30/06/2025

LAS MAREAS DE GALILEO


Aquí os presento hoy un precioso artículo donde nos hablan de Galileo y sus exposiciones científicas intentando demostrar que la Tierra era la que se movía alrededor del Sol y no al revés.


Entre sus argumentos, hubo uno bellísimo, pero completamente equivocado donde intentaba explicar el motivo de las mareas,  y lo hacía asegurando que era el movimiento de la Tierra y no, por la verdadera razón, la atracción que ejerce la Luna sobre las masas de agua terrestres.

Hasta los grandes científicos se equivocan, lo que pasa es los buenos, buenos lo hacen bonito.

https://www.madrimasd.org/blogs/remtavares/2016/10/21/132851

27/06/2025

SEGUNDA QUINCENA DE JUNIO

 

EXPERIMENTOS CON GASEOSA 2

 

           BURBUJAS                                           ARACELI DEL PICO

 

-          Alicia, cuando acabes de comer, recoges la mesa. Que cuidado que vas lenta hija.

-          Si mamá, no te preocupes.

-          Y ponte a estudiar, no te quedes enredando experimentos. Que un día, vamos a salir por los aires.

-          Si mamá, no te preocupes.

-          Y limpia la caja de Cascaras  (la gata siamesa). Hace tres días que no le cambias la arena.

-          Si mamá, no te preocupes.

 

  Andrea, después de oír a diario este latiguillo salía como alma que lleva el diablo hacia su trabajo, sorteando los cuarenta grados que se disfrutaban en Madrid, para llegar en punto, a su centro de dependienta del Corte Inglés. Era rutinario y nada interesante y por el que tuvo que competir con varias aspirantes, pero le permitía mantener a su hija y vivir “casi” bien. Lo básico lo tenía. Y ella pensaba y no sin razón, que lo demás eran lujos superfluos. Una casa sencilla. Una nevera llena de alimentos sanos . Y de vez en cuando un vestido y zapatos nuevos, tanto para ella, como para su hija. Siempre su hija, el motor de su vida.

 

  En cuanto su madre desaparecía de escena, Alicia, recogía de mala manera, e iba a por su arsenal de coca-colas, que tenía depositadas en el trastero. Se subía unas cuantas y en el fregadero comenzaba sus experimentos. ¡Si señor!, yo seré la Madame Curie del siglo XXI.  Sentía un agradable cosquilleo en el estómago, cuando veía el pequeño geiser que se formaba cuando la coca y el taponcito de sal se mezclaban y ascendían unos centímetros.

 

  Ensayaba otras fórmulas que aplicaban en el laboratorio del colegio, todas sencillas y sin peligro alguno, pero cada momento añadía un punto de riesgo a sus experimentos. Y anotaba en una libreta, las novedades que introducía en sus pequeños trabajos. Y si Cáscaras andaba por allí cerca, le explicaba las razones de los cambios que había introducido. La gata levantaba las orejas, abría los ojos claros, como si participara de su triunfo. Y en señal de entendimiento y buena colaboración, le pasaba el mullido rabo por las piernas.                                                                                                                                                                                                                                                     

 

  Vacaciones, las mejores del mundo. Quince días sin madrugar y al pueblo de los abuelos, los padres de su marido. Pedraza. Eso les permitía ver el “concierto de las velas” los primeros fines de semana del mes de julio. Que cuando lo disfrutó por primera vez, le pareció que era lo mejor que podía representarse, bajo  ese universo de rutilantes estrellas.

 

  Acababan las clases, junio tostaba sin piedad las blancas pieles, que se exponían a la luz después de una irregular primavera, y cuando Andrea aquel día salía de su trabajo, una sonrisa adornaba su cara, devolviéndole un punto de juventud. Su inmediato superior, con quien adivinaba un tímido acercamiento, le había anunciado, su próximo ascenso y consiguiente aumento de sueldo. Y naturalmente podía coger las vacaciones a primeros de julio.

 

  Se cambió el uniforme por el traje de calle y aceptó la sugerencia de Juan de acompañarla hasta casa. Lo dudó un momento.

 

-          Andrea, es mi onomástica. Merezco el regalo de su compañía, ¿no?

 

  Una sonrisa, fue el sí, que Juan esperaba. Mejor paseando… Se cogieron de la mano. Le comentó la idea que había tenido camino del trabajo, de ir como cada año a Pedraza, la casa de sus suegros, que siempre fueron como sus padres. Y el velo protector desde que murió su marido.

 

  Faltaban unos metros, cuando Juan dijo:

 

-          Las hogueras de San Juan están por todas partes.

 

  Andrea, ahogó un grito, le clavó las uñas en la mano, mientras entre sollozos respondía:

 

-          No son las hogueras de San Juan, esa es mi casa.


 

AZUL CERÚLEO                                                          JUANA DOMÍNGUEZ

 

Se casa mi hija, y tiene que ser ahora, en plena preparación de vacaciones. Se casan un viernes y salgo hacia las Bermudas al día siguiente. Los jóvenes son así, sabe de sobra mis planes de viajar y me dice muy tranquila que le han ofrecido ese día por una anulación,  que si no lo  acepta tiene que esperar tres meses.

