La ciencia y la vida cotidiana no pueden y no deben ser separados. (Rosalind Franklin)
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30/06/2024
29/06/2024
28/06/2024
EL BOSQUE I
LA PROMESA ANTONIO LLOP
Un ligero olor a humo despertó a Bernardo. Miró al cielo en
busca de un rastro de incendio. Estaba azul y sin una nube. Salió del saco de
dormir con el cuerpo entumecido y miró a Francisco. El muchacho dormía a su
lado envuelto en una manta sobre un lecho de hojas de roble. En su cabeza una
ceja atravesada por un aro de metal y un tatuaje de tentáculo que subía desde
el final de su camiseta hasta la mitad del cuello. Bernardo sacó los
prismáticos y los dirigió hacia arriba de la montaña. A través de los árboles
despuntaba la cima del espolón de Risco Mediano, una vista que tantas veces
había compartido con Manolo, el padre del muchacho. Una pared de roca,
desafiante, a esa hora de la mañana rodeada por la misma neblina que entonces,
como si el tiempo no hubiera pasado.
-Esa es la famosa pared, ¿no? –dijo Francisco, que acababa
de levantarse.
-Sí, en esa y en otras disfruté de la escalada con tu padre.
Bernardo miró a la urna metálica que asomaba por su macuto y
se emocionó.
-Vaya promesas que os hacíais los jóvenes de vuestra época
–dijo el muchacho mientras sacaba el camping gas para calentar el agua.
-Si te digo la verdad, había olvidado la promesa que le hice
a Manolo hasta que recibí tu mensaje la semana pasada. ¿Tú la conocías antes de
ponerte en contacto conmigo?
-¡Fijo! -respondió Francisco-. Pues no nos daba poco la
brasa el viejo con sus batallitas de montaña. Después de que le descubrieran
que lo suyo no tenía remedio me pidió ayuda para buscarte. Le devolvían los mensajes
que te enviaba porque tendría tu dirección antigua. Yo te localicé con ayuda de
los buscadores. ¿Te extrañó que un desconocido te citase en un hospital?
-No –contestó Bernardo-, porque me dabas detalles que sólo
tu padre podía conocer.
-Ah! Lo del espolón de Risco Mediano y esos rollos -dijo el
muchacho disolviendo el café en una taza de plástico.
-¡Un respeto, chico! Estamos aquí para cumplir la última
voluntad de tu padre –exclamó Bernardo, contrariado.
Una vez desayunaron, el más viejo lavó en un riachuelo las
tazas y las cucharas de plástico. Cuando se incorporó para continuar la marcha
sintió un dolor punzante en la zona lumbar. Quizás no había sido buena idea lo
de vivaquear allí, pero eso formaba parte de la promesa. Seguro que su espalda y
Francisco habrían agradecido pasar la noche en la pensión del pueblo.
Los dos hombres siguieron la subida por el bosque de robles.
El olor a humo se hacía cada vez más intenso.
-Alguien ha encendido una buena fogata –dijo Francisco-.
Bueno, abuelo cuéntame lo que pasó en la pared el día de la promesa, así nos
entretenemos, que esto de andar por andar es muy aburrido.
>Aquel día en el espolón, llegamos a una placa que tenía
bastante dificultad. Tu padre inició la escalada de ese tramo en cabeza. Yo le
llevaba atado a mi arnés. Antes de subir había caído un chubasco y la roca
estaba resbaladiza. Cuando llegó a un paso delicado se escurrió antes de que yo
lo asegurara. Al notar que caía pegué mi espalda a la roca para aguantar el
peso de su cuerpo y evitar que me arrastrara. Por suerte para los dos quedó
retenido en una repisa, no sin antes recibir varios golpes. La situación era
muy peligrosa, tu padre, herido, ya no podía aguantar mucho más. Descendí como
pude hasta la pequeña plataforma. Luego lo descolgué con cuidado antes de
iniciar mi rapel. En aquella época no había móviles para pedir que vinieran a
recogernos por lo que, ya en la base, improvisé una camilla con nuestros
bastones de marcha y las cuerdas. Sujeté la camilla a mi cintura y arrastré a
Manolo como pude. Menos mal que encontré a otros montañeros en el camino que me
ayudaron a llevarlo hasta el pueblo en una caminata agotadora. Fue durante ese
trayecto cuando, habiendo visto la muerte tan de cerca, a tu padre se le
ocurrió aquello: “Cuando muera me gustaría que alguien esparciera mis cenizas
por la pared del espolón de Risco Mediano”. Yo me ofrecí a cumplir sus deseos
si él hacía lo mismo conmigo en el caso de que yo muriera antes. La verdad es
que en esos momentos éramos muy jóvenes y ninguno de los dos pensábamos en
morir. No se nos ocurrió que hasta que llegara esa hora pudiera pasar tanto
tiempo que ya casi no tuviéramos fuerzas para cumplir la promesa.
-Por eso quiso mi padre que viniera –dijo Francisco-, para
que fuera yo quien hiciera el trabajo duro de subir a la pared a tirar las
cenizas desde arriba ¿no?
Bernardo miró la cintura abultada del muchacho y sonrió.
-Eso de subir una pared de roca no se aprende en las
discotecas, chico. No te ofendas, pero aún a mis años estoy seguro de que podría
hacerme un par de largos antes de que tú consiguieras atarte las botas de
escalada. Además no hemos traído material. Tu pobre padre ya me lo dijo en un
susurro cuando se despidió de mí: “Ya sabes, por la noche tenéis que vivaquear
en el robledal. Y a la mañana siguiente esparcir las cenizas en la base del
espolón. No quiero que mi hijo se mate. Y tú ya no tienes edad para escalar”.
