31/01/2026

PARÍS, CIUDAD CUÁNTICA

 

París es una ciudad que suma ahora a sus atractivos históricos, arquitectónicos y artísticos, méritos científicos, que no son exactamente tan visitables como los otros.


El artículo nos lleva a otro París, el científico, con instalaciones cuánticas pioneras en Europa.

También nos proporciona un cuadro sinóptico de todas las empresas mundiales punteras que eligieron París por su nivel de desarrollo científico cuántico.

El artículo es sencillo, fácil de leer, y nos proporciona una visita por un París en el que nunca habéis estado.

https://www.chooseparisregion.org/es/noticias/la-region-parisina-el-corazon-de-la-revolucion-cuantica

30/01/2026

SÍ, PERO NO. 1

SÍ, PERO NO A LA IA                                                   JUAN SANTOS

 

Siendo muy buena la IA,

es mala para el poeta    

que de manera secreta

la usa para hacer poesía.

Es acto de pillería

que su torpeza revela,

pues la persona más lela

y cualquier analfabeto,

puede pedirle un soneto

o una décima espinela.

 

Aunque las rimas sean buenas

y perfecta su medida,

¿qué sabrá ella de la vida,

de las glorias y las penas?,

si son de cobre sus venas.

¿Qué sabrá ella del amor,

de sarcasmos y de humor?

si carece de ironía,

de emoción y fantasía,

porque es un ordenador.

 

Cuando por menos de nada

algún poeta la usa,

dicen que llora la musa

como novia enamorada

que se siente reemplazada.

El deleite de crear

desaparece al copiar,

y mientras la chispa huye

el autor se prostituye

en un triste lupanar.

 

Es por eso menester

en aras de la poesía,

que se cape de la IA

la función de componer.

A mi modo de entender

es la manera mejor

de frenar al impostor.

Una vez hecha la capa,

aunque se lo pida el papa

la respuesta dará error.

 

Mas la cosa no es sencilla,

y mientras siga esa opción,

caerán en la tentación

poetas de pacotilla.

Sería una maravilla

que la ciencia pionera

en sus circuitos pusiera

consciencia de sus errores,

que de hacer falsos autores

ella sola desistiera.

 

Los genios de la poesía

desde Berceo a Machado,

ninguno tuvo a su lado

el recurso de la IA.

Lo que el cuerpo les pedía

con su ingenio y con su credo,

escribieron con denuedo

hasta el día de sus muertes,

como Lorca, Gloria Fuertes,

Luis de Góngora y Quevedo.


 

LA PRUEBA                                                                            ANTONIO LLOP

No me lo podía creer. Mi sueño erótico más querido se estaba cumpliendo en ese momento: ¡Estaba intentando desabrochar el sostén de “la pitones”!

La de veces que habíamos fantaseado con eso los chicos de la “panda del murete”. Nos llamaban así porque, cuando no teníamos nada que hacer como en aquellas vacaciones navideñas, nos sentábamos indolentes en un poyo corrido frente al portal donde entraba esa mujer. Todos los días, aproximadamente a la misma hora, la veíamos pasar bamboleando su pechera. “¡Qué suerte tiene el marido, que puede tocarlas!”, nos decíamos unos a otros. Y aunque cada uno de nosotros las había visto decenas de veces en nuestros raptos onanistas, siempre nos quedaba la duda de saber cómo serían realmente las defensas de tan inalcanzable mujer.

-Como dos melones, seguro –había dicho Luisito, a quien llamábamos “el paella” por tener la cara llena de granos.

-Vete a saber - secundó Manolo, con escepticismo- he oído decir que muchas se rellenan el sujetador.

Fue entonces cuando a Renato se le ocurrió aquello:

-No hay huevos de preguntárselo.

Yo había leído las pruebas que tenían que superar los niños indígenas para que su tribu les ascendiese a la categoría de guerreros. Y aquella propuesta de Renato me parecía una prueba suficiente para superar mi adolescencia, por lo que sin dudarlo un instante asumí el reto.