 

No hay quien los entienda, llevan viviendo juntos cinco años, y de repente quieren casarse. Dentro de lo malo los hay peores, algunas parejas van al juzgado un día con dos testigos, y quince días después le cuentan a la familia que se han casado. No a cualquier familia, padres y  hermanos, de tíos y  primos pasan olímpicamente, no existen.

 

Pero mi hija no, ha decidido que se casa y ha organizado una pequeña fiesta, los más allegados, tíos y abuelos. Menudo embolado, a ver como se lo cuento a la Mari, mi prima casi mi hermana, nos va a poner en la picota.

 

Con el agravante de que tengo que ser testigo, madrina no. En el juzgado no existe esta figura. Pero sí que tengo que vestirme de gala para el convite. ¡De gala! En quince días, pues nada, me vestiré de gala.

 

No soy ninguna beldad, del montón como diría mi madre, de pelo castaño con muchas canas, tantas que he decidido cambiar de color, mi peluquera dice que para mi color de piel, me quedaría bien un rojo suave, el cereza me dejaría pelirroja, pero muy difuminado. Como quiero cortarme el pelo cortito, para ir a la playa y no tener que estar todos los días con el secador en la mano, me ha convencido. He quedado con ella dos días antes de la boda, aunque no acabo de verme pelirroja.

 

Aquí estoy, mirándome al espejo, el vestido largo, rosa chicle ceñido, con escote cuadrado, no me queda mal.  Aún conservo buena figura. Pero que hago con el pelo, ya no tiene remedio, a no ser que me lo rape, y no es el momento…

 

Mi hija escogió un tocado negro para la cabeza, muy fino y elegante. El negro  no desentona con el color de pelo que ha resultado del tinte cereza recomendado ¡un pañuelo atado bajo el cuello, como el de las chulapas, estaría mejor!

 

¡No puedo ir a la fiesta con pañuelo! Aún llamaría más la atención. Ganas me dan de decir que estoy enferma. Si ya lo dice el refrán...experimentos en el pelo… solo con gaseosa.

Azul cerúleo me ha quedado ¡a ver dónde me escondo!


 

CON AGUJA                                                               SANTIAGO J. MARTÍN

 

-          Y usted, ¿no llegó a ver a ninguna persona entrando en el local?

-          Nada, lo siento.

-          Tranquilo, con ese golpe que tiene en la cabeza, no me extraña…

-          La verdad es que no me duele, pero…

-          Está seguro que no quiere que le trasladen al hospital, los sanitarios insisten…

-          Que no, que no. Es solo un chichón. Me encuentro bien. Y, mi amigo, ¿se pondrá bien?

-          Estamos esperando al helicóptero para llevarlo al Hospital de Móstoles, no le puedo decir, de verdad.

La historia comenzó cinco meses atrás, justo cuando, recién jubilado, decidí mudarme al pueblo de mis padres, buscando la calma, el sosiego, la paz de un lugar apartado de la ciudad, pero a tan solo una hora y pico del encanto insobornable de la envenenada urbe.

 

Un hombre de acción, quizás esa debería ser la breve sentencia que me definiera. En realidad, resulta algo presuntuoso retratarme como tal. He pasado los últimos 35 años dejando mis conocimientos sobre el delito en una compañía de seguros.

 

Pensé que  obtener mis estudios en criminología, algo ya mayor, es cierto, podrían impulsarme a algún departamento más lustroso de mi empresa, pero no fue así. Quizás debería haber continuado en la policía municipal, pero aquel expediente  supuestamente por conducción con alta tasa de alcohol, no me ayudó. Total, que he limpiado mis pecados en la sombra de la oficina, en lo oscuro de la burocracia, a pesar de ser un hombre sobradamente preparado para la acción, como dije al principio de este párrafo, o eso creía yo.

 

Prometo que soy una persona tranquila, nada pendenciero, que sé escuchar y no suelo interrumpir a todo aquel que expone su opinión en mi cara, aunque mi odio esté a punto de desbordarse ante palabras absurdas e irritantes. Puedo aguantar, bastante. Casi siempre.

 

En ese pueblín de mis ancestros encontré motivos suficientes para quedarme  a vivir de forma semipermanente. El principal fue que nadie me recordaba. Apenas había aparecido por allí un par de veces en los últimos 5 lustros. Todos pensaban que era un viejo raro que había alquilado la casa de los Paquetes, que ese era el mote de mi familia desde no sé cuándo.

 

Mi nueva vida social se resumía en un breve aperitivo en la taberna del pueblo, la conocida como Casa Manolín, aunque el dueño se llamaba Paquito. Eso era menos explicable aún que lo del apodo de mi familia.

 

Y en esos momentos de vinito de garnacha y tapita de queso, empecé a descubrir a los siete sabios del Valle del Tiétar. La verdad es no eran más de tres, a lo sumo cuatro, pero se me hacían una multitud ante su conocimiento desmesurado del tema que se hablara, por complicado y enrevesado que fuera.

 

Normalmente, el desencadenante de las conversaciones era aquel aparato de televisión que parecía no tener descanso en el bar. Si allí hablaban de corrupción, el tema era corrupción. Si sonaba que el Madrid había ganado o perdido, allí teníamos a los mejores entrenadores de Europa, mínimo. Y así sucesivamente, pasando por temas variopintos, científicos, serios o vulgares como el tiempo, la bolsa, las fragatas antimisiles, la inmigración, los neutrinos o el nuevo papa.