-Entonces, ¿por qué se empeñó en que viniera contigo?
-Hay otros valores que adquirimos en la juventud y que no
tienen que ver con la fuerza física. Por ejemplo la confianza en el amigo
dejándole en sus manos nada menos que tu vida. Estoy seguro de que tu padre
quería que aprendieras hoy alguno de esos valores.
Siguieron subiendo por el bosquecillo para encontrar el paso
en la cima, una travesía rocosa que les llevaría al espolón de Risco Mediano.
Bernardo empezó a notar sus lumbares más cargadas.
El humo ya se hizo visible y hacía dificultosa la
respiración de los dos hombres. El más viejo se dio cuenta de que aquello no
era una fogata cualquiera sino algo más grave. En efecto, salieron a una
plataforma desde la que se divisaba el monte que estaban subiendo. Una lengua
de fuego ascendía a media ladera. El
viento la movía como un látigo que engullía a robles de más de cinco metros
como si fueran palillos. El ruido del crepitar de las llamas era sobrecogedor.
No quedaba otra opción que subir hasta la cima donde había menor densidad de
árboles.
-¡Corramos hacia arriba! –gritó Bernardo.
A pesar de que la barrera de robles se disolvía poco a poco,
la carga de sus lumbares ya era insufrible para Bernardo. Su pecho también
estaba a punto de estallar. En medio del humo, le dijo al hijo de Manolo:
-Yo no puedo más. Toma la urna con las cenizas de tu padre.
Encárgate tú de vaciarla en la base del espolón. Apenas te quedan cincuenta
metros de bosque. Ve siempre hacia arriba, hasta el pasaje de Risco Mediano.
Aquello está pelado de árboles y ya no tendrás problemas con el fuego.
Pero en aquella carrera de relevos nadie recogió el testigo
del corredor agotado. La urna quedó en las manos del más viejo. Estaba tan
cansado que ni se había dado cuenta de que, antes de terminar su discurso,
Francisco, asustado, ya se había perdido corriendo entre el humo monte arriba.
Bernardo, rendido, se sentó bajo unas rocas, como tantas
veces hiciera en compañía de Manolo para guarecerse de las tormentas. Abrazó la
urna, la abrió, y esperó a que el fuego le uniera con su amigo, y el viento
cumpliera el último deseo de ambos.
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EL BOSQUE DE LA EDAD MARÍA
ISABEL RUANO
Adentrarse en el bosque
es ir perdiendo la noción del color.
Dejar que el cielo se esconda,
fundirse en verde y marrón.
Sentir la humedad,
el crujir de las ramas,
la caricia de la hierba.
Las agujas de los pinos
que aplastadas en la tierra
mitigan el afilado roce del dolor.
El tiempo se desvanece.
Crece el bosque,
avanzas despacio,
con la conciencia tranquila
sereno respira el corazón.
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BOSQUE DEL ALMA MANUEL
GIL
Bosque
de misterio, bosque sombrío,
bosque
de espinos, de recuerdos,
bosque
de brujas de trasgos,
objeto
inerte de todos los miedos.
De
recelos y supersticiones
que
aparecen en los malos sueños.
Símbolo
de oscuridades,
morada
de aquelarres siniestros.
Ancestro
natural de hadas,
hábitat
de duendes y elfos.
También
bosque de refugio
que
en mi lectura infantil hizo levantar el vuelo
a mi
ideal de justicia junto a Robín
y
sus desarrapados compañeros.
Destilas
licores de rocío,
bosque,
cuando bostezas somnoliento.
Bosque
de los deseos,
que
limitas al norte con el monte de Venus.
Al
etéreo azul, le cuesta penetrar tu espesura
y
tras un viaje entre hojas y helechos,
un
intrépido y fugaz rayo de luna
besa
tu húmedo y umbrío suelo.
Bosque
de gnomos, ninfas y faunos,
las
leyendas marcan tus senderos.
Constelaciones
de luciérnagas
llenan
tu bóveda de luceros
creando
un universo propio
en
las noches pintadas de negro,
componiendo
extrañas sinfonías
que
vibran en un sordo concierto.
Te
busco, hacia ti van mis pisadas,
y me
sosiego cuando en ti me interno,
hollando
con mis pies tus mullidas entrañas,
telúrico
claustro materno.
Me
llamas, ejerces sobre mí tu influjo,
me
someto a tu aura, a tu silente aliento,
a tu
encanto, a tu mágica seducción
y
muero por desvelar tus secretos.
Aunque
a veces tus árboles no me dejen verte,
bosque
del alma, bosque eterno.
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COLGADA DE MIS RECUERDOS ARACELI DEL PICO
He
vuelto. Me he abierto paso a través de los árboles centenarios, altos,
altísimos, cuyas raíces profundas, han alcanzado su objetivo y salen a la
superficie como si de una maraña juguetona se tratara. Se montan unas sobre
otras y observándolas con atención parece un mapa mundi que delimita países,
marca ríos y las más altas son las cordilleras de mi imaginación.
Ese árbol, cuyas raíces yo saltaba con
cuidado, poniendo el pie, muy pequeño entonces, en cada hueco, para evitar
caerme y cruzar el puente sobre el Eresma para alcanzar la poza, que cubría la piedra milenaria. La boca del
Asno. Ésta, como otras muchas, recibía el nombre, que su perfil señalaba. A mí,
la verdad, me costó tiempo ver esa boca. A fuerza de explotar mi imaginación y
por la fe que me ofrecían mis mayores que lo veían tan claro, acabé viendo la
“Boca” y hasta oyéndole rebuznar.