Al día siguiente, “la pitones” venía por el final de la calle. Me levanté del murete con la solemnidad del que sabe que todas las miradas están puestas en él. Cuando llegué a su altura empecé a temblar. Me estaba arrepintiendo de haber aceptado la prueba, pero ya no podía volverme atrás. Cerré los ojos instintivamente, como los niños cuando creen que los demás no los ven porque ellos no miran. Le dije:

-Perdone que le moleste, señora, mis amigos y yo nos preguntamos si todo lo que tiene debajo de su blusa es natural.

Hubo un intenso silencio durante el que yo esperaba una bofetada en cualquier momento. Cuando abrí los ojos, ella me miraba con fijeza. Sin decir palabra me hizo un gesto para que la siguiera. Cerró el portal detrás de mí cortando el paso a mis amigos, que ya se acercaban con disimulo a la puerta acristalada. Me condujo hasta el cuarto de contadores, se quitó la chaqueta, levantó levemente el final de su blusa, y me dijo con gesto serio:

-Compruébalo tú mismo.

La precipitación hizo que me enredara con torpeza en los botones, pero conseguí que no quedara ninguno por liberar. Abrí la blusa despacio, como cuando se descorren las cortinas del escenario antes de la representación más esperada. Allí estaban las dos presencias de mis desvelos desbordando las copas de un sostén, que era el último obstáculo al paraíso soñado. Ella tenía los brazos relajados, dejándose hacer, por lo que desde adelante la abrace en busca del cierre trasero.

Yo no había quitado nunca esa prenda a una chica por lo que seguí la lógica de tirar hacia afuera desde ambos lados. Durante el forcejeo con el broche notaba contra mis hombros el pecho de ella, que en un momento tendría entre mis manos. Pero, al cabo de un minuto, el castillo seguía inexpugnable. Aun sabiendo que perdía una posición tan privilegiada me coloqué a su espalda para ver de frente a mi enemigo. Entonces comprobé la situación del cierre y me di cuenta de que el sentido de mi esfuerzo debería haber sido el contrario. A pesar de tener ya las manos cansadas, reanudé mi trabajo para liberar los extremos del broche. No hubo forma. El sujetador era demasiado pequeño, o ella respiraba hondo para apretarlo más contra su cuerpo. Con los dedos doloridos y sin fuerza ya en los brazos volví a ponerme frente a ella con un gesto entre impotente y suplicante.

Pero no se apiadó de mí. Me miró con resignación y, mientras se cerraba la blusa, me dijo:

-Bueno, chico, pues otra vez será.

Salí avergonzado del cuarto de contadores. Tras la puerta de la vecina del bajo el villancico de “el tamborilero” sonaba a saeta: “Porrom, pom, pom”.

La cabeza gacha solo me duró hasta que vi a mis amigos mirando a través del portal acristalado. Entonces me erguí y afirmé el paso. No tendría que esforzarme por inventar la historia que les contaría. Demasiado bien conocía yo el guion de mis sueños eróticos.


 

ERA UN GATO                                                 SANTIAGO J. MARTÍN

En apenas unos minutos voy a poder tener en mis manos los documentos que revelen la historia más oscura de los últimos treinta años en este país: el caso Gutiérrez.

No es broma. Me dirijo en este momento hacia las instalaciones del Centro de Inteligencia Nacional, el famoso CIN. Aprovecho los escasos cuatrocientos metros que me quedan a pie hasta la puerta de servicio donde me facilitarán el acceso, evitando los controles de entrada.

Tal como me lo han pedido, solo llevo conmigo esta grabadora - que estoy utilizando en este momento - y la ropa que visto. Nada de documentación y mucho menos dispositivos u objetos metálicos. Ese fue el trato.

No veo necesario hacer ni siquiera un breve resumen del caso Gutiérrez. Ha sido objeto de portadas y titulares durante semanas en el último lustro, especialmente.

A pesar de eso, poco es lo que se sabe a ciencia cierta. Se cree que hay fallecidos, detenidos, encausados y desaparecidos, pero el secreto de las investigaciones ha sido más fuerte que todas las indagaciones periodísticas juntas. 

Hoy todo podrá ver la luz. Mi trabajo persistente, haciendo uso de apoyos, contactos, direcciones y promesas, va a dar el único fruto posible: la verdad.

Al final, la casualidad juega siempre un papel decisivo. Quién me iba a decir a mí lo importante que iba a ser que entrara ayer a tomarme una copa en el Café Colón.