 

Qué suerte tener grandes especialistas de todos los temas, y todo sin salir de los 12 metros cuadrados de ese bareto con olor a rancio suave.

 

Yo, al principio, lo acepté con cierta perplejidad. Llegué a pensar que ese sanedrín era una suerte de súper especialistas que habían terminado sus ajetreadas vidas en aquel paraje, como yo.

 

Con el tiempo, me fui dando cuenta de que era un grupo espontáneo de voceros miserables que se iban animando a medida que alimentaban su mente calenturienta con cerveza, vino o incluso con refrescos, que parece que en un aprieto, las burbujas también hacen lo suyo.

 

No les soportaba. Y no quería discutir con ellos ni un segundo de mi nuevo tiempo jubilar. Es tan valioso, que prostituirlo con conversaciones banales, me parecía un sacrilegio.

 

Tampoco estaba dispuesto a renunciar al momento taberna por culpa de esos moscardones expertos en todo y sabios de nada. Llegaba, bebía mi vinito, asentía con una sonrisa falsa de las mías, pagaba y buscaba mi ensalada y mi filete a la plancha en la oscura casa paterna.

 

Los últimos días estaban siendo distintos. Una banda de asaltantes atemorizaban a los habitantes de la zona. Nada grave a nivel físico, pero el tema económico no era baladí para los propietarios de gasolineras, bares, colmados y pequeños negocios que habían sido atracados en los alrededores. Para ese tema también tenía el grupo de listos soluciones. Eran variadas, desde prisión permanente revisable a cortarles las manos, pasando por expulsarlos a su país de origen, porque ya daban por sentado que un español no hacía esas cosas. Qué listos.

 

En un arranque de valentía, por todo lo anterior, incluyendo lo acumulado de tanta sabiduría en tiempo de aceitunas y vermut, decidí justo eso, tomarme un vermucito, cosa que nunca había hecho allí. Primero porque me gusta más un tinto y luego porque me daba a mí que alguno de estos pelmas se metería con mi manera de tomarlo y puede que mi paciencia encontrara su límite.

 

Aquel miércoles me acerqué antes que de costumbre al Bar Manolo de Paquito. Era mi momento. Le pedí un vermú, a mi manera, bien cargado de gaseosa, como me gusta. No había Francisco terminado de preparar mi mejunje cuando apareció por allí el Sebas, uno de los entendidos en todo.

 

-          ¿Te vas a tomar esa mierda? ¿Así, con gaseosa?

Paquito, le sirvió a él una caña y se fue a la cocina a prepararnos un tapita, seguro que muy salada, para ayudarnos a beber.

 

El tío siguió insistiendo, repleto de sabiduría indiscutible:

 

-          ¿No te das cuenta que estás estropeando un vermú estupendo?

Ese fue el momento en que los personajes malignos entraron en el bar, al menos, en mi cabeza.

 

Con un movimiento inesperado para los dos, le agarré del cuello y dejando caer todo mi peso hacia un lado, oí como crujía y mi cabeza golpeó contra el mostrador. Actué rápido, pero no pude evitar perder brevemente el conocimiento.

Al recuperarme ya estaba conmigo Paquito y su mujer, que bajó de casa. En pocos minutos, la Guardia Civil y un montón de curiosos ya nos rodeaban. A la media hora, nos atendieron los sanitarios y luego vino la conversación que han podido ver al principio.

 

Todo el mundo achacó la agresión a la banda de desalmados que traía en jaque a la comarca, pero nadie les vio. Una evidencia que conducía a sacar tales conclusiones era que había desaparecido la cartera de Sebastián. Claro, se la había cogido yo, nada más dar con él en el suelo y antes de desmayarme.

 

Al llegar a casa pensé en desprenderme de esas pertenencias, con discreción, que no se diga que soy un experto en el crimen de pacotilla. Algo me llamó la atención, el monedero aquel no tenía dinero, estaba todo revuelto, con las tarjetas mezcladas con los carnets. 

 

A ver si iban a tener razón los sanitarios y tendría que haberme acercado a hacer unas radiografías al hospital… los golpes en la cabeza son muy malos, igual de dañinos que no dejarle tomar el vermut a uno a su gusto, coño. ¿Sería todo una alucinación por el golpe?

 

Por cierto, Sebastián, una vez estabilizado, no fue enviado a ningún servicio sanitario, sino reconducido al servicio forense. El pobre no nos aclarará nada.

 

 

 

 


 

HUMOR CORROSIVO                                                CARLOS BORT

 

Vicente salió muy contento de su primer día de prácticas de laboratorio en la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma.

 

Había tenido que esperar hasta la asignatura de Bioquímica, en segundo curso de Ciencias Biológicas, para pisar un laboratorio de verdad. Aunque con el tiempo descubrió que los laboratorios de prácticas para estudiantes eran diferentes de los auténticos laboratorios de investigación, de momento aquel laboratorio ya le servía para imaginarse su futuro dedicado a la investigación.

 

Una de las prácticas de aquella tarde fue la del butirómetro, consistente en medir el volumen de grasa contenida en una mezcla compleja. Unos años después, Vicente pasaría varios meses realizando y supervisando este tipo de análisis en el laboratorio de una planta de productos lácteos pero, en aquella primera ocasión, el método le pareció muy ingenioso, apasionante incluso.

