31/07/2025

CINCO MISTERIOS SIN RESOLVER EN EL UNIVERSO

 


Aunque muchas veces solo tenemos miradas hacia nuestro planeta, lo cierto es que lo interesante está ahí fuera, aunque solo sea por la inmensidad.

Y ese interés del que hablo se manifiesta en cantidad de fenómenos que la ciencia explica a duras penas en muchas ocasiones.


Yo os dejo un artículo donde mencionan algunos enigmas muy interesantes y os recomiendo dos capítulos: el número de galaxias y las tormentas solares.

Disfrutad. El artículo es breve pero seguro que os conduce a seguir buceando temas por internet.

https://www.rtve.es/television/20210526/5-grandes-misterios-del-universo/2094067.shtml

30/07/2025

LOS ORGANISMOS MÁS PEQUEÑOS BAJO LA LUPA


Lo que podemos observar en un bosque nos puede maravillar, pero lo que creemos que vemos, y que en realidad no distinguimos, nos dejaría absortos si fuéramos conscientes del universo que tenemos delante.


Líquenes, musgos y demás briofitas, son los dueños de las pequeñas distancias en cualquier bosque. Yo tuve la suerte de observarlo de cerca, hace unos años, en una excursión con la Escuela de Adultos a la Pedriza.

Pues un poquito de eso os lo traigo en este magnífico artículo. Disfrutadlo y observarlo bien.

https://delaraizalplato.cl/articulos/bosques-bajo-la-lupa-la-inmensidad-de-lo-pequeno/

29/07/2025

¿ES EL ACCESO A INTERNET UN DERECHO HUMANO?

 


Hace años nos descolocó un poco escuchar que un nuevo derecho humano, el poder tener acceso a Internet, debería ser una herramienta básica e imprescindible de todos los ciudadanos del mundo.

La ONU, hace ya unos años, señaló que el acceso a la gran red debería ser un derecho al alcance de todos, a mucho tardar, para 2030.


Bueno, pues ya no queda tan lejana esa fecha y todavía hay países y zonas que están lejos de esa prerrogativa.

Os dejo un artículo para que la discusión no se duerma en la comodidad de nuestro wifi diario garantizado.

https://www.globalcitizen.org/es/content/internet-access-basic-human-right/


 

28/07/2025

LA ENERGÍA OSCURA DEL UNIVERSO


Con la energía oscura nos está pasando algo que no es tan raro que ocurriera. Para empezar, ningún estamento científico puede definir con claridad que es la energía oscura. Parece claro que tiene un comportamiento fundamental en el comportamiento del Universo, pero no sabemos muy bien cuál es su papel.


En principio parecía que su intervención favorecía la expansión constante del Universo, pero las observaciones de los últimos meses nos indican poco más o menos lo contrario.

No deja de ser increíble que estemos muy dependientes de los efectos de una energía que apenas se ve. Yo os paso un artículo, clarito, pero con la espesura propia del tema.

https://www.lavanguardia.com/ciencia/20250319/10484706/nuevos-datos-indican-energia-oscura-expande-universo-esta-frenando.html


 

25/07/2025

EL TALISMÁN 2

 

LA CRUZ DE CARAVACA                                 JUAN SANTOS

 

Aunque ahora parezca mentira, mi hermana y yo éramos unos niños muy guapos. No importaba la ropa que nos pusiera mi madre. Íbamos muy limpios es verdad, pero en las fotos puede verse que eran prendas heredadas de mis primos con algún zurcido que otro. La economía de mis padres no daba para más, pero lo importante era comer, los lujos y los caprichos no tenían cabida en mi casa.

 

De cualquier manera, bien lavados y bien peinados daba gloria de vernos. Lo malo de esto es que éramos presa fácil para las brujas del pueblo que, sólo con mirarnos, podían echarnos el mal de ojo.

 

No sé de dónde sacaría mi madre el dinero, pero compró dos cruces de Caravaca, las llevó al cura para que la bendijera y con una cadenita nos las colgó del cuello. De esa forma, mi hermana y yo estábamos protegidos de la influencia de los malos espíritus.

 

Mis amigos se mofaban de mí. Me daba mucha vergüenza y terminé por quitármela. La metí en una bolsa de pipas y la escondí debajo de una piedra en el corral. A mi madre le dije que la había perdido. El disgusto que le di fue bien grande. A ver de dónde saco yo ahora más dinero para comprarte otra, me dijo mientras se quitaba la zapatilla para sacudirme. Así que, no tuve más remedio que salir corriendo al corral a recuperar la cruz. Llorando le dije que yo no creía en el mal de ojo y que no estaba dispuesto a llevarla. Me tuvo que dejar por imposible.

 

En su lugar me puso una medalla pequeñita de la milagrosa que me pareció más apropiada para mí. De hecho, muchos niños también la llevaban.

 

Fuera por la cruz o no, mi hermana jamás tuvo ningún síntoma achacable al mal de ojo, sin embargo, a mí me pasaban cosas muy raras: me ponía a llorar sin causa aparente, se me quitaba el apetito, me despertaba a media noche sobresaltado y otros episodios que no recuerdo. La verdad es que mi madre se preocupaba muchísimo, achacándolo todo a mi rechazo a la dichosa cruz. Menos mal que, cuando me encontraba mal, ella me abrazaba fuerte y se me quitaban todos los males.

 

Un día descubrí que mi cruz de Caravaca la llevaba mi madre escondida en el pecho, sujetada con un imperdible.


 

EN BLANCO                                                                           ARACELI DEL PICO

 

  Admirable en todo. No era difícil verla lucir en cualquier reunión. Llevara lo que llevara encima era el centro de todas las miradas. Si cubierta, por su discreción. Si ligera de ropa, porque era maravilloso ver esos hombros, donde unos finísimos tirantes sujetaban la sutil tela que se abría con descaro para ver el nacimiento de unos pechos increíbles.