Todo era idílico en aquel paraje. El agua
cristalina y helada te recibía con abrazos de espuma que formaba la cascada
cayendo desde la poza superior y un poco más alta. Mis ojos de niña, la veía
como la más espectacular de las cataratas, de mis libros o alguna película.
Y volvía a casa de mis tíos, con una caja
llena de bichos. Insectos, hormigas, lagartijas, cualquier cosa, que pudiera
coger con mis manos, era un trofeo a defender frente a Pablito. Mi amigo
adorable, que apoyaba y cargaba con mis culpas, para evitar que tía Carmen me riñese
por coger “esas
porquerías”. Era el hijo del otro guarda. Y vivíamos en la magnífica casa de
piedra recién construida junto a la carretera, para alojar a los forestales.
Hoy es un centro de interpretación. Las paredes que arroparon mis sueños se han
convertido en un espacio cultural para comprender el entorno. Llenos de luces,
ordenadores y otros recursos avanzados. Allí donde no había luz, ni siquiera
agua.
Pero quién necesitaba luz? Si unos
magníficos quinqués iluminaban las estancias y las sombras que proyectaban eran
las hadas que me ponían al corriente de lo que ocurría a mi alrededor.
Y quien necesitaba agua? Si nada más cruzar
la empedrada carretera, un manantial brotaba generoso ofreciendo vida.
Detrás de la casa el huerto. Y la voz de la
entrañable tía Carmen repitiendo.
-
Vamos
niña, ves a coger unas patatas y unas judías verdes.
-
Tía,
no me gustan las judías.
-
A mí
tampoco me gusta, que no te gusten. Y aquí, quien manda?
Agachaba la
cabeza mohína. Y obediente las comía. Hoy son para mí un manjar.
Ordeñar las cabras, y la vaca Estrella, por
la mancha blanca sobre su testuz.
Pero lo mejor, cuando mi tío, llegaba a
casa y bajándose del caballo me ofrecía dar un paseo. Me cogía en volandas y
sin soltar él las riendas, dábamos un trotecillo por el bosque. Mientras la tía
guisaba aquellas truchas recién cogidas del Eresma.
Todo era puro. Se disfrutaba cada momento
del día. Y la noche con ese ambiente limpio y lleno de paz, te permitía contar
las estrellas y yo ignorando su nombre real, las bautizaba con otros que me apuntaban
las hadas de los reflejos del quinqué.
Los recovecos de la mente te conducen por
caminos sinuosos y escondidos, pero no olvidados. Tan sólo dormidos. Y me
llevan por un sendero del bosque, donde un día creí ver una gran serpiente.
Puse pies en polvorosa, y regresé a casa gritando.
-
He
visto una serpiente enorme.
-
Y
donde la has visto?
-
En el
camino que va a Los Asientos.
Mi tío cogió una pica y con aviesas
intenciones para la serpiente , allí se dirigió.
-
Voy
contigo.
-
NO. Tú
quedas aquí.
-
Pero
tan solo yo, se dónde está.
-
He
dicho que tú te quedas aquí.
No obedecí. Le seguí a cierta distancia.
Y allí estaba enroscada y con la cabeza alta muy tiesa. Cuando vi que mi tío
con toda naturalidad la cogía con la
mano, lancé un grito te terror. Se volvió sonriente y con cara de pícaro me
dijo:
-
De
modo que una serpiente, eh? Es la camisa de una serpiente boba.
-
Que
eso de la camisa de la serpiente. Las serpientes no tienen ropa.
Me explicó el proceso de muda y por
desobediente, me obligó a llevarla puesta alrededor del cuello hasta llegar a
casa. La colgó en mi cuarto y allí
estuvo todo el verano.
Me forjé en mis vacaciones durante nueve
años, en aquel bosque ideal. Aprendí a amar y respetar la naturaleza. Y también
a los animales. Bueno. No a todos. El repelús a las serpientes no tiene
arreglo. Ese collar que por desobediente lucí en el paseo de vuelta, no ayudó
mucho.
He regresado aquí porque, ayer en mis
sueños, he visto a Pablito. Le he visto tal como debe estar ahora, si es que
vive. Calvo, arrugado y menguado el brillo de sus ojos grises. Como me vería
él, si me soñara. Es el paso del hombre por la vida, que no se renueva.
La naturaleza tiene más suerte que nosotros.
Se renueva. Aunque tiene un enemigo directo. El ser humano.
27/06/2024
EL BOSQUE DE LOS ÁRBOLES TORCIDOS
El bosque de Gryfino se encuentra en Polonia, en la región de Pomerania. No es un bosque normal, aunque sí lo es.
Esta contradicción se explica perfectamente leyendo el artículo que acompaño al final. La clave puede estar también en cómo esté de inspirada vuestra imaginación.
No es un bosque encantado, no pasan sucesos graves ni espeluznantes.
Es un bosque como otro cualquiera, pero en
una pequeña parcela, todos sus pinos están torcidos por la base.
La imagen resulta al menos curiosa. No os voy a decir que os
paséis por allí cualquier fin de semana, pero si vais a Polonia y os pilla a
mano, pues ya tenéis plan.
CONCURSO
Una pregunta fácil esta vez. Tiene que ver con el tema de los bosques y solo doy una pista. FÓSIL VIVIENTE.
26/06/2024
LOS CHIMPANCÉS Y LOS ANTIBIÓTICOS
Desde hace años se sabe que algunos animales, especialmente primates, buscan soluciones para curar heridas fabricándose emplastos vegetales que tienen propiedades antibióticas.
