La ciencia y la vida cotidiana no pueden y no deben ser separados. (Rosalind Franklin)
Buscar este blog
28/02/2025
SIN CONEXIÓN, 1.
INCOMUNICADOS ANTONIO
LLOP
Matías Botín alimentaba a la paloma con un biberón
improvisado por una botellita de plástico encontrada entre las casas en ruina.
Lo había llenado con agua y granos de maíz machacado rescatado de mazorcas casi
secas descubiertas en los campos colindantes. La dieta se completaba con algo
de arena para la mejor digestión del ave. El hombre se encontraba en una
prisión especial creada en el año 35 del siglo veintiuno: un pueblo de la
España abandonada encajonado entre montañas. Las autoridades en vista de la saturación
de las cárceles convencionales habían conducido a algunos presos, en este caso
a los ciberdelincuentes, a esos entornos aislados. Consideraban que estar sin
cobertura de redes era suficiente castigo para ellos. Además les servía para su
reinserción en la sociedad. Por su forma de vida eran personas solitarias que
ahora tendrían que comunicarse entre ellas para sobrevivir. Por otra parte se
ahorraban dinero en manutención y vigilancia. Les habían proporcionado semillas
y herramientas para plantar huertos que regarían de un riachuelo cercano.
Aunque se podían mover libremente por el pueblo habían instalado un cinturón de
drones de vigilancia a una distancia de siete kilómetros, controlados desde un
puesto fijo por dos operarios humanos. Estos funcionarios se encargaban así
mismo de llevar al pueblo-prisión semanalmente alimentos básicos. En estos
viajes siempre les acompañaba un médico por si algún preso lo necesitara.
Un muchacho gordito y pálido irrumpió en el precario
habitáculo con un azadón al hombro.
-¿Qué haces ingeniero?
-Ya ves, Redek, preparando nuestra wifi.
Matías había buscado entre los enseres de los habitantes que
salieron del pueblo algo de utilidad para sus propósitos. Encontró un viejo
ordenador de sobremesa con su unidad central destrozada al ser arrojado al
suelo por alguien enfadado por la falta de cobertura. Se había desencajado la
carcasa pero la placa base estaba intacta. Había rescatado transistores con
diferentes funciones. Así pudo reconstruir un chip para replicar rastros de
wifi. El problema era elevarlo a suficiente altura como para captar la señal
del repetidor que calculó habría tras las montañas. Esa larga antena era Flyer,
como él había bautizado a la paloma. Había criado al polluelo con mimo
estableciendo un hogar para él. Lo había descubierto hacía un mes en el suelo
bajo una encina, seguramente caído del nido tras una tormenta. Entonces era
febrero y el ave, recién salida del huevo, tenía frío. Pero Matías no podía
usar la red eléctrica para darle calor pues estaba racionada desde el puesto de
control solo para la iluminación nocturna de las casas. Buscó entre los trastos
viejos y descubrió cedés usados que el anterior propietario tenía desperdigados
por el salón. Seleccionó los morados que estaban hechos de aleaciones de
silicio. Improvisó un panel con un cuadro de tamaño medio tirado en el suelo
que representaba un bodegón. Lo usó como soporte para colocar los cedés, encima
de los cuales pegó con cinta trasparente electrodos hechos con papel de
aluminio de cocina. Y lo expuso al sol de invierno por la ventana en el palomar
improvisado. Con ese panel solar precario calculó que habría conseguido solo
doce voltios. Suficientes para calentar al ave. Durante todo el mes estuvo
viendo cómo se desarrollaban los cañones de las plumas que ahora ya vestían sus
alas y su cuerpo.
-Ya vienes dispuesto a darle a los surcos del huerto, ¿no,
Redek?
-A ver, a la faena matutina, jefe.
-Pues espera que hoy nos toca otra labor más importante.
Miró al muchacho y sonrió al ver su aspecto más saludable que
cuando tropezó con él. Lo había encontrado indolente ovillado sobre un jergón
mugriento en una de las casas que visitó. Llevaba dos días comiendo pan duro y
galletas que dejaron los antiguos moradores. Estaba allí por haber estafado
dinero a la gente por el método phishing, algo tan advertido por las
autoridades que sorprendentemente todavía funcionaba. El ingeniero Botín le
sacó de su depresión enseñándole a sobrevivir. Salieron juntos a los
alrededores donde había plantas salvajes con bayas comestibles y le enseñó a
poner trampas para cazar conejos que cocinaban con leña recogida en los
alrededores. Dentro de unos meses esperaban tener productos de su huerta y
frutos en los árboles. Matías Botín conocía todas esas técnicas de campo por haber
pasado de joven algunos veranos en la finca de sus abuelos en un pueblo de la
Mancha. Él era en realidad un ingeniero especializado en Robótica. Estaba allí
recluido porque su robot doméstico había cometido presuntamente un crimen. Y
según las nuevas leyes promulgadas en 2030 los responsables de los delitos de
un androide eran automáticamente sus dueños y mantenedores.
Después de esa toma de biberón consideró que Flyer ya estaba
lista para alimentarse por sí misma y cumplir con su importante misión. De hecho ya había probado los últimos
días con grano en recipiente y había respondido bien. La miró con ojos
interrogantes. La paloma parecía mostrar su aquiescencia con movimientos
asertivos de cabeza. Anudó el chip a una de sus patitas, la llevó posada en su
brazo hasta el exterior de la casa, y la empujó al aire. Flyer batió sus alas y
se elevó. El ingeniero se quitó el reloj que llevaba en la muñeca, que en
realidad era un ordenador cuántico muy potente. Lo había colado engañando a los
funcionarios con la excusa de conocer la hora del día. Ellos tampoco fueron muy
exhaustivos en el control porque le llevaban a un lugar sin conexión. Desplegó
una pantalla algo mayor que una cajetilla de tabaco, y junto a Redek estuvieron
expectantes de la señal de cobertura.
Tras un minuto de incertidumbre el icono se iluminó.
DESCONEXIONES MANUEL
GIL
Sé
que esta misiva no la vas a leer nunca. De hecho podría meterla en una botella
y arrojarla al mar, tal vez aparezca en alguna playa que tú frecuentes y puedas
si no entender mis razones al menos conocerlas.