 

  Podría enumerar las veces que tendido en mi cama, cerraba los ojos y palpaba a través de mis sentidos el nácar de su piel. Estaba enamorado de ella, la deseaba, ¿qué sé yo? Pero lo que tenía muy claro es que mi admiración estaba fuera de cualquier duda. Y me sorprendía su suerte. Todo lo que tocaba, lo hacía real y positivo. Sin duda tenía un don, para manejar los hilos que la vida pone en tu camino para tejer un futuro envidiable.

 

  Un viento cálido abrió la ventana de mi habitación. Sentí frio y calor al mismo tiempo. Como si unas fiebres repentinas atacaran mi cuerpo. Intenté levantarme. No pude. Estaba sentada en la cama, a mi lado. Desnuda. El rayo de luna que se filtraba a través de la ventana iluminaba su piel. La toqué, era real. Y sentí que mis dedos resbalaban por un raso transparente. La confusión me cegó.

 

  Me levanté muy temprano. Cansado, aturdido y con cierto malhumor. Llamé al bufete de abogados donde trabajaba. Improvisé una absurda excusa para no ir esa mañana. Que sin duda se creyeron porque era la primera vez en la vida que faltaba. Mi lealtad y devoción a la profesión estaba por encima de todo. Y me dio por pensar que quizá el exceso de profesionalidad, no era lo mejor para prosperar. Ella faltaba con frecuencia y nadie se lo tenía en cuenta.

 

  Dirigí mis pasos al parque. Fue todo un descubrimiento. Personajes de Disney se paseaban de un lado a otro, vestidos con los trajes propios del personaje que representaban. Músicos ambulantes. Improvisados payasos. Pero captó mi atención una muchacha que sostenía una baraja de cartas y que manejaba con una habilidad fuera de lo común. Las separaba en dos partes y mezclaba con la rapidez del rayo. Frente a ella un aparato con una hendidura muy fina, como una hucha. Y allí las lanzaba. Todas entraron, menos una que apartó y dejó a su lado.

 

-          ¿Quiere probar suerte?

-          ¿Cómo?

-          Que si quiere intentar poner las cartas dentro de la caja.

-          No, gracias. No entraría ni una.

-          Tenga fe en sí mismo. Pruebe.

 

  Su insistencia me desarmó. Probé. Y curiosamente la mayoría de las cartas de una baraja de póker se colaron por aquel mínimo agujero. La última no entró. La recogió y tomó también la que había apartado ella en principio. Eran iguales. Una carta en blanco. Sonrió ampliamente y creí ver la cara de la mujer que había estado en mis sueños y que tanto admiraba. Solo unos segundos…

 

  Me iba y antes quise depositar unas monedas en el cestillo de paja que estaba en el suelo, a su lado.

 

-          No es necesario. Gracias.

-          Pero…

-          No, soy yo quien le quiere hacer un regalo. Tenga su última carta. En blanco. No la pierda nunca. Será su talismán. Cuando te llega una carta en blanco, es para que escribas en ella tu futuro. Como quieras, como sueñes, con quieras y con quien sueñes.

-          Precisamente los sueños, son los que debo apartar de mi mente.

-          ¿Y eso?

-          Nada, cosas mías. Gracias por el rato tan agradable que me ha hecho pasar. Lo necesitaba.

-          Para mí ha sido algo más que un rato agradable. Y quién sabe. Quizá el sueño de anoche no fue tan disparatado.

-          ¿Y usted como sabe?

 

  Me guiñó un ojo y me mostró su carta en blanco.

 

  Pasados unos días, recuperé el sosiego y volví a la rutina diaria. Ella, se había ido a Inglaterra. Había dejado su trabajo, sin pena y con gloría. Quería participar en una ONG en África y en Exeter, iba a recibir la oportuna preparación.

 

  Mandó una foto, vestida con una pulcra bata alba. Estaba tan hermosa, como si llevara la mejor de sus galas, las propias para ir de sarao.  Con una mano abría los dedos con el signo de la victoria.  Con la otra sostenía una carta. Parecía de póker. Pero yo sabía que el dorso de esa carta, estaba en blanco.


 

POR ENREDAR                                               SANTIAGO J. MARTÍN

 

Empecé a buscar testigos, alguien que supiera lo que había pasado durante todos estos años. Me estaba volviendo loco. Rebusqué en todas las fotos sin encontrar lo que pretendía. No era posible.

 

En mi desvarío creciente, llegué, incluso, a revolver los informes médicos, también, los más antiguos, esos eran los que más me preocupaban. Nada. En ninguno de ellos pude ver el más pequeño resquicio de un accidente, de un golpe en la cabeza, de un ictus, absolutamente nada que justificara una pérdida absoluta de una parte de mi vida.

 

No hallaba ni una mínima prueba que justificara que esa mujer, con la que yo creía haber compartido toda una vida, había estado presente, físicamente, a mi lado, alguna vez.

 

Pregunté a mis hijos y solo obtuve silencios y malas caras. Como mucho, al mayor, le saqué una frase que me dejó derrumbado: “Papá, otra vez con esas tonterías. Dejemos el tema, que ya sabes cómo terminó todo la última vez”.

 

Pues tampoco recordaba nada de la última vez. Además, la última vez de qué. Yo no podía seguir así.

 

Comencé a dejar de comer, descuidé mi higiene personal, deambulaba por las calles, asolado por dentro, perdido por fuera. Tan solo me cabía una esperanza: que todo aquello estuviera siendo un sueño, una jodida pesadilla que estaba acabando conmigo. Pero no.

