadero. Casa del Lector. Paseo de la Chopera, 14. Entrada libre. Tardes de martes a domingo. Mañanas, también, sábados, domingos y festivos.




https://casalector.fundaciongsr.org/gloria-fuertes-hoy/

06/03/2026

TODO BAJO CONTROL 2

POCIÓN DE JUVENTUD                                              JUANA DOMÍNGUEZ

Estaba contento, me habían seleccionado para trabajar en una empresa dedicada a la investigación. Habían descubierto un medicamento para obtener mejor calidad de vida. Mi trabajo consistiría en anotar Los cambios que observara  en los destinatarios del “descubrimiento”.

¿Podemos vivir eternamente?

Estaba en una charla informativa, la pregunta me sorprendió. Yo nunca he pensado en vivir eternamente. Me conformo con vivir lo mejor posible durante el tiempo que Dios quiera, sin enfermedades ni grandes problemas.

Aquel conferenciante hablaba con tanto convencimiento que tuve la impresión de que lo que predicaba lo tenía por cierto.

 “Hay que vivir sin desear mal a nadie, pensando y deseando siempre en lo mejor para todos los que estén a nuestro alrededor. Nunca tenéis que decir lo primero que se os pase por la cabeza, ni nada que moleste o sea ofensivo para vuestro interlocutor, la mentira piadosa siempre es mejor a la verdad cruda”. Lo decía con suavidad y con tono agradable, cariñoso.

¡Y si ponen una pistola en la cabeza al que tenemos al lado, también hay que ocultarle que está a punto de morir! Pensaba para mi

No estaba de acuerdo con el instructor, que me obligaba mi jefe a escuchar, como formación para mi nuevo puesto de trabajo.

Llevábamos una hora escuchando sin intervenir, éramos doce personas y la cara que yo veía en los demás me estaba demostrando que ninguno de los presentes íbamos a seguir los consejos del charlatán.

“Todo controlado, hay que tenerlo todo controlado. En esta empresa no se puede dejar nada al azar. Si algún cliente te falta al respeto, no hay que enfadarse, ni decir nada que le agravie, hay que darle las gracias por tener la generosidad de enseñarte cómo mejorar”.

Me dieron ganas de salir de la sala con alguna excusa creíble, pero la siguiente parrafada me detuvo.

“La vida eterna es muy fácil de lograr, eso es lo que tenemos que trasmitir a nuestros clientes. Hay que convencerles de que contratando una estancia de treinta días en muestro hotel de Clara Luna, siguiendo todo el programa que estamos diseñando, conseguirán vivir eternamente al término de nuestras enseñanzas y estancia”

La pregunta de uno de mis compañeros me provocó un ataque de risa que pude controlar con bastante esfuerzo.

-¿Quién va a ser el que les lave el culo? Yo no me voy a presentar voluntario.

El silencio fue ruidoso, las risas se controlaban a durar penas.

El conferenciante, se puso muy serio, preguntó quién era el que preguntaba, y este dio un paso al frente. Entonces, el tono suave y plácido de aquel charlatán cambió de formas.

“Tú te callas, aquí no se habla ni se interrumpe, aquí se hace lo que yo os ordene y vosotros obedecéis sin rechistar. Las bromitas y risitas son lo peor que podéis transmitir a los clientes que vamos a escoger entre los más ilustres personajes del mundo, y si hay que lavarles el culo, se hace sin más”

Todos, guardamos silencio, nadie se atrevió a contradecirle. La conferencia se suspendió para la tarde siguiente.

Por la mañana yo presenté mi renuncia al puesto de trabajo, no quería participar en un proyecto que a todas luces era una estafa. En la puerta de la oficina de recursos humanos estaba el autor de la pregunta de la tarde anterior.

-Me voy, no estoy dispuesto a facilitarles estafar a la gente, le dije.

-A mí me han despedido, pero no somos los únicos que vamos a negarnos a colaborar con la empresa, toda la plantilla ha decidido irse con nosotros.


 

          FIDELIDAD

 

  Fue un ruido suave, casi imperceptible. Se levantó del sofá donde hecho un ovillo reposaba y su instinto le llevó al rincón donde Lara había caído. Un hilillo de sangre brotaba de su frente y con cuidado y sin dudarlo lamió el líquido espeso y rojo varias veces.