He tenido que descuidar muchos compromisos, arrinconar mi vida privada, paladear el peligro de cada pregunta incómoda. Y ahora…

Se me acercó un tipo medio tambaleándose, que es posible que hubiera bebido más que yo. Se empeñó en que le invitara a una última copa. No era esa mi intención. Quería terminar solo la tarde: triste, cansado y con la cabeza obsesionada por un único objetivo. Entonces me habló.

-          Escúcheme, no estoy borracho. Disimule.

Esas palabras me pusieron en alerta. Algo me estaba pasando. Le examiné el rostro. No le conocía de nada, pero, evidentemente, él a mí, sí.

Fue directo al mensaje que tenía que darme. Era un hombre joven, de apenas treinta años, con un gorro negro de lana que no se había quitado pese a la temperatura del local. Se tapaba el rostro todo lo que podía con el cuello del abrigo y su mano izquierda cubría la nariz y la boca mientras hablaba.

-          Si quiere saberlo todo, vaya a esta dirección. Ahí tiene las condiciones. En caso contrario, olvídese de mí, de Gutiérrez, incluso de su propia existencia.

No hubo diálogo. Agarré el trozo de papel escrito a mano, me lo guardé en el bolsillo derecho de la chaqueta. Solo me dio tiempo a preguntar:

-          ¿A cambio de qué?

Se encogió de hombros y tan solo se señaló la frente con el dedo índice, como pidiéndome, atención, que pensara. O quizá, solo se estuviera despidiendo. Su imagen se desvaneció de repente.

Era la gran ocasión de mi vida. No pensaba en la fama ni en la posteridad, tan solo una frase rondaba mi cabeza: es el fin de esta locura.

Me acerco ya al cuarto de basuras del edificio. Es la hora. Como me dijo el sujeto, la puerta está entreabierta. La empujo. Me adentro en un habitáculo oscuro, maloliente y desordenado. No hay nadie.

Entre dos contenedores azules, estoy viendo una caja en el suelo. Parece el embalaje de un pequeño electrodoméstico. En este momento la agarro y salgo deprisa de aquí.

Voy recuperando el resuello. Me voy a apoyar en aquel banco. Todavía no ha amanecido y no se ve gente en la calle. No pesa demasiado.

Estoy nervioso. Mi vida, pendiente de una caja, está a punto de cambiar. Me recuerda al famoso experimento cuántico, con el perro que está vivo y muerto a la vez. Yo no lo dudo. Voy a abrirla.

Dentro observo plásticos, cartones y restos del empaquetado original. Busco documentos, fotos, películas, pero solo veo un sobre, con una nota, que voy a leer:

-          Olvídalo todo. Gutiérrez no existe.

Estoy confundido. Me acerco la nota a la cara y la comparo con la que tengo en el bolsillo. Son la misma letra, la mía.

Algo me está ocurriendo. Creo que confundo todo: las personas, las ideas, las puertas entreabiertas, el alcohol.

Vale. No me voy a rendir ahora. Cierro la caja y empiezo de nuevo. Es posible que al abrirla encuentre el final deseado.

Rebobino la cinta y grabo encima.

Hoy era el día. En estos momentos, tengo en mis manos una documentación que probablemente cambie el futuro de la humanidad…

 


29/01/2026

EL FAMOSO GATO QUE VIVE Y QUE NO VIVE A LA VEZ


Es el gato más famoso de los últimos años, aunque su fama científica ya tiene unos cuantos, cerca de 100.

He encontrado un artículo corto, sencillo y fácil de leer, que expresa el principio cuántico de la incertidumbre y de la dualidad en el tiempo y el espacio.


Aunque a primera vista parezca una reflexión filosófica, no lo es, y es así como se ha utilizado, sobre todo últimamente.        

https://www.clarin.com/viste/explicacion-sencilla-del-gato-de-schrodinger_0_RfEgmlSX0r.html


 


28/01/2026

EL SENTIDO CUÁNTICO DE LA ORIENTACIÓN DE LAS AVES


Nada se puede hacer de espaldas a la naturaleza, y no hay invento, por original que se precie, que no tenga una emulación, aunque sea sin querer, con el medio que nos envuelve.