 

Ya había perdido la esperanza e intenté acomodarme en una vida absurda, que era mía, pero que le faltaba la persona que formaba el engranaje de mi vida, el sentido de todos los recuerdos que se iban difuminando, perdiendo sentido.

 

Hasta que un día, una mañana que andaba buscando, por recomendación de mis hijos, un psicólogo que me ayudara a digerir la bola en la que se estaba convirtiendo mi existencia, pues eso, buscando en mi agenda, lo vi.

 

¡Tenía yo razón, tenía yo razón! Empecé a gritar ese mantra, poseso, por toda la casa, pero sin efecto alguno. Estaba solo.

 

Allí en mis manos, tenía aquella hoja de parra, con una fecha que apenas se distinguía, escrita en la lámina seca que tenía en mis manos: 24/7/1986.

 

¡Esa era la prueba! Ese fue el día. Ahora tendrían que darme la razón. Y además, se podía ver, con dificultad también, nuestros nombres, sobre todo el suyo: Rosa. Claro, que existió. Claro que estuvimos juntos todo el tiempo, hasta que…

 

Al llegar mi hijo mediano, con sutilidad, me hizo sentarme en el sofá, mientras me decía pausadamente:

-          Lo que tienes que hacer es centrarte un poco, papá. En un par de días presentas tu segundo libro. Recuerda que ahora vives de esto, no puedes tirar todo por tierra por ese objeto que guardabas como un amuleto en una vieja agenda. Qué más da lo que sea esa fecha. Qué más da quién fuera Rosa. Ya te dije que posiblemente no era buena idea escribir sobre los universos paralelos.

Pues si es así, si él tiene razón, ¿de qué forma puedo pasar al otro lado y estar otra vez con ella?

 

24/07/2025

LA MALDICIÓN DEL DIAMANTE HOPE

 


Poseer un diamante parece algo más propio de los que tienen una vida rodeada de lujos y holguras económicas. Pero hay diamantes especiales, como este llamado Hope, aunque no todo el tiempo tuvo este nombre.


Con este artículo no solo aprenderemos la historia de Europa desde el siglo XVII en adelante, sino que iremos conociendo a los pudientes personajes que fueron adquiriendo o robando tan codiciada joya.

Han sido muchos años de idas y venidas, hasta que surgió la leyenda de la maldición, a principios del siglo XX.

No os perdáis detalle, es apasionante. Lo que más me duele es que entre tanto viaje de dueños diversos, me he perdido y ahora no sé muy bien donde está el dichoso diamante. Releeré el artículo, que por cierto, está muy bien escrito. 

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/maldicion-diamante-hope-joya-mas-bella-mundo_21698

23/07/2025

CUIDADO CON EL PEZ PIEDRA

 


Con este animal se cumple la famosa frase de cuanto mejor peor. Se trata de un pez que vive casi en todos los mares del planeta, sobre todo si no son especialmente fríos.

Es decir, que no los tenemos demasiado lejos de las costas españolas. Pero no son especialmente frecuentes por estos lares.


Tienen espinas venenosas en su piel que lo pueden hacer letal para un humano. Y lo que es peor, llegan a sobrevivir hasta 24 horas fuera del agua.

Además, son considerados como un manjar en países como Japón y China. El arte culinario, allí, pasa principalmente por saber eliminar sus puntos venenosos. Buen provecho.

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2024/08/06/como-es-el-pez-piedra-el-depredador-mas-venenoso-del-mar/

22/07/2025

TECNOLOGÍA DE HACE 1,5 MILLONES DE AÑOS


Buscando los orígenes de la tecnología humana, un equipo internacional y multidisciplinar está investigando en un yacimiento arqueológico de Etiopia.


Curiosamente, el empleo de robots y tecnología punta, está sacando a la luz cómo era de sofisticado el trabajo de selección de materiales para herramientas del hombre primitivo, de hace más de millón y medio de años.

Tecnología para despejar dudas sobre la tecnología. No os perdáis ni una coma de este maravilloso artículo.

https://www.muyinteresante.com/historia/hallazgo-melka-wakena-tecnologia-piedras-primeros-humanos.html

21/07/2025

LA EPSOMITA Y EL ESPACIO EXTERIOR

 


Suena a mineral que nos llega de otro planeta, con reminiscencias de héroe de comic, y no andamos demasiados desencaminados.

Resulta que este mineral, del que tenemos una mina importante en Calatayud, tiene una gran cantidad de magnesio, lo que le ayuda a absorber con mucha facilidad el agua.


Se ha encontrado en Marte y se supone que también lo habrá en otros planetas. Es una prueba de que allí, en algún momento hubo agua.

También podría ser una buena reserva de agua para futuros viajes y expediciones espaciales del futuro. En eso se está trabajando.

El artículo, bastante sencillo, nos da detalles importantes sobre este mineral con aspecto peludo y de un color blanco muy llamativo.

 

https://as.com/actualidad/ciencia/el-desconocido-mineral-que-puede-ser-vital-para-la-presencia-humana-en-otros-planetas-n/

19/07/2025

EL GEOPARQUE DE LAS VILLUERCAS

 

El turismo de espacios geológicos de interés ha crecido notablemente en los últimos tiempos. Y eso son buenas noticias, a pesar del riesgo de masificación turística, porque las autoridades locales y regionales utilizan más recursos para su conservación y cuidado.


En la provincia de Cáceres tenemos este geoparque reconocido por la Unesco como geoparque mundial.

