31/12/2025

OTRO AÑO DE TEMPERATURAS DISPARADAS


No son buenas noticias y las esperábamos tal cual. El artículo recoge un trabajo de la Oficina Meteorológica del Reino Unido donde confirma que seguirán al alza la media de temperaturas en todo el planeta.


Puede que no lleguemos a los valores globales de 2024 pero nos quedaremos muy cerca. El Ártico se sigue llevando todo este protagonismo negativo.

Luego lo de que el calentamiento global es un bulo no demostrable se seguirá utilizando por grupos interesados en que la ignorancia siga siendo la reina de nuestro conocimiento.

https://noticiasambientales.com/ciencia/2026-sera-el-cuarto-ano-consecutivo-en-que-la-temperatura-global-superara-los-14-grados-respecto-a-los-niveles-preindustriales/


30/12/2025

LOS HOGARES TECNOLÓGICOS

 

Decir que los hogares serán más inteligentes el año que está a punto de entrar, no es nada brillante por nuestra parte. Se veía venir.


El artículo marca el camino que seguirá la nueva domótica de nuestras casas. La tecnología del entorno aprenderá de nosotros, será más intuitiva, supondrá un ahorro importante de energía y un montón de cosas más.

Todo eso viene detallado y ejemplificado perfectamente en el artículo que hoy os traemos.

https://www.tecnotramit.com/la-casa-del-futuro-ya-esta-aqui-tecnologias-que-transformaran-tu-hogar-en-2026/

29/12/2025

LA EDICIÓN GENÉTICA QUE SE NOS VIENE


No hace mucho, ya publicamos un artículo donde hablábamos de un científico chino que fue condenado a tres años de cárcel por editar embriones libres de la enfermedad del SIDA.


Hasta ahora, la normativa sobre la manipulación genética es muy estricta al respecto y solo se hacen pruebas en anímales y plantas, y en humanos intentando solucionar problemas hereditarios muy concretos.

La empresa recién creada, Manhattan Genomics, recupera la idea de poder lanzar al mercado embriones diseñados genéticamente, libres de todas las enfermedades, sean hereditarias o no.

El artículo es largo, pero interesantísimo. Merece la pena dedicarle un tiempo y ver cómo es la ciencia que se nos viene, además de pensar en las cuestiones legales que tendrían que cambiar para que fuera posible.

https://es.wired.com/articulos/la-empresa-que-va-por-el-negocio-de-la-edicion-genetica-de-embriones

28/12/2025

27/12/2025

PRIMERA QUINCENA DE ENERO

 

      CARMEN MARTÍN GAITE, PARADIGMA DE UNA MUJER DE LETRAS.  Exposición dedicada a la vida y obra de Carmen Martín Gaite, figura esencial de la literatura española contemporánea. Biblioteca Nacional. Paseo de Recoletos, 20. Gratuito. Hasta el 14 de junio

 

https://bne.es/es/agenda/carmen-martin-gaite-paradigma-mujer-letras

 


26/12/2025

UNA TIERRA SIN NAVIDAD 2

 

TIERRA SIN NAVIDAD                                                             MARÍA ISABEL RUANO

 

Un relato sin adjetivos                                                                

Tierra y relato oscuros y fríos

de extraño cobijo contra el miedo y el olvido,

de soledad y silencio, sin luces ni adornos,

sin la mirada ilusionada de los niños.

Sin manteles ni comida, sin regalos ni brindis.

Sin colores ni brillo.

Tierra y relato, tristeza y cobijo.

Frases cortas de un extraño y mental ritmo

para que el paseante no vea la miseria,

para que el lector imagine, busque y analice

y le dé su propio sentido.

Para que el transeúnte no mire

y mantenga la conciencia ciega

al dolor y a la pobreza, de los sin techo y mendigos.

Para que el lector escriba su propio guiño,

de lo que vio, imaginó o dijo el autor,

el porqué de la ausencia del color y del adjetivo.

En este mes de diciembre tan frío

no quiero una tierra sin navidad

ni un relato sin colores ni adjetivos.

Ojalá que aquella estrella de Belén

que alumbró a pastores y magos

renazca en estos días dando al más necesitado

ilusión, comida y abrigo,

abrazos y besos, regalos para los niños.

 


 

LA SEGUNDA NAVIDAD                                              ANTONIO LLOP

 

Jun y su esposa Mei-Lan se miraban con ojos teñidos de preocupación. Él desviaba la vista alternativamente a su hijo Hao y al abdomen de su esposa abultado de forma decidida.

