31/01/2025

ERRORES 1.

Y SI FUERA UN ERROR                                              MARÍA ISABEL RUANO

Tengo ganas de hablar con Sara, pero está siempre tan ocupada… Ella también tuvo que pasar por esto y me ha animado en todo momento, pero me siento fatal cada vez que la tengo que dejar sola. Sonríe cuando me voy, pero yo conozco bien su mirada, nada que ver con el brillo que se le pone cuando llego.

En ocasiones he ido sin avisar y la he visto sentada en el sillón con la mirada perdida en la ventana. Las cuidadoras me dicen que le gusta mucho ir a la biblioteca y que se entretiene leyendo o al menos pasando las hojas. Yo creo que sí lee y que su mente todavía retiene lo que lee que no se conforma con los recuerdos. Es cierto que lo que más le gusta es ojear su álbum de fotos, con él se le pasa el tiempo volando.

Si no se hubiese caído… no andar la tiene hecha polvo, con lo andarina que ha sido siempre. Me llevaba cogida de la mano medio arrastro para llegar puntuales al cole, pero lo cierto es que gracias a ella soy imbatible ante el esfuerzo y las caminatas.

Si me pongo a recordar me derrumbo. Voy a volver a llamar a Sara, si quiere saldremos esta noche a dar una vuelta por el centro.

Me dice que imposible, qué está muy liada, que me quede tranquila, en la residencia los cuidan bien, tienen un horario, su rutina y están bien alimentados y con calorcito, como a ella le gusta. Pero yo no consigo conciliar el sueño, me preocupa que no quiera ir a la peluquería, con lo coqueta que ha sido siempre y que no se quiera ni cambiar de ropa. Cuando era pequeña me decía que si tenía que llevarla a la residencia que le llevara sus collares y su bonita ropa de color. Nada de eso le motiva. No dejo de pensar que ha sido un error dejarla allí.

Tal vez podría pedirme unos meses de excedencia y cuidarla, o buscar a alguien cariñoso para que lo haga…

El viernes es el día del baile, voy a ir por sorpresa y si está sentada la animaré a bailar, después ya veré lo que hago. 


EL IFHONE 30                                    JUAN SANTOS

Nicolás presume ante sus compañeros del colegio de su nuevo iFhone 30 que le ha regalado su papá. Los niños lo miran con envidia, no todos los padres pueden gastarse el dineral que vale ese aparato de nueva generación.
Ahora las cosas han cambiado. Los chavales se alegran al ver que Nico ha suspendido el examen de mates. Todos los ejercicios están llenos de errores.
El maestro ha puesto una copia a sus padres, para que vean todos los fallos que ha cometido su hijo, siendo un niño de los más listos de la clase.

Es incomprensible que todas las sumas, multiplicaciones y divisiones estén mal. El padre manda a Nicolás que repita una suma delante de él. El chaval ha buscado la calculadora del iFhone 30 para saber cuántas son 3 + 2. ¿Es que no sabes hacerlo de cabeza, como toda la vida? No, papá. El padre, resignado deja que lo haga con el móvil. La sorpresa que se lleva es tremenda. El resultado de la calculadora dice que 3 + 2 son 6.

El padre indignado, no se explica como un teléfono tan caro, hecho con inteligencia artificial, tenga ese fallo garrafal. Ha cogido la garantía del aparato para pedir explicaciones en la tienda donde lo compró.

Mire, señor. Lo siento mucho, pero todos los teléfonos de esta última generación han salido con ese fallo. Al parecer ha sido una decisión tomada por la propia inteligencia artificial, para que la gente y sobre todo los niños aprendan al menos las cuatro reglas clásicas.

Si la IA así lo ha hecho, tenemos que hacerle caso.

ERROR MORTAL                                                       JUANA DOMÍNGUEZ

Nunca imaginó que una foto pudiera dar lugar a un desencuentro entre dos amigos de siempre. Julito y Ramón eran amigos desde niños, primaria, secundaria, incluso la universidad, parecían hermanos, siempre andaban juntos.

Fue en la boda del hermano de Julio, toda la celebración la pasaron felices, riendo, bebiendo, cantando, hasta bailaron juntos, como dos gansos.

Rafaela, hermana de Julio, les hizo una foto cuando bailaban, y no se le ocurrió otra cosa que colgarla en los estados de WhatsApp, junto con otras de los novios y ella misma.  Algo habitual y simple, fotos que se comparten sin pensar en que pueden ofender a terceras personas.

Y lo que era broma pasó a ser un error y éste, tragedia.

Ramón, había encontrado trabajo en la sección de recursos humanos, de un gran hotel de lujo en su ciudad. Estaba encantado con su nuevo quehacer, la economía siempre le había gustado, y era un genio con los números. El dueño del hotel, se alegró de su contratación cuando vio cómo se desenvolvía en la gestión de su trabajo, incluso le premió con un aumento de sueldo a los tres meses de su ingreso en la oficina.

Rafaela, tenía una amiga en el hotel donde trabajaba Ramón, y la foto del baile le llegó a su teléfono. Era tan graciosa que decidió reenviarla a sus contactos a través de “los estados”.

¿Y a quien pensáis que llegó? Sí. Al dueño del hotel, que malinterpretó lo que mostraba la foto.

Al día siguiente D. Marcial, llamó a su despacho a Ramón, le agradeció los servicios prestados y le remitió a su misma oficina, para que recogiera su indemnización por despido.

Julián y Ramón, se citaron una semana más tarde, en la alameda cercana al río, y con una saña impensable, Ramón acuchilló a su mejor amigo.


 

EL PRESO DE CONFIANZA                                                     ANTONIO LLOP

En la enfermería de la cárcel no se estaba mal. Pero solo se me permitía estar allí los dos primeros días. El reglamento. Aquí todo se rige por el reglamento: Notará el cambio de vida. Pero pronto se acostumbrará. Además, al principio le acompañará un preso de confianza.

A primera hora salgo de la enfermería. A mi alrededor, miradas hoscas o indiferentes. Rostros impenetrables. Sigo en silencio a un funcionario por un largo pasillo. Al paso, sin volverse, me señala una puerta: “Celda 57 A y B”. La suya es la A.

Me recibe un tufo a excrementos. Hay un hombre sentado en una cama, pelo ralo de punta y bolsas en los ojos. Pijama abierto. La barriga entre las piernas.

-Buenos días. ¿Esa es la A? -señalo la otra cama-. El hombre, sin responder, se levanta hacia el habitáculodel wáter.

La otra cama está llena de ropa revuelta, Un tarro de cristal derramado sobre las sábanas. Huelo a salazones en vinagre. Una plaquita desgastada al lado de la cabecera: “Cama A”. En el armario que me corresponde hay ropa, zapatos y más tarritos de aceitunas y pepinillos. Desisto de deshacer mi petate hasta aclarar la situación. Entre ruidos inconfundibles, el hombre sigue hurtado a mi vista tras el tabique a media altura del aseo.

Suena una sirena. La hora del desayuno. El tránsito aumenta en el pasillo. Ahora necesitaría al preso de confianza. No sé dónde está el comedor. Compruebo que no hay más que seguir la corriente de presos. Según avanzamos se acentúa el olor al café recién hecho. La fila se compacta. Me rebasan a codazos y empujones.