Las posibilidades de la visita van más allá de la belleza y singularidad de sus paisajes. Tiene muchas riquezas naturales, sobre todo ornitológicas, además de estar cercano a enclaves artísticos valiosos, como el Monasterio de Guadalupe.

https://www.turismocaceres.org/es/turismo-naturaleza/geoparque-mundial-unesco-villuercas-ibores-jara

18/07/2025

EL TALISMÁN 1

 

SIEMPRE TÚ                                                              MANUEL GIL

 

Esto que voy a contar ha cambiado mi percepción de las cosas. Alguno pensará que elucubro, que son fantasías…

 

Yo siempre me había considerado un tío con suerte, sin más análisis. Las cosas solían funcionarme y nunca lo achaqué a nada concreto, de la misma forma que nunca creí en lo de los gafes y todas esas cosas que forman parte del imaginario popular.

 

Todo dio un giro fatal cuando hace cinco años perdí a Gabriel en un desgraciado accidente de moto. Él era, mi amigo, mi hermano, mi refugio, mi todo, pero lo era de una manera tan natural que ni lo tenía en cuenta. No recuerdo cuándo nos conocimos; sería de niños, supongo, y hasta donde me llega la memoria, él siempre estaba ahí.

 

Me defendía de los otros niños cuando me metía en problemas. Si tenía un examen y temía un suspenso, él me ayudaba y además me acompañaba, y todo iba bien. No hay decisión importante que haya tenido que tomar en la que no interviniera con su consejo y siempre con éxito. Es más, cuando en una ocasión me advirtió contra una decisión empresarial, poniéndome delante de los ojos los riesgos que veía, con respecto a un socio circunstancial con el que yo estaba obcecado en llevar adelante el proyecto, lo despedí pensando que estaba celoso por no haber participado en la idea. El negocio fue un rotundo fracaso que hizo tambalear todo y del que solo salí con su ayuda.

 

Siempre a mi lado y al de los míos. Yo me casé con Sara y fue mi padrino de boda, al igual que lo fue del bautismo de Roberto, mi hijo.

 

Alguna gente malintencionada me decía que él no se había casado ni tenía novia, porque estaba secretamente enamorado de mí. Jamás di ni el más mínimo crédito a eso. Nunca dio ni una sola muestra de buscar otro tipo de relación que la que teníamos, ni tuvo ninguna actitud que me hiciera pensar nada en ese sentido. A Alfie, mi perro bueno, es un decir mío, porque no sabría decir si le quería más a él o a mí—, digamos que casi lo compartíamos. Se quedaba con él cuando Sara y yo viajábamos y lo paseaba siempre que yo no podía, y a menudo lo hacíamos juntos.

 

Nunca había considerado lo importante que era hasta que aquel aciago día me lo arrebató el asfalto y todo cambió para mí. Llegaron los problemas con la empresa y me vi obligado a vender la mitad del negocio. Mi matrimonio entró en crisis y he estado viviendo en casa de mis padres. Me vi envuelto en la tela de araña de la ludopatía, y mi vida ha sido un desastre.

 

Recientemente, y como último recurso antes de cerrar definitivamente el negocio, contraté a Eugenio. Es un hombre de cincuenta y muchos años, tuvo en su día una empresa, pero llevaba tiempo sin trabajar; obeso, con poco pelo, de aspecto relajado y simpático. En seguida conecté bien con él y, con la información que le proporcioné, metió mano a la situación y en poco tiempo empecé a levantar cabeza.

 

Comenzamos a intimar y le conté mis problemas conyugales. Me consta, y no sé de qué manera lo ha hecho, que ha tenido que ver en el acercamiento que Sara y yo estamos teniendo. Un día, mientras tomábamos unas cervezas juntos, me dijo que él era divorciado, pero que últimamente se llevaba mejor con su exmujer y con una hija que vivía en París. Me confesó que no había sido muy ejemplar ni como esposo ni como padre, pero que su vida dio un giro cuando pudo sobrevivir a una enfermedad coronaria, en la que llegaron a darle como mucho una semana de vida. Un trasplante en el límite le salvó, y tras la recuperación, pensó que la vida le daba otra oportunidad y decidió cambiar, trabajando la empatía y el darse a los demás, para agradecer su nueva condición.

 

Estábamos en una terraza, saboreando nuestra cerveza y nuestra conversación, cuando apareció Roberto con Alfie. Mi perro es tranquilo, no es arisco, pero ahora que está viejo no hace ningún caso a desconocidos y suele ser bastante pasota. Sin embargo, su reacción al ver a Eugenio me sorprendió: empezó a agitar la cola con fuerza, a dar saltitos alrededor de él y a mostrar una alegría que yo no lograba entender. Ël se limitó a decir que nunca había tenido perro, aunque siempre los había respetado.

 

Entonces le pregunté a Eugenio por la fecha en la que había recibido el transplante, “Fue hace 5 años el 6 de abril, ese día nací,” dijo sonriendo.

 

Recordé entonces la cara de la madre de Gabriel cuando rota de dolor me contaba el día 5 de abril de hace 5 años, que acababa de firmar la donación de los órganos de mi amigo.

 

Un nudo se instaló en mi garganta y ante la sorpresa de Eugenio, reaccioné poniendo mi mano derecha sobre la parte izquierda de su pecho, Alfie ladró de alegría y yo supe que mi talismán me había encontrado de nuevo.