No
empezaré por pedir perdón, porque seguramente, si yo estuviera en tu lugar
tampoco perdonaría, solo contarte como pude llegar a eso.
Hay
momentos en que la vida se nos vuelve gris, en que las metas están o bien
alcanzadas, o ya no tiene nada de estimulante alcanzarlas. Sabes que renuncié a
muchas cosas por la seguridad que el trabajo que he desempeñado tantos años nos
daba, y en esa rutina he ido consumiendo días, meses, años, perdiendo sueños, y
viendo cómo va mermando el físico y como se va escapando la juventud.
En
ese punto estaba cuando apareció ella. Vino de su mano y a mí me pareció que un
viento vertiginoso se colaba en mis venas, ¡tan bella tan joven! y yo le hacía
gracia, no me preguntes por qué, tal vez porque le veía a él dentro de 25 años,
siempre se ha parecido tanto a mí.
Volví
a tener entusiasmo por arreglarme, por parecer atractivo. Tu misma me dijiste
en alguna ocasión que cuando venían a cenar me ponía muy tonto con ella. Por
primera vez en años me sentí de nuevo
joven y experimenté un renacer desorbitado del deseo. ¡Cómo me gustaba
practicar la seducción! y en esa vorágine y sin ver la tempestad que se cernía
sobre nosotros llegué a tenerla entre mis brazos, a traicionarte a ti, a él, e
incluso a ella, porque no me explico cómo pudo rendirse a mis deseos, aunque
eso, en aquellos momento me hizo mirar desde arriba, como si tuviera el mundo a
mis pies.
Cuando
te envié el WhatsApp por error, él que iba destinado a ella, creí morir, lo que
le decía no dejaba lugar a dudas y fíjate que pienso que aquella cita que
propuse en él y que repetía las que habíamos tenido en el mismo hotel, iba a
ser la última. Creo que ella ya había alcanzado la cima de aquel capricho y que
sentía vértigo y quería dar marcha atrás.
Se
produjo inmediatamente la desconexión. Desaparecí de todas tus cuentas en redes
sociales. Salías ese mismo día de viaje, un viaje que era solo exploratorio de
aquel puesto que te habían ofrecido y del que ya no regresaste. Hice un desesperado
intento de encontrarte en el aeropuerto, nunca sabré si hubiera servido de
algo, pero no tuve suerte. Cuando llegué tu avión hacía 5 minutos que había
despegado.
Luego
vino todo lo demás, no sé si llegaste a contárselo a él, o si lo intuyó, o si
ella se lo confesó. el caso es que cuando me lo expuso con toda crudeza, no
supe, no pude, o no quise contestar, me quedé rígido y ni una sílaba acudió a
mis labios. Eso fue una confesión de facto. La desconexión se amplió a él y
también a ella. Hoy solo tengo una certeza: he perdido a mi mujer y a mi hijo,
la otra pérdida es la de alguien a quien nunca debí encontrar. Y la verdad es
que no sé si la conexión a la vida tiene ya mucho sentido para mí.
DESCONEXIÓN MARÍA ISABEL RUANO
Había entrado en una peligrosa edad en la que la frontera
hacía la vejez estaba mucho más cerca de lo que él nunca había imaginado.
Tras más de cuarenta años de carnet y acostumbrado a
conducir su coche con plena libertad, la maldita operación, le impedía hacerlo
y sin embargo tenía que ir al pueblo para realizar unas gestiones. Otro
fastidioso engorro que debía asumir.
Resignado acudió al móvil para buscar la información en
Internet. No se manejaba bien en ese ámbito, pero con paciencia comenzó su
andadura por ese rectángulo acompañado de una lupa que le invitaba a escribir
su demanda.
Al teclear el nombre de la antigua estación del norte, un
alarmante cartel le avisaba de que, por las obras del soterramiento de la
Nacional V, todos los servicios se habían trasladados a la estación sur. Por
momentos, sus viajes al pueblo cuando aún no tenía el carnet de conducir, las
esperas en la estación y los trayectos en la Sepulvedana, le parecieron muy
lejanos, demasiados lejanos e incluso felices.
Escribió de nuevo en el grisáceo espacio de Google la
referencia de la estación sur y con sorpresa descubrió que ya no estaba en la
calle Canarias, sino que, al parecer, y desde hacía varios años se había
trasladado a Méndez Álvaro, una zona casi desconocida para él. Abrió varias
páginas y la información le resulto del todo confusa. En la mayoría le
obligaban a aceptar las cookies publicitarias o a descargarse largos listados
de horarios. Desde luego que su vista no
estaba para esas tareas. Regreso al buscador para solicitar el teléfono de la
estación y tras escuchar varias serenatas con melodías de espera le respondió
un mecánico contestador automático al que tuvo que repetir en varias ocasiones
lo que deseaba saber. Tan sencillo como el horario de salida para el viernes 28
de febrero.
Un tono metálico y discordante con la esperada amabilidad le
dio el teléfono de La Veloz. Tomó nota. Llamó. No una sino varias veces y
cuando finalmente le contestaron, una agradable voz femenina le informó de que
estaba llamando a un spa balneario de Chinchón y que la empresa no había
actualizado la información.
Regreso al buscador para solicitar el número de la empresa Samar
y con asombro le contestó otra voz femenina, esta vez mucho más cansada que la
anterior para ratificar su enfado porque dicha empresa no había dado de baja
ese número de teléfono que era particular y ratificar que estaba muy harta de
que la estuvieran molestando constantemente. Casi no le dio tiempo a pedir
perdón cuando la mujer había colgado con estruendo.
Tras controlar su propio enfado y darse un paseo por la
cocina y comer compulsivamente lo que encontró en la nevera volvió a llamar a
la estación. Mientras la melodía de espera le distraía, buscaba en su recuerdo
el nombre de esa pieza musical no del todo desconocida. Cuando el contestador
le preguntó por lo que necesitaba saber, casi indignado exclamó: quiero hablar
con una persona. Tras reiterarle el mensaje, el contestador repitió: lo siento,
no he entendido su petición. Mensaje tras el cual, la comunicación se cortó sin
más alternativa.