Café y bollería industrial. ¡Ah, los cruasanes del horno de Narciso, en Somosaguas!

Las mesas abarrotadas. En las que hay algún hueco, espadas en los ojos de los internos. No pregunto, por si acaso.

-¡Coño, el de la tele! –oigo a mi espalda-. ¡Ven “pacá”, tío!

Me vuelvo. Tres en una mesa. El que gesticula y hace sitio tiene el pelo largo y barba de varios días. A su lado un hombre impertérrito con gorro de lana calado  y gafas ahumadas. El tercero, muy pálido y ojeroso, gruñe:

-Joder, Tino. Qué manía de invitar a los pardillos.

-¿Pardillo, dices, Difunto? Este cabrón se ha trajinado no sé cuántos kilos y se los ha llevado a Suiza. Porque tú eres el fulano ese del PP, ¿no?

No sé qué decir. Tendría que empatizar con ellos, pero ¿cómo les hablo? Me falta el consejo de mi preso de confianza. ¿Dónde estará? El funcionario no me ha presentado a nadie.

-Bueno, yo…, en realidad, no he hecho nada.

La risotada de Tino me estalla en la cara. El llamado Difunto se ríe deformando el rostro con un rictus que asusta. El de las gafas ahumadas sigue en silencio, sin gesticular.

-¡Joder, como todos! –grita Tino-. Aquí estamos todos porque no hemos hecho nada… Venga, tío, dinos la fórmula para levantar tanta guita. Yo, por más palos que he dado, jamás he pasado de unos cuantos miles.

-Quería decir que el dinero no era para mí, sino para el partido.

-Ya, ya, pero luego repartiríais lo mismo para todos, como en todas las bandas, ¿no?

Estoy incómodo. ¿Cómo le explico a esta gente las cloacas de la financiación de los partidos? Que para que elijan a nuestro candidato algunos tenemos que conseguir dinero para las campañas de cualquier forma. Es verdad que yo detraía parte de las donaciones. Uno se acostumbra al dinero fácil. Pero yo era el que daba la cara. Bueno, no exactamente, el intermediario con los empresarios era Federico Vázquez, un tonto útil, fanático del partido, que me hacía el trabajo sucio.

-Lo está pensando mucho -dice el llamado Difunto-. Yo creo, Tino, que no se fía de nosotros.

-Pues debería fiarse. –dice el otro muy serio, lentamente, como pisando las palabras-. Es mejor tenernos como amigos. Los días en la trena pueden hacerse “muuy” largos. Y a ti te quedan muchos ¿no?

No me dan tregua. Todos los diálogos terminan con una pregunta directa. Y no solo no se conforman con evasivas, sino que ya amenazan. Y estoy solo. Ni rastro del preso de confianza.

-Bueno –digo, al fin-. No es que no me fíe. Es que posiblemente no podáis entender la complejidad de la financiación de los partidos políticos.

-Prueba a contar –dice Tino serio-. Nosotros te interrumpimos si no entendemos algo.

Sorbo el café de un trago. Ya está frío pero alivia la sequedad de mi garganta. Inicio un tono didáctico que no sé si es el correcto.

-Los Ayuntamientos necesitan servicios y se los encargan a Empresas. Éstas les dan un porcentaje del presupuesto presentado para que el partido del alcalde pueda financiarse. Las elecciones suponen muchos gastos. Yo me encargaba de recaudar el dinero. Eso siempre se ha hecho así. Pero ahora a los jueces les ha dado por comprobar la legalidad de las donaciones.

-Estos jueces, siempre metiéndose en donde no les llaman –dice Tino con ironía-. Lo que pasa es que, insisto, en las bandas se respeta que el reparto del botín sea justo. Tú no intentarías joder a los compañeros ¿no?

Otra pregunta directa. No sé qué obsesión tiene este hombre con el reparto. El llamado Difunto también parece interesado en el tema. El tercer hombre sigue impenetrable, tras sus gafas ahumadas.

-Bueno, a veces sisaba algo –digo, dudando de si el verbo es adecuado para la jerga de esta gente.

-¿Sisabas algo? -Esta vez quien habla es el hombre de las gafas ahumadas. Esa voz me es familiar- ¿Sisabas algo, hijo de puta? –repite. Esa voz…

El hombre desmonta sus gafas y descubre su cabeza. ¡Federico Vázquez! Yo sabía que estaba en la cárcel desde que se descubrió la trama. Pero nunca me preocupó saber en cuál de ellas. Nadie en el partido hizo nada por protegerle. Incluso nosotros mismos lo denunciamos como cortafuegos para que las llamas no alcanzaran a los demás. Pero la UDEF ya llevaba muy adelantada su investigación, y al final me ha tocado también a mí. Federico continúa desatado:

-Yo solo era un romántico ¿no? Creía que el riesgo merecía la pena para que el partido creciera. Creía en los valores de nuestro programa. Y mientras tanto tú te llevabas para tu cuenta en Suiza el dinero que yo recaudaba. Y lo que más me jode: que después de todo lo que hice, cuando sentí el aliento de la guardia civil y os pedí ayuda, nadie en Génova me conocía. Tú no quisiste ni recibirme. La de veces que estuve en tu despacho entregándote mochilas de dinero. Encima me denunciasteis, me utilizasteis como chivo expiatorio.

Tino y Difunto niegan con la cabeza al tiempo que dicen pausadamente: “Eso no está bien…No, señor. Aquí no tragamos ni a los chivatos, ni a los que roban a los colegas”.

Cuando estoy recapacitando sobre mi oscuro porvenir nos interrumpe un funcionario:

-Por fin le encuentro. Ha habido un pequeño error. Mi compañero le ha conducido a una celda doble. Usted tiene asignada una individual. -Respiro aliviado. No todo son malas noticias. El funcionario mira a mi excompañero de partido y continúa-: Ah! Veo que ya ha encontrado usted a su preso de confianza.

 

 


30/01/2025

EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS


Los grandes enigmas que nos rodean, y también los pequeños, suelen caracterizarse por una serie de preguntas sin respuestas. Ahí es donde todo tipo de aventureros de la información se atreven a colocar cualquier explicación por descabellada que parezca.

El triángulo de las Bermudas es un clásico de los fenómenos extraños. Pero cuando un enigma, un misterio, tiene explicaciones concretas y correctas, deja de serlo. Y eso es lo que sucede con el famoso triángulo.


La ciencia nos ha facilitado el suficiente número de hipótesis sobre los hundimientos y desapariciones en la zona que no es necesario buscar otras explicaciones fantasiosas.

Probablemente se deba a la suma de varias de las posibilidades científicas apuntadas. Os dejo dos muy buenos artículos que las detallan. No os perdáis el segundo, es muy significativo, tanto como el hecho de que las compañías aseguradoras no cobren ningún tipo de suplemento a los barcos y aviones que transitan por la zona. Por algo será.

https://www.nationalgeographic.es/historia/triangulo-de-las-bermudas-explicacion-desapariciones-barcos-aviones

https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1362903https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1362903


 


29/01/2025

LA POPULARIDAD DE LAS ESPECIES PROVOCA ERRORES

 

Os paso un curioso artículo y, para mí, bastante sorprendente, de cómo la popularidad afecta de forma adversa a la recuperación de las especies en riesgo de desaparición.