En este artículo se ahonda en el sentido de la orientación de las aves, en vuelo. La clave está en el campo magnético de la Tierra y las células de la retina de las aves.

Una conclusión muy interesante del artículo es que ese campo magnético es posible que influya en muchos más procesos biológicos, y no solo en las aves.

https://www.madrimasd.org/las-aves-tienen-un-sentido-cuantico-orientacion


 

26/01/2026

TELEVISIONES DE PUNTOS CUÁNTICOS


La tecnología cuántica la tenemos mucho más cerca de lo que pensamos, y no solo es una cuestión relacionada con los futuros ordenadores supersónicos, que serán cuánticos.


Resulta que algunas tecnologías de las pantallas de los televisores ya utilizan sistemas combinados de puntos led con resolución cuántica.

En el artículo nos lo analizan y también lo comparan con otros sistemas.

https://www.pccomponentes.com/que-es-una-pantalla-de-puntos-cuanticos?srsltid=AfmBOooJyeklqW7o0Gb4r-4Odfrlni1DQl4qFsXhdEDceYHQDvoViwlI


ASÍ NACIÓ LA FÍSICA CUÁNTICA


A muchas personas esto de la física cuántica les suena a nuevo, a revolucionario. Bueno, pues fue ambas cosas, pero ya hace mucho tiempo, más de 100 años.


Este artículo nos ayuda a ponernos al día en algo que no es ya de nuestra generación, sino bastante más antiguo.

Es algo largo, pero claro, sencillo y lleno de ejemplos. Ánimo y a por lo cuántico.

 https://www.bbc.com/mundo/articles/cj9wmkpwrkdo


24/01/2026

SEGUNDA QUINCENA DE ENERO

 

1.      MACHU PICCHU: VIAJE A LA CIUDAD PERDIDA.  Un portal a la primera expedición de realidad virtual al Machu Picchu, en la que explorar templos sagrados, plazas vibrantes y paisajes míticos cobrando vida gracias a su narrativa cinematográfica y su tecnología de vanguardia. Fever Ub Madrid. Calle Raimundo Fernández Villaverde, 57. Entrada general: 14,40. Reducida: 10,40. Hasta el 28 de febrero.

 


https://machupicchuexp.com/madrid/

23/01/2026

YA SUENA, YA SUBE 2

 

 

LA DISYUNTIVA                                                                      MANUEL GIL

 

Ya suena, ya sube. La presa de arriba, la de la garganta, se ha desbordado. El nivel del agua va a subir implacable hasta cubrirnos y no habrá manera de salir de esto. De hecho, ya tengo las piernas entumecidas, casi ni las siento.

 

¡Ay, Anita! Ahora me acuerdo de la cantidad de veces que me dijiste que esta casa estaba construida en una torrentera y que un día se la podía tragar el agua, que tu padre en su sabiduría no había querido construir nunca aquí. No estás para repetírmelo, pero ya lo hago yo por ti. Aunque todo me gustaba afrontarlo contigo, esto no hubiera querido compartirlo. Hubiera sufrido tanto por intentar sacarte de esta.

 

Bueno, de lo que estoy seguro es de que tú lo entiendes, de que hubieras hecho lo mismo. Sí, ya sé que el muchacho lo habrá hecho de buena fe, pero ¿qué quieres? La disyuntiva era clara. Solo usted. dijo: "O los dos o ninguno", respondí, "pues ninguno", y tenía sitio en la barca, pero estaba alterado y no me extraña, le dominaba el pánico, decía que había más gente que recoger, que era un viejo cabezón y no sé cuantas cosas más, en un estado de enfado y excitación que parecía que le iba a dar algo. Y vuelvo a decirte que no le culpo, la situación era desesperada.

 

Quizás este desenlace nos reúna antes de lo previsto, en un lugar y forma que desconozco. Sabes que nunca fui creyente, pero qué s da. ¿Yo sin él qué iba a hacer aquí? Pude aguantar tu marcha porque él estaba a mi lado. Ya sé que los chicos no lo entenderían, lo sé y me da igual, sabes lo mucho que los quiero, pero tienen su vida, una vida que yo no quiero complicar y que ellos tampoco están dispuestos a alterar por según qué cosas.