El problema era que se trataba de detecciones muy aisladas. Ahora se han podido normalizar esos usos medicamentosos de plantas y restos vegetales.
Desde hace tiempo se hace un seguimiento en zonas boscosas
de Uganda con chimpancés. Los resultados están siendo sorprendentes y llevan a pensar
que es posible que usen remedios similares para males internos que son difíciles de comprobar a simple vista.
También se piensa que puede que no sean únicamente los primates
los que se aplican soluciones naturales antibióticas o antiinflamatorias.
En el artículo vais a encontrar detalles más que
sorprendentes. Seguro que no os defrauda.
25/06/2024
MONITORIZAR LA BASURA MARINA DESDE EL ESPACIO
No es ninguna novedad las toneladas de basuras que pueblan nuestros océanos, nuestros mares y otras superficies de agua de nuestro planeta.
Lo que sí es noticia es la implementación de
diferentes sensores, con recursos ya existentes como los satélites, para detectar
regueros de basuras que es difícil de hacer si no se está muy cerca de ellos.
Ha sido la Agencia Espacial Europea la que puso en marcha un trabajo de investigación para detectar plásticos sobre la superficie del Mediterráneo.
El trabajo fue dirigido por dos investigadores
españoles que trabajan en la Universidad de Cádiz y en el CSIC,
respectivamente.
Ya se ha conseguido un primer paso
importante. Ahora se espera poder aplicar sensores más específicos que
localicen esos ríos ocultos de basura marina para poder ser limpiados antes de
que formen verdaderas islas flotantes. En el artículo anexo encontraréis más
información.
24/06/2024
LA LUNA ALARGA LOS DÍAS EN LA TIERRA
Nuestro satélite tiene mucha más influencia en la vida terrestre de lo que creemos. Su presencia no solamente modula las mareas, sino que influye notablemente en la velocidad de rotación de nuestro planeta.
Todas estas cosas las
sabemos gracias, principalmente, a unos focos láser instalados en base lunar
por las misiones Apolo.
Conocemos, pues, que se nos aleja unos cuantos milímetros al año, pero lo suficiente para que todo cambie.
Está claro que son
distancias y diferencias muy pequeñas, pero acumuladas en el tiempo provocan
grandes cambios.
Hace más de 3000
millones de años, la Luna estaba tan cerca de la Tierra, que nuestra rotación
era casi el doble de veloz que hoy. Por lo tanto en 24 horas podíamos contemplar
dos amaneceres, y como decía la película, que no es poco.
Os dejo un artículo
con cantidad de detalles, para no perdérselo. Disfrutad de la Luna y comprobad
su fuerza.
23/06/2024
EL TUNEL DE BONAPARTE
Uno de los muchos recovecos escondidos de Madrid es este túnel que va desde el Palacio Real y llega hasta la Casa de Campo.
Lo construyó y lo usaba por motivos de seguridad el Bonaparte, Pepe Botella. Luego tuvo un uso activo estratégico durante la Guerra Civil española.
Ahora se pretende rehabilitar con fines turísticos por
nuestro Ayuntamiento, pero en ello están.
Yo os animo a leer este artículo y sobre todo a esperar la oportunidad
de ver otra joya más del Madrid subterráneo, que hay unas cuantas.
https://www.epe.es/es/madrid/20240210/tunel-secreto-bonaparte-palacio-madrid-dv-97870022
21/06/2024
FANTASMAS II
UN LLAMADOR
DE ÁNGELES JUANA
DOMÍNGUEZ
Para Ángela fue una auténtica pesadilla, aquella casa
siempre estaría presente en sus sueños y su vida.
Fue en primavera, su amiga Leonor vivía en el campo, la
había invitado a pasar con ella un fin de semana. Viajó en autobús, las
carreteras que comunicaban aquella localidad con la ciudad eran comarcales y no
la apetecía conducir por ellas sola.
Leonor la esperaba en la estación, y juntas llegaron a la
casa, se sentaron a tomar un café, y charlar de todo, familia, proyectos de
trabajo, futuros viajes, amores. Sus cosas.
Su amiga tenía que ir a recoger unas verduras a una huerta
cercana, la dejó sola, con el encargo de preparar algo sencillo para comer a su
regreso.
Se dirigía a la cocina cuando el ruido de una puerta sonó al
fondo. Un aseo, pequeño y sin ventana, que su amiga utilizaba para comodidad de
la cocina, le pareció la causa del ruido.
Llamó – ¿Leonor estás ahí ? Silencio, fue la respuesta.
Fue hacia el aseo, empujó la puerta. Allí no había nadie. No
habré escuchado bien, pensó. El ruido será de los vecinos.
No le comentó nada a Leonor, se le olvidó el suceso.
La mañana siguiente Leonor volvió a salir, tenía un
compromiso que no podía cancelar. No tardaría en volver. Mientras, ella leería
o se iría a dar un paseo corto, por el pinar que cercaba la urbanización. Cogió
un libro de la abigarrada biblioteca de su amiga, dispuesta a sentarse en la
terraza al sol.
El chirrido de una puerta sonó con fuerza. No soñaba, la
puerta del aseo se movía, la tenía delante de los ojos, cerrándose. No podía
ser. Las puertas no se abren y cierran solas. Se acercó al aseo, abrió la
puerta, dio la luz, nadie. La luz se apagó. Volvió a encenderla, no lucia.
Siempre positiva dedujo que se habría fundido la bombilla y que alguna
corriente de aire movía la puerta.