 

—Es una locura, dijo la mujer. Son dos días de viaje en autobús. Y no es solo por mi estado. Hao tiene solo cuatro años.

—No tenemos otra opción.

—Y ¿quién nos garantiza que en Lhasa no nos ocurra lo mismo?

—Me he informado de que en el Tíbet tienen autonomía plena en temas de salud y planificación familiar.

 

Mei-Lan reflexionó. Significaba un cambio brusco en sus condiciones de vida: un entorno desconocido y nuevos vecinos. Ahora que había conseguido encontrar trabajo en uno de los hospitales de Sichuan donde vivían. Sin embargo, su esposo tenía razón. El delegado local del Partico Comunista ya se había fijado en ella. Cuando su naturaleza se mostró de forma exultante nada disimulaban ya las fajas y los vestidos talares. Y no estaba dispuesta a que la retiraran su bebé para darlo en adopción o algo peor. Había oído casos incluso de infanticidios por esa política estricta de hijo único que aún permanecía en China en ese año 2014.

 

De forma sigilosa prepararon el viaje. Aprovecharon la ausencia del delegado, que asistía a un congreso del Partido en una provincia limítrofe, para sacar los billetes de autobús. Al llegar a la frontera les pidieron la documentación. Argumentaron que visitaban el país vecino como turistas. Respiraron aliviados cuando superaron todos los trámites administrativos.

 

Pernoctando ya en territorio tibetano Jun observó a dos hombres chinos que preguntaban en recepción. El empleado negaba con la cabeza ante su insistencia. Cuando volvió a la habitación llamaron al interfono:

—Soy el recepcionista. Dos miembros del Partido Comunista Chino han preguntado por ustedes. Les he negado la información hasta que no me presenten una orden escrita. Les ayudo porque soy miembro de la resistencia independentista del Tibet. Váyanse inmediatamente porque volverán a insistir.

 

Abandonaron precipitadamente la habitación y salieron a la noche. Con sus linternas alumbraron un territorio agreste con un frío intenso. A lo lejos divisaron una luz. Era la casa de unos campesinos que al ver a la familia en esas precarias condiciones les acogieron con hospitalidad. A la mañana siguiente se enteraron de la persecución que sufrían y se fijaron en el estado avanzado de gestación de la mujer. Les indicaron un camino por el que llegarían a una población más importante donde tendrían ocasión de visitar a un médico. Era una explanada a gran altitud encajada entre montañas. La senda estaba marcada por mojones cada dos quilómetros. Les proporcionaron comida y elementos de abrigo. Y un yak que ellos habían domesticado y usaban para cargar aperos de labranza.

 

—Cuando lleguen al pueblo, suéltenlo. Él regresa solo.

 

La mujer subió de lado, como las amazonas, a la manta ajustada al lomo del animal. Delante de ella colocó a horcajadas a su hijo Hao y lo sujetó. Su esposo a pie con las riendas del yak en la mano abría el camino. Los cuernos de este subían y bajaban ante los ojos del niño que, inconsciente de los peligros, disfrutaba de la aventura. Pronto empezó a nevar de forma intensa. Una ventisca se desató amenazando con descabalgarlos. Mei-Lan comenzó a sentir presión en la parte baja de su abdomen y las contracciones inconfundibles. Llamó la atención de Jun, su esposo, que en ese momento buscaba el rastro de la senda. La nieve había cubierto las piedras de las señales y era muy difícil orientarse. Ya estaba anocheciendo cuando decidieron buscar un refugio en la montaña más cercana. Encontraron lo que parecía una gruta que consideraron suficientemente resguardada de los elementos meteorológicos. Allí con las mantas proporcionadas por los campesinos Jun improvisó una cama para su mujer. Esta, médico de profesión, le indicó los pasos para sacar al bebé de ambos.

 

—Lávate las manos y cuando veas la cabeza del niño boca abajo tira de ella con cuidado girándolo hacia su espalda. Luego quema el filo de la navaja y corta el cordón umbilical.

 

La mujer empujó hacia afuera entre grandes dolores ante la mirada entre curiosa y angustiada de su hijo Hao. Por fin salió el bebé. Cuando terminó de expulsar la placenta pidió al hombre que se lo enseñara. Comprobó que nada había quedado dentro. Luego abrazó al neonato. Era una preciosa niña.