Abrumado decidió salir a pasear por el parque. No le gustaba
la deshumanización a la que todo había llegado, el ahorro en puestos de
trabajo, la explotación a la que sometían a los empleados, la dependencia de
las tecnologías, el uso del móvil con sus constantes actualizaciones que le
obligaban a aprender los nuevos caminos informáticos, los malditos contestadores
automáticos ni el rumbo que la vida estaba tomando, el rumbo al que su propia
vida le estaba llevando. Poco a poco se fue alejando de esas sensaciones, se
dejó llevar por sus pasos y se entretuvo con el renacer de los árboles, la
tierra sedienta, los pájaros inquietos, esquivando a las personas que caminaban con frenesí y por
el oscuro color del atardecer de febrero en la ciudad. Caminó mucho más de lo
previsto. Se le hizo de noche, muy de noche. Aturdido no sabía cómo regresar a
su casa. Sacó el dichoso móvil para buscar la información, pero antes de
hacerlo, respiró profundamente. Lo depositó encima del banco de madera.
Esperaría a que la estrella polar le indicara el camino hasta su casa.
27/02/2025
TYLER HENRY, UN MEDIUM CON LISTA DE ESPERA
Si hay personas que pueden facilitar las conexiones más inverosímiles,
esos son los médium. Ya se mencionaban en el Antiguo Testamento y, en época
moderna, se pusieron muy de moda a finales del siglo XIX, después de una broma
de dos niñas intentando burlarse de su madre el día de los Santos Inocentes de
Gran Bretaña, el 1 de abril.
Hoy os traigo una referencia muy actual en este artículo extraído de la
Vanguardia. Se trata de un joven medio de Hollywood, que puede presumir de
tener nada más y nada menos que a 300.000 personas en lista de espera.
Además hay otra médium en Reino Unido que tiene una lista de espera de
más de tres años. Todo ello se debe a que el fenómeno se ha revitalizado en las
nuevas generaciones. Son los más jóvenes los que se abren a comunicarse con los
espíritus fuera de las redes sociales, aunque no sé…
26/02/2025
LA BIOFILIA
La biofilia es la conexión innata que tenemos los seres humanos con las plantas y los animales.
Esa biofilia se convierte en un conjunto de emociones que nos ayuda a sentir una paz especial cuando estamos en contacto con la naturaleza, que es de donde, evidentemente, venimos.
Muchos de nosotros buscamos
insistentemente ese reencuentro con el entorno natural perdido y que llevamos
escrito en nuestros genes. Y, a veces, encontramos consuelo en un balcón, en una
terraza, wn jardines o en una fotografía.
Este artículo nos razona y
justifica la necesidad de lo verde para equilibrar también nuestra salud. Os lo
aconsejo.
25/02/2025
LOS SECRETOS DE LA VÍA LÁCTEA
No todos los hitos del espacio los realiza
la NASA. Claro, algunos pensarán que también los chinos, pero que no se lo
dicen a nadie.
Puede haber algo de cierto. En cualquier caso, se minusvalora en exceso los logros de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Os paso un fabuloso reportaje donde nos
hacen un resumen de todo lo que el observatorio espacial Gaia, ha observado y
fotografiado. Además, perfectamente conectado, lo ha ido mandando a la Tierra.
Ahora se encuentra a más de 1,5 millones de
kilómetros y sigue funcionando después de 12 años de ininterrumpido trabajo,
aunque parece que está llegando a su fin la vida útil de este observatorio
espacial europea. Sniff.
24/02/2025
EL SANTO GRIAL DE LA CIENCIA
Hablando de enlaces.
Lo que parecía algo imposible, dentro de la química, un enlace covalente con un
solo electrón entre átomos de carbono, resulta que es posible, aunque no sea
fácil de observar.
Así lo ha probado la investigación de una universidad japonesa. La mayoría de vosotros estaréis pensando lo que yo: “ pues, muy buenas tardes”, pero este descubrimiento puede tener una mayor trascendencia de lo que a primera vista nos parece a los no iniciados en el tema.
Se sobrepasan ciertos
límites de la ciencia, de la química en este caso, y se abren nuevas ventanas
muy interesantes de cara a la elaboración de materiales y, sobre todo, nuevos
medicamentos.
Echad un vistazo, con
calma, al artículo. Merece la pena.
23/02/2025
22/02/2025
NUEVE PAISAJES QUE YA NO EXISTEN
Es una lástima haber tenido tan cerca una serie de paisajes y lugares con un encanto y estética especial y saber que no los volveremos a ver.
Algunos han desaparecido por culpa de la erosión, otros por no haber puesto las suficientes barreras para preservarlos. También los hay que han sido víctimas del cambio climático. Y un último grupo ha desaparecido por culpa de gamberros.
Sea cual sea la razón, solo nos queda el consuelo de ver
imágenes, fotos y vídeos, que se conservan de estos parajes irrepetibles. Ahí
los tenéis en el siguiente reportaje.
https://corporativo.leroymerlin.es/w/paisajes-ya-no-existen
21/02/2025
INVISIBLES 2
POR SAN BLAS MARÍA
ISABEL RUANO
Febrero ha cerrado las alas al vuelo de cigüeñas.
Cansadas de emigrar
ocupan sus mansiones en nidos de torretas.
Se quedan vacíos los campanarios.
Las miradas, buscan y no encuentran.
Se esconden los gorriones entre las tejas.
Tan pronto hace sol como llueve o hiela.
No hay semillas en los árboles talados de ciudad.
Pobres de nidos, cansados de ausencias.
Llora la mañana de febrero, vierte lágrimas secas.
La gente, abrigada de tristeza, camina de prisa,
no mira, no se para, no pregunta, salvo lo suyo
poco o nada busca o le interesa.
Hay gaviotas, lavanderas, gansos del Nilo,
peces y garzas en el río de Madrid.
Acurrucados, se esconden, aguardan la primavera
como mi ser también la espera.
Lejos del Manzanares, anidan las alondras.
Los pájaros que de verdad abren sus alas y vuelan.
DIVIDE Y VERÁS CARLOS
BORT
Cuando compró la cerveza
Francisco vio que decía
"es un pack indivisible".
Paquito, mala cabeza,
no entendió lo que leía
y creyó ver "invisible".
"Pardiez -pensó- yo lo veo.