Está claro que en el reino animal  unos tienen mejor “prensa” que otros. Rara vez se consigue un equilibrio entre las necesidades en políticas de conservación y la simpatía que esa especie provoca.

Todos somos necesarios para seguir manteniendo el equilibrio de la pirámide de las especies, todos. También los reptiles, que tanto temor y hasta odio suscitan a veces.


Menos mal, que en ocasiones, sí damos en el clavo, como en el caso del lince ibérico que vemos como sale a flote después de tenerlo a un tris de su desaparición.

Pues que los gustos populares no afecten a las medidas preventivas que hay que tomar para tener cuidado de los más vulnerables.

https://www.mncn.csic.es/es/Comunicaci%C3%B3n/la-popularidad-de-las-especies-provoca-errores-estrategicos-en-las-politicas-de

CONCURSO:

Va muy, muy en clave el concurso de esta quincena. Os voy a poner una frase inventada por mí, y tenéis que decirme un título de: una marca de algo, una película, un cuadro, un libro, un programa de televisión, una canción… También tenéis que explicar el porqué de vuestra decisión.

“ En mitad del camino pudo observar un moñigo y al lado un puñado de guindillas. Aquello podría tratarse de un animal. Quizás un mochuelo. Tenía dudas y siguió caminando Miguel, sin dejar de contemplar las bellezas de Cabo Tiñoso”

27/01/2025

LOS ERRORES CIENTÍFICOS DE STAR WARS

 

La ficción es ficción y no tiene por qué obedecer a ninguna ley de la ciencia para poder desarrollarse. Dicho esto,  sí podemos hacer observaciones a lo que se plantea en la literatura y en el cine y ver lo lejos o cerca que está de ser posible.

Cuando una película tiene el éxito que tuvo y tiene Star wars siempre se repara en el efecto divulgativo que tiene para la audiencia.


Y resulta, como nos cuenta el artículo que os proporcionamos hoy, que este grupo de películas producidas por Hollywood, basa una parte importante de su espectacularidad en principios que se dan de bruces con la realidad física.

Todo esto no le resta ni un ápice de calidad al film, pero nos parece divertido e interesante ver los contrastes entre lo posible y lo que se ve en la pantalla.

https://blogthinkbig.com/star-wars-errores-cientificos

25/01/2025

EL PUEBLO MÁS FRÍO DE MADRID

 

Por la altitud sobre el nivel del mar de las dos mesetas, Madrid, goza de un clima mezcla de mediterráneo y continental. Lo que provoca que las temperaturas extremas sean habituales en verano y en invierno.

No somos la comunidad que registra picos en ambos sentidos del termómetro pero estamos cerco.

Si hablamos de frío, al tener una cadena montañosa, la llamada Sierra, tiene localidades, no muy grandes, que registran bajísimas temperaturas en invierno.


En el artículo os llevamos al pueblo de Somosierra que es el que tiene los records madrileños en temperaturas heladoras. Y de paso hacemos un recorrido turístico por la zona que merece mucho la pena.

https://www.elplural.com/oxigena2/planes/somosierra-que-ver-pueblo-mas-frio-madrid-impresionante-cascada-escenario-batalla-decisiva-g_313919102


 

24/01/2025

CONGELADOS, 2.

  EL CALOR DE SUS PIES                                 MARÍA ISABEL RUANO

  Se conocían desde el instituto y a pesar de los años transcurridos, los dos habían regresado a vivir en el barrio en el que estudiaron.

  En realidad, nunca se habían perdido la pista, los amigos en común siempre hacían referencia al uno en ausencia del otro como si no quisieran renunciar al magnetismo que les unió y al buen rollo que compartieron durante aquel tiempo. Todos pensaban que habían nacido el uno para el otro y nunca terminaron de comprender por qué se separaron.

  Andrés estuvo trabajando en Londres en la empresa de márquetin que le contrató recién terminada la carrera. Nuria, apenas había salido de España, se casó muy pronto y se marchó a vivir a Gandía y regresaba en pocas ocasiones a Madrid. El deterioro cognitivo de su madre, la soledad en yuxtaposición a la suya propia le animaron a regresar.

  Se encontraron en la puerta del centro de Día al que ambos acompañaban a sus madres.

  Parados frente a frente, Andrés contempló su pelo suelto, el atuendo de colores que siempre la caracterizó, su imagen aniñada y cierta tristeza en la mirada. A Nuria, le pareció que Andrés era aún más alto y delgado de cómo le recordaba, que seguía trasmitiendo la calidez de su sonrisa, su manera bonachona de relacionarse, qué tenía una extraña barba que ocultaba sus facciones y el pelo mucho más corto. Fueron unos breves instantes en los que el tiempo detenido como en un conjuro mágico hizo desaparecer todos los años transcurridos desde que separaron.

  No necesitaron de artificios ni rodeos para fundirse en un abrazo, parecía que las madres, la una desde su desvarío y la otra desde su silla de ruedas también querían unirse a ese abrazo. A partir de ese momento coincidían casi todos los días, al principio por casualidad en el supermercado, la biblioteca, en el parque y a la salida del centro en donde sus madres, de alguna manera, habían retomado su amistad. Después, intencionados durante los fines de semana y desde el momento en el que Andrés, con un brillo muy especial en los ojos le preguntara: ¿sigues teniendo los pies fríos? y de que ella le contestara, con una franca y elocuente sonrisa, que “congelados”, sin tregua alguna sus encuentros fueron más que necesarios.

  Nuria, a partir de ese momento, no supo cómo había podido vivir sin la calidez de su mirada, la bondad y el calor de los pies de Andrés.

 

 

                                                              


 

CONGELADOS                                                JUANA DOMÍNGUEZ

Aquella montaña del norte guardaba una sorpresa en el interior del último glacial que la quedaba. Cada verano el hielo disminuía, sin que se recuperara en los inviernos secos que llevaban padeciendo los últimos años, sin nieve ni lluvia.

Torque caminaba sin rumbo, perseguía una gacela desde el amanecer, ya estaba muy avanzada la tarde, tendría que parar y buscar un refugio, su poblado estaba a mucha distancia, no llegaría a él antes de dos días.

Miró alrededor de la cumbre cercana y divisó una grieta que le serviría para pasar la noche y continuar la caza al amanecer del día siguiente. Tenía que matar aquella gacela, su familia necesitaba la carne, llevaban varias lunas alimentándose solamente con los granos y verduras que recolectaba su compañera. Tenían tres chiquillos que crecían en su hogar con dificultad, por falta de las proteínas que tanto les ayudarían a hacerse fuertes.

No buscó a nadie en su poblado para que le acompañara en su caza, no era temporada de paso de animales y subsistían con lo guardado en pozos de congelación que abrían en lo profundo de su cueva.

Torque no había podido cazar en verano, una caída le impidió caminar durante tres lunas, y sus reservas se habían acabado. Sus vecinos les habían ayudado compartiendo la carne que guardaban, pero no quería seguir gastando más reservas comunes. Sintiéndose fuerte quiso salir a buscar algún animal rezagado en la montaña cercana a su poblado.