 

  El desvanecimiento de Lara fue pasando y al despertar, lo vio. Estaba acurrucado a su lado y de vez en cuando movía la cola, para hacerle sentir que estaba ahí, cuidándola y protegiéndola. Abrió los ojos con pereza, sintiendo que la claridad que entraba por la ventana la cegaba y cuando al fin fue capaz de distinguir cuanto había a su alrededor, le vio saltando junto a ella, con tal júbilo que con los saltos casi llegaba a su pecho.

 

-              ¿Que me ha pasado, Lince?

 

  El gato de piel beige, abrió los ojos y movió la cola muy deprisa. Era una forma de responder, “pues no sé qué decirte”.

 

  Después del incidente Lara no volvió a ser la misma. Se cansaba con frecuencia, sentía vértigos y a veces su visión se tornaba borrosa. Decidió ir al médico de cabecera, quien la derivó al neurólogo. Éste actuó de acuerdo con las circunstancias. Todo tipo de análisis y pruebas, determinaron que tenía un pequeño tumor en el lado izquierdo de la cabeza. Nada serio pero que había que tratar con regularidad, con las adecuadas medicinas y así estaría todo bajo control. Pidió verla en quince días.

 

  Lara volvió a casa reconfortada. Lince merodeó a su lado saltando impaciente. Pedía sin pedir una explicación, sus saltos y tímidos maullidos lo requerían a gritos… “cuéntame, cuéntame, ¿qué ha pasado? ¿Qué te han dicho? Y Lara se lo contó con todo detalle. El gato iba tras ella siempre.

 

-              Lince, no te arrimes tanto, que me vas hacer caer. Ya sé que me quieres mucho, pero no me lo demuestres cada instante.

 

  El gato agachaba la cabeza, movía la cola en señal de asentimiento y a una distancia prudente permanecía quieto.

 

  Llamó a la familia y a sus muchos amigos, para ponerles al corriente de la situación. Todo el mundo de su entorno se puso a su disposición para brindarle ayuda. Podía contar con cualquiera de ellos. Y así, con todo controlado, pasaban los días. Por lo general se sentía bastante mejor, aunque algún amanecer cuando la tibia luz del día se filtraba por el visillo de encaje que ella había bordado tiempo atrás, se repetía aquel mareo, que le impedía levantarse con agilidad. Tenía que acomodar sus movimientos, a la mengua de sus músculos. Pero no era importante. Ahí llamaba a Lince, que estaba al pie de la cama, quien de un salto se subía y la cubría de besos gatunos. Y con la mullida cola acariciaba su cara.

 

  Transcurridos unos meses, donde según su neurólogo, todo seguía bien y bajo control, letanía que no se cansaba de repetir, las visitas eran más espaciadas. Y también las visitas y llamadas de familiares lo fueron, tanto, que casi desaparecieron del todo. Solo Lince se había convertido en su segunda piel y a distancia mínima no le quitaba ojo de encima.

 

  Lara, había recuperado su trabajo de economista, que ejercía en una Empresa de renombre. Ahora y por las circunstancias lo hacía on line. Se volcó en él, para tratar de salvar el tiempo perdido. Ante la pantalla del ordenador, desplegaba una ensalada de números y al final de la jornada resoplaba satisfecha. Lince, resoplaba con ella. El resoplido del gato era tanto como decir…” venga guapa, que ya está bien de darle a la tecla”.

 

  Lara mejoraba y con ello se crecía. Su trabajo, salida con amigos, conciertos, y cualquier espectáculo habían vuelto a regularizar su existencia. Y llegó la nueva revisión.

 

  Los análisis y placas y todo tipo de pruebas, no pusieron en boca del médico la manida frase “todo bajo control”. Su gesto contrito no precisaba de palabras. Aun así, le pidió que confiara en él. Un grupo de científicos, acababan de descubrir un específico que podría atajar la dolencia que, de nuevo, había brotado en ella con más fuerza.

 

  Era agresiva, pero él confiaba en los resultados positivos de la nueva medicina. Le comentó, que debía saberlo algún miembro de su familia. Ella sonrió esperanzada. Presentía que no todo estaba perdido.

 

-              Gracias doctor. Naturalmente que me someteré a esa prueba. ¿Estaré hospitalizada?

-              Sólo cuatro días. Luego la seguiremos en casa, para evitarle desplazamientos.

-              Mil gracias.

-              Pero debemos tener el contacto de quien se ocupará de usted en este tiempo.