Se fue a pasear, le contaría a Leonor lo sucedido, seguro
que ella le daría una explicación razonable.
Leonor se reía -que
cosas te pasan, al quedarte sola te ha dado miedo, y te has sugestionado.
-No, no. Te juro que la puerta se movía.
Y entonces intervine, abrí la puerta del aseo de golpe, la
cerré de la misma manera. Volví a abrirla, y salieron despavoridas a la calle.
Ese mismo día, Ángela le regalo un llamador de ángeles, para
que lo pusiera delante de la puerta del aseo. Leonor sigue viviendo en la casa,
cuenta que no ha vuelto a suceder nada anormal en ella, pero Ángela se niega a
visitarla.
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UN FANTASMAL TENORIO ANTONIO
LLOP
Don Bernardo, alcalde de
Valderrublos, pasea por entre los asientos desvencijados del viejo teatro del
pueblo. Algunos totalmente desfondados, otros aún conservan un cierto apresto a
pesar del polvo que les cubre. Sube con cuidado por los precarios escalones de
madera al escenario. Aún quedan restos de antiguos decorados. Girones de cartón
y telas imitando el interior de una casa, o paisajes coloreados con dibujos
florales, otros con restos de nubes negras remedando noches procelosas. Observa
las máquinas de atrezo ya deterioradas para fabricar los efectos especiales de
viento y tormentas. En las dependencias polvorientas encuentra los armarios con
ropajes de la última representación hace diez años: Un Tenorio. Repasando los
útiles de la época romántica acumulados en un rincón se acuerda de su antecesor
en el cargo, don Genaro, gran aficionado a las tablas, quien realizó el
personaje del Comendador Gonzalo de Ulloa en esa ocasión. Precisamente recuerda
que antes de que su predecesor falleciera habían visitado el teatro, juntos,
evocando otros tiempos felices de su juventud.
Pues bien, él cumpliría ese
proyecto de revitalizar la cultura del pueblo y con ello homenajearía a su
antecesor en el cargo tan querido por el pueblo. Para lo cual se le ocurre
volver a montar la representación de don Juan Tenorio el primero de Noviembre
de ese año. Sería como homenaje al recordado alcalde anterior que llenaba la
escena con el mismo torrente de voz con el que se imponía en los plenos del
Ayuntamiento.
Don Bernardo, además idea que
para convocar a más gente, la obra la representarían los mismos actores de la
última vez, diez años antes, incluyendo al propio don Genaro. Esa licencia la
pactaría por respeto con su viuda y su
hija, que no dudaba, estarían encantadas
de la reactivación del teatro, que tanto significó en la vida de su familiar.
El papel del Comendador del fallecido se lo había reservado para sí, el propio
alcalde actual.
De vuelta a casa ve con tristeza
a su sobrino tal como le ha dejado, pegado a su dispositivo electrónico. Apenas
sale a la calle y solo se comunica con sus amigos por el móvil. El alcalde
evoca cómo su pandilla quedaba en la puerta del teatro para asistir a la
representación de los viernes, se sentaban juntos, llenando varias filas y
luego comentaban las obras en el bar de la plaza. Antes de salir y para
difundir su proyecto le pide a su sobrino que lo cuelgue en las redes sociales
que frecuenta. Él mismo se encargaría después de poner carteles en el tablón
del Ayuntamiento y en los principales establecimientos del lugar.
Lo que no pudo el interés cultural
lo pudo el morbo de ver a don Genaro, el edil ya fallecido, tan en su papel de
Comendador en la segunda parte de la obra. La ilusión de don Bernardo con su
proyecto convence la farmacéutica que actuó en esa última representación en el
papel de doña Inés (“Señor alcalde, que son diez años más, Nadie se va a creer
que soy una novicia…”). Y al cabo de la guardia civil del cuartel del pueblo,
entonces agente de buen pelo, que está sufriendo una progresiva alopecia, que
hizo de don Juan. O a un don Luis Mejía que luce tripilla tras la barra del
bar. A todos les convence que con ropajes y pelucas de época quedarían propios.
Tienen todo el mes de octubre para ensayar.
Pide a Luisfer el encargado de la
carpintería un cartel anunciador de la obra, que pegarían en el frontispicio
del teatro con la leyenda: “Homenaje a don Genaro”, así como colaboración para
el arreglo de los asientos más deteriorados, Y con una cuadrilla de voluntarios
y voluntarias, encabezada por él mismo tras su labor municipal, se dedica a limpiar
y preparar el interior del local. Restauran los decorados de los diferentes
lugares donde trascurriría la obra, renunciando expresamente a las pantallas de
leds que le aconseja la secretaria del Ayuntamiento. Quiere emplear los mismos
trajes de la última representación y que todo sea lo más clásico posible.
Llega el día del estreno y don
Bernardo, desde las bambalinas ve con satisfacción a su sobrino y amigos en las
primeras filas, junto al resto del pueblo, algunos venidos de la capital a
donde habían emigrado. Los recuerdos juveniles les habían movilizado. Y, por
qué no decirlo, además el morbo de la presencia de un auténtico fantasma.
Y la famosa redondilla de inicio de la obra
resuena en el patio de butacas, diez años después: “Cuan gritan esos malditos/
pero, mal rayo me parta/ si en concluyendo esta carta/ no pagan caros sus
gritos”…
El militar y el barman enfrentan
sus apuestas amorosas sentados a la mesa de la cantina, y tras la seducción de
la farmacéutica por parte del libertino, el alcalde hace su aparición en el
papel de don Gonzalo. La expectación se traduce en una cierta decepción al
reconocer todos a don Bernardo, el entusiasta impulsor de aquel proyecto.