 


 

EL EMPALME DEL ÁRBOL                                         ANTONIO LLOP

Al principio, la estrella de plástico que corona el árbol de Navidad que llevaba en el bolsillo me pinchaba al andar. Pero con el tiempo me he acostumbrado a esa molestia de las puntas. No hay remedio: es mi talismán de la buena suerte. La llevo conmigo desde adolescente cuando ese dolor tenía un final placentero. Y no es que yo fuera un joven precoz aficionado al masoquismo. Permítanme que les cuente la historia de esa estrella inmerso en ese universo tan lejano al presente. Quizás mi narración hiera la sensibilidad de alguno de ustedes pero cuando las hormonas empiezan su revolución no hay discreción que valga en el discurso. Solo precaución en la acción:

 Todos los años iba con mis padres a pasar las Navidades a casa de mis tíos. Esperaba con ilusión esas fechas porque el primer día mi prima y yo siempre montábamos el árbol. Era un acto consensuado desde tres años antes. Yo en ese diciembre cumplía diecisiete. En los bolsillos de mis vaqueros despuntaba la estrella. Cuando mi tía y mi prima nos abrieron la puerta, mi tío no estaba en la casa.

-Ha salido de compras, pero está a punto de volver -nos dijo mi tía.

Mi prima es casi de mi edad. Después de saludarme con dos besos al aire se sentó frente a mí con la caja del espumillón entre sus piernas. Por encima del cartón, la malla de lycra ajustada a su cintura trasparentaba el triángulo de sus braguitas. Metió la mano en el contenedor del árbol desmontado y sacó una bola de cristal, que me mostró sonriendo. Acto seguido pasó los dedos con suavidad por la nieve pintada en ella y volvió a mirarme a los ojos. En ese momento la tensión de mis genitales subió tanto que tuve que sentarme para que no se me notara. Estábamos expectantes, con la respiración acelerada. Sabíamos que dentro de poco, cuando viniera mi tío, montaríamos el árbol de Navidad.

Mientras esperábamos recordé lo que pasó los tres años anteriores. Nuestros padres hablaban de sus cosas, ajenos a lo nuestro, cuando abrimos la caja donde se guardaban las piezas del árbol. Entre risitas y miradas furtivas comenzamos a empalmarlas. Mi prima me daba las superiores para que yo introdujera sus colas en los huecos de las de abajo. De esta forma, rozando nuestras manos y respirando nuestros alientos, levantamos la estructura principal. Entonces ella empezó a colocar las bolas y demás adornos por un lado. Yo lo hice por el contrario hasta que nos encontramos en el centro. Fue el momento esperado. Saqué la estrella de mi bolsillo y me acerqué a su posición por detrás para colocarla en la punta del árbol aprovechando mi mayor altura. Mi prima se inclinó un poco hacia adelante mirando de reojo a los mayores. Cuando estuve tan cerca que podía oler su pelo me encajé al final de sus piernas. A pesar de la tela de la ropa de ambos noté la humedad tibia de su sexo. Ella, casi inmóvil, acariciaba con disimulo las bolas que tenía a mano y se demoraba en ajustarlas. Yo ensayé diversas posiciones de la estrella también para prolongar el momento de su colocación. Y seguía apretando hasta que…

El sonido del telefonillo de la puerta de entrada me sacó de los recuerdos. Era mi tío:

-Que bajen los chicos al garaje para ayudarme con los paquetes.

Bajamos en el ascensor. Mi tío nos esperaba con el maletero del coche abierto. Debajo de unas bolsas que contenían comida había una caja cerrada.

-¿Sabéis lo que es esto? -preguntó-. Es un árbol de Navidad integral. Lleva incorporadas las bolas, la estrella y todos los demás adornos. Este año ya no tendréis que perder el tiempo colocándolos. También os libraréis de desenredar los rosarios de luces porque la iluminación así mismo está integrada. Será tan simple como enchufarlo a la red.

Mi prima y yo nos miramos a los ojos. En nuestras miradas se reflejaba la decepción. Los dos sabíamos que a partir de ese momento ya no habría más juegos furtivos entre nosotros.

Saqué mi estrella y la tiré a una papelera.

 

Ese sería el final del cuento, señores y señoras, si me atuviera a las normas de los relatos. Pero la realidad y la ficción a veces no coinciden. La verdad es que mi intención fue desprenderme de ese adorno que mi prima y yo convertimos en fetiche del placer. Pero lo conservé como amuleto.

No estoy seguro de las razones que tuve en ese momento pero sí de las consecuencias. No lo llevaba constantemente encima. Mi nostalgia no llegaba a tanto. Lo sacaba del cajón de mi mesilla por ejemplo el día de los exámenes finales de mis diferentes cursos universitarios. Y la verdad es que me daba suerte. Me había preparado bien pero todos los que habéis cursado materias sabéis que el programa es muy extenso y es imposible llevar todos los temas igual de preparados. Pues a mí siempre me tocaban los que me sabía mejor. Otros momentos en que usaba mi fetiche era durante las entrevistas de trabajo. Ya había obviado la molestia de las puntas y lo solía llevar en el bolsillo interior de mi chaqueta. Pues, creedme, siempre conseguí los trabajos que me propuse.

Mientras tanto mi prima y yo hacíamos vidas separadas. Ella se casó con un capitán del ejército de tierra. (De alguna manera siguió con su fijación por las estrellas. Este me ganaba por dos). Yo, tras varios fracasos sentimentales, aún permanezco soltero. Un día, pasados muchos años, me la encontré en una oficina de Administración de Loterías. Sí, sí, ya sé lo que piensan ustedes. Me dejé seducir por la superstición. Pero nunca saqué un premio ni grande ni pequeño. Yo llevaba (me avergüenza decirlo) mi talismán en el bolsillo de la chaqueta por si acaso. La saludé con los dos besos al aire que nos dábamos a la puerta de su casa. Instintivamente le mostré la estrella que ya había perdido la pátina brillante de antaño. Ella me contestó con una sonrisa y una turbación de las de entonces mientras sacaba de su bolso una bola con la pintura de la nieve ya desgastada.

Les juro que, aún a mis años, tuve que disimular una erección en mis pantalones.   