¿Tendré, por suerte, poderes
para ver lo imperceptible?"
Ipso facto y sin rodeos
detectó etéreas mujeres
que a él, un hombre sensible,
se le mostraban sin trabas.
Dijo Fran con frenesí
"tener poderes me agrada,
aunque son contadas habas
las invisibles que a mí
me devuelven la mirada."
ESTOY AQUÍ JUAN
SANTOS
Lo mejor de todo es pasar desapercibido. Este consejo que me
dio mi madre, siendo un niño, lo he llevado a rajatabla toda mi vida. En la
mili me fue bien, no destaqué ni por listo, ni por tonto. El artillero número
treinta y siete de la tercera batería pasó sin pena ni gloria por el cuartel. A
los pocos meses de licenciarme, cuando ya me había crecido un poco el pelo,
encontré, por casualidad, a mi capitán que paseaba con su señora por el Retiro.
Tuve la osadía de saludarlo. Buenas tardes, mi capitán. ¿Quién eres tú,
muchacho?, me dijo, sin dejar de andar. Nadie, no soy nadie, perdone usted.
El hecho de que no tuviera ni puñetera idea de quién era yo,
me trajo sin cuidado. Pero me hizo pensar. Estaba claro que después de un año a
sus órdenes, por mi forma de comportarme, había sido un soldado invisible para
él.
Después de aquello, me crucé varias veces con algunos
profesores del instituto y confieso que no me paré a saludarlos, por temor a
ser también un alumno invisible para ellos. Eso me hubiera dolido más.
Llegado a ese punto, cambié de estrategia y aferrándome al
refrán: “Que hablen de ti, aunque sea mal”, procuré hacerme notar allí por
donde iba. Postura forzada que me llevó a situaciones incómodas,
arrepintiéndome después, dado que esa persona extrovertida no era yo.
Entendí que la virtud estaba en el término medio y empecé a
comportarme de manera natural, tal y como yo soy, sin forzar nada. Desde
entonces, me va relativamente bien. Ahora, para unos pocos, soy muy importante
y para la gran mayoría paso inadvertido, que es lo normal. Tratándose de
extraños, me da igual que noten mi presencia o no. Lo que no soporto y lo que
más me duele es ser invisible para la familia y para los amigos.
Anoche, sin ir más lejos, en la cama, tuve que decirle a mi
mujer:
― ¡Hola! Estoy aquí.
AYUDA INVISIBLE JUANA
DOMÍNGUEZ
Yasmin paseaba por una cala de arena fina y brillante, en
ella recogía conchillas de todos los tamaños, y multitud de colores. Su abuela
hacia collares y pulseras con ellas, para venderlas a los extranjeros que
visitaban su poblado, en el mercadillo que instalaban frente a la puerta del
único hotel que existía en la playa grande, donde vivía con su abuela y su
hermanita.
Sus padres las habían dejado con la abuela cuando nació su
hermana. Estos se habían ido a buscar trabajo a un país lejano. Su abuela decía
que algún día volverían muy ricos y podrían ir al colegio y vivir en una casa
muy grande, como las de las películas.
Aquella mañana, había recogido una buena cantidad, se
disponía a volver a su cabaña, cuando un movimiento fugaz detrás de unas rocas
azuladas, la llamó la atención. Se paró intentando ver qué era lo que sé movía
detrás de las rocas. Algo se estaba escondiendo en la cavidad cercana, que ella
conocía bien, pues se había refugiado en ella muchas veces. No era profunda,
pero bastaba para guarecerse de la lluvia y del sol.
La niña, muy curiosa e imaginativa, se dirigió hacia la
cavidad. Allí no vio nada. Se sentó en una piedra plana al fondo de la cueva. Se
había levantado muy temprano y la actividad la había cansado. Clasificaría las
conchillas mientras descansaba. Una sombra tapo la entrada de la cavidad. Nadie
ni nada proyectaba aquella sombra, esta se acercaba a ella muy despacito.
Yasmin estaba tranquila, no tenía miedo, pero le extrañaba
que una sombra pudiera moverse por sí misma.
-Hola Yasmin - le habló la sombra.
-¿Cómo puede hablar una sombra, y cómo sabes mi nombre?
-Tú puedes verme y oírme, pero no se lo cuentes a nadie, te
tomarían por loca. Soy la sirenita, que sube desde el fondo del mar las
conchillas y las pone en la playa para que tú las recojas, y tu abuela las
venda, así podéis disponer de un poco de dinero para comer y vestir, hasta que
tus padres vuelvan. Soy invisible para todos los humanos, solo tú vas a verme
cuando me necesites y lo desees.
INVISIBLE ANTONIO
LLOP
Youssef había venido en patera desde Marruecos hasta una de
las playas de Málaga. Tras un viaje aventurado llegó a Madrid. Pedía limosna a
la puerta de un Mercadona. La mayoría de los clientes del supermercado no
advertían su presencia. Y quienes le daban los pocos céntimos que les sobraban
de la cuenta solo miraban su brazo extendido y el cubito de plástico que
sujetaba. El marroquí comía una vez al día en un comedor social de la Cruz
Roja. Vivía bajo el puente de Toledo en un refugio de cartones. Allí sin más
amigos que la intemperie y las privaciones, camuflado entre el follaje del
parque, le resultaba difícil dormir. Y cuando lo conseguía siempre le asaltaban
las imágenes del patrón de la embarcación obligándoles a saltar antes de llegar
a la orilla. Y la más terrible: la de su amigo Ahmed, con el que pensaba
continuar su aventura española, braceando desesperadamente antes de hundirse en
las aguas. Con la primera luz del día, Youssef se levantaba y se dirigía a la
puerta del Mercadona, puntual a la hora de la apertura, como si fuera a su
puesto de trabajo.