 

En resumen, el método Gerber utiliza un dispositivo de vidrio (butirómetro), un ácido y un alcohol para separar la grasa de una mezcla compleja como la leche. Con la ayuda opcional de una etapa de calentamiento y otra de centrifugación, se obtiene, en la parte superior del recipiente de vidrio, una medición precisa del contenido en grasa de la muestra original.

 

Vicente leyó bien las instrucciones y llevó a cabo todos los pasos del experimento con el mayor cuidado del que fue capaz. Al finalizar, observó y anotó los resultados con la sensación de que él iba ser el Louis Pasteur del siglo XX.

 

Ya en el metro camino de casa, mientras rememoraba los detalles de aquella tarde tan excitante para él, notó algo extraño al rascarse la pierna. Sus dedos y sus uñas no estaban rascando a través de la tela del pantalón. Estaban rascando directamente su pierna.

 

Horrorizado, miró hacia su rodilla y vio que, en efecto, sus dedos acababan de hacer un gran agujero en el pantalón de pana. Y enseguida vio que la prenda tenía otras grandes manchas de pana descolorida.

 

"El ácido, ha tenido que ser el ácido del laboratorio, y tiene que pasarme esto con mis pantalones de pana recién estrenados..."

 

A las sensaciones de pérdida y de culpa por no haber tenido más cuidado, se les sumó una aprensión que hoy día no sería fácil de entender: la vergüenza por llevar el pantalón agujereado.

 

La vocación científica les venía de lejos a su hermano Enrique y a él. Tendría 12 años cuando surgió la gran ocurrencia de incorporar un "truco" del Cheminova a su espectáculo de Magia Borrás: convertir el agua en vino y después convertir el vino en una especie de gaseosa.

 

Caminando apresurado hacia su casa mientras intentaba taparse los agujeros del pantalón con sus manos y su mochila, Vicente pensó que echaba mucho de menos aquellos inocuos experimentos.

 

26/06/2025

LA VERDAD DE LAS PSICOFONÍAS

 

¿Quién no recuerda a Antonio José Alex y sus programas en la Cadena Ser sobre fenómenos extraños?

Aquel espacio nocturno llamado Medianoche, en los años 70, nos introdujo a muchos en el mundo de los misterios incomprensibles. Y un ingrediente básico eran las psicofonías.


Ese experimento de grabar sonidos que el oído no escuchaba era algo más que inquietante. Hoy os traigo un artículo muy, muy interesante donde nos dan datos técnicos sobre las psicofonías y la credibilidad de las mismas.

Cuidado. Nos están escuchando, seguro.

https://www.rtve.es/television/20240912/psicofonias-palacio-linares-belchite-german-argumosa/16245828.shtml

24/06/2025

EN BUSCA DEL UNICORNIO


La antropología nos ha revelado la existencia de animales y especies que nos parecía imposible que hubieran existido.

También nos han dado información sobre otros seres vivos que han sido idealizados por la literatura, el arte, la religión…


Este sería el caso del unicornio, que jamás existió como nos lo han pintado y que más bien era una especie de rinoceronte, ligeramente más estilizado.

Ahora la ciencia se puede plantear “arriesgar” intentando resucitar especies ya desparecidas usando ADN. No es tan ciencia ficción como podría parecer.

El artículo termina con un reto peligroso, tentando al lector a que elija qué animales le gustaría que fueran eliminadas de la faz de la Tierra, y así pasa, que termina como termina.

https://www.xataka.com/magnet/pues-si-los-unicornios-existieron-pero-no-son-como-nos-los-habiamos-imaginado

23/06/2025

LOS COCHES NO FUNCIONAN SOLO CON AGUA


El artículo que hoy os presento es bastante extenso, pero no deja de ser sencillo. Lo único necesario sería tomarse un tiempo o varios para poder leerlo.

Yo os voy a hacer una guía de lectura rápida. Lo más interesante es toda la parte que dedica, la primera, a desmontar que existe un complot, una mano negra que intenta acallar sistemas de combustión muy baratos o casi gratis porque hundiría a otros sectores del combustible muy asentados en nuestra economía.


También hacen repaso a un motor de agua inventado en los años 70 por un español. La cuestión es que esos motores de combustión que funcionan con agua no lo son tal. En muchos casos lo que hacen, por diversos procesos químicos, es extraer el hidrógeno del agua y utilizarlo como combustible, que sí que es muy factible, pero la rentabilidad y la seguridad disminuyen considerablemente.

https://www.motorpasion.com/tecnologia/no-los-coches-no-pueden-funcionar-con-agua-y-no-es-porque-exista-una-conspiracion-de-las-petroleras

LOS NEUTRINOS NO SON TAN VELOCES


Sucedió en septiembre de 2011. Un equipo de científicos italianos hacía un descubrimiento que iba a ser la revolución científica del siglo. Resulta que había una velocidad más rápida que la velocidad de la luz, la de los neutrinos.