 

LA BUENA SUERTE DEL TRÉBOL                                                                JUANA DOMÍNGUEZ

Un hallazgo poco común, me sucedió de niña. Las tardes de primavera me encargaban cuidar el cerdo que nos daría por San Martín, tras hacer la matanza, condumio para todo el año.

Las tardes de sol, cerca de un arroyó limpio y claro, sin residuos fecales como lleva ahora, con la sola compañía del lechón,  con el que algunas veces hablaba sentada sobre la hierba verde y fresca, vigilando como comía y hozaba buscando raíces tiernas, eran aburridas y eternas.

En aquella pradera crecían diversas plantas, entre ellas el trébol. Había escuchado contar a mis primas mayores que un trébol de cuatro hojas, traía buena suerte, y pasaba la mayor parte de la tarde contando los folíolos del trébol, tres hojas, todos tenían tres hojas. Nunca tendría suerte, una vida sosa y monótona sería la mía.

Era una tarde más, igual a la anterior sin otra cosa que hacer que mirar a las hormigas acarrear semillas por un largo camino hacia su hormiguero.  Miré los tréboles sin ninguna esperanza ¡Cuatro hojas! no lo podía creer, volví a contar los folíolos ¡cuatro, tenía cuatro!  Que alegría sentí, ya la vida no sería sosa y común, grandes cosas me iba a deparar el futuro. Lo guardé con mucho cuidado. Al llegar a mi casa cogí un libro y lo puse dentro, aplastándolo entre sus hojas. Allí debe seguir.

No me ha tocado la lotería, no encontré un marido multimillonario, ni tampoco he encontrado un tesoro...

No puedo decir que mi vida haya sido algo fuera de lo normal. Estudié un poco, encontré trabajo pronto, tengo una familia a la que querer, algunos altibajos, disgustos y enfermedades. Una vida sosa y común. El trébol que con tanta ilusión guardé, desapareció, no lo he vuelto a ver nunca más ¿será ése el motivo de mi vida común?

Ahora que ya gozo de la jubilación tendré que mirar en todos los libros. En alguno de ellos debe seguir. Seguro que todos estos años me ha  ayudado a ser persona y a no desear mal a nadie. Algo que también es buena suerte viendo las penas y desastres que nos rodean.

¡Encontrar un talismán para que todo vaya bien! Ese era mi deseo ingenuo, y la esperanza de todos los mortales. Tendré que volver a aquella pradera y buscar otro trébol de cuatro hojas, para renovar la suerte de aquel, pero tendré que guardarlo donde pueda mirarlo cuando tenga un problema que resolver.

 

17/07/2025

LA LEYENDA DEL HOMBRE DE PIEDRA

 


Hablando como estamos esta semana de piedras, no perdemos la oportunidad de traer a colación la leyenda del hombre de piedra, historia que se cuenta en el barrio de San Lorenzo de Sevilla.


Como todas las leyendas tiene su parte de increíble y, puede que también, su pizca de verdad, aunque los restos de una estatua de piedra que se encuentran en la zona es posible que no tengan absolutamente nada que ver con el tema.

No digo más. Leed y disfrutad del artículo.

https://sevillamagicayeterna.es/la-leyenda-del-hombre-de-piedra/

16/07/2025

CORALES


Muchas veces hemos tenido dudas sobre lo que es un coral. Las opiniones al respecto son variadas y  pocas veces acertadas.

No son rocas, ni siquiera los llamados corales duros, y tampoco son plantas, aunque vivan asociados a algas, que sí lo son.


Se trata de colonias de animales, de una especie cercana a otros animales, como las medusas.

Aquí os paso un muy interesante artículo. Y no hay que olvidar que este maravilloso animal está seriamente en peligro de extinción. Para variar.

https://coral.org/es/blog/descifrado-los-corales-animales-o-plantas-mitos-comunes-desmentidos/

14/07/2025

APRENDIZAJE AUTOMÁTICO EN LA MINERÍA

 

La minería lleva años intentando levantar cabeza en la industria europea. Nuestra dependencia de materia prima estratégica es muy notable.


Aquí os traemos los diversos esfuerzos tecnológicos que se siguen realizando para frenar esta inercia y convertir la minería europea en más rentable y a la vez más sostenible.

El propio CSIC está participando en un proyecto europeo de implementar la inteligencia artificial en las prospecciones y explotaciones mineras europeas.

https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2022/07/lograra-el-machine-learning-transformar-la-mineria-europea

LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

 


Hoy vamos a hablar de Inge Lehmann, una geóloga y matemática danesa que, a principios del siglo XX, fue capaz de descubrirnos las entrañas de la Tierra gracias a estudios comparados de sismología.

Pudo hacerlo a pesar de no contar con medidores avanzados, pero cuando estos llegaron se pudo constatar la veracidad de sus conclusiones.


Hay numerosos reconocimientos a esta científica en el mundo de la geología, aunque para el público general sea una completa desconocida. No os perdáis el artículo.

 

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/inge-lehmann-la-geologa-que-abrio-las-entranas-de-la-tierra_19332

11/07/2025

PRIMERA QUINCENA DE JULIO

 

A LA LUZ DE LA LUNA 2

 

TAL PARA CUAL                                             ANTONIO LLOP

El primer síntoma que noté fue que me empezó a gustar la carne menos hecha, más cruda.

-A mí el filete a la plancha solo vuelta y vuelta.

-¡No me lo puedo creer! –Me dijo Nadia­-. Antes no te lo comías hasta que no te lo pasaban varias veces.

-Tienes razón. Pero no sé lo que me pasa desde la noche de ayer.