 

Cuando tuve que llevarle por el reuma ese que le hacía cojear un poco, se lo dije a la chica y me dijo que el coche no sé qué, que no podía, se lo dije al mayor y su respuesta fue que ya, si eso un día de estos, ya sabes que es una de sus salidas típicas, y al final tuve que llevarlo yo a cuestas, que casi no podía con él, pero ahora está bien, corre y se mueve sin dificultad. Aquí está pegado a mí, muy callado, no sé si tiene miedo, me mira y mira el horizonte.

 

En este momento no llueve, sigue subiendo el nivel por el desbordamiento de la presa, pero se están abriendo paso entre los nubarrones unos jirones de tonos rojizos, como esos atardeceres que tanto nos gustaba mirar desde el huerto. Uf, me había quedado medio traspuesto, tanto tiempo en el agua, me ha adormecido y casi no siento mi propio cuerpo, pero me ha despertado su lengua lamiéndome la cara y me está dando golpes con la cola que está agitando como un poseso.

 

En la somnolencia estaba sintiendo como el cuervo de la parca la precedía con su silueta oscura presagiando lo inevitable. Ya suena, ya baja, pero al acercarse vislumbro algún destello de color y las aguas se arremolinan en un baile frenético con el aleteo mecánico y el ruido como un golpeteo acelerado se va agrandando. Espero que el ángel que parece descender colgado del artilugio no me plantee de nuevo la disyuntiva.

 


 

VOLUNTARIOS                                                           JUANA DOMÍNGUEZ

El tren de alta montaña, está quieto en la ladera de subida a la cima de la montaña, lleva varias horas parado fuera de la vía. Los turistas, que viajaban en él han bajado caminando al pueblo cercano. Ya no quedan visitantes en la cima del glacial, todos han sido evacuados, el silencio se escucha en su entorno, nada lo altera, ni los pájaros ni los animales salvajes se acercan al tren.

Cuando desperté solo había silencio, así seguí mucho tiempo, ya no se oían los gritos pidiendo ayuda que me sumieron en una impotencia profunda, la angustia me asfixiaba, no podía moverme algo me tenía sujeta.

-Hola, me llamo Lucía, no voy dejarte aquí sola, juntas esperaremos a que vengan a buscarnos ¿Cómo te llamas?

La voz, que me hablaba sonaba tranquila y esperanzadora. Había perdido la noción del tiempo, no sabía si era de día o de noche, cuanto tiempo llevo aquí le pregunte.

Lucía fue contándome lo ocurrido, no paraba de hablar, me preguntaba mil cosas, de donde eres, tienes familia, donde vives…. El interrogatorio me estaba enfadando y sosegando.

-Sácame de aquí, le dije en un momento de silencio, llévame a mi casa.

Enseguida, contesto. Y empezó con otra historia, que me adormilaba y calmaba.

En mi corazón no quería que Lucía se fuera, ni que dejara de hablar. Pero ya no quería escuchar más historias quería dormir, descansar, encontrarme en mi cama, con mis gatos.

- ¿Escucha… lo oyes?

Sonaba el pito de un tren acercándose.

- ¡Ya suben! ¡Ya nos vamos!

La calma de Lucía, había desaparecido, el alivio de su voz era patente. La llamada de socorro que lanzo antes de subir, por fin, se había atendido.

Nunca podré olvidarla.

 

 

                                              


 

      EL TIMBRE                                     ARACELI DEL PICO

 

  No era fácil asumir aquella noticia. Mejor dicho, era imposible. Durante meses trató de adoptar una posición digna, frente al mundo en general. Aquel mundo que le repetía una y otra vez, que no estaba solo. ¿Cómo que no estaba solo? Como podría saber ese mundo hasta qué punto se sentía solo, vacío, acabado. Cuando reunía ciertas energías para salir adelante, era peor. Discutía por nimiedades, no soportaba un error y la benevolencia, que siempre había sido su bandera, se había convertido en polvo venenoso, que se esparcía a su alrededor abriendo grietas en la piel de todos cuantos estaban cerca.