Para la segunda parte las chicas
de la peluquería de Nacho y el peluquero mismo maquillan a don Bernardo con
mucho polvo blanco para imitar la apariencia fantasmal en su escena del
cementerio. El edil, preparado tras el telón para hacer su aparición en la
escena, nota un aliento ardiente tras de sí que lo paraliza. Una figura
imponente pasa lentamente a su lado e irrumpe en el proscenio. Don Bernardo
enmudece al ver a don Genaro, su predecesor, vestido con las prendas de la
época, caminando con paso firme hacia el escenario de tumbas. Los más antiguos
del lugar y el guardia civil Tenorio quedan sobrecogidos al escuchar la voz de
trueno del anterior alcalde, que no había querido perderse su homenaje.
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EL LAUREL DE MI PADRE MARÍA
ISABEL RUANO
Antes de marchar
corté una ramita del viejo laurel,
del viejo y renacido laurel
que, tras el fuego, se mantiene en pie.
Abrazada a su tronco,
agradecida, le creí ver.
Con la azada y el sombrero,
los brazos cargados de años,
los labios prietos,
el afán y el esfuerzo
para plantar el laurel.
Por dejar su impronta de protección
en el campo que nos vio crecer.
No son fantasmas ni ensueños
es el espíritu bueno
que, aferrado a la tierra,
me bendice y me protege
cada vez que regreso a él.
CLAROSCURO SANTIAGO
J. MARTÍN
-
Marta, ¿qué nos está pasando?
-
No. ¿Qué te está pasando a ti?
Sobre la mesa del salón un billete de avión. Lleva allí más
de una semana. Nadie lo toca, nadie lo mira. Se acerca la fecha. Más que unas
hojas de papel se diría que es una amenaza, un cuchillo que corta incluso la
empuñadura.
Los asesinatos en la ciudad no han registrado un aumento
considerable durante el último año, apenas un 1,4%, pero sigue siendo una cifra
importante. La mayoría de ellos, un 91% son resueltos antes de los 6 meses,
pero hay unos 12 al año que pasan al saco del olvido policial. Se podría decir
que son fotos de crímenes perfectos.
De vez en cuando se puede leer en algún diario que uno de
esos casos perdidos salta a la luz. Lo que parecía que debería quedar en la
ignorancia perpetua de la opinión pública regresa a la actualidad y seguro que
a algunos les produce satisfacción y alivio, pero habrá otros que crean que
sale perdiendo el morbo del plan perfecto quebrantado.
Hay que pensar en las víctimas, por supuesto. Ellas son un
contrapunto incómodo, angustioso, penoso, claro. Exactamente igual que las
sensaciones que parecen emanar del billete de avión que reposa sobre la mesa
del salón. Despide miedo, supura ansiedad. Ya quedan sólo 3 días.
De los suicidios se sabe bastante menos. No es fácil llegar
a cifras oficiales, pero no sólo aquí, en casi ningún lugar del mundo. Se
piensa que hablar de un suicidio, contarlo, relatarlo, explicarlo públicamente,
puede contribuir al famoso efecto llamada.
Es como un monstruo que nos acecha a todos. De pronto, algo
se tuerce súbitamente en nuestras vidas y hay una ventana esperando nuestra
primera debilidad, incitando a la rendición, perdonando los años que aún quedan
por delante.
Y el billete sigue en la misma posición. Ya acumula algo de
polvo, muy sutil. Ha formado una película que se ve al trasluz del poco
iluminado salón comedor. El vuelo a San
Francisco es mañana.
Intento no pensarlo, me evado leyendo informes de asuntos
penosos, de crímenes, de suicidios, de cosas terribles que les suceden a otros.
Va a ser inevitable. Un Congreso Psiquiátrico Internacional y tengo dos
ponencias. No me puedo escapar.
Es un miedo insuperable a viajar en avión, pero tengo mis
recursos. Porque soy un hombre equilibrado, estable, ordenado, sensato. Esa es
la palabra.
De todas formas las ayudas son bienvenidas. Si al menos
Marta existiera.
20/06/2024
LA CIA Y EL MENSAJE DE KRYPTOS
A finales de los años 80 la CIA encargó al escultor Jim
Sanborn una escultura que decorara los exteriores de la sede de la Agencia de
Inteligencia, en Virginia.
Se puso manos a la obra el artista y pensó hacer algo
diferente, una obra que tuviera alguna relación con el lugar donde se iba a
exhibir, Kryptos.
A pesar de que el escultor no es especialmente habilidoso con las matemáticas se propuso un reto, plantear unos mensajes encriptados, un enigma.
Él pensaba que, sobre todo estando expuesta donde estaba,
sería cuestión de unos días, unas semanas que fuera descubierto ese secreto
artístico.
Pero 35 años después estamos todavía sin una idea clara del
significado de la escultura. Es cierto que se han revelado alguno de los
mensajes, pero no todos.
El propio Sanborn está sorprendido. Aquí os paso un artículo
donde el artista nos explica cómo concibió su escultura, pero no esperéis que
dé solución alguna. Sigue el enigma.
19/06/2024
LA ADICCIÓN A LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS
Las adicciones en todo tipo de sustancias y alimentos se producen porque nuestro cerebro contempla gratificante (dopamina) lo que ingiere.
Esa gratificación terminará generando adicción y nos llevará
a tener incluso episodios severos de síndrome de abstinencia.
Por si toda la cuestión química no fuera suficiente, en los supermercados se encargan de dejarnos más a la vista ese tipo de productos, para sucumbir a la tentación.