Con mi amiga Nadia suelo quedar todos los fines de semana desde hace unos pocos meses. Los sábados toca baile y los domingos cena romántica. Durante el resto de los días, los dos tenemos unas jornadas laborales agotadoras. Ella como enfermera en el Hospital Comarcal y yo en el Banco Universal donde estamos implementando un nuevo programa informático que nos está dando mucha guerra. Ayer sábado Nadia y yo fuimos a bailar a una discoteca alejada de la ciudad. Tras el baile salimos como habitualmente a contemplar las estrellas. Era doce de julio y todavía estaba la luna llena del jueves diez. Es un paseo durante el cual solemos charlar de nuestras cosas aprovechando que ya no está el ruido aturdidor de la música. Nos estamos conociendo pero ya paseamos cogidos de la mano. Recuerdo que me sentí desazonado, me picaba la espalda y un hormigueo recorría mi boca. Disimulé mi desazón porque esa noche quería intentar besarla. Me gusta mucho esa chica. Estoy convencido de que hemos nacido el uno para el otro. Me contó que era española aunque sus padres procedían de Rumanía de la zona de Transilvania. Esa noche estaba tan inquieto a causa de mis picores que no me decidí a acercarme a ella. 

La cena romántica del domingo terminó sin novedad. Pero el lunes me levanté para ir al trabajo y al lavarme la cara ante el espejo del lavabo noté que mis ojos verdes tenían un tono amarillento. Y que mis orejas estaban algo más pequeñas y triangulares. No le di importancia pero estuve toda la jornada inquieto, molesto por el ruido del tecleo de los ordenadores y por los olores del servicio de mi departamento, bastante alejado de mi puesto, pero que sentía de forma mucho más intensa que habitualmente.

El martes amanecí con la boca más prominente, como los hocicos de los perros. Y al ducharme me pareció que el vello escaso que suelo tener solamente en la zona del pecho se me había extendido por todo el cuerpo.

Me asusté y pedí cita con el médico de la Empresa a quien le expliqué mi problema. Este me derivó al psiquiatra de la Aseguradora quien me recibió al día siguiente.

-Por los síntomas que usted me expresa podría ser un caso de licantropía clínica –fue su diagnóstico.

-Pero yo me encuentro perfectamente a excepción de este picor por el cuerpo. No me siento un lobo, ni quiero morder a nadie.

El doctor sonrió.

-Usted ha visto muchas películas. No se trata de una trasformación real, sino psicológica. Yo no percibo esos cambios que usted me dice. Desde mi punto de vista su fisonomía entra dentro de la normalidad.

Me explicó que hay casos en los que el paciente desarrolla incluso un hirsutismo psicosomático que desaparece tras el tratamiento. Y en los más graves los enfermos aúllan a la luna y andan a cuatro patas. Pero que mi problema era leve, con una terapia cognitivo conductual probablemente se arreglaría.

-No hace falta que le recete antipsicóticos. Tenga la dirección de este psicólogo. Es el mejor en la especialidad que usted necesita.

Llamé y la secretaria del terapeuta me citó para el lunes siguiente.

-Empezará con una terapia de grupo. Y después el doctor valorará si sigue de forma individual.

Ese fin de semana Nadia y yo estuvimos especialmente callados. El sábado fuimos a nuestra discoteca habitual y el domingo al restaurante de costumbre. No progresé en el acercamiento a mi amiga.

El lunes siguiente acudí a la cita con el psicólogo. Llegué tarde porque tuve que colaborar en la solución de un fallo grave en el programa informático. Abrí la puerta de la consulta y observé a los pacientes sentados en torno al terapeuta. Una chica rubia de espaldas a mí y de pie contaba al grupo su problema. Me disculpé por mi tardanza de forma aturullada y cuando el psicólogo me señaló una silla para sentarme me di cuenta de que la muchacha era mi amiga Nadia. A la indicación del terapeuta siguió con su relato, pero ella ya se había percatado también de mi presencia.

Contó con un cierto nerviosismo que era enfermera en el Hospital Comarcal y que su jefa la había aconsejado esa terapia por su obsesión a pedir el traslado al departamento de Hematología. Al mirarme avergonzada forzó una sonrisa que mostró sus bonitos dientes blancos.

A mí, al menos, me pareció que sus caninos estaban más prominentes.


 

DESALMADA                                                                          JUANA DOMÍNGUEZ

 

"Yo me enamoré de noche y la luna me engaño… "

No sirve de nada llorar ya.

Tres días antes deberías haber venido. Tu hermana hubiera reaccionado con tus palabras o tus risas, los ojos se le habrían  abierto de alegría,  esa hubiera sido su reacción.

Lloro mucho sus últimos días, recordando vuestros juegos, vuestra empatía  y tu egoísmo con ella.

Sí, no me mires con esa cara, aquella noche sin luna que desapareciste con Narciso,  se hundió en una depresión de la que no pudo salir nunca, siempre confiando en que volvieras y le contaras por qué te fuiste sin despedirte.

Te hubiera perdonado, no te quepa duda, os hubiera perdonado a los dos.

 Cuantas veces me contó tus aventuras con otros chicos del Instituto,  tus amoríos con cualquiera que te interesara.

Mil veces  insulto a la luna traicionera, que te impulsó a engañarla; luna, a la que tanto admirabais sentadas en el balcón, esperando que él viniera a saludarla.

Nunca pensó que te encapricharías de quien iba a ser su marido,  ni que te fugarías con él  para siempre, tubo esperanza hasta el último momento de que volveríais y seríais felices los tres juntos.

Ya no será posible, ayer mismo la enterramos, solo espero que te arrepientas de tu proceder y la recuerdes con todo el cariño que se merece.

Llévale flores, pídele perdón,  seguro  que sonríe  cuando te sienta.


 

NOCHE SIN LUNA                                           MARÍA ISABEL RUANO

 

Velada la casa

a oscuras y armonía,

salí sin ser vista

con el alma agitada

sin rumbo ni luz

nada más la que

por el corazón me guía.