Llegó hasta la grieta poco profunda, encendió un fuego, comió algo de sus provisiones y se sentó a recuperar fuerzas para el día siguiente. Se despertó sobresaltado, un sueño muy agradable le dio fuerzas para levantarse al alba y seguir con su propósito.

Su sueño se cumplió, encontró y acorraló a varios animales que corrían despavoridos y se despeñaron por la pendiente como él había previsto, al planear su caza. No podía transportarlos todos solo, necesitaba guardarlos de los depredadores que habitaban aquel territorio y volver con sus vecinos a buscarlos.

Al último glacial ya no le quedaba hielo, un arroyo continuo corría hacia el valle. En una de sus paredes laterales, Marcos y  Nela, estudiantes de antropología, buscaban fósiles. Bajo una gran piedra, que había estado cubierta de hielo, ya inexistente, sobresalían dos cuernos. Movieron la piedra ayudándose de un tronco a modo de palanca, y para su sorpresa descubrieron una familia de gacelas intactas, sin apenas heridas ni desperfectos, casi vivas. En el museo donde las entregaron les dijeron que eran animales prehistóricos del plioceno, ya extintos. Llevaban millones de años totalmente congeladas.

Torque no pudo volver a buscar su caza, cuando llegó a su poblado un pueblo enemigo, lo había destruido, todos sus habitantes habían desaparecido.


 

LA LLAMA DEL AMOR                                                           MANUEL GIL

 

En la penumbra de una mañana helada, cuando la niebla aún se aferraba a la tierra como un extraño manto, Diana Bercy ascendía los escalones del venerable museo étnico de Juneau, en las remotas tierras de Alaska. La brisa gélida acariciaba su rostro, mientras su corazón latía con  intensidad. Había llegado el momento que había esperado con ansias y temores: el secreto que había permanecido oculto en las sombras del tiempo había sido finalmente desvelado. Los signos enigmáticos grabados en los antiguos rollos de piel, hallados en la cueva helada junto a los túmulos de dos jóvenes, habían sido interpretados, revelando la historia que había acaparado todo  su esfuerzo y dedicación.

 

Tres años de ardua investigación, de días de incertidumbre, estaban a punto de llegar a su fin. Diana, la apasionada arqueóloga, debía plantearse ahora regresar a su cátedra en Princeton, a su familia, y a un mundo que parecía tan distante de las maravillas que había descubierto. Pero en su corazón, un eco persistente la llamaba a recordar a Nanuk, el joven descendiente de una tribu olvidada, cuya existencia había cobrado vida a través de su trabajo. La historia de esa etnia, sumida en el silencio de los siglos, había comenzado a florecer gracias a su dedicación.

 

El hallazgo de los dos jóvenes, preservados en el hielo durante un milenio, había sumido a los investigadores en el asombro más absoluto. Cada detalle de sus cuerpos había sido examinado minuciosamente, y la perfección de su conservación era un auténtico milagro. Sin embargo, el misterio más inquietante se reveló cuando descubrieron que en sus cajas torácicas no existía el corazón, sino un inexplicable vacío, un hueco donde debería haber estado el órgano vital. Las teorías sobre rituales ancestrales y sacrificios se desvanecieron ante la falta de incisiones o marcas que pudieran explicar tal fenómeno. Era un enigma que desafiaba la razón.

 

Mientras aguardaba en la sala de reuniones del museo, la mente de Diana divagaba entre los recuerdos y las emociones. Fue entonces cuando Nanuk hizo su aparición, su rostro juvenil, de rasgos indígenas delicados, reflejaba una tristeza profunda. En su corazón ardía un amor que desafiaba las barreras del tiempo y la cultura, un amor que había florecido entre ellos, a pesar de la diferencia de edad y las circunstancias que los rodeaban. Él, un estudiante de arqueología, había encontrado en Diana no solo una mentora, sino la chispa que encendió su alma. Pero la realidad se cernía sobre ellos como una tormenta inminente; Diana le había dicho que su amor no podía continuar. Su familia, su marido y su hija, a quienes había dejado atrás durante tres años, la esperaban, y el sueño que habían compartido debía llegar a su fin.

 

Los expertos comenzaron a desentrañar la crónica que contenían los rollos de pieles adornadas con símbolos y dibujos. Relataron la historia de un tiempo en que dos tribus, los tayak y los Nauhok, se enfrentaban en interminables batallas por la caza y los recursos naturales. Un odio ancestral había marcado su devenir, pero el destino tenía otros planes. En una  cacería, el hijo del jefe tayak conoció a la hija del jefe Nauhok. En medio de una tormenta, compartieron refugio y, en ese instante de vulnerabilidad, un amor ardiente nació entre ellos.

Sus respectivos padres y sus pueblos consideraron una aberración la unión de los jóvenes que acabaron huyendo una noche para vivir su amor libremente. Aunque los buscaron durante mucho tiempo, no los encontraron. Los jóvenes desaparecidos se convirtieron en leyenda en sus tribus y muchas generaciones después, en el transcurso de una de sus  batallas los jefes de las dos tribus, buscaron refugio coincidiendo en la cueva helada donde encontraros a los dos jóvenes de la leyenda congelados y observaron asombrados que un reflejo rojizo reverberaba  en sus pechos.  Desde aquel día las dos tribus sellaron una paz definitiva y consagraron la cueva al culto de los dos amantes que se conservaban perfectamente congelados pero en cuyos corazones permanecía latente la llama del amor.

 

Diana y Nanuk se miraron. La llama del amor fue tan fuerte en esos corazones que no permitieron su congelación y la naturaleza hizo su trabajo sobre ellos haciéndolos desaparecer.

 

Cuando salieron del museo, había periodistas que querían  entrevistarles, pero ellos se escabulleron, en aquellos momentos solo sentían un fuerte calor en el interior de sus pechos.

 


 

A QUEMARROPA                                                           SANTIAGO J. MARTÍN

 

Hay imágenes que de pronto me vienen a la memoria y me resulta agradable recordarlas, pero no sé muy bien qué significan.

Una de ellas, parecería de entrada algo tenebrosa: 

Se trata de un señor con un enorme cuchillo en la mano. Una hoja súper afilada que acaba de extraer de un gran barreño con agua. Acto seguido me mira, sonríe y me dice: ¿Así te parece bien, guapa?

Yo asiento y él, sin abandonar la sonrisa hunde lentamente el cuchillo, sin piedad, sin concesiones, hasta separar del tronco principal una generosa porción de helado de barra, lo que se conocía como helados al corte. La imagen recurrente es de un tres gustos: nata, vainilla y chocolate, mi preferido.

Hilando un poco, puede que todo tenga que ver con mi profesión actual y con alguna conexión con aquello que me repetía mi madre cuando se enfadaba conmigo y yo me ponía mohína: Tienes la mirada fría de una arpía.

Yo creo que mala no era. Se me ponía una profunda cara de mala leche cuando me llevaban la contraria. Ya no. Me he desprendido de la expresión malvada, pero estoy convencida que mantengo la frialdad.

La mirada es mi sino, mi vocación, mi destreza. Soy fotógrafa profesional, distinguida, premiada, loada y alabada. No voy a decir mi nombre porque la vanidad no es un plato del que me guste picotear demasiado.