 

El yak parecía ofrecer su lana y su aliento para calentar al recién nacido. Sus padres, por curiosidad, miraron sus móviles en busca de las efemérides de ese día tan importante para ellos.  Había algo de cobertura lo que les indicaba que no se encontraban lejos de un sitio poblado. Descubrieron que además del año del Caballo de Madera en su horóscopo, asociado a la aventura, era la noche en que los cristianos celebran el nacimiento de su Mesías. Entonces decidieron que llamarían Pingué a su hija, que significa paz. Quién sabe si algún día no sería una embajadora de esa paz y armonía que ellos deseaban también para su país natal.


 

 DEUDA SALDADA                                                      ARACELI DEL PICO

 

   Cuando sus padres le echaron de casa, por ser un zángano incorregible, a Cándido se le cayó el alma a los pies, jamás pensó que sus progenitores iban a ser tan radicales. Pero lo fueron.

 

   Siempre fue un mal estudiante, incapaz de aprobar más de cuatro asignaturas. Gimnasia, religión, geografía y algo de matemáticas, éstas no se le daban mal del todo. A los diez y ocho años, con la mayoría de edad a sus espaldas, su padre decidió, con mucho miedo, pedir un favor a Ramiro, amigo desde la infancia. Tal favor consistía en que permitiera entrar en su taller de mecánica a Cándido para intentar que aprendiera algo y crearle alguna responsabilidad.

 

   Ramiro, ni lo dudó un momento. Le dijo que a primeros de mes se podía incorporar a los Talleres de Humanes.

 

    Cuando Cándido oyó la “magnífica oferta”, lo primero que preguntó fue:

 

-          ¿Y cómo voy a llegar allí?

-          Sencillo. Coges el tren en la estación de Atocha. Y me ha dicho Ramiro, que una vez en Humanes en diez minutos andando, estás en el taller.

-          ¿A qué hora tendría que entrar?

-          Tendrías no, TIENES que estar a las ocho.

   

    Así acabó la conversación. La comida transcurrió en absoluto silencio. La mirada de su madre, se cruzaba con la de su padre en un gesto de duda y casi de terror, cuando veía en los ojos de su marido una decisión irrevocable. Conocía bien a su hijo.  Esto no acabaría bien.

 

   Y no acabó bien. Cándido apareció cariacontecido en su casa a los quince días, diciendo que el amigo de su padre le había despedido y… sin saber porque…  Así que no creas que es tan amigo tuyo

 

   Justo, cogió el teléfono de inmediato y pidió explicaciones. Y las recibió. Mientras el tono de su cara pasaba por todos los colores del arco iris y sus ojos trataban de esconder las lágrimas que la conversación le producía. Colgó, con un:

 

-          Lo siento en el alma. Y, de cualquier modo, gracias por todo. Pasaré a verte

-          Si, si que es necesario. Faltaría más.

 

   Se dejó caer en el sofá. Respiró. Y mirando a su hijo con una tranquilidad que no sentía, le dijo que recogiera sus cosas y que al día siguiente abandonara la casa. No hubo más explicaciones. Cándido no tuvo valor de pedirlas. El gesto de la cara de su padre era tan elocuente, que prefirió guardar silencio. Tampoco podía añadir gran cosa en su defensa.

 

   Anduvo perdido de un lado para otro un par de meses. Su padre le había dado dinero, una cantidad generosa hasta que lograra encontrar algún trabajo, el que fuera, que le permitiera valerse por sí mismo. Con la advertencia, de que no se le ocurriera llamarles para pedir ayuda. ¡NUNCA!  Pero todo tiene un fin. Y cuando bien poco faltaba, para no tener un centavo, recaló en un pueblo perdido de Extremadura. Villanueva de la Luz.

 

   Pocos habitantes, apenas cincuenta. La mayoría entrados en años, curtidos por los fríos serranos, mostraban en sus caras las venerables rayas de la vida. Arrugas profundas, bocas perfiladas, habían perdido el grueso de sus labios. El blanco de las cumbres, armonizaba con sus cabellos. Y la mayoría se apoyaba en artesanas cachabas, que el carpintero del pueblo, ya fallecido, los había preparado. Dos parejas jóvenes, con dos hijos cada una. Y María, la nieta de Casilda, siete años, que vivía con su abuela, porque los padres habían tenido que ir a trabajar al extranjero. El pueblo no tenía recursos.

 

  Lo que un día fue un castillo, sobre el cono perfecto de un otero, tan solo mantenía un lado de su torre del homenaje. La iglesia, erosionada por el tiempo, apenas dejaba ver su esplendor románico.