Un día, ya atardecido escuchó un golpe cerca del puente
donde tenía su vivienda precaria. Se asomó por encima del seto y vio a un
hombre mayor desvanecido en el suelo. Nadie pasaba en ese momento y se decidió
a ayudarle. Le dio palmadas en la cara pero no reaccionaba. Le registró,
encontró su móvil, abrió el registro de llamadas, y buscó el teléfono que más
se repetía. Llamó y cuando se lo cogieron dijo las pocas palabras castellanas
que conocía: “Señor, muy mal, puente, gracias”. El marroquí pensó que su
interlocutor sería un familiar del hombre, que conocería su ruta y con los
datos que le había dado le encontraría. Escuchó que le seguían hablando por el
telefonillo, pero esas palabras él ya no las entendía. Interrumpió la llamada,
devolvió el móvil al bolsillo del hombre y se volvió a esconder tras los setos,
en su refugio de cartones. No quería que malinterpretaran su intervención en el
incidente por estar en situación irregular.
A los pocos minutos, una pareja de jóvenes corría hacia el
lugar. “¡Papa!, gritó el chico al ver al caído. Trató infructuosamente de
reanimarlo, mientras la chica llamaba por teléfono. Al cabo de poco tiempo
vinieron los del SAMUR y lograron estabilizar al enfermo. Desde su refugio,
hurtado a la vista de la gente, Youseff lo vio todo. En un momento parecía que
el muchacho miraba hacia donde él estaba, buscando sin duda al héroe que había
salvado la vida a su padre. Pero solo vio oscuridad. Si había alguien allí era
invisible.
EUREKA MANUEL GIL
Margot estaba
muy asustada, tras un inesperado fallo en la compleja maquinaria destinada a
descubrir en el laboratorio la fórmula para transmutar la materia. En un
instante desafortunado, todo se vio perturbado y ella se encontró desprotegida
en el campo de una corriente energética
que se había liberado sin control alguno. Una sensación de malestar la invadió,
demorando su capacidad de reacción. Necesitó un tiempo para restablecerse. ¿Todo se habrá
arruinado?, se preguntó angustiada. Tanto
esfuerzo, tantos años de dedicación al estudio y a la investigación sufriendo
desdenes por parte de quien compartía el proyecto y ahora ansiaba relegarla
para acaparar toda la gloria.
Abandonó
el recinto del laboratorio, encarando con zancadas decididas el pasillo.
Conocía la citación que su colega había organizado a sus espaldas con otros
científicos e inversores. No había recibido invitación alguna, lo cual la
hirió, pero en ese instante solo anhelaba informar sobre el incidente ocurrido
en el laboratorio; interrumpir no le importaba, pues la integridad del proyecto
pendía de un hilo si el error era irreversible. En su trayecto, chocó
lateralmente con una mujer que transportaba una voluminosa caja, aunque ella se
apartó un poco, no lo hizo la mujer. Tras sobrepasarla, notó que, perpleja, se
palpaba el costado y mostraba una expresión
de desconcierto, repitiendo el gesto como si no comprendiera nada.
Margot reflexionó que quizá la mujer interpretaba su actitud como falta de
disculpa.
Entró en la sala de reuniones, donde todos los presentes
dirigieron sus miradas hacia la puerta, evidenciando curiosidad. Al cabo de un
instante, uno de los asistentes se levantó, pasó frente a ella y, volviéndose hacia el exterior, cerró la puerta. Reincorporándose a su
lugar, la reunión prosiguió. ¿La habrán ignorado a propósito? Escuchó a su
colega comentar a los demás la necesidad de excluir su participación en el
proyecto, empleando términos
despectivos y transmitiendo la certeza de que habían forjado un plan desde
hacía tiempo. Furiosa, estuvo a punto de intervenir, reprochando que ni
siquiera hubieran disimulado y que hubieran ignorado su presencia. Fue
entonces, al avanzar hacia la mesa para enfrentarlos, cuando se percató de que
su imagen no se reflejaba en el espejo que decoraba una de las paredes
laterales junto a dos tapices. "Así que, es esto", caviló.
Paseó frente a ellos, escudriñándolos uno por uno, mientras
seguían con sus argumentos y frases humillantes. Por un instante, estuvo a
punto de estallar, de exteriorizar toda su furia, pero entonces comprendió el
poder que tenía en sus manos. Aquel resultado no había sido intencionado, pero
ahora debía afrontarlo; desconocía cómo
remediar la situaciónn, cómo
revertir el rumbo de los acontecimientos. Sin embargo, en ese instante,
vislumbró la libertad de acceso total, a todo, vio clara la posibilidad de
descubrir sus secretos y bajezas, de desenmascararlos y elevar su nombre a la
posición que merecía. Una sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa que nadie
vio.
CLARA Y EL CONTAGIO ARACELI
DEL PICO
-
Siempre tengo que ir tirando de ti. Siempre,
siempre. Hija por Dios, ¿quieres darte prisa que todos los días llegas la última al colegio?
-
Pues no vengas conmigo, que ya soy mayor y puedo
ir sola.
-
Lo que me faltaba por oír.
Clara, menudita, seis años. Y ya muy contestona. Aprecio
al colegio, ninguno.
-
Ya sabes que si voy a ese centro, que parece una
cárcel, es por estar con mis amigas que son lo mejor del mundo. Y sobre todo
por estar con mi amigo Víctor.
-
Sabrás tú lo que es una cárcel.
-
Anda, pues claro que lo sé. Estoy harta de verlo
en las películas de la tele. Son casas muy grandes de muchas habitaciones y a
veces duermen dos personas o más juntas. Y eso ahora. Antes en los otros
tiempos, estaban más revueltos aún.
-
Ya llegamos, y a la noche, hablaremos de tu
amigo Víctor.
El amigo de la niña, era un ser invisible que ella había
creado, y crecido con él. Desde muy pequeña, lo llevaba a su lado, le
consultaba sus dudas y según ella hasta le ayudaba a hacer los deberes. Si
sacaba malas notas, se reconocía culpable. Si buenas, era por la ayuda de
Víctor.
E iba más lejos, en la mesa dejaba un espacio libre para
que su amigo se sentara. En su habitación una pequeña butaca para que la leyera
cuentos. Y cuando su madre le compraba alguna cosa, le decía: No, eso no lo quiero, porque no le gusta a
Víctor. Ni modo había entonces de comprarle tal cosa.
Cierto es que clara, tenía una imaginación desbordante.
Pero a ojos de sus padres, su obsesiva actitud empezó a ser preocupante y
decidieron consultarlo con el médico. Éste no le dio mayor importancia. No era
el único caso. Explicó que era hija única y que solía suceder en estos casos.