Este tipo de noticias gusta mucho a la prensa y a los cazadores de cosas inauditas. También gustó el desmentido. Resulta que el trabajo de los científicos italianos estaba perfectamente realizado, pero había fallado la conexión de uno de los cables, que provocó un pequeño error en la medición por GPS. El error fue casi minúsculo, pero suficiente para que la noticia no fuera tal  y que la velocidad de la luz siguiera en el puesto más del escalafón de la rapidez.

https://www.diariocordoba.com/educacion/2012/06/13/experimento-neutrinos-fallo-37541704.html

20/06/2025

HASHIMA

 


Por muy abandonada que esté una isla, siempre nos hace volar la imaginación hacia territorios  Robinson.

No voy a contar demasiado en esta entrada, solo apuntar que tenéis que leer el siguiente artículo, y luego si tenéis dineros suficientes para ir hasta Japón, pues igual os da por acercaros a este islote que fue, hasta los años 70, un ejemplo de explotación de recursos mineros.


Para mí, no deja de ser un ejemplo de claustrofobia de libro, pero para gustos los colores. Nos veremos en muchos caminos, pero puede que nunca en Hashima, que hasta tiene su polémica con la UNESCO.

https://www.revistaad.es/articulos/conoce-isla-fantasma-hashima-en-japon

EXPERIMENTOS CON GASEOSA 1.

 EL TATUAJE.                           JUAN SANTOS 

Ahora que llega el verano me doy cuenta de lo tonto que fui. Todo el mundo lleva niquis o camisas de manga corta, mientras yo tengo que llevar tapado hasta las muñecas y con el botón del puño abrochado. Si no voy así, mi mujer se niega a salir conmigo de paseo.

Todo empezó, con un experimento desesperado del que me arrepentiré toda mi vida. Me estaba haciendo mayor y las chicas no se fijaban en mí. Sé bien que no era un tipo guapo, pero me había dado cuenta de que hombres, mucho más feos y más sosos que yo, se las llevaban de calle, sin encontrar una explicación.

Hasta que me di cuenta que a las mujeres les gusta los varones con los brazos tatuados. Prueba de ello es que futbolistas horribles de cara, con los brazos totalmente garabateados, tienen unos pibones de novias que son modelos de alta belleza.

Yo, ni corto ni perezoso, creyendo en este arte corporal, me fui a un tatuador para que me hiciera un dibujo en cada brazo: en uno me puse un Marlon Brando y en el otro a Camarón. Lástima que el experimento no me diera resultado. Todo lo contrario. Las chicas se reían de mí, con todo descaro.

Una tarde en el parque, se acercó a mí la que hoy es mi mujer y me dijo: No me importaría salir contigo, pero haz el favor de quitarte esas horteradas de los brazos.  Qué más quisiera yo, le respondí. Debí hacerme tatuajes temporales, pero estaba tan seguro de su efecto que me los hice permanentes y no me los puedo quitar. Pues entonces lo siento mucho, pero tendrás que buscarte a otra.

En aquel momento le juré: no dejar mis brazos al descubierto, jamás.





LA ENTREVISTA.             ANTONIO LLOP

El día anterior a aquella entrevista tan importante para mi futuro quedé con Sonia, una amiga, a iniciativa de ella.

-Tenemos que prepararla bien. Te juegas mucho, Loli.

El sitio era un pub tranquilo cercano al edificio de oficinas del Banco Provincial donde a la mañana siguiente estaba citada con el jefe de personal.

-Es importante que estés cerca del lugar de la cita para que te sumerjas en la atmósfera que, si todo va como planeamos, respirarás en los próximos años.

Sonia era una mujer sensitiva y muy experimentada. En su profesión de higienista dental ya había pasado por distintas clínicas mostrando sus habilidades para mejorar en su puesto de trabajo.

-Ya has demostrado tus conocimientos técnicos, Loli, porque si no, no te hubieran llamado tras el examen. Lo importante ahora es causar buena impresión. ¿Cómo? Pues mostrando seguridad.

-No sé, Sonia. Soy muy tímida. Ten en cuenta que es mi primera entrevista. Prefiero actuar de forma sincera.  

 -Si vas a hacerlo, tonta, pero la verdad hay que acompañarla de gestos corporales que inspiren confianza. No sé si sabes que los seres humanos podemos reflejar en la cara de forma innata y universal siete emociones básicas: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira, asco y desprecio.

-Demasiado complicado, para mí -le dije. 

-Verás cómo no. Vamos a hacer una prueba. ¿Ves a aquellos dos babosos cuarentones que no nos han quitado el ojo desde que hemos llegado? ¿Serías capaz de ligártelos?

-Ah! Eso es distinto –repliqué-. Tenemos la ventaja de nuestra juventud y de que no somos mal parecidas.

-Hagámoslo y así practicas los gestos. ¿Cuál de las emociones básicas pondrías en juego en primer lugar?

-Sin dudarlo la alegría.

-Y para ello ya te he hecho ayer ese blanqueamiento dental tan estupendo. Lúcelo. Durante el proceso de relación podrás practicar el resto de muecas.

Cuando uno de los desconocidos me miró, sonreí. Él le comentó algo a su amigo y se acercaron. Sonia me dejó la iniciativa del flirteo. Nos dijeron que eran abogados en un bufete próximo y que estaban solteros. Me sorprendí con los casos tan mediáticos en los que, según ellos habían participado. Inventé una historia familiar desgraciada durante la cual pude practicar el gesto de tristeza, en la que ellos aparentaron estar interesados.