 

  Y Cándido harto y confundido por deambular de un lugar a otro sin saber que hacer, se instaló en Villanueva de la Luz.  Un tarambana, pero en aquel lugar mísero encontró el sentido de su vida. Hablaba con todos. Se preocupaba por sus problemas. Y ayudaba en la medida de sus posibilidades a todo aquel que se lo pidiera.

 

   Enseguida supo que los cinco niños tenían que ir a otro pueblo a recibir las clases elementales. Las inclemencias del tiempo hacían de su ida y vuelta una tortura. No dudó en ofrecerse. Las familias aceptaron y desde entonces, él, ejercía de profesor para los chavales.

 

   Rodeado de cariño y agradecimiento, se hizo imprescindible para la gente de Villanueva. No admitía que le dieran dinero alguno por la ayuda que les brindaba. A cambio, ricos guisos, dulces y las más bellas sonrisas, salían de esas bocas desdentadas.

 

   Antes de dormir aquella noche reflexionó sobre el cambio que se había producido en su vida. Y sintió que nunca había sido más feliz. Así que después de madrugar y tomarse un café malísimo, que, a él, le sabía a gloria, propuso a los vecinos presentes montar un nacimiento. Se echaron las manos a la cabeza. ¡Ay hijo ¡Este es un pueblo sin Navidad! ¿No ves que no tenemos recursos, pa esas cosas?

 

  Pero el nacimiento salió a la luz, gracias a su ingenio. Fabricó unas figuras de paja, las vistió con unos trapos que encontró y pidió ayuda a las abuelas para que le ayudaran en los remates. Nunca las estrellas habían brillado tanto, como en esa noche.

 

  Volvía feliz y achispado a su chabola y al abrir la puerta, vio un sobre en el suelo. Lo abrió con dedos nerviosos. En su interior había dinero y bastante. Y una nota. Era de toda la comunidad. Se acostó con el dinero sobre su pecho.

 

  Al día siguiente, cogió el autobús que le acercaba a Madrid. Fue a la estación de Atocha, tomó el cercanías hasta Humanes. En el taller preguntó por D. Ramiro. No estaba.

 

-          Soy Cándido Alcaraz. Podrían entregarle este sobre por mí, por favor.

-          Naturalmente.

-          ¿Y usted es?

-          Isabel, su hija.

-          Feliz Navidad señorita.

-          Igualmente, Cándido.


 

NOCHE BUENA                                                          SANTIAGO J. MARTÍN

Esta historia, como tantas, está basada en hechos reales. Todos los personajes son ficticios y cualquier parecido con la realidad, evidentemente, no es mera coincidencia.

A 8 HORAS DE QUE SUCEDIERA

Feliz, lo que se dice feliz, tampoco. Se había levantado, aparentemente como otros días, pero estaba seguro de que ese 24 de diciembre no iba a ser un día cualquiera.

No sabía muy bien qué hacer con casi toda la jornada por delante. Sí, eran nervios lo que sentía. ¿Qué si no?

A 6 HORAS DE QUE SUCEDIERA

Raúl no podía quedarse allí, en casa, contemplando el reloj, mirando el móvil, esperando alguna llamada que seguro que lo importunarían más que otra cosa.

En la calle pudo comprobar el ajetreo habitual en una fecha como aquella. Las imposturas de algunos se mezclaban con el trasiego de otros y el colorido excesivo de la ciudad.

 

A 4 HORAS DE QUE SUCEDIERA

En el Bar de Ramón vio a Eloísa. Fue compañera de Mónica, su mujer, durante muchos años. Trabajaron juntas en el mismo colegio desde que terminaron Magisterio.

-          ¿Qué tal todo, Raúl?

-          Buf. Ya ves. Tragando saliva.

-          Pero hombre, ¿no hubiera sido mejor programarlo para otro día?

-          ¿Lo dices por la fecha? Eso no tiene ninguna importancia.

-          Moni y tú no sois creyentes, ¿verdad?

-          No, pero da igual. Han sido unos meses como para hacerse ateo, si no lo éramos.

-          ¿Quieres que te acompañe?

-          No, por favor. Ya te llamo yo un día de estos.

 

A 2 HORAS DE QUE SUCEDIERA

Mónica tenía una casita al lado de la playa, en Almería, a la que acostumbraban a ir en estas fechas.

Allí paseaban lejos del bullicio, ajenos a fiestas y compromisos. Se podría decir, ahora sí, que entonces eran felices, muy felices.

La casa ahora estaba cerrada, vacía, llena de polvo con tanto tiempo sin habitar. Qué lástima no poder elegir el escenario para las cosas importantes.