Cuando tenga un hermano se le pasará.
Vino el hermano. Pero las sillas vacías para Víctor,
vacías seguían. Y cuando el pequeño Damián creció, e iba a sentarse en ellas,
las peloteras entre hermanos eran notorias. Sin embargo el niño sentía
debilidad por su hermana. Los padres ya no sabían qué actitud tomar. Optaron
por ponerles en habitaciones separadas y así al menos, por la noche, todos
podrían descansar tranquilos.
Una noche de
tormenta, Damián llamó a la puerta de Clara lloriqueando.
-
Clara, tengo mucho miedo.
-
¿Y qué quieres que yo le haga?
-
Dile a Víctor que venga conmigo, por favor
-
Clara ni
oscura. No me va a dejar solita a mí. Bueno tengo una idea. Ven con nosotros.
El pequeño saltó a la cama de la hermana sin pensárselo
dos veces.
-
Caray niño, ten cuidado que casi le aplastas.
Quédate en el borde de la cama o vete a la alfombra, porque casi le aplastas. ¿No
ves que Víctor ya es muy mayor? Y cállate que ahora nos va a contar un cuento.
Se hizo el silencio. Pasó la tormenta y amaneció.
Mientras la madre preparaba el desayuno para los cuatro, preguntó:
-
¿Habéis dormido bien?
Y rápidamente Damián respondió:
-
Sí, porque Clara me ha dejado pasar a dormir con
ella. Y menos mal, porque Víctor nos ha contado una leyenda preciosa, de
tormentas y truenos y al final se iba, la tormenta, digo y salía un arco iris ¡¡¡precioso!!!
El matrimonio se miró, sonrió y no dijeron nada. Pero
ambos pensaron. ESTO ES CONTAGIOSO.
ESTO ES UN ATRACO SANTIAGO
J. MARTÍN
En pocas ocupaciones había disfrutado tanto. Fueron fantásticos aquellos fines de semana
que se disfrazaba de payaso y amenizaba, con cierta gracia, cumpleaños,
comuniones y fiestas varias.
Era otra época. Entonces tenía un trabajo fijo y esos extras
de los fines de semana le ayudaban a pagar la hipoteca.
No solo hizo de payaso, fue rey mago, papá Noel, cabezudo y
acomodador. La necesidad no le obligaba tanto como ahora. Eran momentos en los
que elegía lo que la agencia le ofrecía. Pudo estar en contacto con muchos
niños, que nunca pudo tener, y, sobre todo, disfrutar de cerca del cine, su
gran afición.
Y la película de su vida se vino abajo con el COVID. Era
patético que cerraran, en esos momentos, una empresa de mascarillas, cuando
todo el mundo se forraba vendiéndolas a precio de oro. La explicación estaba en
la letra pequeña. No era un negocio de mascarillas quirúrgicas, sino para el
cabello. La pandemia se llevó mucha melena por delante.
Ahora ya no ponía remilgo alguno a lo que su agencia, de
artistas diversos, le iba proponiendo. Todo le valía. Hasta el punto que la
semana pasada aceptó un encargo bastante confuso.
Le dieron pocas explicaciones, tan solo una dirección y una
breve indicación.
-
Mira, Juanjo, te presentas en estas señas el
próximo lunes. Creo que se trata de una editorial.
-
¿Y qué voy a hacer yo en una editorial?
-
Ni idea, pero lo pagan muy bien.
Esas eran las palabras mágicas, las que contenían buenas
cifras de dinero.
En pocos minutos explicaron a Juanjo sus funciones como
“enemigo invisible”. Se trataba de ser la sombra de un escritor famoso, del que
no me está permitido dar el nombre, aunque supongo que se terminará conociendo
todo por la prensa.
Ese autor estaba atravesando una etapa seca de inspiración.
No podía alimentar su imaginación con ningún argumento original y debía cumplir
su contrato. Ya llevaba un retraso de 4 meses en la presentación de su nueva
novela.
Al editor se le ocurrió estimularle desde fuera. Crearle una
serie de peligros, de situaciones difíciles, que le ayudaran a salir de su
letargo creativo. Por eso contrataron a Juanjo, que tenía que hacer la vida
imposible al escritor deprimido. Todo ello sin ser visto, sin que pudiera
sospechar nada de lo artificial de la situación.
Juanjo duró 7 minutos en su nuevo trabajo. El tiempo
necesario para doblar la esquina y dar un tremendo susto poniendo un enorme
cuchillo en el cuello del novelista. Nadie sabía que el escritor, sumido en esa
crisis de ideas, se había hecho con una pistola y pensaba poner fin a sus días.
Antes, le dio tiempo a defenderse de Juanjo con un certero disparo en la
frente.
Las necesidades del guion pueden ser de una crueldad
infinita.
20/02/2025
UN HOMBRE ANDA SUELTO EN LA OSCURIDAD
Todo nació con una creepypasta, que son narraciones cortas de
terror surgidas en internet. Luego se van ampliando y comentando en redes
sociales, blogs, foros…
Uno de ellos es la leyenda virtual del El hombre delgado, en inglés, slenderman. Aquella surgió de un hilo en un foro de internet en 2009.
Dos jóvenes norteamericanas dijeron haber sido influidas por la entidad
oscura de El hombre delgado, para cometer un crimen: acuchillaron una veintena
de veces a una adolescente de 12 años.
Los monstruos de la imaginación, potenciados por redes sociales, pueden
ser, pese a no existir, los más peligrosos.
Os paso un artículo donde explican todo este fenómeno perfectamente.
Echadle ganas, eso sí.
Solución al CONCURSO
Una vez más la enhorabuena a Rosa, que ya es hora de que promocione tú tú a concursos más contrastados como Saber y Ganar, Tú cara me suena o Euromillones.
Efectivamente, se trata de Ripley, personaje de varias novelas de Patricia Highsmith. Y Ripley era el apellido de la Teniente de la película de Alien.
19/02/2025
ANIMALES TRANSPARENTES
Espero que quedéis sorprendidos después de ver las
fotografías del artículo que os paso esta semana en esta sección de Naturaleza.
Yo quedé impactado, para bien, claro.