Mis fotos son todas distantes, paradas, sin vida, tremendas, aunque, lo digo sin remilgos, bellísimas. Capto los árboles cuando no tienen hojas, los colegios sin niños, las estaciones de metro vacías de madrugada, las salas de concierto cuando ya no hay nadie.

Para poder ver la belleza de la inutilidad antes he tenido que apreciar el bullicio, el movimiento, la alegría, el trasiego, la fuerza de la gente, el agua, las hojas… y esperar a que todo cese para captar el momento donde no hay nada.

Por todo ello, no llego a explicarme cómo me sorprende ahora saber que estoy sola, que él se marchó esta mañana, que mi casa se ha convertido en una de mis lánguidas y delicadas fotos, pero esta vez el hielo me pilló de improviso, mirando para otro lado.

 


23/01/2025

WALT DISNEY CONGELADO


Para empezar, la criogenización, a día de hoy, no sabemos muy bien lo que es, ni cuantas esperanzas científicas tiene de ser útil.

La segunda cuestión es la leyenda del cuerpo congelado de Walt Disney, muerto en 1966 y del que se empezó a divulgar que estaba congelado en espera de poder encontrar un remedio para los males que se lo llevaron al otro mundo.

 

Aquí os paso un par de artículos, uno sobre el bulo de Walt Disney y el otro sobre las hipótesis nunca probadas que plantea la criogenización.

Siento derribar mitos de algunos, pero la realidad es lo que es y, además, lo de Bambi, a mi como niño, me pareció, con perdón, una putada. Así que ahora que todos sepáis de buena tinta que a su creador le incineraron cuando murió. Hala.

https://www.infobae.com/entretenimiento/2024/04/11/la-verdad-sobre-la-cabeza-congelada-de-walt-disney-y-su-busqueda-por-alcanzar-la-eternidad/

https://www.xataka.com/medicina-y-salud/criogenizacion-sigue-siendo-ciencia-ficcion-no-hay-ninguna-garantia-que-deje-serlo-1


 

22/01/2025

ANIMALES QUE HIBERNAN EN ESPAÑA


Un tema fascinante el de la hibernación. La adaptación al medio y el instinto de supervivencia conducen al organismo de algunos mamíferos a mantener un letargo durante un prolongado tiempo.


Aquí os presentamos animales que hibernan en España, son pocos, pero conocidos de sobra. Hay polémica científica si en algunos casos se trata de hibernación o de una bajada notable de la actividad.

Yo os aconsejo que leáis el artículo y toméis vuestra propia opinión o sigáis en la duda, que no pasa nada.

El cambio climático también está poniendo en peligro la vida de estos animales que hibernan, ya que han de cambiar sus ciclos vitales de una forma drástica, exponiéndose, a veces, a otros peligros relacionados con la alimentación y los depredadores.  

https://www.nationalgeographic.es/animales/2021/11/especies-animales-que-hibernan-en-espana

21/01/2025

YAKHCHAL, EL HIELO DEL DESIERTO

 

Ya hemos visto que el agua es un elemento con un comportamiento muy singular. Además, es fundamental para la vida. Por lo tanto, las invenciones para conseguirla, mantenerla o congelarla han sido muchísimas a lo largo de la historia, con diferente éxito.

Hoy traemos al blog una construcción persa de hace miles de años que podría seguir siendo útil para hacer hielo y mantenerlo durante todo el año en mitad del desierto, con altísimas temperaturas.


Tenemos que aprender mucho de todo aquello que ha ido funcionando en el tiempo e inspirarnos en ello y en la propia Naturaleza. La tecnología más cercana es la más limpia y la más sencilla.

https://noticiasciudadanas.com/el-yakhchal-el-arte-de-conservar-hielo-en-el-desierto-de-la-antigua-persia/


SOLUCIÓN AL CONCURSO

Nuevas felicitaciones a Rosa. La respuesta era Miss Cafeína y la explicación que da nuestra experta concursante, absolutamente clara y cierta. ENHORABUENA. 

20/01/2025

LA FUSIÓN FRÍA


Estamos hablando de la forma más limpia de conseguir energía, la fusión de dos núcleos, preferiblemente de hidrógeno, porque son muy poco pesados, para conseguir una notable liberación energética. Cuando esto se produce a gran escala, como en las estrellas, la energía resultante es considerable.

El problema hasta ahora ha sido cómo conseguir esa cantidad de calor aquí en la Tierra. Cuando ya se hemos resuelto ese problema con láseres y plasmas, la clave es que sea eficiente, es decir, que se libere más energía que la utilizada para producirla, en una proporción considerable.


Trabajo nos está costando la fusión a tan altas temperaturas. Una opción, que sería muy rentable en todos los sentidos, es conseguir una fusión fría. Es decir, lograr esa fusión de los átomos de hidrógeno a temperatura ambiente.

Y de eso va el artículo que aquí os proporcionamos. Todo un reto y una gran esperanza para el futuro de la producción energética.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2024-07-22/india-primer-sistema-fusion-nuclear-fria-del-mundo_3928085/


16/01/2025

CONGELADOS, 1.

 

TIEMPO PERDIDO                                                     JUAN SANTOS

Por más que lo intentaron en el siglo XXI, ni los gobiernos ni los científicos fueron capaces de dar marcha atrás al cambio climático. El día que Groenlandia y la Antártida deshacían su último carámbano de hielo, el nivel de los mares había subido cien metros por encima de la estatua de la Libertad y la industria más rentable de la Tierra era la fabricación de hielo artificial. Los chinos acaparaban el monopolio mundial y un cubito de hielo era más caro que un lingote de oro del mismo tamaño.

 

La familia Ortega Botín llevaba veinte generaciones heredando, de padres a hijos, al abuelo Florentino. Lo tenían criogenizado y los costes del frío habían subido tanto, que les era imposible seguir sufragando el mantenimiento de semejante témpano de hielo.

Siendo una de las sagas más ricas de España, seguir con esa carga, para la economía de la empresa, significaba lapidar todo su patrimonio en cuatro o cinco meses, y los últimos herederos no estaban por la labor después de saber cómo se las gastaba el abuelo cascarrabias.

 

Tenía ciento diez años y seguía regentando su negocio con hijos, nietos y biznietos. Fueron estos últimos los que, cansados de que su bisabuelo se pasara el día dando órdenes en la empresa, decidieron, mientras dormía, aplicarles la criogenización. Informados los siguientes herederos del carácter del abuelo, ninguno quiso retornarlo a la vida. Prefirieron seguir costeando los gastos de conservación, con tal de no ser controlados por un abuelo caduco.

Pero ahora los tiempos eran hostiles y el calentamiento global había comprometido a los humanos a tomar muchas decisiones en contra de su voluntad.

 

Así que, sin más remedio, procedieron a la desconexión de la cámara frigorífica que, con tanto respeto, habían custodiado, durante varios siglos, en un lugar privilegiado de la fábrica.

Lo colocaron sobre una mecedora tapizada y, bien atado para que no se cayera, lo sacaron al patio, dejando que la temperatura ambiente del mes de agosto hiciera su trabajo.