-              No se preocupe, en su momento, ya se lo diré. Prepare lo necesario y vamos a ello.

 

   Salió extrañamente feliz. Llegó a casa, abrió la puerta Y Lince se alzó sobre sus patas traseras y ambos se abrazaron. Lara, pasó su mano por el mullido lomo de su amigo.

 

-              Nos esperan tiempos difíciles. Estarás conmigo, ¿verdad?

 

    Los seguidos maullidos de Lince, se lo confirmaron.

 

 


 

MANZANA STROGOFF                                               SANTIAGO J. MARTÍN

Permiso, permiso. Gracias, gracias. Muy amable. Permiso, permiso. Que no llego, es tardísimo. Más de las nueve y media y todavía no he terminado el transbordo de Avenida de América.

No se trata de un accidente puntual. Esta es su oración matutina de todos los lunes que no son festivo. Se abre paso por las escaleras mecánicas del metro, de manera firme y educada.

Patrocinio, la Patro, limpia oficinas cerca de la Castellana y justo hoy es el día de compra, mejor dicho, el día de la compra de la fruta semanal. Vuelvo a corregir, el día de la compra de las manzanas.

El super lo tiene justo enfrente de casa y allí, en la segunda planta, es donde ella recolecta, con pago posterior, evidentemente, la fruta necesaria hasta el domingo: peras, plátanos, fresas, naranjas y, por supuesto, manzanas.

No podía dejar para última hora algo que era mejor hacer cuando abren el supermercado. A esa hora había de todo. Se podían elegir las mejores piezas y nada estaba manoseado por los clientes indecisos que recalaban allí durante todo el día.

Lo de ir los lunes no era una cuestión de método, orden o algo compulsivo. Justo ese día de la semana es cuando barre, friega y recoge, una iglesia metodista que está junto al Bernabéu, y hasta las 10 no tiene que estar allí. El resto de los días entra antes de las 8 a pulir suelos, ventanas y mostradores de un gran banco, donde ella no tiene guardado su dinero, pero del que sale el efectivo con el que comprar su comida favorita: las manzanas.

Son fuente de salud, equilibrio de bienestar, momento de reencuentro con la naturaleza... Son todo lo que ella quiera que pase por su imaginación cuando muerde una y nota como el jugo de la fruta le llega en forma de aromas a las vías respiratorias, atoradas de efluvios de amoniaco que parecen vivir allí.

Esta mañana no ha sido distinta a otras, salvo por un detalle importante: sus manzanas favoritas, las Golden. Patro apenas mide 1,50 y la llegada de la nueva fruta de primavera, ha desplazado a las habituales a lugares donde la mujer no alcanza.

Lo ha intentado poniéndose de puntillas, subiendo un pie a una rueda trasera del carro, nada. Al final ha tenido que recurrir a Alfonso, el reponedor.

-          ¿Serías tan amable de acercarme la caja de las Golden?

-          Hoy no te las recomiendo. El camión no vino el sábado y esas de ahí arriba están algo mustias.

-          Vaya

-          No te preocupes, hay cuatro de verde doncella que tienen una pinta estupenda. Yo mismo te las meto en una bolsa. Y ya me dirás qué te han parecido.

No ha sido una fácil elección. No son sus preferidas, pero el aspecto y la disponibilidad del muchacho, muy solícito últimamente, fueron un factor determinante. El tiempo es fundamental.

Ha sido llegar a casa, dejar las bolsas, a todo correr, meter una manzana en el bolso para el desayuno y salir corriendo al tren. El trajín de todos los principios de semana.

Después de terminar de apañar la iglesia tiene que seguir corriendo para llegar en 30 minutos a unas oficinas que están cerca de Atocha.

Dentro del autobús, suele sacar su manzana y devorarla con placer y algo de glotonería. Esta vez ha comprobado, sorprendida, que más de uno le miraba sonriendo, con cierta complicidad.

No se ha percatado de que su manzana tenía un mensaje escrito en rojo: Patro, te quiero.

En tres minutos la pieza de fruta y el mensaje estaban ya en su estómago. Luego empezaron unos leves retortijones. No era por las famosas mariposas revoloteando, que quedaron en proyecto escrito, pero sí por lo indigesto de la tinta de rotulador rojo.

Otra doncella verde de la nevera intentaría cumplir una doble misión: olvidar su oscuro pasado marcado por el pecado original y hacerse un hueco alternativo entre tanto Tinder.