Las estrategias de supervivencia de todo ser vivo son la clave para que la especie se mantenga con vida. Y en muchas ocasiones no son los colores los que confunden a los depredadores o a las víctimas, es la ausencia de ellos.
La mayoría de estos seres transparentes viven en el mar,
pero, como podréis comprobar, no todos.
Disfrutad.
18/02/2025
LA RED INVISIBLE QUE CONECTA AL MUNDO
Desde 1956, nuestros océanos y mares están “habitados”
en sus profundidades por unos nuevos inquilinos: los cables.
En la actualidad ese cableado, de fibra óptica,es el facilitador de todas las comunicaciones de internet entre los diferentes continentes.
Evidentemente, todo esa cantidad de cables continúa en superficie, ganando en visibilidad, al menos las canalizaciones.
Aquí os dejo un breve y sencillo artículo
donde nos hacen historia y previsión de futuro de este cableado, que tanta
información soporta.
https://wizzie.io/cables-submarinos-la-red-invisible-que-conecta-al-mundo/
17/02/2025
LOS INVISIBLES DE LA CIENCIA
Hoy queremos dar visibilidad, de forma testimonial, a los imprescindibles en todo el proceso de investigación: investigadores ayudantes temporales e investigadores en formación (antes becarios).
Sus condiciones de
trabajo son precarias, con escasas remuneraciones y, en muchos casos, nulas
perspectivas de futuro.
Se trata de jóvenes altamente preparados para desarrollar procesos científicos que aportan la base de los trabajos de investigación.
Os dejo un artículo
que valga como botón de muestra. Nos hablan de un caso en concreto, en la Universidad
de Zaragoza, pero, está claro, que esta situación se repite en nuestro país en
demasiado sitios, por no decir en todos.
https://cadenaser.com/emisora/2021/02/05/radio_zaragoza/1612520213_347490.html
16/02/2025
15/02/2025
14/02/2025
INVISIBLES 1
El destino
siempre nos espera a la vuelta de una página en blanco. Por eso, cuando el otro
día hice la programación de estas dos serias semanas de febrero, el tema
propuesto para los relatos era la invisibilidad.
Horas más
tarde, fallecía Fernando Jiménez, que tantos relatos nos ha regalado en esta
sección. Ahora, sus amigos y, a la vez, compañeros de baile literario, queremos
rendirle este sentido homenaje con unas humildes letras que se nos escurren
entre la pena de su marcha y la dicha de haberle conocido.
No lo vemos,
pero mirando bien adentro de cualquiera de estas metáforas, se dibuja la silueta
inequívoca, irrepetible y sonriente de nuestro Fernando.
Señor, que llueva. No soporto la
mentira de un cielo azul un día más.
¿Puedes hacer que el repiqueteo dulce
de las lágrimas salpique el cristal de mi ventana?
Vamos, haz que se caiga el cielo, que
esas nubes y yo lloremos un buen rato.
Haz que llueva.
(Patricia
Barber)
TU ÚLTIMO TÍTULO MARÍA
ISABEL RUANO
Te has marchado sin escribir tu último título
el que hubiese dado sentido a tu mutilada vida.
Nos han faltado brindis y abrazos,
tertulias y sonrisas, los proyectos,
la complicidad de las letras y miradas,
las cenas y comidas, los paseos, la celebración
de los cumpleaños y las risas.
Bebiste el elixir rojo servido en copa de vino.
Formaste una familia. Viajaste.
Pedaleaste fuerte en un desafío oculto contra la muerte.
El banco de la calle en el que te gustaba sentarte
a comer pipas nunca ha estado tan vacío.
Acudirán a él los pájaros de la tarde,
se pararán los niños, pasaré por allí y me detendré
a recordarte, pero nunca podré sentarme en él.
He rescatado las fotos de los encuentros
que aún brillan en la memoria.
Hacía sol aquellos días.
Hoy, la tarde de febrero, llueve,
causando más tristeza en tu despedida.
Allá en donde estés pon tu guiño de
fina ironía. Sonríe. Pedalea sereno,
la paz y nuestro cariño te guían.
UNA LÁGRIMA SIN TÍTULO ANTONIO
LLOP
Solo una lágrima, querido Fer,
para glosarte como personaje
de nuestros hilos del 2023.
Solo una lágrima porque no te importara
que te metiéramos en nuestros relatos,
por tu carácter bonancible,
por tu falta de prejuicios,
por tu compromiso con la ficción.
porque te reías de la suspicacia,
y te comprometías con el juego.
Ahora, querido Fer,
ya estás para siempre en tu cielo de los ateos,
con tu Maruja, con Albert, con Jean Paul,
ese cielo que creaste con tu pluma cargada de ironía.
Ya estás para siempre en nuestra pequeña historia
-protagonista espontáneo y entrañable-,
esa que creamos todos los días en nuestros relatos.
Y permanecerás para siempre mientras el último de nosotros
aún permanezca de este lado de la vida.
Por eso no le pongo título a esta lágrima
Para que tú la titules desde donde te encuentres.
HOY NO HALLO TÍTULO
PARA EL SONETO MANUEL
GIL
Hoy no hallo título para el soneto
y si no lo encuentro, a unas malas,
pedalearé bicicletas con alas,
que me conduzcan por los vericuetos
de las cósmicas pendientes que escalas
como siempre en tu discurrir inquieto,
Para extraer de la vida los secretos
siguiendo la ruta que tú señalas.
La de tu libre espíritu sensible
que supo hacer del vivir su ciencia,
ahí tendrás un título increíble.
Fer, dejarás a pesar de tu ausencia,
algo grande, un valor insustituible:
tu memoria viva, esa es tu herencia.
DESEOSOS DE CREER JUAN
SANTOS
Deseosos de creer
en su pronta mejoría,
esperábamos el día
de darle un abrazo a Fer.
Sueño que no pudo ser.
Por un sendero estelar
se puso a pedalear.
Más por su ingenio y su agrado,
siempre estará a nuestro lado:
su sonrisa y su avatar.