En el estudio que aquí os paso se establece un paralelismo
en las estrategias químicas de la industria tabaquera y las de la comida
basura. Son muy similares.
Además del cerebro, este tipo de comidas perniciosas tienen
otro elemento débil, el intestino que también, poco a poco, empieza a necesitar
todos esos componentes físicos.
Luego los resultados llegarán en forma de colesterol,
obesidad y otros desarreglos que pueden llegar a ser muy graves.
https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2024/05/comida-ultraprocesada-adictiva-comparacion-tabaco
18/06/2024
LOS MICROONDAS Y LA SALUD
Las redes sociales no son una banda organizada,
pero pueden hacer tanto daño como el sindicato del crimen.
Como en algún momento un pequeño grupo de
personas empiecen a intercambiar supuestos informes o falsas noticias sobre el
asunto que fuere, la cosa pinta mal.
Y el invento del microondas lleva mucho tiempo en la “santa inquisición” de internet, sometido a constantes juicios sobre sus efectos nocivos.
Hoy os presento un artículo muy explicativo
al respecto que aclara de una forma diáfana el funcionamiento sencillo de un
microondas. Y también se adentra en la repercusión que tiene en la preparación
de alimentos.
Las conclusiones, ya os adelanto, serán muy
positivas, porque como dice el artículo, un microondas tiene menos radiación
que una vela. Y ya está, no hay que dar más vueltas, que las vueltas las dé el
plato del microondas en funcionamiento.
17/06/2024
EL SABOR DE LAS COSAS Y EL CEREBRO
El tema de hoy es complicado por lo matices que presenta, pero lo tenemos todos los días a pedir de boca, como diría un mal chiste de Matías Prats.
No, el sabor de las
cosas no es el sentido del gusto. En el sabor de las cosas intervienen muchos
más factores que los aromas básicos que registran nuestras papilas gustativas.
Ahí trabaja de forma efectiva también el olfato. Pero, además, otros sentidos
como la vista y el oído son fundamentales.
Un arroz de paella que
no esté amarillo, parece que no sabe igual. Y un turrón de jijona que no sea crujiente,
no nos va a saber a turrón de jijona.
Todo se debe al
cerebro, que es el que compone el sabor de lo que pase por nuestra boca. Todo
ello sin olvidar prejuicios y malas experiencias previas.
El artículo que aquí
os dejo es muy, muy bueno, y nos dejará el cuerpo preparado para una fina cata
de aceite, vino o jabón, he dicho jabón y no jamón.
https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2024/05/sabor-es-ilusion-mental
SOLUCIÓN AL CONCURSO
Hace cuarenta años triunfó una película que ya se ha convertido en legendaria, LOS CAZAFANTASMAS.
Allí, los protagonistas luchaban contra los espectros lanzándoles PROTONES, a chorro, que salían de una mítica, ya, mochila que llevaban a sus espaldas.
Pues otra semana más que nos quedamos sin ganador. Será el verano. Y eso que todavía estamos en primavera.
16/06/2024
15/06/2024
14/06/2024
FANTASMAS I
TARDÍA
REDENCIÓN MANUEL
GIL
En lo alto de la montaña, donde las nubes acarician
suavemente las copas de los árboles,
le he mostrado la pequeña cabaña de madera que le prometí cuando éramos
novios, hace ya una eternidad. Con cada clavo y cada tablón, he ido imaginando
la sonrisa que se dibujaría en su rostro al ver aquel refugio en la cima de
todo y aún más cuando reconociera en él
aquellas promesas de juventud tan
lejanas y ahora por fin cumplidas.
Le vendé los ojos antes de llegar y al descubrir la
sorpresa, fueron ellos los que hablaron, sus labios estaban ocupados afanándose en buscar los míos.
¡Qué días felices! Te doy gracias I.A. por enseñarme a
desarrollar la capacidad de sorprender, de cuidar, de hacer feliz a la persona
amada. Después de tantas tormentas, después de tantos errores, después de tanto
tiempo perdido, tú me has mostrado el camino por donde reconquistarla. Siempre
creí que eras capaz de muchas cosas, pero no de descubrirme, de ponerme tan
claros sus deseos, sus anhelos, sus frustraciones. Los veo, los siento y así
puedo darles respuesta, satisfacerlos. No era tan difícil y sin embargo cuantas
veces fallé en todo eso.
Una cena especial, con luz tenue de velas, un disco de
Billie Holiday en este tocadiscos que estaba olvidado en el desván y que he
rescatado para ella.
Unas flores silvestres que he cogido en el camino a casa. Es
primavera y en el más insospechado lugar crecen estas pequeñas representaciones
de la belleza más grande.
Cuando llego está feliz, radiante, diría. Estas pequeñas
cosas le iluminan el semblante y yo tengo la sensación de estar en un sueño, de
estar flotando.
¿Cómo no he podido verlo antes? Has tenido que ser tu I. A.
la que me abra los ojos y los sentidos. ¿Cómo puedes conocerme tan bien? Alguna
vez me has dicho que la información está en mí, pero no entiendo cómo te la
transmito.
Hoy cuando volvía a casa, la he encontrado dormida en la
mecedora del porche. Tenía una expresión triste y una foto mía descansaba en su
regazo. No la he despertado. He entrado y me he conectado a ti, Chat GPT, para
solicitar una sugerencia con la que sorprenderla, como estos últimos días.
Me has hablado de conseguirle unas entradas para un
concierto, el más ansiado, el del siglo, me nombras al artista, te digo que no
lo conozco. Tu respuesta es que es la
sensación y el más escuchado del mundo en este momento y que a ella le
encantará, y poco menos que te preguntas en qué mundo vivo.