 

  Sonó el teléfono. Su madre le llamaba a diario. No siempre lo atendía. Dejaba que sonara y sonara, hasta que al fin el soniquete irritante para él, cesaba. En esta ocasión tampoco lo cogió. No estaba con el ánimo de poner excusas o peor aún templar gaitas. Pero volvió a sonar con insistencia y al fin decidió descolgar:

 

-          ¿Sí?

-          Hijo, alabado sea Dios que has cogido el teléfono.

-          ¿Qué quieres?

-          ¿No has oído las noticias, ni leído la prensa?

-          No. ¿Qué pasa?

-          Parece que la investigación ha dado su fruto y ya se sabe que ocasionó la explosión de gas en casa de…

-          En casa de mi marido.

-          Bueno, pues eso.

-          Gracias madre. Colgó.

 

  La noticia puso una sonrisa en su boca. Tenía gracia que precisamente ella, le informara de primera mano sobre el resultado del accidente ocurrido un año antes.

 

  Ella y su padre, que cuando se enteraron de la relación que mantenían, no dudaron de ponerle en la calle, de aquel día 22 de diciembre. Su premio fue el desafecto total y la falta de respeto a sus sentimientos. Decidió ir a casa de Pablo.

 

  Subió y bajo las escaleras una y otra vez, no recordaba cuantas. Le faltaba aíre para contarle lo sucedido con su familia. Cuando entró, se abrazó a Pablo temblando. Su cariño fue el bálsamo que le ayudó a salir adelante. Pocos meses después decidieron casarse. Los padres de su novio, de humilde condición, pusieron a su alcance todo cuanto precisaban.

 

  Sumido en sus pensamientos, se recostó en el sofá. Se sirvió una copa.  Fue entonces cuando tuvo fuerzas, para abrir el móvil, leer las noticias y tratar de ver la luz, de aquel infausto accidente.

 

  La desilusión se pintó en su rostro con una mueca de amargura. No aclaraban nada. Sencillamente daban por concluida la investigación, añadiendo que los indicios llevaban a un escape de gas que, por mala combustión de la caldera, habría producido la explosión.

 

  Dejó caer el periódico en el suelo. Pablo estaba aquel día en casa. Y el cuerpo de Pablo nunca apareció.

 

  Le venció el sueño… Y mientras dormía creyó oír que sonaba el timbre de la puerta. Y con insistencia.



EL FEO                                                                        SANTIAGO J. MARTÍN

No me llamo Marshall, ni intención fue ir a esas tierras para que me agasajaran. Soy de los que cuando veo una oportunidad la agarro por el cuello y la aprovecho, aunque reconozco que a veces se me va la fuerza y la pobrecilla se queda sin oxígeno.

En los años 60 cargué con un buen petate, una pala, unas chirucas, unas rayban y 800 pesetas. Con ellas, al llegar a Briviesca me compre un burro, viejo, aplastado en el ánimo, cojo de dos patas y ciego de un ojo, pero era un burro, que me duró poco, por cierto.

No habían pasado ni 2 días, cuando un paisano, agricultor de cereal de la zona, al verme pasar me interpeló con amabilidad y sobriedad, que se da mucho en la zona:

-          ¿A dónde va tan bien armado?

-          La fiebre del oro, amigo. Quiero ser de los primeros.

-          Aquí no hay oro, ni lo ha habido nunca.

-          No son esas mis noticias.

Le saqué un recorte de periódico y se lo mostré. Lo rechazó diciendo que ni llevaba gafas, ni sabía leer. Por lo tanto, procedí a la lectura de la breve reseña que había aparecido hacía una semana en El pueblo.

“Cerca de Sargentes de la Lora, en Burgos, en el paraje conocido como Ayoluengo se ha constatado la existencia de auténticos yacimientos de oro negro…”

No seguí, ahí lo decía bien claro, oro. El hombre, con el arado aparcado, empezó a reír y tuvo que explicarme que oro negro no era una joya, sino petróleo. Estaba mejor informado que yo, que a veces me precipito.

Con las mismas vendí el burro, abandoné la pala en la pensión y regalé mis gafas de sol a una simpática camarera que había abierto, con sus hermanas, un bar en la zona: Las guapas.

Me aseguraba que los americanos y sus máquinas estaban al llegar y que aquello se iba a poner curioso. Todo el mundo necesita de un bar para contar batallas y gastar su dinero.