-Bueno –dijo el más atrevido-. Pues ya sabéis lo mejor para la pena es olvidar, ¡vivir la vida! Os invitamos a una copa en otro sitio mejor.

Sonia me observaba satisfecha por mi desenvoltura. Pero me hizo una señal para terminar aquella pantomima.

Yo, que estaba lanzada, quise practicar el gesto de desprecio: 

-Señores, no nos hemos creído ni la mitad de vuestras mentiras. Ahora vamos a ir al baño. Aprovechad para iros solitos de copas a ese sitio tan bueno, porque nos desagradaría encontraros a la vuelta.

Los hombres, avergonzados no supieron qué contestar. En los servicios nos entró la risa floja.

-¡Te has venido arriba! ¿Eh? –dijo mi amiga. Si hasta me ha dado pena. ¿Ves cómo sí sabías gesticular?

Al día siguiente, cuando la secretaria del jefe de personal me autorizó, entré en su despacho para la entrevista. El lector ya imaginará a quién me encontré tras la mesa.




19/06/2025

EL PROYECTO ARTICHOKE

 


Artichoke no era una marca de galletas de chocolate, ni mucho menos. Se trata de un proyecto diseñado por la CIA para poder controlar la mente de las personas de forma remota.


Aquello se materializó con el famoso MKultra. Una serie de prácticas con LSD suministrado, sin ellos saberlo, a un número no muy grande presos de prisiones norteamericanas. Estábamos en los años 50.

Hasta los años 80 no se aclaró todo en diferentes comisiones del Congreso de los Estados Unidos, pero se cree que tanto la CIA como otras agencias de inteligencia siguieron con esas prácticas, puede que hasta hoy mismo.

https://www.aa.com.tr/es/mundo/se-cumplen-69-a%C3%B1os-del-lanzamiento-de-espeluznante-programa-de-control-mental-de-la-cia-/2563055


 

18/06/2025

UNIVERSO 25

 


En los años 60, un conocido ecólogo norteamericano, John Calhoun, hizo un experimento con ratones, intentando demostrar cuáles podrían ser los efectos de la sobrepoblación, también en los humanos.

Creo un espacio para ratones que era todo un paraíso. Había comida y bebida de sobra, incluso para cuando fueran miles los que allí vivieran. Empezó con 4 parejas nada más. Pero poco tiempo después, y con la reproducción de los roedores, surgieron los problemas, que no fueron de abastecimiento, sino de territorio.


El espacio no aumentaba a medida que había más ratones en aquella colonia y llegaron complicaciones graves de territorialidad, hasta acabar con todo ellos en un plazo relativamente breve.

Luego se comprobó que no todas las conclusiones que sacó Calhoun eran extrapolables a los seres humanos, pero una parte de ellas, desde luego que sí.

No os perdáis el artículo, es muy, muy bueno.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/terrible-experimento-universo-25-paraiso-para-ratones-convertido-infierno_23820

17/06/2025

UN FRACASO DE ROBOT

 

Hoy retomamos una noticia que sucedió hace 9 años, en el arranque de la inteligencia artificial de la posmodernidad.

Se trata de un bot inteligente que estaba diseñado para conversar en redes sociales, aprendiendo a medida que iba memorizando esas conversaciones y diseñado para tener un trato cercano ideológicamente con cada interlocutor.


Pero pasó algo inesperado. Algunos usuarios, con mucha malicia, dirigieron las conversaciones a temas racistas y xenófobos, con lo que Tay, nombre de esa inteligencia artificial, empezó a lanzar a diestro y siniestro proclamas infumables.

Os dejo un artículo donde nos dan más detalles sobre aquello que ocurrió en 2016, y que le pasó a Microsoft.

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160325_tecnologia_microsoft_tay_bot_adolescente_inteligencia_artificial_racista_xenofoba_lb

16/06/2025

EL EXPERIMENTO DE LA CÁRCEL DE STANFORD

 


¿Hasta qué punto una persona buena es capaz de dañar a otra solo por seguir el principio de autoridad?

La pregunta se las trae. Ese era el motivo de un estudio del psicólogo Stanley Milgran, intentando ahondar en ese principio de autoridad, a propósito de los juicios de Nuremberg, donde los acusados nazis aseguraban que no eran crueles, que tan solo cumplían órdenes.


El experimento de Milgran en los años 50 tuvo muy interesantes conclusiones y también réplicas, como el conocido experimento de la cárcel de Stanford, que no era tal, sino un local de la prestigiosa universidad.

En este artículo no solo podréis conocer los detalles de ambos trabajos de campo, sino también diferentes conclusiones que, aún hoy en día, no dejan de ser discutidas y controvertidas.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-46352635

13/06/2025

LA FELICIDAD DEL COBARDE 2

 

EL CÓRNER                                                    ARACELI DEL PICO

 

  Ese era su nombre y su actitud. Pacífico. Su especialidad,  soslayar continuamente todos los desaires que recibía por su calmada forma de ser. No era brillante, no llamaba la atención para nada ni para nadie. Alumno instalado en los aprobados a la hora de examinarse y cuando alcanzaba un seis y con extrema fortuna un siete, le parecía que tocaba el cielo con la mano. Tampoco suspendía. Pero si alguien quería definirle; decían que era un chico… anodino. Los más boca chancla, directamente le definían como un gilipollas.