CONFIDENCIAS A MEDIA NOCHE ARACELI
DEL PICO
Mira, chaval, si no te
gusta el título lo corriges. Mía será la historia, pero te has ganado el
derecho de hacer y deshacer en este punto. Aunque tan solo sea, por las veces
que has dicho: no, con ese título
destripas el núcleo del relato. Exponías tus razones y cambiábamos el
título. Niño, y a veces eras bien exigente. Pero siempre merecía la pena el
cambio.
¿Te acuerdas de cuando me incorporé al grupo? Seguro que te acuerdas. Y
más ahora, que tienes la memoria clara de los ángeles. Fue una madrugada, sobre las dos. Tenía una duda y la
plasmé en nuestro WhatsApp, pensando que todo el mundo dormía y que al día
siguiente alguien contestaría, quizá Santiago, como guía de su tropa.
Pues no. De inmediato suena el móvil. Lo abro y eras tú resolviendo mi
problema. Te pregunté:
-
¿Y tú qué haces despierto?
-
Pues, supongo que lo mismo que tú. Yo leyendo y
tú, por lo que veo, escribiendo.
Y ahí comenzaron una serie de saludos de trasnoche que cerrabas con la
pluma y la lechuza.
Y luego los avatares: ¡cuántos tenías y qué
divertidos ¡ La mayoría rebosantes de
corazones que lanzabas a manos llenas. Cada uno de nosotros recogía su puñadito
y así nos transmitías energía. Y es natural, cuando se tiene uno bien grande,
puede permitirse el lujo de repartirlo en trocitos.
No te quiero cansar con los recuerdos
porque cuando se hace un viaje largo, ya convertido en ángel, aún no se manejan
con destreza las alas, y podrías cansarte… pero sigo un poco más, solo un
poquito.
Y esas fotos, con la sombra de tu “novia” y a veces la tuya misma, a su
lado, encima, sola. ¡Qué buen encuadre buscabas! Caray niño, y qué hábil con
los pedales. Así estabas de guapo, que no sabías ni cómo se escribía la palabra
celulitis.
Reciente está el día que logramos reunirnos casi todos en Calalberche,
apretaitos, alrededor de la mesa y, a pesar del calor, a nadie se le caía la
sonrisa de la boca. Y menos que a nadie a ti. Claro que tú la sonrisa la llevas
por bandera. El motivo fue la celebración de mi cumpleaños, pero me regalaste
el tuyo, que justo era ese día.
En las fotos comunes, unos a veces reímos, otras sonreímos y a veces, y
sin querer, salimos seriotes. Todos, menos Fer, que en primer plano y con los
pulgares levantados, lograba que la foto fuera un éxito.
Me estoy poniendo muy plasta, pero aunque se me van a quedar mil cosas
en el tintero, no quiero dejar de darte la barrila, con las más sobresalientes.
Tema camisetas: tuya fue la idea de hacernos todos una de “grupis”. Eso se
aplaudió desde el primer momento. Y ahí estamos, uniformados y más unidos aún
por el cariño y la igualdad.
Claro que podría hacer de este saludo un anecdotario interminable. No
acabaría en toda la noche. Y ya estamos en la madrugada. Se acerca el momento
del emoticono de la “zzz”, el mío. Tu no me vas a mandar la pluma y la lechuza,
¿verdad?, pero te he prometido ser breve
y voy a dejarlo aquí. Bueno, tira de esa paciencia limpia y nueva. Será solo un
verso pequeño…
¿Por dónde vas?, yo me pregunto.
¿ A llevar luz y calor a un sol
entristecido?.
¿O a llevar agua al mar
que se desborda embravecido
igual que hace en el norte,
por Asturias?
Allí un trozo de tierra
espera que la siembren.
Pero han caído muchas
lágrimas
y embarrado el camino.
UN VOLAR PEDALEANDO JUANA
DOMÍNGUEZ
Un volar pedaleando
Una risa permanente
Una enfermedad maldita
Unos meses que se acortan
Unos mensajes pausados
Un no poder, no hay
remedio
Un mal despertar en trance
Un mal día que llegó
Una despedida triste
Una paz que tú mereces
Un sosiego para el alma
Un buen lugar guárdanos
Un reencuentro en otra vida
Un recordar tus afanes
DE LA GRAVE A LA AGUDA SANTIAGO
J. MARTÍN
Hace unos meses monté un grupo de música indie, que es así como se llama ahora a
los que van de independientes.
No creáis que han surgido en mí nuevas vocaciones. Sigo
siendo un gran desconocedor de este arte, pero me atrevo con todo cuando de
literatura se trata, y así me va.
No tuve más remedio que organizar un concierto dentro de un
relato que todavía nadie conoce.
Unos muchachos se subieron a un escenario imaginario y
cantaron sin parar toda la noche para que mis protagonistas pudieran bailar
durante un buen rato.
No podía dejar al conjunto musical sin un nombre de
referencia. Lo bauticé como IMBORRABLES INVISIBLES.
Ahora, pensando en el nombre, sé que uno de sus miembros, el
líder, debe ser Fernando Jiménez: quien les escribe las letras, quien les da el
tono de contrabajo y satírico, quien, por muy invisible que nos parezca, se ha
convertido ya en un recuerdo imborrable.
GRACIAS POR TU VIDA CARLOS
BORT
Fumándote la vida a grandes sorbos
Existes exhalando escepticismo
Reconocer virtudes en ti mismo
Nunca te fue tan fácil como en otros.
Anda, levanta y abre el ventanal
No hay muerte ya que borre tu memoria
Donde tú vas sabemos que habrá gloria
Olor de azahar y luz primaveral.
In memoriam, Fernando Jiménez.
NUESTRO FER CANDELA
MARTÍN
La semana pasada se nos fue Luis Fernando, nuestro “Fer”.
Se fue físicamente. Su cuerpo perdió la batalla que llevaba
meses librando y su corazón dejó de latir. Pero para nosotros, su familia
literaria, sigue y seguirá vivo en nuestra vida y en nuestros corazones.
Le seguiremos recordando sonriendo con la mirada y con los
labios; escuchando atentamente y con enorme interés los relatos y poemas que
escribíamos en nuestras clases y los chascarrillos y anécdotas en nuestras
reuniones siempre regadas con vino y con cerveza.
Nuestro “Fer” no se ha ido, ni se irá jamás de nuestro lado,
simplemente ha cambiado de plano.
.jpeg)



.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