 

Para controlar la evolución del cuerpo, el familiar más joven de la plantilla fue el encargado de ir tomándole la temperatura, cada media hora, con la orden de que llamara a su padre cuando el termómetro marcara treinta y siete grados.

 

El padre y el hijo fueron testigos del milagro. El abuelo abrió los ojos y mirando primero a uno y después a otro preguntó: ¿Quién sois vosotros? Abuelo, somos los dueños actuales de la fábrica. ¿Y qué coño hacéis aquí que no estáis trabajando?

 

El padre y el hijo, espantados, salieron corriendo y allí lo dejaron a merced del sol del mediodía.

 

A la semana siguiente, cuando volvieron al patio, solo estaba la mecedora con un puñado de ceniza sobre el asiento de cuero.


 

EL OTRO                                                                                ANTONIO LLOP

Sopla un viento glacial en la noche cuando el hombre entra en la arboleda. Se abre paso entre marañas de arbustos que hieren sus brazos y busca el lugar de la cita. Es un claro de bosque que baña la luna. Para entrar en calor gira alrededor de sí mismo. Un búho ulula desde la rama de un árbol lejano.

Al cabo de un rato de espera el hombre piensa que algo no va bien. Mira el móvil y comprueba el sitio y la hora del encuentro. Quizás ella le ha dado plantón. No sería la primera vez.  

“Aunque estoy congelado, he hecho bien en venir. No puedo dejarla en manos de su acosador”.

Abrazado a sí mismo por el frío, el hombre intenta escuchar más allá del murmullo del viento entre las hojas. Escruta las sombras, y tras cada tronco de encina cree ver un perfil humano escondido. El canto del búho ahora se escucha desde una rama más cercana.

“¿Qué clase de hombre sería yo si no la protegiera? El otro ya es el pasado. Ella es solo mía”.

El hombre oye roces de tela contra las carrascas. Mira con ansiedad hacia el lugar de los ruidos. Una mujer cruza el muro de oscuridad. Los ojos del búho brillan sobre sus cabezas.

Él esboza un gesto de fastidio:

-¡Vaya susto que me has dado! Anda, que ya te vale, citarme en este sitio y a estas horas.

-He intentado conectar contigo otra vez para anular la cita, pero no he podido. Me he adelantado a él, pero no estoy segura. Tienes que irte deprisa.

-¿Él? ¿Quién? ¿Ya estás con tus fantasías? Recuerda que tu falta de realismo fue una de las razones por la que nos separamos.

-Te estoy hablando en serio. Debes irte ahora mismo.

El hombre la mira resignado.

-A ver, qué numerito me vas a montar ahora. Que sepas que no me vas a dar pena. No tengo ninguna intención de volver contigo.

-No quiero retomar lo nuestro. Sólo advertirte de que estás en peligro. He conocido a alguien. Y ha resultado ser un hombre celoso y violento.

-Y ¿por qué me mandaste un mensaje para quedar? ¡Habérmelo dicho directamente y me hubieras ahorrado este frio!

-Fue él quien te lo envió. Quiere verte para matarte. Me quitó el móvil y me interrogó sobre viejos contactos. ¡Es un hombre dispuesto a todo!

“Ya oigo cerca cuchicheos. Es el momento. Ella será sólo mía para siempre”.

Las hojas caídas crujen en la sombra por detrás de la pareja. Ellos se miran horrorizados. Parecen estatuas de hielo. Entre el frío glacial la hoja de un puñal se templa en el bolsillo del otro.

El búho despliega las alas y emprende el vuelo desde la rama.

 

 

    FRIO QUE QUEMA                                                                        ARACELI DEL PICO

  Mientras desaparecía en las gélidas aguas del Antártico, aún resonaban en sus oídos la insistente invitación a unirse al viaje. Mil dudas pasaron por su cabeza. Pensó que era demasiado lejos. Demasiado caro. Demasiado excitante. Demasiado frío.

   Pero a pesar de los diversos demasiados, dijo sí.

   Iniciaron el viaje en la mejor época para acercarse a tan remoto destino. Primero a Buenos Aires. Volver allí era algo que ya merecía la pena. Descanso de una noche  y vuelta al aeropuerto para embarcar hacia Ushuaia.

  Tomar tierra en aquellos lares, extremo austral de Sudamérica, apodado con todo derecho “el fin del mundo” y ver las escarpadas colinas de nieves perpetuas, fue para él,  alcanzar el paraíso. En ese momento supo que iba a iniciar un viaje único.

-          Disculpa, sabes a qué hora cogemos el crucero? He debido traspapelar la documentación dentro de mi maleta, y …

   La pregunta venía envuelta en una voz de seda. Se giró hacía ella. Y le respondió que aún tenían más de una hora. Tiempo suficiente, para compartir un café o un mate, si aceptaba claro. Ella no aceptó.

   Se cubría con un abrigo blanco. Y desprendía un halo de misterio, que despertó su curiosidad y sus sentidos.

-          Nos sentamos? Le preguntó.

-           

    Asintió con la cabeza y le siguió hacia el Banco más próximo. No mediaron palabra. Ese silencio le aturdía más que una horda de gente gritando.  Se hizo mil preguntas sobre ella y sin embargo ni siquiera se atrevió a preguntarle su nombre. Transcurrió esa hora y embarcaron.

    Poco después reunieron a los pasajeros y un miembro de la tripulación, explicó  las normas para la seguridad a bordo. Después habría una cena de bienvenida ofrecida por el capitán y  acabó con la sugerencia de que recorrieran el barco. Con sus amigos hizo ese recorrido. Miraba distraído a todos lados, sin mostrar interés alguno por lo que veía. Albatros y gaviotas seguían la marcha, mostrando un vuelo que parecía ideado para la más hermosa coreografía.

    Nada llamó su atención. Solo una figura blanca que se deslizaba en la cubierta. Corrió hacia ella. Y junto a ella se quedó sin pronunciar palabra, Y de repente habló.

-          Has visto alguna vez un cielo con más estrellas?

-          Estrellas? Solo veo una. No está en el cielo. Está a mi lado.

-           

    Le devolvió una sonrisa, tímida y más fría que el viento helador que les envolvía. Pero supo que estaba ligado a ella y a su misterio. Tuvo miedo. Pero al abrigo de ese miedo se arropó.

 

    Un grito de la gente que se arremolinó en cubierta, le hizo correr hacia el tumulto. Y la vio, si, hundirse en las gélidas aguas. Sin dudarlo fue tras ella y la alcanzó. Y cuando les rescataron, eran un mismo bloque de hielo.

15/01/2025

EL LAGO ENIGMA


Cuando un lago se llama Enigma tiene que ser por alguna razón. La más evidente es porque no se conoce lo suficiente sobre él.

Todo ello entra dentro de la normalidad. Se trata de un área de agua dulce en mitad del polo sur. Y se pensaba que estaba completamente congelado todo el año.


Pero ante la sospecha de que no fuera así se hizo una prospección térmica y se comprobó que hay una zona interior donde el agua no está congelada. Al analizarla se pudo ver que había señales inequívocas de vida.