Miro el precio de las entradas y es una pasada, una
barbaridad, entonces la fecha del concierto me salta ante los ojos; junio de
2035. Algo no funciona hoy. Siento decirte que no eres infalible, por mucho
avance y por muy inteligente que seas, aquí algo no cuadra.
Salgo al porche y me cruzo con ella que entra con gesto de
tener frío. Pasa ante mí, ignorándome, como si no me viera y su expresión es
triste, la encuentro distinta, avejentada. Me inquieta verla así. Sigo sus
pasos y al entrar me doy cuenta de que el espejo del recibidor, ese que tanto
le gusta, no refleja mi imagen.
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ESPÍRITU,
¿OSAS? CARLOS
BORT
Amo la Costa da Morte,
nido de meigas, ahogados
y ánimas de don Camilo
en su "Madera de boj".
Al no dárseme el deporte,
yo suelo estar apuntado
a yoga o por el estilo
en la Casa del Reloj.
Hoy en la planta primera
fantasmagóricos bultos
visualicé con sus blocs.
(yo salía del Taichí).
No sé si fue una quimera
de nuestra Escuela de Adultos
o ese chispazo, igual dos,
de carajillo de anís.
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RENACER ARACELI
DEL PICO
Poblado de todo
tipo de árboles, naranjos, limoneros, manzanos, madroños y sobre todo el
aromático laurel, aquel que desprendía su esencia y la vertía por cada rincón
del huerto. Y lo que es mejor, añadía a sus guisos el ingrediente perfecto para
completar un plato exquisito.
El laurel además
se multiplicaba por el huerto sin siembra previa, los insectos o el viento, lo
esparcían por la tierra y en cada rincón crecía un nuevo arbusto.
Feliciano
cuidaba sus árboles, casi con el mismo mimo con que cuidaba a sus hijos y al
huerto en general. Entrar en la parcela, era entrar en un santuario, donde el
suelo era un tapiz de colores bien mezclado, allí las hojas brotaban en diversos
relieves y formas. Y alrededor los frutales crecían ofreciendo sombra y dulzor.
Y pensaba que gracias a aquel preciado rincón, había podido soportar la muerte
de su querida Teodora.
Reunía a sus
hijos, y trataba de transmitirles el amor que le inspiraba esta naturaleza
creada por él y su esposa. De noche, cuando las estrellas cubrían de plata el
cielo, se tumbaba feliz sobre el camastro y le contaba a Teodora, como iba la
cosecha. Como crecían los hijos, las aspiraciones de cada uno. Entonces tocaba
el lado donde ella dormía, y sentía su calor y hasta las caricias compartidas.
Para él, no era una sombra, era una etérea realidad.
Cuando se fue,
joven aún, el abandono más absoluto se apoderó de la finca y las telarañas
cubrieron el interior de la caseta. Los hijos, habían crecido y cada uno había
orientado su vida por diversos derroteros.
Un buen día,
Pablo el mayor, llamo a sus dos hermanos. Había que tomar una decisión con
aquel terreno. Seguro que no valía gran cosa, pero se quitaban de problemas y
de pagar impuestos innecesarios.
Y cuando el
calor más apretaba en el mes de julio, se reunieron los tres. Pablo y Marcos
con sus mujeres. Miguel venía solo con su hija. A su esposa, le daba
exactamente igual lo que hicieran con aquel terrenucho.
Donde los hijos
solo veían miseria y desolación y una caseta que hacía aguas en cada esquina,
Carla, la hija de Miguel, veía un paraíso y un palacio que con un pequeño
arreglo y mucha limpieza, podría convertirse en un lugar de veraneo maravilloso.
Y como era de
esperar, empezó la guerra de las dudas y de las indecisiones. Que si la
vendemos a bajo precio nos la quitamos del medio… que no hombre que no, mejor a
un precio alto o al menos digno, total no precisamos el dinero con urgencia… y
volver a pagar contribuciones? De ningún modo. Y ahí Carla intervino:
-
Papá por favor, quédatela tú.
-
Yo, por qué?
-
Te lo puedes permitir. Has vendido tus últimos
libros con éxito y te oí decir a mamá que querías comprar algo en el playa.
-
Hija por Dios, pero esto está bien lejos de la
playa. Ni soñando se le parece.
-
Mira alrededor. Hay un mar de hierba. Un mar de
flores. Y los picos de aquellas montañas tienen que ser muy inspiradores para
escribir. Parecen que las musas viene volando y saltando para posarse en ti.
Se hizo un
silencio sepulcral. Lo rompió Miguel para decir a sus hermanos.
-
Me lo dejáis pensar con la almohada?
Asintieron. Y
decidieron bajar al pueblo. Carla pidió quedarse remoloneando por allí.
Atardecía, cuando se sentó al pie de un árbol abierto por la mitad. Un rayó lo
había desmembrado hacía muchos años. Recordaba ese árbol con cariño. Cuando era
pequeña los duendes, las hadas y la magia del bosque salían de aquella hendidura.
Un relajado sueño se apoderó de ella. Al rato sintió una respiración próxima.
Alguien le acariciaba el pelo, besaba sus mejillas y le decía como debía actuar
para que “EL GRAN CHAPARRAL” brotara con la misma fuerza de años atrás.
Despertó, entró
en la cabaña y con una fuerza inusitada se puso a limpiar cada rincón del
paraíso. Y de pronto, sintió que a través de cada rendija entraba un dulce olor
a laurel.


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