 

A UNOS MINUTOS DE QUE SUCEDIERA

No iba a llegar tarde, a pesar de que si así fuera, le esperarían. Nada empezaría sin él presente. Ahora era tan notoria su figura como poco necesaria para Mónica. Lo que quedaba de ella.

 

SUCEDIÓ

La Ley orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia (LORE) entró en vigor el 25 de junio de 2021. Esta Ley dio una respuesta jurídica, sistemática, equilibrada y garantista a una demanda sostenida de la sociedad actual introduciendo un nuevo derecho individual en nuestro país.

 

25/12/2025

MIEDO EN NAVIDAD

 

Os paso hoy, día de Navidad (aunque lo podéis leer cuando queráis) un artículo con leyendas e historias de miedo que tradicionalmente se cuentan en el mundo anglosajón y, en general, en países del norte de Europa.


Fantasmas invernales, ogros, seres solitarios y malignos, toda una colección para pasar un poquito de terror asociado a estas fechas.

Parte del referente británico del famoso Cuento de Navidad de Charles Dickens. Ya no cuento más, para eso tenéis este buenísimo artículo.

https://www.infobae.com/america/mundo/2024/12/24/historias-de-miedo-en-navidad-una-tradicion-victoriana-poco-conocida/

24/12/2025

ANIMALES NAVIDEÑOS EN PELIGRO


Hablamos especialmente de renos y camellos. El artículo es de hace unos años, pero nos retrata perfectamente la situación actual.


No están disminuyendo las poblaciones de estos dos animales, aunque tienen un riesgo por culpa del cambio climático como otras especies de series vivos.

Los que sí están en retroceso, concretamente, son los renos de Canadá y la raza de camello canario, la única que existe de este animal en Europa.

https://www.newtral.es/conservacion-renos-camellos-animales-navidad/20201227/

23/12/2025

LOS SPAM NAVIDEÑOS

No nos libramos de esos mensajes pesados y, a veces, también fraudulentos en Navidad. Todo lo contrario, es en esta época de compras y felicitaciones donde la confianza se relaja y abrimos una puerta importante a quien no tiene que entrar.


Este artículo nos da una serie de herramientas básicas y obvias, pero que con frecuencia olvidamos.

https://www.computing.es/noticias/la-mayoria-de-los-mensajes-de-spam-navidenos-son-maliciosos/


 

22/12/2025

LA CIENCIA Y LAS LUCES DE NAVIDAD

 

Cada año, la iluminación navideña de las calles se convierte en una competición entre ciudades y pueblos buscando un título honorífico que a veces termina sobrecargando de Navidad a los habitantes del lugar.


De eso va el artículo. Además, nos hace un listado, con base científica, de lo favorable para nuestro organismo, y el medio ambiente, de las luces de estas fechas. Aunque antes ya nos ha advertido de todos los contras de este masivo encendido.

https://canal.ugr.es/noticia/nos-hacen-felices-las-luces-de-navidad-esto-dice-la-ciencia/


 

20/12/2025

EL PUEBLO DONDE SIEMPRE ES NAVIDAD

 


Son muchos los pueblos y ciudades que se cuelgan ese título de la Navidad perenne. Hoy os traemos un artículo sobre esta localidad alemana: Rothenburg ob der Tauber.


La Navidad allí, por la arquitectura del lugar y los alrededores, es más larga que el propio nombre del pueblo.

Tiene todos los ingredientes: fotografías, ambiente, comidas, turistas…

https://www.elviajerofisgon.com/experiencias/rothenburg-ob-der-tauber-el-pueblo-aleman-donde-siempre-es-navidad/

19/12/2025

UNA TIERRA SIN NAVIDAD

 

LA ESTRELLA ANUNCIADORA                                     MANUEL GIL

 

En ese rincón de la tierra marcada por cicatrices y escombros, Yaser se encontraba en una encrucijada, angustiado por la incertidumbre y el miedo. Sus pasos dudosos resonaban en la arena como ecos de un pasado que se desvanecía entre las sombras de la guerra. Dos veces ya, los ataques implacables del ejército hebreo habían bloqueado su camino, dejándolo atrapado en un laberinto de destrucción y desesperanza.

 

La brújula de su corazón apuntaba hacia Belén, donde Muhammad, su primo, con el que compartió infancia y tiempos felices, le esperaría y le acogería. Belén se le antojaba un oasis en medio del caos, los recuerdos aún brillaban con intensidad en la oscura noche.

 

Yaser recordaba con nostalgia esa época en la que la pobreza no era más que un matiz en su vida, y la familia, un refugio cálido y seguro. Pero el odio y la guerra habían desgarrado ese tejido frágil, dejando solo fragmentos dispersos de paz.