Si queréis saber más no vais a tener más remedio que leer este estupendo artículo de National Geographic. Adelante.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/descubren-formas-vida-hace-millones-anos-lago-enigma-antartida_23925


ADAPTADOS AL FRÍO EXTREMO


Como si fueran cinco cromos con información detallada, os proporcionamos detalles sobre cinco animales de sobra conocidos y que tienen un hábitat donde las temperaturas extremadamente frías son una constante.


Iremos de polo a polo siguiendo sus huellas, sin acercarnos demasiado porque, sobre todo uno de ellos, puede ser algo peligroso.

Desde casa, calentitos se observan muchísimo mejor. De todas formas, apuntaros que hay más. 

https://animaliaformacion.com/5-animales-adaptados-frio-extremo/

14/01/2025

CAFÉ INFUSIONADO EN FRÍO


Pues aquí traemos una variante tecnológica para conseguir la infusión del café, esta vez en frío y tan solo 3 minutos.

Los muy cafeteros, creo que tarde o temprano, se encontraran en la vicisitud de probar el invento y comparar.

Todo es fruto de un sistema que consigue extraer la infusión del café conservando las propiedades del mismo y necesitando muy poco tiempo.


Los hay que lo prefieren con hielo, por lo tanto esta modalidad seguro que conseguirá que esté bastante menos aguado.

Para conocer más detalles técnicos del método utilizado os remito al artículo, es bastante sencillo.

https://www.xatakahome.com/electrodomesticos-innovadores/este-invento-promete-gran-cambio-que-esperaban-amantes-cafe-produce-su-infusionado-frio-tres-minutos

 

CONCURSO

Si a uno de los componentes principales del café le antepusiéramos el “título” de señora, en inglés, pues casi nos vamos a Eurovisión.

¿ De quién o quiénes estoy hablando?

13/01/2025

EL FRÍO NO EXISTE

 

En este artículo, sencillo y hasta divertido, diría yo, nos explica por qué el frío, para la ciencia, realmente no existe.

La temperatura de cualquier termómetro no mide nunca la cantidad de frío sino la cantidad de calor. Otra cosa es que estemos tiritando y sintamos frío, pero científicamente lo que sucede es que nuestro cuerpo está cediendo temperatura, calor, al medio ambiente donde nos encontramos porque tiene una temperatura más baja que nosotros.


Es decir, que ese efecto solidario de los cuerpos con la cesión de calor es el que provoca que nos pasmemos o que nos asfixiemos.

No te quedarás helado o helada leyendo el artículo de esta semana. Pongo las manos en el fuego.

https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/por-que-segun-la-ciencia-el-frio-no-existe-aqui-la-explicacion.html

11/01/2025

CONGELADOS, 2.

  EL CALOR DE SUS PIES                                 MARÍA ISABEL RUANO

  Se conocían desde el instituto y a pesar de los años transcurridos, los dos habían regresado a vivir en el barrio en el que estudiaron.

  En realidad, nunca se habían perdido la pista, los amigos en común siempre hacían referencia al uno en ausencia del otro como si no quisieran renunciar al magnetismo que les unió y al buen rollo que compartieron durante aquel tiempo. Todos pensaban que habían nacido el uno para el otro y nunca terminaron de comprender por qué se separaron.

  Andrés estuvo trabajando en Londres en la empresa de márquetin que le contrató recién terminada la carrera. Nuria, apenas había salido de España, se casó muy pronto y se marchó a vivir a Gandía y regresaba en pocas ocasiones a Madrid. El deterioro cognitivo de su madre, la soledad en yuxtaposición a la suya propia le animaron a regresar.

  Se encontraron en la puerta del centro de Día al que ambos acompañaban a sus madres.

  Parados frente a frente, Andrés contempló su pelo suelto, el atuendo de colores que siempre la caracterizó, su imagen aniñada y cierta tristeza en la mirada. A Nuria, le pareció que Andrés era aún más alto y delgado de cómo le recordaba, que seguía trasmitiendo la calidez de su sonrisa, su manera bonachona de relacionarse, qué tenía una extraña barba que ocultaba sus facciones y el pelo mucho más corto. Fueron unos breves instantes en los que el tiempo detenido como en un conjuro mágico hizo desaparecer todos los años transcurridos desde que separaron.

  No necesitaron de artificios ni rodeos para fundirse en un abrazo, parecía que las madres, la una desde su desvarío y la otra desde su silla de ruedas también querían unirse a ese abrazo. A partir de ese momento coincidían casi todos los días, al principio por casualidad en el supermercado, la biblioteca, en el parque y a la salida del centro en donde sus madres, de alguna manera, habían retomado su amistad. Después, intencionados durante los fines de semana y desde el momento en el que Andrés, con un brillo muy especial en los ojos le preguntara: ¿sigues teniendo los pies fríos? y de que ella le contestara, con una franca y elocuente sonrisa, que “congelados”, sin tregua alguna sus encuentros fueron más que necesarios.

  Nuria, a partir de ese momento, no supo cómo había podido vivir sin la calidez de su mirada, la bondad y el calor de los pies de Andrés.

 

 

                                                              


 

CONGELADOS                                                JUANA DOMÍNGUEZ

Aquella montaña del norte guardaba una sorpresa en el interior del último glacial que la quedaba. Cada verano el hielo disminuía, sin que se recuperara en los inviernos secos que llevaban padeciendo los últimos años, sin nieve ni lluvia.

Torque caminaba sin rumbo, perseguía una gacela desde el amanecer, ya estaba muy avanzada la tarde, tendría que parar y buscar un refugio, su poblado estaba a mucha distancia, no llegaría a él antes de dos días.

Miró alrededor de la cumbre cercana y divisó una grieta que le serviría para pasar la noche y continuar la caza al amanecer del día siguiente. Tenía que matar aquella gacela, su familia necesitaba la carne, llevaban varias lunas alimentándose solamente con los granos y verduras que recolectaba su compañera. Tenían tres chiquillos que crecían en su hogar con dificultad, por falta de las proteínas que tanto les ayudarían a hacerse fuertes.

No buscó a nadie en su poblado para que le acompañara en su caza, no era temporada de paso de animales y subsistían con lo guardado en pozos de congelación que abrían en lo profundo de su cueva.

Torque no había podido cazar en verano, una caída le impidió caminar durante tres lunas, y sus reservas se habían acabado. Sus vecinos les habían ayudado compartiendo la carne que guardaban, pero no quería seguir gastando más reservas comunes. Sintiéndose fuerte quiso salir a buscar algún animal rezagado en la montaña cercana a su poblado.

Llegó hasta la grieta poco profunda, encendió un fuego, comió algo de sus provisiones y se sentó a recuperar fuerzas para el día siguiente. Se despertó sobresaltado, un sueño muy agradable le dio fuerzas para levantarse al alba y seguir con su propósito.

Su sueño se cumplió, encontró y acorraló a varios animales que corrían despavoridos y se despeñaron por la pendiente como él había previsto, al planear su caza. No podía transportarlos todos solo, necesitaba guardarlos de los depredadores que habitaban aquel territorio y volver con sus vecinos a buscarlos.