 

   Y sin embargo tenía un don especial para tocar la armónica. Había recibido este regalo de sus padres, por aquella vez que llegó a casa con un siete en lengua. Si bien es cierto, que nunca más repitió tal hazaña.

 

   Desde entonces, era frecuente verle en el recreo, sentado en una esquina tocando con absoluto placer su armónica. Relajado, cambiando el tono de la música dentro de la misma canción y sintiéndose el chico más feliz del mundo. Y ese aislamiento en el rincón del patio, hizo que dieran en llamarle “EL CÓRNER “y el mote se extendió a lo largo y ancho del colegio, olvidándose de su peculiar nombre.  No le importó.

 

   En casa tampoco es que recibiera muchos mimos. Padres sobrios y poco cariñosos y sus dos hermanos, Raúl y Ramona, empoderados en sus excelentes notas, de vez en cuando le soltaban alguna perla tal como… “listillo, ¿has aprobado el máster de limpiabotas?”. Pacífico callaba. Compartía la mesa en familia. Se hablaba poco. Pero, él no abría la boca.

 

   Las vacaciones, en el pueblo de su madre, no eran para tirar cohetes. Pero subir en el tractor de su tío, para el muchacho ya era una fantasía. Y  extender la manguera para quitarse el calor del campo, y bailar empapado con el espantapájaros un lujo, que no estaba alcance de cualquiera. Él así lo percibía. Y bajo la sombra de una desvencijada techumbre, veía ponerse el sol, mientras tocaba la armónica. Resumiendo una vida feliz y sin aspiraciones.

 

   Llegó el nuevo curso. Vuelta al cole. Una nueva compañera se había incorporado. Era Mar. Morena, dulce y con un ligero defecto. Cojeaba al andar. No mucho. Lo suficiente para que su balanceo cuando andaba, restara gracia a su figura. Pacífico, no veía tal cosa, para él, Mar era perfecta y su balanceo un gentil adorno, que la hacía diferente a otras chicas, vulgares y pretenciosas.

 

    El resto del grupo no tardó en advertir la buena conexión que había entre ambos. Y les faltó tiempo, para crear nuevas pullas.

 

-           Fíjate tío, allí va el córner con la Mar.

-           Si, con el Mar Pacífico. Que cuando va con ella, casi parece un océano.

   

   Las risotadas creaban un eco en el patio del recreo, que casi todos los presentes coreaban.

 

   Su amistad crecía. Y el muchacho disfrutaba, entrelazando sus dedos, por la maraña del pelo rizado de Mar. Comenzó a mejorar todas sus notas, levemente.  Y apoyado en esa mínima fortaleza, invitó a la chica a dar un paseo por El Retiro. Ella acepto.

 

   Se llevó su armónica y sentados en el césped, Mar le pidió que le enseñara a tocarla. Y con más habilidad de lo presumible, la chica arrancó unas notas al diminuto instrumento. Cuando se la devolvió, le dijo:

 

-        Ahora sabe a ti.

-        ¿A mí?

-          Has puesto tus labios y el metal ha robado tu sabor.

 

   No hicieron falta palabras, ni ruegos. Los dedos de él, se enredaron en su pelo y el primer beso fluyó con la suavidad del agua que se resbala por la roca, como un fino hilo de vida, que se hace grande al llegar a su destino.

 

   Durante unos minutos permanecieron en silencio. Se miraban de soslayo y sonreían. De repente Mar comenzó a hurgar en sus bolsillos:

 

-        Qué buscas.

-          Mi tirachinas.

-        ¿Tu tirachinas?

-          Si. Aquí está, mira…

 

   Con una habilidad extraordinaria apuntó hacia una pequeña flor que había en un arbusto, frente a ellos. Cayó al suelo, se levantó con presteza y se la dio al muchacho.

 

-          No sabía yo de esta habilidad tuya.

-         Nada importante. Pero le tengo desde pequeña y la verdad es que me entretiene mucho. Y hasta le tengo cariño.

-          ¿Me enseñas a usarlo?

-          . Es muy sencillo, mira.

 

   Colocó una piedra minúscula en el punto de mira, tensó las gomas y disparó. Poco después Pacífico, lo hacía casi,  con la misma habilidad que ella.

 

-          Vaya parece que los dos, hemos aprendido nuevas lecciones, tú lanzar con el tirachinas, yo a medio tocar la armónica.

-         . ¿Solo eso?

 

   El rubor subió a las mejillas de Mar. El muchacho la acercó hacía sí. Solo la miró.

 

   Días después en el recreo, sentados en su rincón favorito, se acercó el impertinente de turno, para soltar su grosera pregunta…

- oye  córner, se os ve muy bien juntos, qué,  ¿ya ha “entrao” el pacífico en el mar? 

 -          Déjanos en paz. - Pidieron al unísono.

-          Huy, si, si, que sincronía.

 

  Y con un gesto obsceno, dio media vuelta. Cuando se alejaba, el muchacho quitó el tirachinas con una rapidez inusitada de las manos de Mar, y disparó a una de las pantorrillas del imbécil, que cayó al suelo de inmediato. Se levantó y antes de que se volviera hacia ellos, le disparó en la otra.