 

En los últimos tiempos, la figura de Sarah, la muchacha vecina a la que en silencio veneraba, se convirtió en su obsesión. Ella, con la frescura de la inocencia hecha añicos por la sombra de un embarazo no declarado, se aferró a él como una última vía de supervivencia en medio del infierno.

 

El destino había sido cruel y caprichoso. Su hermano, un integrista combatiente de Hamás, suponía una amenaza que alimentaba aún más su temor y desesperación. Yaser, enamorado como un anciano que aún alberga sueños imposibles, le propuso matrimonio, asumiendo una paternidad que solo existía en sus sueños, pero que en ese momento se convirtió en su acto de salvación.

 

La imposibilidad de dirigirse a Cisjordania, cercada por los obstáculos y la violencia, le llevó a cambiar de planes. El paso de Rafah, un puente precario entre la vida y la esperanza, podía ser su única vía, huir a Egipto, hacia un refugio donde quizás el sol pudiera volver a brillar.

 

En aquella noche de diciembre, en medio del caos, comenzaron a huir entre multitud de refugiados, que como sombras se dirigían hacia donde pensaban que al menos estarían seguros contra los bombardeos. Se abrieron paso con un pequeño asno que cargaba con Sarah.

 

Compraron el animal a un aldeano que había perdido todo, como ellos, en la vorágine de la destrucción. Yaser, con el corazón apretado por la angustia, miró al cielo, donde una estrella parecía brillar con una intensidad inusual, como si quisiera guiarlos en aquella noche sin luna.

 

El frío y el terror se asentaron en sus huesos cuando Sarah empezó a sentir contracciones violentas, el dolor que amenazaba con complicar más aún la difícil situación. La noche se cerró sobre ellos como un manto de sombras, y en medio del pánico, encontraron refugio en un cobertizo medio derruido, que había formado parte de una casa reducida a escombros.

 

Allí, en ese hueco oscuro y sucio, Yaser la acomodó como pudo en lo que parecía un comedero de animales, un lugar donde esperar la llegada de esa nueva vida que desafiaba la muerte y el miedo. El hombre, desesperado, pensó en buscar ayuda, en gritar hacia el vacío, en rogar a la suerte que aún parecía jugar con ellos.

 

Cuando salió del refugio, sus ojos vislumbraron un convoy que avanzaba por la polvorienta carretera, como una aparición en la penumbra. Sin saber quiénes eran, Yaser sintió que la providencia aún no los había abandonado: eran ayuda humanitaria, un rayo de esperanza entre las sombras.

 

Logró que un médico los acompañara al cobertizo, donde Sarah, entre espasmos de dolor, mostraba ya la cabeza del pequeño asomándose al mundo. El tiempo pareció detenerse en esa angustiosa escena. Yaser sostuvo finalmente en sus brazos al hijo de Sarah, una criatura de ojos abiertos que parecía contemplar serenamente al caos.

 

No pudo contener las lágrimas, que rodaron por su rostro como ríos desbordados por el llanto de la tierra herida. Desde esa posición, con el pequeño en sus brazos, salió al exterior para mirar hacia el cielo, buscando la estrella que en su brillo más intenso, parecía señalarles un camino.

 

Entonces, algo cambió en su percepción. La estrella se tornó en un faro de destrucción. De ella partían haces fulminantes, rayos de un poder desconocido que al tocar el suelo explotaban en un estallido de fuego y escombros.

 

La visión de ese espectáculo, aterrador, le hizo comprender que no estaban solos en esa noche de pesadillas. La tecnología de los drones, esas bestias mecánicas de destrucción, acechaban desde las alturas, como ángeles vengadores.

 

Yaser supo que debía huir. Corrió de regreso al refugio, tomó con urgencia al asno, a Sarah y a su pequeño, y en un acto de voluntad desesperada, se preparó para abandonar aquel lugar de muerte.

 

La luz de la estrella, ahora transformada en una llamarada de destrucción, iluminaba su camino como una sentencia y una esperanza al mismo tiempo. Tras un silbido interminable, la explosión final fue como un trueno que se llevó los restos de su mundo, dejando solo la promesa de seguir adelante, de buscar un destino más allá de los escombros, guiados por esa estrella que, en su fulgor, parecía decirles que aún en medio del apocalipsis, la luz puede renacer.