¿Un bar? Más de uno. Y no se me ocurrió otra gran idea que arrendar un local, justo enfrente del bar de esas muchachas y complementar la oferta de alcohol y cafeína de la zona. Nada podía salir mal. Aunque en el nombre no estuve muy lúcido. De todas formas, tenía su aquel, si ellas se llamaban Las guapas, pues yo al revés.

Y el revés que me dio el destino dejó temblando mis esperanzas de emprendedor del Primer Plan de Desarrollo. Dinero, lo que se dice dinero, no perdí demasiado, aunque la calidad de mi nombre y el volumen de mis deudas hicieron que no volviera a aparecer por allí nunca más.

Elegí el momento apropiado para marcharme, aquel oro oscuro nunca fluyó como se prometía y su escasa calidad lo dejaron en una riqueza de tres al cuarto.

Y en buena hora marché de allí, mi primo ya me estaba esperando en Estepona con el que iba a ser el verdadero negocio del siglo: Sofico.

Ya, ya sé que aquello terminó de aquella manera. ¿Acaso hay algo que dure para siempre? Ni la cárcel, que lo sabré yo.

22/01/2026

BACTERIAS QUE DEVORAN PLÁSTICOS


La Naturaleza siempre nos va a dar ejemplos a seguir, otra cosa es que seamos capaces de observarlos.

Ya sabíamos, desde hace unos años, que existen bacterias que se “alimentaban” de hidrocarburos, lo cual es un punto a favor en la investigación sobre la eliminación de los residuos del petróleo.

El artículo se centra en otro descubrimiento más reciente que nos apunta a un tipo de bacteria que es capaz de descomponer las moléculas de los plásticos.


Todos son modelos que poder imitar y adaptarlos a nuestras necesidades. El pequeño problema es que el ritmo de descomposición que realizan estas bacterias es demasiado lento para nuestras urgencias en suciedad medioambiental.

https://los40.com/2025/11/26/todo-lo-que-sabemos-sobre-las-sorprendentes-bacterias-marinas-que-se-comen-el-plastico/

21/01/2026

LA ENERGÍA MÁGICA

 


Algo tan abundante como el agua no deja de sorprendernos por sus posibilidades y su comportamiento físico.

Hoy hablamos de esa fuente de energía “mágica” que se consigue con el hielo salado. Es un artículo breve pero muy bien planteado y resuelto.

Si quieres enterarte de qué es la flexoelectricidad tienes que leerlo.

https://andro4all.com/ciencia/una-fuente-de-energia-magica-cientificos-descubren-que-el-hielo-salado-genera-electricidad-al-ser-doblado

20/01/2026

LOS NUEVOS GENERADORES TERMOELÉCTRICOS


Es de esperar que los avances científicos y tecnológicos nos aporten métodos de producción de energía cada vez más eficientes, más limpios y menos agresivos con el medio ambiente.


Hoy os traemos un artículo donde se nos explica, con bastante claridad dentro de la complejidad del tema, un sistema térmico que aumenta la eficiencia de producción de energía eléctrica a partir de la luz solar.

Hay que dar un poco de tiempo, pero si las empresas del sector lo creen conveniente pronto lo podremos aplicar en nuestra vida diaria.

https://www.hibridosyelectricos.com/energia/invento-multiplica-por-15-eficiencia-esta-tecnologia-solar-poniendola-por-encima-paneles-fotovoltaicos_81786_102.html


19/01/2026

HIDRÓGENO Y BATERÍAS PARA CAMIONES


El tema del consumo de derivados de petróleo no solo afecta, por supuesto, a los vehículos privados.

En un país como España, la flota de camiones es suficientemente grande como para que la contaminación que producen sea preocupante.


Ya son realidad los camiones que se mueven por el mundo propulsados por celdas de hidrógeno y baterías.

Esperemos que esta tecnología, basada en el uso del hidrógeno, tan abundante en nuestro planeta, se convierta en una realidad evidente en los próximos años.

https://thelogisticsworld.com/transporte/hidrogeno-y-baterias-la-nueva-era-de-los-camiones-pesados/

17/01/2026

CUARTA SEMANA DE ENERO

 Pregunta:

¿Crees que llegarás a conocer un mundo sin petróleo?






