Hoy hablamos de la otra cara de la tecnología,
la que no observamos desde la atalaya de los países ricos, como el nuestro.
Pero incluso viviendo en una zona geográfica tan privilegiada como España, ya vimos los problemas de acceso a la tecnología durante el COVID para un gran número de escolares.
Imaginad la dimensión de este problema en la
mayoría de los países del mundo. Allí tener acceso a una silla de ruedas o un
audífono es una auténtica quimera, por mucho que los derechos internacionales y
la Agenda 2030 lo recojan perfectamente. Una utopía.
Os paso un artículo de las Naciones Unidas
al respecto. De todas formas ya sabemos que todo lo que nos viene de este
organismo internacional es más irrealizable cuanto más justo y equitativo
parece.

Una vez leído con atención el artículo publicado con relación a la Tecnología de asistencia, me doy cuenta que es imprescindible su desarrollo, para que el mundo funcione de modo más equitativo.. Fácil no es. Ninguno de los avances en pro de la humanidad, lo ha sido nunca. Pero confiemos en persona como Pascal Bijleveld, para que no desfallezcan intentándolo. Y por supuesto sin olvidar nuestro granito de arena.
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