 

LA CASA DE LA BIENVE                                              JUAN SANTOS

Era un pueblo totalmente desconocido para mí. Cuando estuve allí con mi mujer y mis hijos para el puente de la Constitución, nos pareció un sitio ideal para pasar la Nochebuena. Me temo que tendrán ustedes que buscar otro sitio, nos dijo el alcalde. En Jamila hace más de veinte años que no celebramos la Navidad. Los cinco habitantes que sobrevivimos, solemos irnos a Valdepeñas con nuestras familias todas las fiestas mayores. Esto se convierte en un pueblo fantasma. Aquí no quedan ni las ánimas benditas.

Eso no es problema. Todo lo contrario. Nosotros no necesitamos a nadie, siempre que tengamos un sitio donde estar a gusto y resguardados del frío. Nos apetece la tranquilidad. Aborrecemos los abetos de colores, los ruidos de los petardos y las campanas de Belén. Estamos hartos de reuniones familiares, de corderos, de langostinos, de cavas y de turrones.

Pues si ustedes tienen el gusto de pasar unos días aquí, aludió la alcaldesa, mi sobrina, Bienve, tiene una casa amueblada para alquilar.

La vimos y nos encantó el toque rústico de las habitaciones, sus muebles antiguos y su chimenea de leña.  Pero lo que más nos atrapó fueron las camas de hierro y latón con los colchones de lana, como las de nuestros abuelos. Mi mujer fue la primera en animarme. Así que, sobre la marcha, reservamos para el veinticuatro y el veinticinco de diciembre, con la opción de quedarnos hasta el treinta y uno.

Nos fuimos muy ilusionados y no quisimos comentarlo con nadie, no fuera que algún amigo, o alguien de la familia, se agregara a nosotros.

Lo malo fue, que conforme se iba acercando la fecha, mi mujer empezó a tener dudas. Según ella, por muy bonito que fuera el lugar, una cosa era huir del bullicio de Madrid y otra muy diferente, ir a un pueblo, perdido en mitad del campo, donde, según la alcaldesa, para la Navidad no quedaban ni los muertos. Pues haberlo pensado antes, maja. Hemos dado un dinero como señal y no estoy dispuesto a perderlo.

Sospechaba que los niños, al enterarse que allí no llegaba Papa Noel, se quedarían con su abuela. Lo que no podía imaginar es que mi mujer se echara atrás de semejante manera. De nada sirvió suplicarle. Ni siquiera entró en razones, cuando le dije que sería una segunda y romántica luna de miel. La verdad es que hasta hoy no había perdido la esperanza. Le había comprado un regalo precioso que escondí en el coche y ahora no sabía qué hacer con él.

Esta tarde, a la hora de venir, se ha puesto en jarras, diciéndome que ella no se movía de Madrid, que además habían dado nieves en la tele y era una locura viajar. Vete tú solo. Lo ha dicho de farol. No me creía capaz.

Al llegar a Jamila, me ha sorprendido la iluminación del árbol de la plaza. Agradezco al alcalde y a su señora la atención que han tenido antes de marcharse, pero lo he desconectado, ipso facto. No quería ver nada que me recordara la Navidad y mucho menos el alumbrado de Madrid.

La Bienve nos estaba esperando en su casa con la chimenea encendida. Se ha sorprendido al verme solo.

―Tómate algo conmigo antes de irte, le he sugerido.

― No, que está empezando a nevar. Además, no quiero romper tu tranquilidad.

― No te preocupes por mí. tómate algo, mujer, a ver si escampa.

El tiempo se ha complicado, en la espera, hemos cenado juntos y al final le he dado el regalo que tenía para mi mujer. Ya hay quince centímetros de nieve, me temo que tendrá que quedarse a dormir.


 

LA PRIMERA NAVIDAD                                               JUANA DOMÍNGUEZ

Pasó hace mucho tiempo, mucho. El niño Dios de los cristianos aún no había nacido.

Era una tierra rica en recursos, sus moradores trabajaban la tierra, y cazaba los animales que se criaban en abundancia en ella. El invierno era muy largo y frío, las noches interminables les sumían en la tristeza, y surgían peleas entre ellos por naderías. El guía espiritual de aquella tribu decidió que celebrarían una gran fiesta para evitar más tensiones, tenerles ocupados les relajaría el espíritu.

El chaman, había estudiado el firmamento durante su larga vida, sabía cuándo el sol remontaría hacia el norte y los días empezarían a crecer y a ser más luminosos. Aquel año la última cacería fue de las mejores, una manada de gamos había cruzado su territorio y los tenían almacenados en pozos de nieve. Había mucha carne, más de la necesaria para el consumo anual.