No temía la sombra,

el secreto ni la agonía.

Buscaba sin saberlo

la dicha del encuentro

pues sentía que él estaría

al acecho de la noche

por ver si yo aparecía.

No escuchaba el viento

ni a la ciudad dormida

sólo el palpitar agudo

del corazón cuyo destino,

aún sin saberlo, él conocía.

En el encuentro

de su risa y la mía,

de su boca y la mía,

de su dicha y la mía,

la luz como si fuera el día

resplandecía.

 

 


 

RAYO QUE GUIA MI CAMINO                                                           ARACELI DEL PICO

 

  Me atrapa su luz. Y me arropa. Y me envuelve en la magia de la noche, creando en mi interior mil sensaciones. Distintas. Desconocidas y adorables. Son una inyección de energía positiva que dura mientras su círculo se fija en la oscuridad, rodeada de estrellas, marco perfecto para lucir espléndida.

 

  Esta sensación no es pasajera, incluso cuando ella disminuye de tamaño, su sintonía con mi ser aún permanece. Ahora en julio, que disfrutamos de la “luna del ciervo “así la han bautizado  porque es cuando crecen las astas de estos animales, y es entonces cuando encuentro en su luz el alivio de unos días sofocantes. Las noches invitan a soñar. Yo siento que la luna a mí, me los roba.

 

  No importa, porque los expande y los lleva hasta aquellas mentes que con precisión captan la idea y plasman en un libro, historias extraordinarias. Vidas que gozan, sufren, triunfan y caen repetidas veces, levantándose otras tantas para ofrecer el vértigo de sus proezas.

 

  Esas historias son mías. Yo las he soñado. Pero si no he sido capaz de transmitirlas. Si lo soy de disfrutarlas, leyendo sus páginas a través del rayo vertical de mi luna de ciervo.

 

  Pero amanece. Todo, es bien diferente. Poco a poco el astro rey despierta y avanzan las horas. Manda haces de calor y luz muy cegadora. Es su momento y está haciendo su trabajo. Pero su majestad apabullante, resulta difícil de sobrellevar.

 

  Me coloco una liviana pamela de paja. Un vaporoso vestido de algodón, me alzo ligeramente sobre unas cómodas sandalias y bajo sombras de árboles centenarios me dirijo al rio. Aquí todo resulta fácil.

 

  Un baño reparador en la charca, ha ganado la batalla al calor.

 

  Saco mi libreta y mi pluma. Pongo en marcha mi imaginación. Pienso en mi luna y le digo que me devuelva el guion que ayer dejé a medias.

 

  Se resiste… Pero lentamente va fluyendo, igual que lo hace el agua de la cascada, que oigo deslizarse lentamente sobre el musgo de las piedras que humedece.

 

  No está terminado. Debo hacer algunas correcciones. Pero antes de volver, retiro la escasa ropa que me cubre y dejo que el agua fría, casi helada, me acaricie.

 

  Con esa sensación y pensando en el brillo mágico de mi luna de ciervo, imagino el final.

 


 

NADA FALLÓ PORQUE  NADA FUNCIONABA                                    SANTIAGO J. MARTÍN

 

Si no hubiera sido por la tímida luz de la luna que asomaba entre la persiana desvencijada de la habitación, que llamaban de invitados, no se habría visto pasar una sombra titubeante por el pasillo.

 

Dormía Sonia, por fin, después del habitual desvelo de las 2 de la mañana. Aquel rito cruel para su descanso no había habido forma de atajarlo, ni siquiera con el tratamiento del psiquiatra. Era un absurdo reloj biológico que machacaba a la mujer desde que murió Juan Esteban, su hermano.

 

Si no hubiera sido porque el perro dormía profundamente y, sobre todo, porque ya había cumplido 14 años y deambulaba por la casa sordo, medio ciego y con el olfato a punto de atrofiarse, pues bien, si esa mascota hubiera estado alerta, aquella sombra nunca hubiera llegado a su destino con aquel sigilo.

 

La casa era ya vieja, tenía más de 100 años. Por allí habían pasado las tres  últimas generaciones de los Fernández Amescua, con esplendores y miserias, con  mediocridades y silencios que servían para ocultar las frustraciones contemporáneas de una familia que había venido a menos con el paso del tiempo. El suicidio del muchacho tampoco había ayudado.

 

Si no hubiera sido porque la alarma estaba desconectada, como ocurría desde que Sonia veraneaba en esa casa de Burgos, aquella figura, aparentemente siniestra, nunca habría alcanzado el lecho de la mujer tan fácilmente.

 

Vivir sola en una casa tan grande tiene sus ventajas, casi ninguna, y sus inconvenientes, prácticamente todos.  Aun así, la chica creía que era necesario normalizar la relación con los fantasmas de su pasado y sentirlos de cerca, mirarlos a la cara. Esa era una frase, tal cual, de su psicólogo, que contradecía bastante al psiquiatra, pero que era muy necesario.

 

Si no hubiera sido porque una escalera de mano había quedado como por descuido apoyada en la ventana, abierta, de la cocina, nadie hubiera podido entrar tan cómodamente en la casa.

 

Imaginación, ese era el lema de Sonia, en los últimos años. Algo que le motivara para seguir adelante sin el aburrimiento de tener que gastarse una fortuna, de dudoso origen, en  caprichos absurdos.

 

Si no hubiera sido…

 

-          Vale, ya, por favor. Si no hubiera, si no hubiera. Que pesadez de narrador. ¿Es que no va a poder una echar un polvo original, simplemente porque todo el pueblo diga que es la hija del cura? A saber cómo se lo montaba mi madre.