LA CIUDAD FLOTANTE


Estamos hablando de una ciudad que en su momento fue soviética y ahora pertenece a Azerbaiyán. Se trata de Neft Dashlari o la ciudad de los siete barcos.


Todo un complejo de casas y servicios asentados sobre bases de extracción de petróleo, todavía en funcionamiento, en el mar Caspio.

Es de una belleza industrial que no atraerá a demasiados, pero que al menos llama la atención. Se construyó en 1949 y tiene hasta campo de fútbol.

https://sacyr.com/-/la-octava-maravilla-flotante-construida-sobre-barcos-hundidos


16/01/2026

YA SUENA, YA SUBE 1

 

 

CUANDO SUENA EL ASCENSOR                                  JUAN SANTOS

Ya suena el ascensor, ya sube la fiera a su guarida. No creo que se acuerde de que hoy es mi cumpleaños. Si fuera un marido como Dios manda, me traería un ramo de flores y me diría: “Cariño, ponte guapa que nos vamos a cenar fuera”. Pero eso es imposible. Hace años que perdió el romanticismo que tenía cuando era mi novio. En el fondo, me da pena. ¿Cómo es posible que una persona tan buena, que me quería tanto, haya podido llegar a esta situación? Recuerdo cuando lo esperaba en nuestra casa con los brazos abiertos. Qué bonita era aquella época, cuando iba a esperarlo a la boca del metro. Después nos tomábamos un par de cañas y una ración de patatas bravas. Yo soy la misma. He perdido la figura, pero por dentro soy la misma. Bueno, la misma no. Ahora me gustaría que mi casa tuviera cincuenta pisos y vivir en la buhardilla; que se averiara el ascensor y que tuviera que subir andando; que llegara reventado y fuera derecho a la cama.

Pero la realidad es que vivo en un sexto y desde mi salón se oye perfectamente el movimiento del ascensor. Ese sonido me produce estrés, porque sé que de un momento a otro entrará por esa puerta mi marido. Estoy nerviosa porque no sé cómo vendrá. No iremos a ningún sitio, pero para que sea una noche especial, he preparado, con todo mi amor, su cena favorita: croquetas de jamón, que tanto le gustan, y después natillas con una galleta maría. He comprado una botella de vino de la Mancha y una botella de sidra para brindar. Estas las tengo escondidas. No sé si las sacaré o no; depende de cómo aparezca. Anoche, después de todo lo que me dijo, me pidió perdón; por eso tengo esperanzas de que hoy venga tranquilo y podamos celebrar mi cumpleaños. Si Dios hiciera un milagro y cenáramos en paz, diciéndonos palabras bonitas, estaría dispuesta a hacer el amor."


 

YA SUENAN, YA SUBEN                                  MARÍA ISABEL RUANO

La mañana y el día

por la calle dormida.

Ya suenan, ya suben.

Se escuchan las pisadas

el calor de la cama,

la luz del día.

Por las rendijas se cuela el alba.

Conversaciones ajenas.

Peldaños de plata del sueño

de arena y de flores blancas.

Se despereza el cuerpo.

Comienza la mañana de enero

entre el frío de la calle

y el calor de la casa.

Entre el nuevo comienzo

y la nostalgia.

Suenan y suben

los ruidos y la calma.

Subo la persiana.

Abro la ventana.

Comienza la mañana.

 


 

EL INVIERNO DE LA OPRESIÓN                                  ANTONIO LLOP

 

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Y libera al grito secuestrado.

Miles de pechos generosos

Se enfrentan al carcelero del miedo

Y se exponen a las fauces de las armas.

.

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Mujeres vestidas con telas de colores

Desatan las ondas de su cabello

Y junto a hombres de barba recortada

Iluminan las plazas de oscuridad

Y devuelven a sus templos a los opresores.

 

 

Ya suena el borboteo de la sangre

Ya sube por las venas hasta la garganta

Seres de escarcha y de silencio

Guardan la tierra de sus ancestros

Y al paso de sus saqueadores

Abren su suelo y les confinan

En cárceles de viento y hielo.

 

Ya asoma la primavera

tras el invierno de la opresión.