El chaman designó el día apropiado para aquella gran noche de fiesta. Una semana antes los hombres acarrearon leña para hacer un gran fuego que les alumbrara y calentara toda la noche. Las mujeres prepararon todo tipo de guisos y platos suculentos para celebrar aquella noche sagrada, se la dedicarían al dios del sol en agradecimiento por su vuelta y su calor.

Mairim, una joven sin familia que la tribu recogió en primavera, en una de las salidas de caza, estaba embarazada, no sabía de cuánto tiempo. Contó a la curandera cuando la recogieron, que unos lobos habían matado a su compañero cuando se dirigían a su poblado, ella, en la huida de aquellos depredadores se había perdido, si no la hubiera encontrado un mes después, habría muerto de hambre.

Era una joven divertida, a pesar de lo cruel que la vida fue con ella, sabía contar muchas historias, algunas las cantaba con voz dulce y melodiosa.  Desde su adopción por la tribu, intentaba entretenerles para que no pelearan, la violencia la angustiaba.

Jonfe, el hijo mayor del jefe de la tribu, sería el heredero cuando su padre muriera. La miraba con ojos tiernos, estaba casado y tenía tres hijos, pero andaba rumiando acogerla en su casa y hacerla su segunda esposa, no se decidía por el parto inminente de Mairim, que ya no podía disimular con las ropas que le dio la curandera, para vestirse.

La tarde de la fiesta, empezó nevando copiosamente, parecía que el cielo no quería que celebraran la noche del solsticio. Los hombres improvisaron un techo con ramas y troncos en la explanada central de su poblado. Allí encendieron el fuego, no estaban dispuestos a que se perdieran todos los alimentos que habían preparado las mujeres.

Mairim cantó y bailó para todos. Una vez saciados y algo alegres por la bebida fermentada que preparaban en la casa del Cuervo, se sentó frente al fuego y comenzó a contar historias, unas reales de su vida anterior y otras fabuladas, tenía una capacidad extraordinaria para ello.

Casi amanecía cuando tuvo que interrumpir su serenata, un dolor insoportable le salía de vientre. La curandera se la llevó a su casa, y al poco dio a luz un niño blanco y sonrojado, que los miraba a todos con ojos redondos y curiosos.

El chaman vio en él a un elegido, aquel niño les traería mucha fortuna, tenían que acogerle y enseñarle a ser uno más entre ellos.

Jonfe, rogó que le dejaran tenerlos a los dos en su casa, su primera esposa estaba de acuerdo, Mairim la proporcionaría ayuda en el trabajo diario, y sus canciones y cuentos enseñarían a sus hijos a entender otra realidad.

Pasó mucho tiempo, aquel pueblo siguió recordando el nacimiento del niño que les trajo fortuna, llegando a ser un gran jefe.

Hoy todavía se celebra el solsticio de invierno. Los descendientes de aquella tribu siguen esperando que el sol deje de viajar al sur y cambie de rumbo, para celebrar la gran fiesta del año.

 

18/12/2025

SANTA CLAUS

 

Este artículo que hoy traemos nos va aclarar muchas cosas, pero seguirá dejando dudas y algo de misterio en otras.


Santa Claus, San Nicolás, Papá Noel… diferentes nombres, diferentes lugares y culturas que convergen en un símbolo moderno de la Navidad, ya muy cercano al consumismo y los regalos.

Ya os adelanto que el artículo, siendo breve, hace un repaso por diferentes fuentes donde aparece este personaje, empezando por la mitología nórdica y terminando por la marca Coca Cola.

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/origenes-santa-claus-entre-historia-y-mitologia_20645

17/12/2025

EL ESTRÉS DE LOS PETARDOS


La llegada de la Navidad es un acontecimiento sinónimo de pánico para muchas de nuestras mascotas, en especial perros y gatos.


Los petardos, fuegos artificiales y demás artilugios de pirotecnia, tienen la culpa. Está claro que no es un fenómeno exclusivo de estas fechas, pero sí generalizado, no solo en nuestro país.

La causa de que les provoque tal desasosiego tiene una explicación sencilla. Su capacidad auditiva es mucho más sensible que la de los humanos, con lo que esos ruidos estridentes les pueden provocar hasta dolor.

En este artículo se analizan todos estos términos de forma sencilla y clara.

https://www.vistazo.com/mascotas/testimonios/2025-12-12-fuegos-artificiales-navidad-ano-nuevo-expertos-alertan-graves-danos-pueden-causar-perros-gatos-KB10555359