Al último glacial ya no le quedaba hielo, un arroyo continuo corría hacia el valle. En una de sus paredes laterales, Marcos y  Nela, estudiantes de antropología, buscaban fósiles. Bajo una gran piedra, que había estado cubierta de hielo, ya inexistente, sobresalían dos cuernos. Movieron la piedra ayudándose de un tronco a modo de palanca, y para su sorpresa descubrieron una familia de gacelas intactas, sin apenas heridas ni desperfectos, casi vivas. En el museo donde las entregaron les dijeron que eran animales prehistóricos del plioceno, ya extintos. Llevaban millones de años totalmente congeladas.

Torque no pudo volver a buscar su caza, cuando llegó a su poblado un pueblo enemigo, lo había destruido, todos sus habitantes habían desaparecido.


 

LA LLAMA DEL AMOR                                                           MANUEL GIL

 

En la penumbra de una mañana helada, cuando la niebla aún se aferraba a la tierra como un extraño manto, Diana Bercy ascendía los escalones del venerable museo étnico de Juneau, en las remotas tierras de Alaska. La brisa gélida acariciaba su rostro, mientras su corazón latía con  intensidad. Había llegado el momento que había esperado con ansias y temores: el secreto que había permanecido oculto en las sombras del tiempo había sido finalmente desvelado. Los signos enigmáticos grabados en los antiguos rollos de piel, hallados en la cueva helada junto a los túmulos de dos jóvenes, habían sido interpretados, revelando la historia que había acaparado todo  su esfuerzo y dedicación.

 

Tres años de ardua investigación, de días de incertidumbre, estaban a punto de llegar a su fin. Diana, la apasionada arqueóloga, debía plantearse ahora regresar a su cátedra en Princeton, a su familia, y a un mundo que parecía tan distante de las maravillas que había descubierto. Pero en su corazón, un eco persistente la llamaba a recordar a Nanuk, el joven descendiente de una tribu olvidada, cuya existencia había cobrado vida a través de su trabajo. La historia de esa etnia, sumida en el silencio de los siglos, había comenzado a florecer gracias a su dedicación.

 

El hallazgo de los dos jóvenes, preservados en el hielo durante un milenio, había sumido a los investigadores en el asombro más absoluto. Cada detalle de sus cuerpos había sido examinado minuciosamente, y la perfección de su conservación era un auténtico milagro. Sin embargo, el misterio más inquietante se reveló cuando descubrieron que en sus cajas torácicas no existía el corazón, sino un inexplicable vacío, un hueco donde debería haber estado el órgano vital. Las teorías sobre rituales ancestrales y sacrificios se desvanecieron ante la falta de incisiones o marcas que pudieran explicar tal fenómeno. Era un enigma que desafiaba la razón.

 

Mientras aguardaba en la sala de reuniones del museo, la mente de Diana divagaba entre los recuerdos y las emociones. Fue entonces cuando Nanuk hizo su aparición, su rostro juvenil, de rasgos indígenas delicados, reflejaba una tristeza profunda. En su corazón ardía un amor que desafiaba las barreras del tiempo y la cultura, un amor que había florecido entre ellos, a pesar de la diferencia de edad y las circunstancias que los rodeaban. Él, un estudiante de arqueología, había encontrado en Diana no solo una mentora, sino la chispa que encendió su alma. Pero la realidad se cernía sobre ellos como una tormenta inminente; Diana le había dicho que su amor no podía continuar. Su familia, su marido y su hija, a quienes había dejado atrás durante tres años, la esperaban, y el sueño que habían compartido debía llegar a su fin.

 

Los expertos comenzaron a desentrañar la crónica que contenían los rollos de pieles adornadas con símbolos y dibujos. Relataron la historia de un tiempo en que dos tribus, los tayak y los Nauhok, se enfrentaban en interminables batallas por la caza y los recursos naturales. Un odio ancestral había marcado su devenir, pero el destino tenía otros planes. En una  cacería, el hijo del jefe tayak conoció a la hija del jefe Nauhok. En medio de una tormenta, compartieron refugio y, en ese instante de vulnerabilidad, un amor ardiente nació entre ellos.

Sus respectivos padres y sus pueblos consideraron una aberración la unión de los jóvenes que acabaron huyendo una noche para vivir su amor libremente. Aunque los buscaron durante mucho tiempo, no los encontraron. Los jóvenes desaparecidos se convirtieron en leyenda en sus tribus y muchas generaciones después, en el transcurso de una de sus  batallas los jefes de las dos tribus, buscaron refugio coincidiendo en la cueva helada donde encontraros a los dos jóvenes de la leyenda congelados y observaron asombrados que un reflejo rojizo reverberaba  en sus pechos.  Desde aquel día las dos tribus sellaron una paz definitiva y consagraron la cueva al culto de los dos amantes que se conservaban perfectamente congelados pero en cuyos corazones permanecía latente la llama del amor.

 

Diana y Nanuk se miraron. La llama del amor fue tan fuerte en esos corazones que no permitieron su congelación y la naturaleza hizo su trabajo sobre ellos haciéndolos desaparecer.

 

Cuando salieron del museo, había periodistas que querían  entrevistarles, pero ellos se escabulleron, en aquellos momentos solo sentían un fuerte calor en el interior de sus pechos.

 


 

A QUEMARROPA                                                           SANTIAGO J. MARTÍN

 

Hay imágenes que de pronto me vienen a la memoria y me resulta agradable recordarlas, pero no sé muy bien qué significan.

Una de ellas, parecería de entrada algo tenebrosa: 

Se trata de un señor con un enorme cuchillo en la mano. Una hoja súper afilada que acaba de extraer de un gran barreño con agua. Acto seguido me mira, sonríe y me dice: ¿Así te parece bien, guapa?

Yo asiento y él, sin abandonar la sonrisa hunde lentamente el cuchillo, sin piedad, sin concesiones, hasta separar del tronco principal una generosa porción de helado de barra, lo que se conocía como helados al corte. La imagen recurrente es de un tres gustos: nata, vainilla y chocolate, mi preferido.

Hilando un poco, puede que todo tenga que ver con mi profesión actual y con alguna conexión con aquello que me repetía mi madre cuando se enfadaba conmigo y yo me ponía mohína: Tienes la mirada fría de una arpía.

Yo creo que mala no era. Se me ponía una profunda cara de mala leche cuando me llevaban la contraria. Ya no. Me he desprendido de la expresión malvada, pero estoy convencida que mantengo la frialdad.

La mirada es mi sino, mi vocación, mi destreza. Soy fotógrafa profesional, distinguida, premiada, loada y alabada. No voy a decir mi nombre porque la vanidad no es un plato del que me guste picotear demasiado.

Mis fotos son todas distantes, paradas, sin vida, tremendas, aunque, lo digo sin remilgos, bellísimas. Capto los árboles cuando no tienen hojas, los colegios sin niños, las estaciones de metro vacías de madrugada, las salas de concierto cuando ya no hay nadie.

Para poder ver la belleza de la inutilidad antes he tenido que apreciar el bullicio, el movimiento, la alegría, el trasiego, la fuerza de la gente, el agua, las hojas… y esperar a que todo cese para captar el momento donde no hay nada.

Por todo ello, no llego a explicarme cómo me sorprende ahora saber que estoy sola, que él se marchó esta mañana, que mi casa se ha convertido en una de mis lánguidas y delicadas fotos, pero esta vez el hielo me pilló de improviso, mirando para otro lado.