 

   Sacó su armónica, le vino a la mente el “Imagine” de Lennon, que comenzó a tocar con calma, mientras el resto de los compañeros, aplaudían, al tirador y al músico. Nunca se sintió mejor.


 

QUÉ BONITO ES TODO                                                         SANTIAGO J. MARTÍN

 

Envuelta en el éxito, una vez más, terminaba con loas y sin sobresaltos la enésima presentación de un libro de la escritora en lengua española más leída en los últimos 20 años.

 Pero a última hora surgió el ingrediente básico para aliñar el breve relato que ahora comenzamos. Una mano, quizás la última, de una mujer joven, insistía en tener turno de palabra.

 -         Vamos terminando. Veo todavía a alguien que quiere hacer una última pregunta.

-          No, no. En realidad no quiero preguntar nada.

-         Bueno, perfecto. Terminaremos con un comentario, entonces. Y repito, nada de spoiler.  Dinos, cariño.

-          Solo una cosa. Valoro todas las obras de la autora, pero no me parece plausible su falta de compromiso, su…

-         Acabamos, acabamos ya. Muchas gracias a todos…

La literata, paró a la presentadora del acto, con una sonrisa atropellada en sus labios.

 -          No, no. Déjala terminar, por favor.  Sigue, sigue

-          Resumo. Sus historias son bellas, las descripciones sublimes, los personajes complejos, pero muy bien reflejados.

-          ¿Entonces? – dijo la presentadora

-          Que no tienen alma, no tienen conciencia social, no se pronuncian sobre las cosas que nos escuecen a todos.

-         Tienes razón. Lo evito, no quiero crear reflejos que condicionen y distorsionen mis obras, pero dejo pistas suficientes para poder entrever cuáles son sus compromisos, sus ideales sociales y políticos…

-          De eso nada. Todo está sabiamente planificado para que cada libro sea un superventas, para que no escueza nada, para que los lectores beban las líneas de sus novelas como si fueran soma.

-          Hasta aquí, hemos llegado. No tenemos tiempo para más. Además nuestra escritora tiene una agenda muy cargada con múltiples compromisos.

Terminó la presentación, alagando al público y soltando una pulla para la “alborotadora” de última hora.

 -          Puede que alguno de los asistentes se haya equivocado de evento.

Al bajar del estrado, la joven ya no estaba entre el público; había desaparecido. La escritora seguía buscándola con la mirada, cuando un amigo se le acercó, con ganas de saber algo más sobre aquel personaje inesperado.

        -   ¿La conocías?

-          Claro. Era yo. Hace muchos años, cuando la vida me parecía que siempre era un soplo de miradas hacia delante, sin nada que perder.

 

 

VENGANZA CRUEL                                                     JUANA DOMÍNGUEZ

 

Siempre con la cabeza gacha, mirando de reojo a todo el que se cruzaba con él, si alguien le saludaba respondía con un gruñido. Nunca se dirigía a nadie de frente.

 Una tarde, unos niños se rieron de él, y apocado y temeroso como era,  cogió de las orejas al que tenía más próximo y le dio un puntapié. Una sonrisa se dibujó en su cara de amilanado. Sin darse cuenta de las consecuencias que tendría su acción, Manolín, contó en su casa lo ocurrido. Su padre, Pablo, le consoló, no te asustes de Leandro, es buena persona un poco simple pero no quiso hacerte daño.

 Pasaron los días, Leandro seguía sin dar muestras de empatizar con nadie, y los niños seguían riéndose de él, pero de lejos, ya no se ponían al alcance de sus pies.

 Una tarde en la plaza, el padre de Manolín se cruzó adrede con Leandro y le invitó a un refresco en la taberna. Leandro temeroso por lo ocurrido con el hijo, no estaba tranquilo y declinó la invitación, el padre insistió y se sentaron bajo una gran morera a tomarse el refresco que pidieron.

 Hablaron de cosas sin importancia, una conversación de amigos, hasta que Leandro le contó que los niños le insultaban y se reían de él cuando iban o volvían del colegio. Pablo le escuchó con atención, y le preguntó porque creía que se reían de él. Leandro no supo que contestar.

Pablo con paciencia, le animó a que fuera un poco más abierto que no se escondiera ni dejará de saludar con alegría a todos sus convecinos.

 -Los niños no se reirían de ti si los trataras con cariño, si no los asustaras, con tus regañinas. Podrías jugar con ellos o llevarlos a pescar al río, para que vean que eres como los demás, que no te alejas de la gente.

 Algo en su interior le frenaba y tendía a aislarse, no le gustaban sus vecinos, no le gustaban los niños, y procuraba evitar encontrarse con nadie.

 Pablo, estaba empeñado en que Leandro se integrara, fue a su casa un domingo y consiguió que fuera con él al río cercano, sentados bajo un aliso Leandro le confesó que él no podía ser de otra manera, que tenía que dejarle ser como era, que no se metiera en su vida, que le dejara tranquilo. Pablo insistía, tienes que cambiar, si no cambias vas a vivir siempre solo, sin nadie que se preocupe por ti.

 Leandro no podía escuchar más consejos, estaba desesperado por el interés de Pablo en que cambiara, se levantó y no se le volvió a ver fuera de su casa.

 Una semana después, la guardia civil detuvo a Leandro, Manolín  había aparecido flotando en el rio